martes, 22 de diciembre de 2015

Un buen crítico debe saber la diferencia entre reseñar y hacer crítica de una película



Por Kattia Barrientos.



Para un crítico es vital conocer la diferencia entre reseñar y hacer crítica, mientras la primera obedece más a un recuento de los rasgos más distintivos de una película: el guion, música, montaje, actuaciones, vestuario, etc.; la segunda corresponde a hacer un re-visionado de la película, es decir, profundizar en la reseña para analizar y argumentar en torno al filme o algún aspecto concreto de este.

Ahora bien, es importante aclarar que no es que una sea mejor o más apropiada que la otra, la elección entre una y otra se debe más al contexto y propósito donde se vaya a publicar. De esta forma, generalmente la reseña es la primera aproximación del espectador al filme y la crítica cuando el espectador, una vez visto el filme, desea formar parte del diálogo propuesto entre el crítico y la película.

Sin embargo, no está de más enfatizar que para ambos casos el crítico debe desprenderse del lugar común de me gusta / no me gusta, es buena / es mala, pues estas son apreciaciones subjetivas que si no se argumentan no contribuyen a nada. Claro está, entre mejor sustentados estén los puntos a mencionar, en ambos casos el resultado será más óptimo, por un lado, una reseña más crítica (valga la repetición) y por otro, una crítica que realmente obligue al espectador a repasar esa película con miras a darle una nueva lectura. Por último, también vale hacer énfasis que el lector puede estar en desacuerdo o no con lo expuesto por el crítico, lo que no puede pasar es que la crítica/reseña esté mal elaborada.

Así, para este tercer punto utilizaré como ejemplo la película El Apóstata (2015) del director uruguayo Federico Veiroj, el cual nos presenta la historia de Tamayo, un treintañero quien decide apostatar: renunciar públicamente a su religión por medio de la solicitud formal de la eliminación de su registro como católico. Una vez que Tamayo pide su acta de bautismo y descubre a partir de esto las enormes complicaciones burocráticas al respecto, comienza una introspectiva sobre sus renuncias y culpas al respecto y cómo estas afectan su círculo familiar, especialmente a su madre.

Y mientras el mismo Tamayo, interpretado por el español Álvaro Ogalla, nos cuenta lo acostumbrado que está a renunciar a todo y no terminar nada, a lo largo del filme lo vemos más y más decidido a no darse por vencido con la apostasía sin importar los obstáculos en su camino.

Con un guion co-autoría de Veiroj y el mismo Ogalla sobre su propia experiencia tratando de apostatar, no resulta difícil para el espectador identificarse y hasta reírse con los episodios cómicos de Tamayo, pues hasta sus particulares sueños son un obstáculo a superar.

Como gran acierto del presente Festival, la mayoría de los filmes contó con un talento invitado para cada función; para El Apóstata, Ogalla fue el invitado y él  aprovechó el espacio  para revelar aspectos curiosos del guion como que su personaje y él tenían tanto en común que inicialmente incluso se llamaba Álvaro. Si el nombre no cambiaba, el plan era que Ogalla apostatara de sí mismo, es decir, legalmente iba a cambiar su nombre para evitar complicaciones después del estreno, claramente, esto no ocurrió y así con otro nombre, pudieron incorporar otros aspectos para diferenciar el personaje del actor, entre estos, las relaciones íntimas que mantenía con su prima.

Sumado al guion, Ogalla aprovechó para explicar el uso de la música, pues a lo largo del filme es casi ausente excepto por escenas donde se busca que la música esté tan presente que llega incluso a ensordecer como parte de una atmósfera aplastante donde Tamayo se ve envuelto.

Por último, y ante la consulta del público por la metáfora de la apostasía, Ogalla explicó que en realidad la renuncia constante de Tamayo a sus estudios, relaciones interpersonales y trabajo en contraposición con la tenacidad de apostatar se debe a un cambio generacional ocurrido en España donde particularmente los hombres tardan más en “resolverse” como adultos, pues los roles masculinos ya no se limitan a ser el proveedor por lo que no existe una presión por corresponder a lo esperado socialmente, por tanto, la apostasía de Tamayo es una forma de renunciar a lo que su familia y la sociedad esperan para él.

Con esta explicación ofrecida por Ogalla y posterior a visionar la película, se abrió la posibilidad de establecer una relación entre El Apóstata y El Proceso (1925) de Franz Kafka, donde ambos personajes se ven envueltos en un aparato burocrático que los supera al punto de hacerlos dudar de sí mismos, y efectivamente, la obra de Kafka también fue un claro referente tanto para Veiroj y Ogalla a la hora de crear el guion, tal y como comentó el actor en el foro ofrecido al final de la función.

Empero, y aquí espero que quienes hayan visto esta película se unan al diálogo, el problema de El Apóstata como filme se debe justo al guion, pues el personaje de Tamayo resulta tibio dentro del planteamiento porque sus problemas nunca se profundizan de tal manera que realmente impliquen un problema para él: con sus estudios en eterno terminar su madre siempre lo cubre ante su familia, su prima no demuestra mayor problema por la relación con él y su trabajo como tutor del vecino nunca es valorado de manera negativa, al contrario, la madre del niño considera positiva esta relación entre ambos. Entonces ¿contra quién se revela realmente?

Quizás el objetivo del filme no es claro debido a que no todo funciona en pantalla, pero sus planteamientos y referencias sí logran dejar en el espectador la satisfacción de la victoria ante pequeñas luchas, no sé si al final este sería el propósito de Veiroj, pero sin duda es lo que conecta con el público.

Les recuerdo pueden participar de la discusión, ojalá si tuvieron la oportunidad de ver esta película cuenten qué les pareció. Y una serie de eventos desafortunados en contra de mi pierna izquierda retrasó un poco el decálogo, pero tal como mi pierna, vamos lentos pero a paso firme. No olviden etiquetarme con mi perfil personal Kattia Barrientos.

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