martes, 15 de diciembre de 2015

Un buen crítico debe saber crear diálogo



Por Kattia Barrientos.


Cuando mi colega Yoshua Oviedo me planteó la idea de ser invitada en su blog, la verdad es que inicialmente no sabía muy bien sobre qué podría escribir a partir del festival, fue quizás en medio de una conversación casual donde inició esta reflexión: “¿y cuál es la idea de tener ‘críticos’ viendo películas todo el día?”… Aun sigo sin saber cuál es la idea, pero la conversación derivó en una pregunta mucho más simple y complicada de responder, la cual fue al final la punta de lanza para concretar mi participación en Vivecinescrúpulos: ¿qué se supone hace un crítico de cine?

Y aquí, me permito hacer un breve paréntesis contextual: en el marco del Costa Rica Festival Internacional de Cine Paz con la Tierra 2014 (sí, aun se llamaba así) tuve la gran oportunidad de asistir al Laboratorio de crítica cinematográfica con Carlos Gutiérrez de Cinema Tropical y José Carlos Avellar, prolífico crítico de cine brasileño. Al ser la primera vez que participaba en un taller específicamente de crítica, mi temor inicial fue si sería vista como una “igual”, es decir, iba a ir al taller pero ¿los otros me verían como una crítica de cine?

Así que fiel a los procesos y acciones más que a las etiquetas, descubrí que la mayoría de asistentes nunca se referían a sí mismos como críticos, caso contrario, todos afirmamos hacer crítica de cine, pues de manera tácita  sabíamos que el problema no es si me dicen crítico o no, es cómo hacer crítica y ni hablemos de añadir el adjetivo buena.

Así, gracias a lo aprendido en el taller y a modo de respuesta sobre qué hace un crítico, finalmente me decidí a esbozar un decálogo para el crítico de cine. Claro está, no pretendo “escribir sobre piedra” sino iniciar una reflexión y espero puedan compartir sus impresiones al respecto. Antes de iniciar, me permito aclarar que la mayoría de ejemplos de películas corresponderán a las ofrecidas en programación durante el Costa Rica Festival Internacional de Cine 2015 (sí, el cambio de nombre merece ovación de pie). Aquí les dejo la primera entrega:


1. Un buen crítico debe saber crear diálogo:



Una  crítica de cine no se hace con múltiples propósitos, solo existe uno: crear diálogo. Lo que varía es el tipo de crítica y, en consecuencia, el tipo de diálogo que se desea establecer. Por tanto, un crítico debe ser capaz de crear un espacio de intercambio de ideas entre el espectador y la película producto de su propio diálogo con esa película, es decir, no se trata de opinar por opinar.

Sobre esta misma premisa, un buen crítico también debe saber crear diálogos entre varias películas y el espectador, pues es claro que el cine no es un fenómeno aislado sino que se enriquece en la medida en que aumenten las conexiones.

Así, como ejemplo para este primer punto hablaré sobre la película Mustang (2015) ópera prima de la directora turcofrancesa Deniz Gamze Ergüven. Este filme nos presenta la historia de cinco hermanas huérfanas quienes viven en un pueblo al norte de Turquía donde luchan contra el destino de ingresar a la "fábrica de esposas" impuesto para ellas, y de formas muy diferentes, por su abuela y tío.

Sin lugar a dudas, la maravillosa realización por parte de Gamze nos permite como espectadores ser una hermana más que juega, sufre y desea huir de esa casa cada vez más enrejada que poco a poco se convierte en una prisión, al punto que las chicas viviendo cerca del mar se ponen sus trajes de baño para nadar en las sábanas de sus camas.

A lo largo del filme, vemos el destino de cada hermana sellarse como evidencia de una sociedad opresora donde las mujeres se ven obligadas a cometer acciones drásticas producto de sus circunstancias. Ahora, si bien un análisis previo nos direcciona en esta línea de observar “esa” sociedad debido al contexto historiográfico del mismo filme, entre los que fuimos a ver esta película nos fue inevitable pensar al principio que nos encontrábamos ante “las vírgenes suicidas” versión turca.

Vírgenes suicidas (1999) es una película estadounidense de Sofía Coppola basada en la novela homónima de Jeffrey Eugenides y ambientada en la década del setenta que también nos presenta la historia de cinco hermanas en situación similar: viven recluidas dentro de una casa y sofocadas por un destino elegido por otros para ellas.

La similitud en las premisas entre ambos filmes resulta obvia, sin embargo, el tratamiento del tema hecho por ambas realizadoras amerita un mirarlo con atención, pues no solo tienen escenas muy similares (especialmente la escena presente en ambas películas donde una hermana tiene sexo dentro de un carro mientras el chofer se ausenta por unos minutos) sino que pese a lo diferente del contexto el mensaje global de ambas cineastas es denunciar la brutalidad tanto física como ideológica con la cual se busca acortar las opciones de elección para una mujer, pues es claro que tapar y enrejar la ventana es solo la metáfora física para evidenciar un intento de encierro enmarcado dentro de una ideología social.

Sumado a lo anterior, me atrevo a decir que un repaso de la novela de Eugenides podría ser también el punto de partida  perfecto para afirmar que el propósito de Gamze con Mustang no es escandalizar nuestra visión occidental con el matrimonio por conveniencia, es poner de manifiesto cómo las diversas ideologías sociales optan por acortar las opciones a las niñas y adolescentes para evitar cierta clase de mujeres.

Como ven, una vez que se hace una buena conexión inicial, la red se expande creando un diálogo con más aristas para analizar. Espero puedan participar de esta conexión propuesta y les recuerdo que pueden etiquetarme en Facebook con mi nombre (Kattia Barrientos) para estar al tanto de todos sus comentarios.

 

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