jueves, 19 de noviembre de 2015

Mistress America y el relevo generacional de Woody a Baumbach



Título original: Mistress America. EE.UU. (2015). Color
Director: Noah Baumbach
Guion: Noah Baumbach y Greta Gerwig
Cinematografía: Sam Levy
Edición: Jennifer Lame
Música: Britta Phillips y Dean Wareham
Dirección de arte: Ashley Fenton
Duración: 84 minutos


Elenco

Lola Kirke como Tracy
Greta Gerwig como Brooke
Matthew Shear como Tony
Jasmine Ceephas Jones como Nicolette
Heather Lind como Mamie-Claire



Coescrita entre Baumbach y Greta Gerwig, el filme es su tercera colaboración tras Greenberg (2010) y Frances Ha (2012).

Se trata de un filme trepidante, tanto por el montaje como por el constante diálogo que no deja respirar al espectador, quie se ve sumergido en la vorágine de sus protagonistas. Dos mujeres que van a ser hermanas dado que la madre de una y el padre de la otra, se van a casar después de haberse conocido en un sitio de citas por internet.

Tracy (Lola Kirke) está iniciando la universidad y como es habitual, su mundo empieza a girar con los constantes cambios, todo se empeora cuando descubre no ser la joven inteligente y capaz a la que está acostumbrada a ser. La universidad tiene otras reglas, otras complicaciones y más rivalidad. Además, llega a una Nueva York en la que el éxito es algo tan difuso como luminoso. Tan extravagante como esquivo. Con una precaria forma para relacionarse con los demás, primero encuentra un compañero, Tony (Matthew Shear), con quien comparte el limbo universitario, y luego a Brooke (Greta Gerwig), su futura hermana.

Brooke es un torbellino, la actuación de Gerwig es fantástica, dándole un matiz casi histérico (¿borderline?) a su personaje. Brooke tiene muchas ideas, pero concreta ninguna; vive del pensamiento, de la intención, aún así, es una neoyorquina que aclimata a "Baby Tracy", enfatizando con el apodo la intención de adoptarla, de convertirla en otra Brooke.

La acción se sucede de manera vertiginosa, de la Universidad, a las calles, a los clubes nocturnos, a casas de viejas "némesis" y exnovios. La vida no se detiene y parece que hay un temor en esas mujeres de detenerse, como si temieran que si lo hacen, no van a poder continuar, que el espejo les va a reflejar una realidad que tratan de obviar.

En la cultura del Twitter, Instagram, Facebook, etc., en la que la velocidad marca el tipo de relaciones entre los jóvenes y los distancian con quienes no usan estas redes sociales; Baumbach y Gerwig logran trasladar esa inmediatez en un filme ecléctico, que guarda la sofisticación neoyorquina a través de una dirección de arte magnífica y la entretenida banda sonora; pero que muestra las esquizofrénicas relaciones y el miedo a la soledad de una generación que habla mucho, pero reflexiona poco. En este sentido, los secundarios resultan imprescindibles para configurar este bosquejo emocional:

una joven novia con paranoia de ser engañada; un matrimonio que comparte poco o nada en común; un exótico novio que nunca aparece en pantalla; un vecino dispuesto a que usen su apartamento como puente, una embarazada olvidada por su pareja...

Los abundantes diálogos se dan en diferentes niveles, en varios momentos, hay dos o tres personajes y da la impresión de que cada uno conversa para sí mismo, cada uno expresa una idea diferente y no necesariamente responde al comentario de otro personaje. Ese caos de comunicación es reflejo del caos que viven las protagonistas. Dos mujeres separadas por 10 o 12 años (de la misma generación dice Brooke), que se aferran al posible vínculo de ser hermanas, pero que sin compartir genética resultan más parecidas de lo que podrían haberlo sido.

Y como si se tratase de una compulsión a buscar el rechazo, Tracy escribe un cuento (Mistress America) inspirada en sus encuentros con Brooke, lo que hace que las lealtades sufran un nuevo obstáculo. Los débiles lazos que mantienen con el mundo a su alrededor empiezan a destruirse y es cuando se tienen que enfrentar a la realidad...

Mistress America permite además, profundizar en el tema del tiempo, la edad, los cambios, centrándose en dos personajes femeninos, explorando la psicología femenina, mostrando no sus cuerpos como objetos sexuales (como es típico en el cine Hollywoodense), sino enfatizando sus emociones, las tribulaciones que pasan día a día tratando de encontrarse a sí mismas. Es un filme cómico sobre aspectos dramáticos de la vida, con escenas que resultan referenciales al Woody Allen setentero, como indica Anthony Lane en el New Yorker: "Will historians of humor look back on this movie, perhaps, and mark it as the point at which the torch was passed?"
 
Sin embargo, Baumbach, al igual que con "While we're young", logra hablarle al espectador desde el Ahora, su cine no es una copia del de Allen, sino una recontextualiación de los temas de aquel con una generación actual, necesitada, en busca de algo que no sabe qué es, pero que intuye que está ahí afuera... 
 

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