jueves, 29 de octubre de 2015

Pacha: camino al infinito



Después de un paso, antes de un paso, un paso.” Pacha

Gabriel González-Vega*
gabriel.gonzalez.vega@una.ac.cr

La notable muestra del Festival de Cine Latinoamericano de Vancouver, preparada con la colaboración del destacado cineasta nacional Jurgen Ureña, que hace un tiempo ofreció el Cine Magaly, ese sabroso espacio nostálgico consagrado al 7º arte que tanto nos complace, trajo, entre varios filmes notables como “Nada” y “La jaula de oro”, una joya que nos extasió durante el sorprendente viaje por sus ubérrimos senderos, la película boliviana Pacha, del mejicano Héctor Ferreiro (1977), que estudió en Cuba, laboró en Chile y Bolivia y estrenó su ópera prima con una ovación en mi añorado Festival de Cine de Berlín. 

Cuenta de un niño limpiabotas (un convincente Limber Calle hace de Tito), al que le roban un zapato, y luego su cajita (su hogar, como un molusco; adornado con una calcomanía del persistente rostro de El Che), los que trata de recuperar durante la insurrección indígena contra el gobierno de Sánchez de Lozada en el 2003, la Guerra del gas. Por cierto, sobre la Guerra del agua, en Cochabamba, la cineasta española Iciar Bollain plasmó otra mirada desde afuera en asocio local, También la lluvia, muy reconocida.

Con interpretaciones muy acertadas, el colorido relato se nutre del realismo social –con tomas documentales-, y de creadores como el neorrealista italiano Vittorio De Sica y los latinoamericanos Leonardo Favio, el Buñuel de Los olvidados, Víctor Gaviria (La vendedora de rosas), Héctor Babenco (Pixote, la ley del más fuerte) y Fernando Meiralles (Ciudad de Dios). Mas Pacha, relato circular, se centra en el chico, ajeno éste a la miseria como concepto; con la represión y los levantamientos en un país llagado por la injusticia centenaria (étnica, de clase) y la confrontación violenta como telones de fondo. Él es un espectador pasivo frente al torbellino que lo envuelve y finalmente lo liquida. De antología es la inocencia con que los pibes futbolean en la Plaza Murillo, donde también se juega el destino de un país al que no le basta ser un paisaje, como se lee en un grafiti (recurso reiterado en la obra, con otros como “pueblo despierta”); balón que les arrebata un energúmeno que protesta (los autoritarismos hierven por doquier). Ese sagaz uso del fútbol, ingenuo y rebelde a la vez, destaca también en la entrañable saga colombiana Los colores de la montaña (que visionamos con su director Carlos Arbelaez en Cinépolis) y en la genial Timbuctú, de Abderrahmane Sissako que vimos en el último Festival de Cine Europeo en el Magaly.

La mirada sagaz de Pacha se empeña en los pies, descalzos cuando bendicen la tierra espléndida en el salar (Uyuni), en el camino inca (Yungas), en la armonía con esa Madre Tierra que todo lo provee; pero que codician unas tenis malditas por el egoísmo y abuso que representan. Una manera indirecta, a lo Wim Wenders, de revelar lo esencial. Tito pasa constantemente del sueño a la vigilia, entre la vida y la muerte, y se pasea por los pliegues del espacio tiempo con naturalidad y hondura, descrito con poesía aimara: viajamos siempre solos acompañados todos juntos.

La fotografía (Juan Pablo Urioste) y la música (Gustavo Basanta), ingeniosas y deslumbrantes, van de la ciudad abigarrada a la majestad del altiplano y su belleza esencial; el filme nos bautiza en  la visión indígena del pensamiento complejo y nos urge a recrear la mecánica cuántica para comprender un mundo que desafía el paradigma posmoderno. Él recoge un Cristo de papel y sangre, que el inocente redefine ave, un ave surgida de sus entrañas en preciosa animación que es viento que mueve el sol; que interroga sin cesar en cambio constante; nosotros lo vemos sumergidos en una cascada de sensaciones e ideas que podríamos hilar ad infinitum, como en la espiral de los créditos, un caracol que como en El origen (Christopher Nolan) descubre lo impensable. Cine que es filosofía en su más pura acepción, sin que renuncie a su condición epicúrea, de diálogo y de ágape de leche y miel.
  
Una mujer misteriosa (la proteica Ericka Andía), sea como indigente que se alimenta de insectos en las calles sucias, o elegante dama de fino vestido dorado y coqueto borsalino, aparece y desaparece en su peregrinaje, maestra de un camino que solo él puede trazar. Un tao (Lao Tse) que es responsabilidad de cada uno, en un filme que con sus imágenes icónicas sobreimpuestas como la masacre mutua de Irak, el desafío de Tien’anmen, el grito (Edvard Munch/Huynh Cong 'Nick' Ut) de Viet Nam yel pasamontañas zapatista –como el de esos niños de la calle de La Paz- cruza de lo particular a lo universal. “En el camino al inicio y al destino puede que solo los separe un paso.”

La disfruté poco tiempo después de haberme extasiado en Bolivia con la fascinante Ivy Maraey/Tierra sin mal, de Juan Carlos Valdivia, que mucho tienen en común además de su nacionalidad. Pienso y siento que Pacha es una de las películas más bellas y valiosas que haya visto y la recomiendo a todo el mundo con inmenso entusiasmo. ¡Qué maravilla que la exhiban en Costa Rica! (Hoy jueves 29 de octubre, a las 6:30 p.m., en el Auditorio de Derecho de la Universidad de Costa Rica, entrada gratuita).

*Este artículo se basa en uno que había publicado en el periódico Campus de la Universidad Nacional donde ejerzo la Crítica de Cine con la sección La vida de los otros.



Hitchcock: el origen de la leyenda



Su rostro y silueta son prácticamente reconocidos al instante, se trata de uno de los grandes directores de la historia, un hombre que cambió el cine, que se convirtió en leyenda. Alfred Hitchcock.

Nacido el 13 de agosto en 1899 en Leytonstone, Inglaterra. El cine nació poco antes que él. Realizó su primera película en 1925 (The pleasure garden) y siguió hasta 1976, año en que filmó Family plot. Moriría el 29 de abril de 1980, pero para entonces su obra ya había alcanzado la inmortalidad.

El maestro del suspenso, creador de técnicas y un estilo narrativo que es copiado todavía en nuestro días. Suma jóvenes admiradores cada año, su obra sigue maravillando justo como lo hizo con un escuálido muchacho que le llegó a pedir una entrevista, quería hablar de su cine. Ese día François Truffaut estaba empapado, pero hizo la entrevista. Años después se seguirían reuniendo y forjando amistad. 

Vertigo, Psicosis, Los pájaros, La ventana indiscreta, North by northwest, La soga; son solo algunos de sus títulos, acaso, los más conocidos. Su etapa estadounidense ha opacado a su periodo en el Reino Unido. Su filmografía británica es poco conocida en comparación con las que suelen denominarse "sus grandes obras" en referencia a los títulos antes mencionados. 

Por eso, para el mes de noviembre, Vivecinescrupulos quiere retomar la etapa británica de Hitchcock, en la que se originó la leyenda, cuando solo se le llamaba Alfred, antes de que fuera conocido mundialmente como el Maestro del suspenso

El taller de apreciación de cine se realizará los sábados de noviembre a las 6:30 pm, en el Museo Joaquín García Monge en Desamparados centro. El valor para cada función es de ¢2000 por persona.




Sábado 07 de noviembre (6:30 pm)

El inquilino



Título original: The lodger: A story of the London fog
Conocida como: El enemigo de las rubias
Reino Unido, 1927, muda, 90 minutos
Se presentará la versión restaurada del BFI
Para mayores de 13 años

Sinopsis:  Un asesino serial conocido como "El Vengador" está matando jóvenes rubias bajo la niebla de Londres. Al mismo tiempo, un nuevo inquilino, Jonathan Drew, llega a la casa de los Bounting y alquila un cuarto. El hombre tiene hábitos peculiares, como salir de noche y guarda la imagen de una joven rubia. La hija de los Bounting, Daisy, es una modelo rubia comprometida con Joe, el detective de la policía. Pero Daisy empieza a sentirse atraída por Jonathan...




Sábado 14 de noviembre (6:30 pm)

El hombre que sabía demasiado



Título original: The man who knew too much
Reino Unido, 1934, 75 minutos
Para mayores de 13 años

Sinopsis: Bob y Jill Lawrence vacacionan en Suiza con su hija. Cuando le disparan a su amigo Louis Bernard, este les encomienda entregar un documento secreto. Louis es un espía británico que seguía los pasos de una misteriosa organización que planeaba asesinar a un político extranjero en Londres y, ahora, Bob sabe demasiado, por lo que su hija es secuestrada para evitar que hable... 




Sábado 21 de noviembre (6:30 pm)

39 escalones




Título original: The 39 steps
Reino Unido, 1935, 85 minutos
Para mayores de 13 años

Sinopsis: Richard Hannay se encuentra en un teatro en Londres cuando se escucha un disparo. En la confusión se encuentra con Annabella Smith, quien lo convence de llevarla a su apartamento. Ahí, ella le confiesa que es una agente de inteligencia perseguida por unos asesinos. Basada en la novela de John Buchan, Hitchcock da forma a una obra madura, trepidante y equilibrada.




Sábado 28 de noviembre (6:30 pm)

La dama desaparece




Título original: The lady vanishes
Conocida como: Alarma en el expreso
Reino Unido, 1938, 95 minutos
Para mayores de 13 años

Sinopsis: En un país centroeuropeo, el tren Transcontinental Express sufre un gran atraso a causa del mal tiempo. Los pasajeros pernoctan en un pequeño hotel, donde Iris Henderson entabla conversación con una vieja institutriz inglesa, la señora Froy. Poco después de reanudar el viaje, Iris se da cuenta de la desaparición de la anciana, pero los demás pasajeros afirma que la señora no existe y que ella ha sufrido una alucinación.

domingo, 25 de octubre de 2015

Timbuktu: la melancólica belleza del paraíso perdido




Título original: Le chagrin des oiseau. Mauritania-Francia (2014). Color
Director: Abderrahmane Sissako
Guion: Abderrahmane Sissako y Kessen Tall
Cinematografía: Sofian El Fani
Montaje: Nadia Ben Rachid
Música: Amin Bouhafa
Duración: 97 minutos


Elenco

Abel Jafri como Adbelkerim
Ibrahim Ahmed como Kidane
Toulou Kiki como Satima
Kettly Noël como Zaboy
Layla Walet Mohamed como Toya



En las primeras secuencias de Timbuktu (Abderrahmane Sissako, 2014) se observa a unos soldados yihadistas destruyendo arte africano, primero unas máscaras apiladas; luego, unas esculturas alineadas para el fusilamiento. La destrucción de las obras es una alegoría de lo que la película va a mostrar: la aniquilación cultural por parte de un grupo de extremistas musulmanes. 
Esa referencia al arte africano recuerda el monumental trabajo que hicieron Alain Resnais y Chris Marker en 1953: Las estatuas también mueren. En este documental, los directores alzan la voz contra lo que consideran un colonialismo europeocentrista que llevaba a considerar las piezas africanas como mercancías, no como arte. Con un claro tono antiimperialista, Resnais y Marker presentaron la dominación cultural del europeo sobre los africanos, evidenciada en las expresiones artísticas que dejan de tener un sentido ontológico para pasar a ser un souvenir para visitantes excéntricos o material para salas de museos, ya que como indican los realizadores: "Cuando los hombres mueren, se vuelven historia, cuando las estatuas mueren, se vuelven arte". 
El cine de Sissako exhibe a otro tipo de conquistadores, que, amparados en un fundamentalismo religioso, amputan estatuas con sus metrallas, prohíben cierto tipo de vestimenta, clausuran los espacios lúdicos y asesinan a quienes infringen sus dogmáticos preceptos. 
En la filmografía de este realizador, nacido en Mauritania, maliense por decisión y radicado en Francia, la mirada melancólica de la realidad se acentúa con el ritmo pausado de sus filmes. 
Inspirado por la lapidación de una joven pareja que decidió tener un hijo fuera del matrimonio, Sissako crea una obra de una gran belleza, un paisaje que, en su magnificencia, esconde historias de una violencia injustificable. 
En Timbuktu, Sissako cambia el foco de su atención, como lo señala el crítico Javier Estrada en el número 35 de la revista Caimán, cuadernos de cine: "De Bamako a Timbuktu, el director ha pasado del drama urbano sobre el papel subyugante de Occidente en las economías africanas a la tragedia provocada por el yihadismo".  
Extranjeros en la propia tierra 
La condición de extranjero siempre ha estado presente en el cine de Sissako, así como el espacio físico del conflicto es enfatizado a partir del título: Heremakono (2002), ciudad portuaria de Mali; Bamako (2006), capital de Mali; y ahora Timbuktu (2014), la ciudad legendaria del Sahara maliense.
En el caso de su primer largometraje de ficción, La vida en la tierra (1998), lo extranjero tiene doble significación, puesto que el protagonista es el propio Abderrahmane, quien escribe a su padre que desea regresar a su pueblo para filmar a sus habitantes. La ficción se mezcla con la realidad dotando a la película de una metalectura: en los albores del año nuevo en Francia, el regreso conecta al protagonista con su tierra, mientras el ruido europeo se escucha a través de la radio. 
Esa preocupación por irse, quedarse o regresar, lo vive también Abdallah, protagonista de Heremakono; un joven que desea emigrar a Europa. Por su parte, en Timbuktu, están los tuareg, nómadas del desierto, que viven en las afueras de la ciudad, libres entre las dunas. En contraste, los habitantes de la ciudad ven coartada su libertad por la intromisión yihaidista, son extranjeros en su propia tierra, secuestrados por quienes aplican la sharia (ley islámica). 
Otro elemento significativo que atraviesa la filmografía de Sissako es la mezcla de idiomas y dialectos: otra barrera que divide. Parte del conflicto en Heremakono es que el protagonista se niega a hablar en hassanía, prefiriendo el francés como parte del estilo de vida al que aspira. En Timbuktu se llegan a escuchar hasta seis lenguas: bambara, árabe, tamasheq, songhai, francés e inglés. 
El idioma se vuelve algo sintomático en el cine de Sissako, marca los contrastes culturales de sus personajes y las diferencias de pensamiento. La religión también funciona como otro idioma. Sobrevivir depende inevitablemente de su aceptación. 
Lo telúrico es representado por Zabou, la mujer que camina desafiando a los soldados, su vestimenta se convierte en una estela que simboliza las grietas en la tierra, como lo grita ella: "¡Las grietas eran yo!". En Zabou se concentra el cisma de la película, en la que se observa cómo los extremistas separan a la población entre los que adoptan sus normas y quienes no lo hacen. 
Mientras los invasores toman posesión de la tierra y sus legítimos dueños son tratados como extranjeros, las grietas se expanden y, al amenazar los límites territoriales, la violencia se acrecienta. Esto se representa como una parábola bíblica: un pastor se enfrenta a un pescador para recriminarle el haber matado una vaca. 
Filmada como una secuencia propia del western, el enfrentamiento es lento, el director usa un plano general para evidenciar que ambos comparten un mismo contexto, que son más las circunstancias que los unen que la que los separan. Aún así, uno muere y el otro huye; mientras que el río sirve de metafórica representación de una gran grieta que separa a la tierra de quienes viven en ella.  
La voz de la resistencia 
Las películas de Aberrahmane dialogan entre sí, de tal manera que el melancólico canto de un emigrante chino en Heremakono tiene resonancias en su último filme. El personaje en cuestión canta: "Nada es más trágico en la vida que perder la libertad. / Nada es más doloroso en la vida, que perder la familia, los amigos". 
Abdelkerim, el líder yihadista, pretende a Satima y aprovecha las ausencias del pastor Kidane para visitarla, aunque ella lo rechace. Más adelante, cuando Kidane está siendo enjuiciado por el homicidio del pescador, Abdelkerim opta por no contestar el llamado de súplica de Satima. Los límites del fervor religioso y la masculinidad herida se diluyen en el acto. El director propone como parte del absurdo yihadista una ulterior masculinidad conflictuada. 
En medio de tanto conflicto, surgen voces que se niegan a permanecer en silencio. La secuencia más emblemática del filme es la que muestra a unos jóvenes jugando fútbol con un balón imaginario. La partida es como un ballet: una danza contra la prohibición de actividades lúdicas, aún cuando, escenas antes, dos soldados discuten sobre si Zidane es mejor jugador que Messi. 
Las mujeres también se dejan escuchar para tomar conciencia de cuan hondo ha calado la violencia en el pueblo. Primero, una pescadora se rehúsa a usar guantes debido a que no puede trabajar así. Luego, en una impactante escena, una joven es condenada a latigazos públicos por haber estado cantando en la misma habitación con un hombre. En medio del castigo, su voz, que se alza al cielo y se extiende por el desierto, es la reivindicación del oprimido. 
Timbuktu es una alegoría de la resistencia, un llamado a recuperar un paraíso que ha sido secuestrado por extremistas religiosos. En el filme, la fotografía de Sofian El Fani, cuyos encuadres siempre recuerdan que el espacio físico no ha perdido su encanto, cobra una belleza apabullante. Como lo hiciera anteriormente en La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013), El Fani usa el color como si fuera un personaje, que sirve para presentar una exuberancia cromática en contraste con el reduccionismo ideológico del yihadismo.
Tanto en Heremakono como en Timbuktu, el director establece una conexión entre los niños y los árboles que surgen en medio del desierto, pequeños oasis en medio de la adversidad. Y aunque el frenético correr de la niña, al igual que el de la gacela, es el epítome de la sobrevivencia, Sissako da cabida a la esperanza.

  

martes, 13 de octubre de 2015

Festival SHNIT: "Made in Costa Rica" 2015

Roberto Jaén (izquierda), premio del Jurado y André Robert (derecha), premio del público, ganadores del Shnit Made in Costa Rica 2015. Foto de Ana Lucía Jiménez


Un total de doce trabajos compitieron en la sección nacional del Festival Internacional de Cortometrajes SHNIT. Temas, técnicas y propuestas variadas. De acuerdo con las reglas del festival, compiten en iguales condiciones filmes de animación, videoclips, ficción, documental. La nacionalidad del director es suficiente para que el corto sea considerado costarricense. Además, no existe la división por duración que hay en la competencia internacional, que premia en tres categorías: hasta 10 minutos, hasta 20 minutos y hasta 40 minutos.

Se aclara que se visualizaron todos los cortos en la segunda función, cuando ya el audio había sido corregido en la sala de cine.

Una recomendación para los organizadores: varios de los trabajos que se mostraban se podían ver gratis en youtube, por lo que resulta muy elevado el precio de la entrada.

A continuación se comentarán los cortos de acuerdo al orden en que fueron proyectados:


AMOR DE TEMPORADA de Sergio Pucci. Ficción. Duración: 05:30

Se trata de una historia sencilla, aunque bien llevada por el director, quien explota elementos emocionales para que el público reaccione. Mediante montaje paralelo muestra el cruce entre un niño quien camina con una bolsa de huevos por un camino polvoriento y un vehículo que transporta a una niña que se convierte en el interés del protagonista. Dos niños de ambientes diferentes contrastados por la cámara.

En el medio, el argumento presenta al joven planeando cómo entregarle una flor a la niña. La historia no muestra mucho más hasta el giro final que resulta bastante entretenido. 

El trabajo de sonido es bueno: tanto la mezcla como la edición. Igualmente la fotografía con planos abiertos que muestran la región seca de Guanacaste donde transcurre la historia. La actuación del niño busca la complicidad del espectador, por lo que no resulta natural.


EL BALCÓN DE PAUL de Lázaro Hernández. Animación. Duración: 05:24

Videoclip que muestra una historia oculta en el San José actual. Un indigente accede a través de una llave a un edificio que guarda una sorpresa, en el viaje que realiza las paredes, señales de tránsito y otros objetos de la ciudad cobran vida.

La canción que da título al corto es de la agrupación uruguaya "El Cuarteto de Nos", los integrantes accedieron a la propuesta del salvadoreño Hernández quien realizó el trabajo como proyecto de gradauación de la Universidad Veritas.

La animación de grafitis recuerda los trabajos que de este tipo se han hecho en México en años recientes, pero son refrescantes dentro de la oferta nacional. Hay mucha repetición de bocas como tema central, un claro énfasis para que se escuche el tema musical, que se preste atención a lo que se dice.

La primera parte consiste en una mezcla entre acción real y animación, en la que el actor que hace del vagabundo no está bien, resulta muy fingido. El montaje enmascara los problemas de actuación al pasar rápidamente de una imagen a otra siguiendo el ritmo de la música. 

La segunda parte es toda hecha en animación por computadora, el diseño del personaje resulta atractivo, definitivamente mejor que el actor. Los fondos son estáticos y con sombras buscan crear texturas. 

Hacia el final regresa la acción real. Solo para mostrar a una actriz que también se desempeña pobremente.


CIUDADANO de Roberto Jaén. Ficción. Duración: 22:30
Guion: Roberto Jaén y Alberto Sanatana. Cinematografía: Miriam Ortiz. Edición: Francisco Barba. Música: Gastón Sáenz. Premio del Jurado SHNIT 2015

El trabajo más ambicioso de los que se presentaron. Una historia que busca explorar diferentes elementos y no le da todo al espectador, quien tiene que ir uniendo las piezas. Cuenta con la actuación protagónica de Alexis Díaz de Villegas, conocido por "Juan de los muertos" (2011), "El cuerno de la abundancia" (2008). El corto fue el proyecto de graduación de Roberto Jaén de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba.

Con un aire que recuerda los primeros filmes de Tomás Gutiérrez Alea, este corto se cuestiona aquello que convierte a una persona precisamente en eso que anuncia con el título: un ciudadano.

El trabajo de ambientación es bastante bueno, con una fotografía que con planos generales sitúa al individuo frente a la institución; mientras que con primeros planos enfatiza el dilema moral al que se enfrenta el protagonista: ¿mataría a un ser humano?

La dirección de arte dio prioridad al minimalismo, las habitaciones suelen tener las paredes con pocos o ningún objeto, solo lo necesario sobresale de los escritorios, incluso se usa un cine vacío para hacer un ensayo de cómo sería el futuro trabajo.

Aunque el trabajo de los secundarios no está a la altura de Alexis, el director se encarga de generar interesantes interrogantes: ¿en qué consiste el proceso de reclutamiento? ¿Quién lo lleva a cabo? ¿Qué se esconde detrás de las puertas?

Poco a poco, los tres seleccionados van completando asignaciones, mientras Francisco descubre que otros también están en el edificio, es el caso de unos señores mayoes que de forma aletargada penetran una puerta.

Mediante elipsis y cambio de vestuario se comprende que han pasado algunos días, aunque no hay exactitud en cuanto a lo temporal. El diseño sonoro por momentos aturde y es efectivo en enrarecer el contexto. En ocasiones se enfatiza lo institucional con sonidos aumentados, mientras que en otras ocasiones las voces parecen callar por miedo. Roberto indica que los textos de Kafka le influenciaron y se percibe ese tono kafkiano en la desorientación del protagonista y del espectador, que también tendrá su dosis de sufrimiento.

Ciudadano habla de la actitud ante la pena de muerte, de la autoridad de quien la ejecuta y favorece, así como de lo que significa ser una especie de ser desechable para la sociedad. 

¿Se obtiene el trabajo si se es muy eficiente? O todo será parte de un retorcido juego... En un par de ocasiones se observa una estatua de la Justicia, pero qué significa realmente en el contexto de matar a otra persona. En una cadena de producción, solo hay que cambiar de pieza, en una institución o sociedad solo se cambia de ciudadano.



PIQUE TICO de Pablo Solís. Animación. Duración: 03:41

Pensada como una posible serie de televisión esta animación por computadora pretende mostrar un aspecto del campesinado costarricense, pero aunque exista el machismo en la zona, el corto reproduce más que muestra. Esto se evidencia en el diseño de personajes, que tienen mucha influencia de la animación mexicana, incluso uno de los personajes parece el Don Ramón de la serie animada de El Chavo; por otro lado, el diseño se aleja de la realidad, así una mujer con abundante busto es pretendida por dos hombres que se enfrascan en una competencia tonta.

El tipo de dibujo es caricaturesco y la historia no plantea mayor cosa, se sirve de lo circunstancial para presentar situaciones que pretender causar gracia. Puede ser un producto que se venda en televisión, pero no uno que se presente en un festival, debería haber mayor rigurosidad en cuanto a la selección, no solo por el pobre contenido, sino también porque la técnica es deficiente y se notó en comparación con las otras animaciones.

Colores brillantes, fondos planos que no suman a la historia; un dibujo sencillo de excesiva rigidez. La animación recuerda al de otra animación de la Veritas: "Gringo pinto" (Guillermo Ramos, 2009), pero no se le acerca en lo humorístico.


Isabel teme a la vida, Eduardo ya no teme volar de David Selva. Ficción. Duración: 04:00
Guion: David Selva. Fotografía y edición: Jess Rojas. Diseño sonoro: Ricardo Prado. Con Milena Somogyi y Mario Ramos

El joven David Selva, estudiante de Producción Audiovisual presenta un trabajo cargado de estereotipos y con la ingenuidad de la juventud. Un guion que reproduce momentos de variadas películas de corte independiente, pero que no alcanza a amalgamarse en un todo. No se siente la personalidad del director sino lo que a este le gusta.

Tiene buen uso de la cámara y la elección de los colores resulta atractiva. Ante la falta de recursos la propuesta en lo visual es buena. El problema es que no cuenta nada, tan largo es el título y tan cortas las ideas. Como ejercicio de dirección es válido y ojalá le sirva para crear algo más interesante, menos atado a las modas y más propositivo en conceptos.


POR DELANTE de Jorge M. Rodrigo. Ficción. Duración: 06:20

Cortometraje que cuenta un momento de la vida de Émile, un hombre que está considerando suicidarse. El nombre del protagonista viene de Émile Durkheim, sociólogo que escribió, entre otros, un libro sobre el suicidio.

Con fotografía preciosista que contrasta con la supuesta angustia del personaje y tomas aéreas que no comunican nada, salvo que el equipo de producción tenía recursos. Un grave problema que tiene el cine costarricense es que en muchos casos se encadenan planos, escenas sin comunicar nada, sin que haya una razón para mostrar lo que se muestra. Un primer plano, pudo ser un plano general; una toma puede desaparecer y no pasa nada.

En el caso de "Por delante", se abusa de las tomas aéreas y no hay un concepto detrás de las tomas, igual que con la colorización, se distrae al espectador con los efectos, mientras el contenido es mínimo, las ideas pocas y los conceptos cinematográficos pobres. La cámara se acerca al personaje, luego se aleja, luego hay una toma cenital; da los mismo si va en el auto por la carretera que si está frente a un peñasco. Tomas vacías que no comunican. Se usa música como relleno, pero, nuevamente, que no aporta a la trama.

La voz en off pretende explicar la decisión de Émile y en una rápida secuencia se muestra la cómoda vida que ha tenido, pero en ningún momento el protagonista ha sido alguien interesante en observar, su vida es tan falta de interés para el espectador como el corto en sí mismo.


HELIO de Andrés Campos. Ficción. Duración: 15:00
Guion y fotografía: Andrés Campos. Edición: Cristina Carrasco. Sonido: Martín Vaisman y Luciana Braga. Animación: Rafael Gutiérrez. Dirección artística: Natalia Fidel.

El cortometraje con las mejores actuaciones, una entretenida historia que inicia como una comedia, unos personajes que disfrutan de una fiesta, pero que conforme avanza va mostrando interesantes variantes y se profundiza en la vida de Diego (Martín Tchira).

Tras divertirse en un karaoke usando helio para tener voces graciosas, Diego no puede regresar a hablar normalmente, y eso, para alguien que vive como locutor y doblaje de voces es algo preocupante. 

Se le ve intentando de todo, desde remedios caseros hasta visitas al doctor y a una psicóloga. Se aleja de amigos y de la chica que le resultó atractiva en la fiesta, Romina (Caro Sturla); se incapacita, pero pronto su jefe perderá la paciencia.

La aparente simplicidad de la trama encubre un aspecto más depresivo de la vida del protagonista. Recuerda el dilema del payaso triste, quien acostumbrado a hacer reír a los demás, se ve incapaz de externar su tristeza. Acá, Diego es ese payaso, el anfitrión de una fiesta, el tipo que le va bien en el trabajo, algo tímido para hablarle a las chicas; pero en general parece llevar una vida satisfactoria. Pero cuando se le presenta la dificultad de su voz, su actitud cambia, sus inseguridades afloran, acostumbrado a usar el habla como defensa, ahora tendrá que usar algo más. Lo intenta con lo corporal, en una escena en la que hace de mimo y en la que se castiga, un golpe que no es tanto físico como emocional. En otro momento sufre ante lo que piensa que será el repudio social, las bromas por su situación, sus amigos se ríen de él, entonces ¿son realmente sus amigos? Estos problemas que acosan al personaje son narrados siempre desde la comedia, y el director plantea un giro ingenioso como clímax en el que Diego volverá a sonreír....

Manejo de cámara, montaje, música, todo está bien empleado. "Helio" es un buen ejemplo de cómo un guion bien estructurado y actuaciones que den la talla, son suficientes para ofrecer un material atractivo.


INSOMNIO de Kenneth Sanabria. Ficción. Duración: 09:18

Drama psicológico sobre un hombre que tiene cáncer y teme comunicárselo a su mujer embarazada. El director es psiquiatra de profesión y aprovechó eso para hacer un guion que pretende mostrar las tribulaciones de un hombre enfermo, sin embargo, el corto va cambiando innecesariamente de tono y por momentos trata de ser un thriller.

Las actuaciones son deficientes, principalmente la del protagonista, esto hace que la historia vaya perdiendo credibilidad. Los diálogos son cajoneros y la iluminación que decidieron usar obstaculiza la visión, resulta muy oscuro, en ocasiones no se les distingue la cara a los actores, y es parte de no decidir si narrar un drama o una historia de suspenso.

Los tonos rosa que salían de las lámparas provocaban una saturación en el encuadre, más parecía un ejercicio estético que un planeamiento de la escena, ¿qué se pretende transmitir con esa luz? Tanta oscuridad para reflejar la preocupación del protagonista, sus deseos homicidas, sus miedos...

Si la historia resulta predecible, los actores no la hacen interesante, su mala dicción y las reiteradas tomas para mostrar una y otra vez ciertas escenas, haciendo un énfasis explicativo de lo que está ocurriendo, tampoco favorecen al filme.


LA CACERÍA de Erick Pérez. Ficción. Duración: 04:53

Cortometraje ganador del concurso "Cortos de tiempo" que se realizó el año pasada como parte de las actividades paralelas del Festival Internacional de Cine. Seguramente le hicieron correcciones de sonido para presentarlo en el SHNIT.

La historia resulta melosa: un sujeto toma fotografías por la ciudad, tiene una musa a quien suele seguir hasta que un día ella lo sigue a él. Al ver las fotos que le han sacado, no se molesta, sino que ¿se enamora? del fotógrafo...

En otras circunstancias podría ser un cortometraje sobre un acosador, pero el aire hipster (un vestuario horrible) que tiene este corto, deja claro desde el inicio de qué va la historia, y eso hace que no resulte tan novedosa, a pesar de que se intentó mediante un ritmo más rápido y tomas de poca duración trasladar un sentimiento de innovación.


ALICE INSIDE de Gabriel López Chacón. Animación. Duración: 01:06

Otro proyecto de graduación de la Veritas. En este caso una animación inspirada en la obra de Lewis Carroll. Los parámetros de selección de este festival hace que este corto sea elegido para competir aun a pesar de ser muy breve. Además de que no cuenta ninguna historia, solo se ven pasar imágenes referentes a los personajes de Carroll.

Los dibujos son interesantes y funcionan como diseños para mercadearlos, pero no para un Festival con estas características. En otros espacios puede servir como muestra o incluso que participe en festivales de cortos de 3 minutos o los de 1 minuto. 

El trabajo de animación es fluido y los colores psicodélicos que usa el director funcionan como referencia del texto al que hace referencia.


ZAFIRO de André Robert. Ficción. Duración: 23:39
Guion: Mauricio Bruce y André Robert. Fotografía: Nicolás Wong. Edición: André Robert. 
Premio del público SHNIT 2015.

Zafiro es el corto que más se asemeja a las producciones que se vienen haciendo en el país, en lo bueno y en lo malo. Es producto de una experiencia personal de su director, quien a través del cine pudo tener un cierre por la muerte de su padre, que es precisamente el tema del filme: un joven que regresa a su pueblo en Guanacaste para enterrar a su papá.

Diego es interpretado por Leynar Gómez, actor que viene mejorando aunque acá por momentos el resto del elenco no está a la altura y se nota ese desfase. La otra figura conocida del cine nacional es la actriz Adriana Álvarez, quien interpreta a Susana, una lugareña, compañera en la infancia de Diego y que sabe lo que es perder a alguien. Aunque esta actriz es reconocida por muchos, si se mira atentamente sus trabajos no hay diferencia entre los personajes que ha interpretado, es como si solo fuese capaz de actuar de una sola manera, tiene los mismos gestos, la misma mirada, ya cansa. Puede que sea deficiencia en la dirección de actores, habría que verla en una producción de otro país y comparar. Pero su trabajo en Zafiro es tímido, cansino, reiterativo, se encuentra encasillada en un mismo papel que repite película tras película.

Los otros personajes que aparecen, el padre de Diego, Álvaro y un viejo amigo de este, Chalo, son irregulares en su trabajo. El papel de Antonio Facio (Álvaro) sería más interesante si no hablase, que se limitase a ser un fantasma que acosa desde la memoria al protagonista, máxime cuando los diálogos no son fluidos. En el caso de Chalo (Gonzálo Mesén) es un prototipo de personaje que se viene repitiendo en el cine nacional, alguien con el que el público se identifique desde la comedia y que aliviane el drama.

La historia muestra el conflicto de Diego al tener que regresar a su casa en Cuajiniquil de Guanacaste, los recuerdos le invaden y se debate entre perdonarlo por haber abandonado a su madre y a él, o limitarse a enterrarlo y regresar a la capital. La vida de fiesta que llevó Álvaro contrasta con la aparente sobriedad de carácter del hijo, en medio de un escenario rural que enfatiza los rasgos duros de los personajes, tanto en sus emociones como en su físico.

La comunicación es el problema, aspecto muy guanacasteco que está bien perfilado por el director, Diego es de pocas palabras y cuando se expresa da la sensación de no decir lo que realmente siente, por lo que recurre al alcohol como forma inconsciente de conectarse con el padre ausente, pero tampoco es lo suyo. Ahí es cuando aparece la figura de Susana, quien le muestra otra posibilidad.

El trabajo en lo técnico es bueno, tiene una fotografía agradable, con escenas que se nota la planificación. Los primeros minutos son muy buenos, buen uso de la imagen como forma expresiva sin necesidad de recurrir a diálogos ni voz en off. Lástima que no sigue por esa línea y cuando se espera un silencio, el director opta por musicalizar la escena, es algo en lo que este director, que demuestra tener talento, puede ir mejorando.

El corazón de la historia es atractivo, el planteamiento, los planos escogidos, el guion puede pulirse y evitar algunos diálogos o replantearlos para que sean más naturales. Lo de las actuaciones ya es más difícil, aún con el buen desempeño de Leynar, se nota la diferencia con respecto a su papel en Presos (Esteban Ramírez, 2015), en el que está mejor dirigido.


NO MERCY de Ignacio Torres y Cinthya Alfaro. Animación. Duración: 03:33

Videoclip animado de la canción del rapero Immortal Technique (Felipe Andrés Coronel) que viene en el álbum Revolutionary vol 1, del 2001.

Si la animación "Pique tico" se hace con una mentalidad comercial e imitando un estilo de diseño más tradicional, apto para todo público, infantil y sin mucho trabajo artístico; este corto de Torres y Alfaro desafía los tradicionalismos de lo que se viene trabajando en la animación costarricense.

Usando la técnica de animación cuadro a cuadro, se encargan de los dibujos y le dan voz a personajes antropomorfos que viven descontentos en una ciudad que les limita sus libertades, ¿que los ha hecho asumir un rostro animal? Con influencias del cómic y los movimientos contraculturales, se evidencian conceptos como el tipo de trazo de la línea, el grosor, el tipo de fondos usados y un gran trabajo de sombreado que hace de este videoclip un trabajo muy destacable. 

De corte urbano y a ritmo de rap, "No mercy" también es un llamado a la acción, un grito de lucha que encuentra su primera línea de acción en los grafitis. El protagonista es una especie de lobo (o perro) que camina por una ciudad llena de vicios: prostitutas, delincuentes, basura, armas, etc.

El montaje se ajusta a la historia de tal manera que las escenas pasan rápidamente siguiendo el ritmo del rap, en otras ocasiones la pantalla presenta divisiones que seccionan en dos o más partes el encuadre, algo característico del cómic que suele dividir una página en varias viñetas. Hacia el final el protagonista golpea esa cuarta pared, que divide la ficción de la realidad del espectador, la resquebraja, trazando una interesante dialéctica entre el llamado a la acción que la canción motiva a tomar y los espectadores.

Ojalá se sigan produciendo este tipo de animaciones en el país con miras a tener un estilo más autóctono y crear una animación diferente a la hipercomercializada tendencia de copiar los estilos de las grandes compañías estadounidenses. Y solo una sugerencia, ya que se presenta en un Festival que se lleva a cabo en el país, se pudo subtitular la letra de la canción para aquellos que no comprendan bien el inglés; esto también ayuda al corto y al mensaje de la canción.


Los ganadores del Shnit "Made in Costa Rica" 2015, André Robert (izq.), Roberto Jaén (centro) y el organizador del Festival, Josué Fischel (der.). Foto de Ana Lucía Jiménez

Si desean ver más del trabajo de Ana Lucía Jiménez pueden entrar a este sitio: http://www.analuciajimenez.com

jueves, 8 de octubre de 2015

Sicario: denuncia tibia y superficial del narcotráfico




Título original: Sicario. EE.UU. (2015). Color
Director: Denis Villeneuve
Guion: Taylor Sheridan
Cinematografía: Roger Deakins
Montaje: Joe Walker
Música: Jóhann Jóhansson
Diseño de producción: Patrice Vermette
Dirección de arte: Bjarne Sletteland
Duración: 121 minutos

Elenco

Emily Blunt como Kate Macer
Benicio Del Toro como Alejandro
Josh Brolin como Matt Graver
Daniel Kaluuya como Reggie Wayne


Tras las estimulantes "Incendies" (2010), "Prisioners" (2013) y "Enemy" (2013), el cineasta canadiense filma su película más hollydoonse hasta la fecha, se trata de un thriller sobre el narcotráfico de estructura lineal que se distancia en lo formal de sus anteriores trabajos.

Sicario ofrece un cocktail de testosterona en el que el uso reiterativo de la violencia funge como catalizador de una trama que raspa por la superficie el tema del narcotráfico, enfocándose más en las altas esferas que están envueltas en el mismo, sea de parte de quienes distribuyen las drogas, como de quienes luchan para que estas no lleguen a las calles. El primer caso corresponde al cartel mexicano de Sonora y el segundo al Departamento de Defensa de Estados Unidos. El tono moral de la película queda evidenciado en una escena en la que un director regional del FBI (Víctor Garber) indica a la protagonista que no se preocupe de si sus actos son ilegales y enfatiza que la línea de lo legal se ha corrido por órdenes superiores.

Como resultado, el espectador sigue la trama desde la perspectiva de la idealista agente Kate Macer (Emily Blunt), especie de jueza moral de las acciones de un grupo formado por personas de diferentes agencias policiales y militares que planean desestabilizar el mencionado cartel. Villeneuve vuelve a usar a una mujer protagonista como lo hiciese en Incendies y Polytechnique (2009), sin embargo, el diseño del personaje carece de peso en el filme y se diluye en la acción. ¿Qué representa este personaje? ¿Un idealismo caduco, un moralismo vacío, la esperanza de un mundo mejor? La ambigüedad no se disipa aun después del final. A. O. Scott del New York Times, señala: "Kate is a bit of a blank, on hand as a filter through which the audience can scrutinize Matt and Alejandro, who are far more intriguing characters".

El resto del elenco está encabezado por Josh Brolin y Benicio del Toro, quienes interpretan al jefe de la operación Matt Graver y a Alejandro, respectivamente. Este último se nos presenta como un especialista en el tema del cartel, pero no es más que otro sicario, uno que trabaja (por el momento) para el gobierno de Estados Unidos. Esta cualidad diluida entre los buenos y los malos, junto a la falta de profundidad narrativa hacen que el filme reproduzca clichés, sin atreverse a mostrar un lado diferente, con poca ambición y más parece un discurso político que una disección sobre el narcotráfico.


En esta línea el filme se asemeja a "El infierno" (Luis Estrada, 2010), que con un tono más humorístico trata de "quedar bien" con el público al mostrar las crueldades de los narcos y las víctimas que se ven arrastradas en esa vorágine de violencia. Ambos filmes saben llegar al público que les interesa, ejemplo de ello es la decisión de sus directores de distanciar al espectador de lo narrado-mostrado, una especie de autocensura que busca tener al espectador en un lugar seguro.

En "El infierno", Estrada distancia a través del uso del humor y la caricaturización de los personajes. Mientras que en "Sicario", Villaneuve lo hace a través de lo técnico, cuando la imagen en pantalla se vuelve un negativo debido a la visión nocturna que emplean los personajes en una misión. Ese distanciamiento que recuerda el efecto creado en un videojuego, coloca al espectador en una distancia segura al reconocerse la artificialidad de lo mostrado. En otros momentos también recurre a la caricturización, en especial del personaje de Josh Brolin.

La violencia se vuelve un recurso estético-narrativo, pero siempre desde la distancia. También sucede que el director al diseñar un fondo de la historia, cargado de imágenes violentas: cuerpos mutilados, muertos colgando de puentes, personas tiradas en el suelo tras recibir un balazo, entre otros; satura al espectador, por lo que el uso de lo violento se vuelve innecesario para narrar y en vez de generar aprehensión en el espectador, este se acostumbra, se pierde el suspenso. Parafraseando a Alfred Hitchcock: no hay que darle todo al espectador de una sola vez.

Caso contrario es lo que se aprecia en el logrado filme Heli (2013) con el que Amat Escalante ganó el premio a Mejor Dirección en Cannes. Ahí la violencia va en crescendo, la mirada es multifocal como lo es en la realidad el complejo fenómeno del narcotráfico. Mientras que Sicario concentra la acción en los operativos especiales desde la óptica estadounidense, Heli narra desde la perspectiva del ciudadano medio, el que vive el narcotráfico a la vuelta de su casa y sufre las consecuencias. En ambas hay escenas en las que un vehículo se acerca a una vivienda, pero mientras que Villaneuve destroza la pared de la vivienda para un resultado efectista y meter al espectador de lleno en la historia desde el inicio; Escalante lo hace desde el encuadre, posiciona el inmenso vehículo de tal manera que empequeñece la casa, en una alegoría de las fuerzas que representan uno y otro bando.

Fotograma de Heli (Amat Escalante, 2013)

Son dos formas de hacer cine, uno concentrado en impresionar desde la violencia visual y lo vertiginoso del montaje; y otro que apuesta por un ritmo pausado, cámara fija y estilo cuasi documental. Y es que en Heli, llega momentos en que se desea quitar la mirada, pero no se puede, el encuadre no da esa opción, la tensión es angustiante. El espectador es tan víctima de la violencia como los personajes del filme.

El documental "Narco cultura" (2013) de Shaul Schwarz también permite apreciar de forma eficaz el fenómeno del narcotráfico, ubicando los hechos en Juárez, al igual que en Sicario, y siguiendo a Edgar Quintero, un reconocido líder de Culiacán y al agente Richi Soto.

El cortometraje Contrapelo (2014) de Gaerth Dunnet Alcocer, también logra sumergir al espectador en un estado de tensión gracias a la violencia sugerida, pero no mostrada. La historia trata sobre un barbero que tiene la posibilidad de matar a un capo de la droga mientras le hace la barba, mientras se explora los aspectos morales de uno y otro personaje.

En todos esos casos hay un manejo menos sensacionalista del tema del narcotráfico, tanto en el contenido como en la técnica empleada por sus directores para dar a conocer las historias. En cambio, en el filme de Villaneuve se percibe cierto envoltorio artificial, puede deberse a que se trata de un guion original de Taylor Sheridan, el primero que hace pues su carrera hasta el momento ha sido como actor de televisión. El tono de Sicario y algunas secuencias recuerdan series como 24 (2001-2010) y otros filmes que muestran operaciones policiales y un ambiente predominantemente masculinizado.

En comparación, el que Incendies estuviera basada en una obra teatral de Wadji Mouawad, permitía tener un contexto más cercano a los conflictos bélico religiosos en el Líbano de la década de los setenta y ochenta del siglo pasado;  el trabajo de investigación en Sicario se queda corto.

Villeneuve se concentra, y lo hace muy bien, en crear una atmósfera, en introducir al espectador en un estado de tensión, gracias a la fotografía dinámica de Roger Deakins y a la música de Jóhann Jóhannsson. Las tomas panorámicas que muestran el escenario de los hechos, el extenso desierto por el que pasan la droga, la zona fronteriza, las calles estrechas de ciudad Juárez, túneles; junto con un diseño sonoro que prioriza el uso de sonidos electrónicos generan tensión, pero como indica el crítico del New York Times, A. O. Scott: "Mr. Villeneuve conjures an atmosphere of menace and pervasive cruelty, but after a while “Sicario” starts to feel too easy, less an exploration than an exploitation of the moral ambiguities of the drug war".