domingo, 26 de julio de 2015

Regreso al origen



El desarrollo de las cinematografías mundiales ha producido un gran número de producciones. El auge de nuevas tecnologías también propicia que cada vez haya más personas haciendo cine, sin embargo, desde los inicios de este arte ha habido una constante: los remakes.

Desde cortos que luego fueron largometrajes, hasta megaproducciones que buscan cautivar nuevos públicos. Mientras que en un principio las cinematografías más fuertes como la de Hollywood marcaba el tipo de cine que se ponía de moda, creaba estilos y definía los diversos géneros; conforme el cine se fue haciendo cada vez más popular, fueron emergiendo (o recuperándose) las cinematografías de otros países. Así, empezaron a darse casos en los que se producía alguna película que marcaba un estilo determinado y que gustaba a la crítica, al público o a ambos, estableciendo una nueva forma de revitalizar un género cinematográfico.

Ante filmes de gran éxito, Hollywood ha buscado la forma de adaptarlos a su industria y a su público, sin embargo, en muchas ocasiones se pierde el sentido o el contexto original, por lo que el remake solo sirve para generar taquilla y en el camino se pierde aquello en lo que el filme original innovó.

El ejercicio de la cinefilia permite ir recordando los trabajos originales, reconocer las influencias en películas posteriores, y también aquellos remakes que el público general suele desconocer su origen. Por esto, para el mes de agosto, Vivecinescrúpulos quiere ofrecer un recorrido por el tiempo como una especie de REGRESO AL ORIGEN en el que los asistentes podrán disfrutar de cuatro producciones que en su momento marcaron un estilo y luego se convirtieron en remakes, pero ¿han visto las originales?

Durante los sábados de agosto (excepto el 15), se proyectarán los filmes en el Museo Joaquín García Monge en Desamparados, el valor será de ¢2000 por persona por función. Al final de cada proyección se dará un taller de apreciación en el que los asistentes podrán compartir sus impresiones.



Sábado 1° de agosto (6:30 pm)

Las alas del deseo


Director: Win Wenders
Alemania-Francia, 1987, 128 minutos
Para mayores de 15 años

Sinopsis: Dos ángeles sobrevuelan Berlín, ciudad dividida por el "muro de la vergüenza". Solo son visibles para los niños y los hombres de corazón puro. Testigos impotentes que no pueden cambiar el curso de los acontecimientos, sienten una gran compasión por los seres humanos. Uno de ellos, decidido a conocer los sentimientos de los mortales, se enamora de una joven trapecista. Pero, ¿valdrá la pena renunciar a la eternidad?
En 1998, Brad Silberling realizó el meloso remake "City of angels", en el que el existencialismo cede lugar a una historia de amor.



Sábado 08 de agosto (6:30 pm)

Insomnia


Director: Erik Skjoldbjærg
Noruega, 1997, 97 minutos
Para mayores de 15 años

Sinopsis: Una joven aparece asesinada en un pueblo noruego, cerca del Círculo Polar Ártico. Un experimentado inspector sueco, Jonas Engström, se traslada a la zona para resolver el crimen, acompañado del amable detective Erik. Conforme el caso se complica, una serie de decisiones de Jonas le provocan un estado de insomnio que le tortura cada vez más, mientras la difusa línea entre bien y mal va desapareciendo bajo el sol de la medianoche.
En el 2002, Christopher Nolan realizó el remake, práctica que suele hacer en sus filmes.



Sábado 22 de agosto (6:30 pm)

Cabo de miedo


Director: J. Lee Thompson
EE.UU., 1962, 105 minutos
Para mayores de 15 años

Sinopsis: Sam Bowden, un respetable abogado de una pequeña ciudad, ve cómo su tranquila vida se convierte en una pesadilla cuando Max Candy, un criminal que pasó ocho años en la cárcel por su culpa, no deja de acechar a su mujer y a su hija adolescente. La ayuda que le ofrece el jefe de la policía local resulta inútil, y él, legalmente, no puede hacer nada para alejar a Candy de su familia. 
En 1991, Martin Scorsese hace su versión de este clásico hollywoodense.



Sábado 29 de agosto (6:30 pm)

Héroes infernales


Directores: Andrew Lau y Alan Mak
Hong Kong, 2002, 100 minutos
Para mayores de 15 años

Sinopsis: Tras una década de arduo trabajo, el joven policía Yan ha logrado infiltrarse en los bajos fondos de la mafia, convirtiéndose finalmente en la mano derecha de un importante capo de Hong Kong, el mismo mafioso que, años atrás, lograra infiltrar dentro de la policía a Ming, hoy cabeza del Buró de Inteligencia Criminal. Atrapados entre el bien y el mal, torturados por el mismo secreto y desprovistos de toda identidad, estos dos trágicos héroes habrán de cruzar sus caminos el día en que Ming es comisionado para encabezar un operativo contra su propio jefe.
En el 2006, nuevamente Martin Scorsese, hace la adaptación hollywoodense, ganando así su único Oscar a mejor director, ¿se lo habrían dado si se hace público antes de las votaciones que era un remake?


viernes, 17 de julio de 2015

El kafkiano divorcio de Viviane Amsalem




Título original: Gett. Israel - Francia - Alemania (2014). Color
Dirección y guion: Ronit y Shlomi Elkabetz
Cinematografía: Jeanne Lapoirie
Montaje: Joel Alexis
Diseño de producción: Ehud Gutterman
Duración: 115 minutos


Elenco


Ronit Elkabetz como Viviane Amsalem
Simon Abkarian como Elisha Amsalem
Menashe Noy como Carmel Ben Tovim
Sasson Gabai como Shimon Amsalem
Eli Gornstein como Rabino Salomon



Una propuesta similar a Nader y Simín: una separación (Asghar Farhadi, 2011), sin embargo, mientras la película iraní mostraba las consecuencias familiares y los conflictos entre vecinos, a raíz de la pretendida separación de la pareja; en este filme los directores casi no sacan la cámara de la habitación donde se lleva a cabo el juicio, en el que Viviane solicita se le dé el divorcio. Su esposo se rehúsa tercamente, por lo que el proceso lleva varios años. Las tomas fuera de la mencionada habitación corresponden al pasillo o antesala, por lo que la unidad espacial se mantiene en todo momento.

Y sobre el proceso, no es gratuito el pensar en Kafka mientras se ve el filme, situaciones burocráticas mezcladas con una ideología de vida que conlleva a situaciones absurdas, a la explotación, la falta de dignidad y la desesperación. Todo ello expresado maravillosamente por el elenco en su totalidad, todos brindan grandes actuaciones, la cámara puede enfocar más a la actriz y coguionista Ronit Elkabetz (Viviane); pero el trabajo de los dos abogados y el juez principal es muy destacable también. Cada uno de los testigos cumple a la perfección, todos van moldeando una historia que se despliega para volver reiteradamente a la misma situación.

El correcto guion evita caer en el tedio y mediante un humor muy calculado brinda ligeros espacios al espectador, el recurso de lo absurdo es una estrategia efectiva para tomar distancia sobre lo narrado, para evitar caer en la desesperación de que la imagen proyectada sea una imagen espejo de la situación cotidiana, más allá del tema del divorcio, acá hay una lectura de género y una realidad social que los directores muestran hábilmente.

El trabajo con la musicalización del filme también es de resaltar, la banda sonora es mínima, predomina el sonido ambiente para familiarizar la puesta en escena con un juicio real, y cuando se emplea alguna música esta acentúa el momento dramático. Silencio y sonido empleados con tino.

Los primeros planos explotan las capacidades histriónicas del elenco para transmitir una gama emocional variada, a su vez, que se usan planos detalles para hacer énfasis en las posturas de cada una de las partes, así un movimiento de pies, o unas manos apretadas tienen mayor capacidad de expresión que cualquier palabra.

El concepto de libertad adquiere varias aristas mientras cada testigo brinda su declaración: la intimidación de un esposo que se rehúsa a salir de la habitación, el miedo (más que respeto) a infringir la ley religiosa, el sometimiento de la mujer a una estructura patriarcal; y así mientras todos son esclavos de un sistema inoperante, absurdo, en la que la tozudez prima la toma de decisiones. No es casualidad que los planes nos muestren a los actores juntos entre sí, sin espacio para moverse en el encuadre, chocando en varias oportunidades, todos atrapados en ese microcosmos en el que se convierte la habitación, reflejo de la realidad social que se vive en las calles en esa sociedad, pero cuyo tema de fondo se extiende al resto del mundo.