martes, 13 de octubre de 2015

Festival SHNIT: "Made in Costa Rica" 2015

Roberto Jaén (izquierda), premio del Jurado y André Robert (derecha), premio del público, ganadores del Shnit Made in Costa Rica 2015. Foto de Ana Lucía Jiménez


Un total de doce trabajos compitieron en la sección nacional del Festival Internacional de Cortometrajes SHNIT. Temas, técnicas y propuestas variadas. De acuerdo con las reglas del festival, compiten en iguales condiciones filmes de animación, videoclips, ficción, documental. La nacionalidad del director es suficiente para que el corto sea considerado costarricense. Además, no existe la división por duración que hay en la competencia internacional, que premia en tres categorías: hasta 10 minutos, hasta 20 minutos y hasta 40 minutos.

Se aclara que se visualizaron todos los cortos en la segunda función, cuando ya el audio había sido corregido en la sala de cine.

Una recomendación para los organizadores: varios de los trabajos que se mostraban se podían ver gratis en youtube, por lo que resulta muy elevado el precio de la entrada.

A continuación se comentarán los cortos de acuerdo al orden en que fueron proyectados:


AMOR DE TEMPORADA de Sergio Pucci. Ficción. Duración: 05:30

Se trata de una historia sencilla, aunque bien llevada por el director, quien explota elementos emocionales para que el público reaccione. Mediante montaje paralelo muestra el cruce entre un niño quien camina con una bolsa de huevos por un camino polvoriento y un vehículo que transporta a una niña que se convierte en el interés del protagonista. Dos niños de ambientes diferentes contrastados por la cámara.

En el medio, el argumento presenta al joven planeando cómo entregarle una flor a la niña. La historia no muestra mucho más hasta el giro final que resulta bastante entretenido. 

El trabajo de sonido es bueno: tanto la mezcla como la edición. Igualmente la fotografía con planos abiertos que muestran la región seca de Guanacaste donde transcurre la historia. La actuación del niño busca la complicidad del espectador, por lo que no resulta natural.


EL BALCÓN DE PAUL de Lázaro Hernández. Animación. Duración: 05:24

Videoclip que muestra una historia oculta en el San José actual. Un indigente accede a través de una llave a un edificio que guarda una sorpresa, en el viaje que realiza las paredes, señales de tránsito y otros objetos de la ciudad cobran vida.

La canción que da título al corto es de la agrupación uruguaya "El Cuarteto de Nos", los integrantes accedieron a la propuesta del salvadoreño Hernández quien realizó el trabajo como proyecto de gradauación de la Universidad Veritas.

La animación de grafitis recuerda los trabajos que de este tipo se han hecho en México en años recientes, pero son refrescantes dentro de la oferta nacional. Hay mucha repetición de bocas como tema central, un claro énfasis para que se escuche el tema musical, que se preste atención a lo que se dice.

La primera parte consiste en una mezcla entre acción real y animación, en la que el actor que hace del vagabundo no está bien, resulta muy fingido. El montaje enmascara los problemas de actuación al pasar rápidamente de una imagen a otra siguiendo el ritmo de la música. 

La segunda parte es toda hecha en animación por computadora, el diseño del personaje resulta atractivo, definitivamente mejor que el actor. Los fondos son estáticos y con sombras buscan crear texturas. 

Hacia el final regresa la acción real. Solo para mostrar a una actriz que también se desempeña pobremente.


CIUDADANO de Roberto Jaén. Ficción. Duración: 22:30
Guion: Roberto Jaén y Alberto Sanatana. Cinematografía: Miriam Ortiz. Edición: Francisco Barba. Música: Gastón Sáenz. Premio del Jurado SHNIT 2015

El trabajo más ambicioso de los que se presentaron. Una historia que busca explorar diferentes elementos y no le da todo al espectador, quien tiene que ir uniendo las piezas. Cuenta con la actuación protagónica de Alexis Díaz de Villegas, conocido por "Juan de los muertos" (2011), "El cuerno de la abundancia" (2008). El corto fue el proyecto de graduación de Roberto Jaén de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba.

Con un aire que recuerda los primeros filmes de Tomás Gutiérrez Alea, este corto se cuestiona aquello que convierte a una persona precisamente en eso que anuncia con el título: un ciudadano.

El trabajo de ambientación es bastante bueno, con una fotografía que con planos generales sitúa al individuo frente a la institución; mientras que con primeros planos enfatiza el dilema moral al que se enfrenta el protagonista: ¿mataría a un ser humano?

La dirección de arte dio prioridad al minimalismo, las habitaciones suelen tener las paredes con pocos o ningún objeto, solo lo necesario sobresale de los escritorios, incluso se usa un cine vacío para hacer un ensayo de cómo sería el futuro trabajo.

Aunque el trabajo de los secundarios no está a la altura de Alexis, el director se encarga de generar interesantes interrogantes: ¿en qué consiste el proceso de reclutamiento? ¿Quién lo lleva a cabo? ¿Qué se esconde detrás de las puertas?

Poco a poco, los tres seleccionados van completando asignaciones, mientras Francisco descubre que otros también están en el edificio, es el caso de unos señores mayoes que de forma aletargada penetran una puerta.

Mediante elipsis y cambio de vestuario se comprende que han pasado algunos días, aunque no hay exactitud en cuanto a lo temporal. El diseño sonoro por momentos aturde y es efectivo en enrarecer el contexto. En ocasiones se enfatiza lo institucional con sonidos aumentados, mientras que en otras ocasiones las voces parecen callar por miedo. Roberto indica que los textos de Kafka le influenciaron y se percibe ese tono kafkiano en la desorientación del protagonista y del espectador, que también tendrá su dosis de sufrimiento.

Ciudadano habla de la actitud ante la pena de muerte, de la autoridad de quien la ejecuta y favorece, así como de lo que significa ser una especie de ser desechable para la sociedad. 

¿Se obtiene el trabajo si se es muy eficiente? O todo será parte de un retorcido juego... En un par de ocasiones se observa una estatua de la Justicia, pero qué significa realmente en el contexto de matar a otra persona. En una cadena de producción, solo hay que cambiar de pieza, en una institución o sociedad solo se cambia de ciudadano.



PIQUE TICO de Pablo Solís. Animación. Duración: 03:41

Pensada como una posible serie de televisión esta animación por computadora pretende mostrar un aspecto del campesinado costarricense, pero aunque exista el machismo en la zona, el corto reproduce más que muestra. Esto se evidencia en el diseño de personajes, que tienen mucha influencia de la animación mexicana, incluso uno de los personajes parece el Don Ramón de la serie animada de El Chavo; por otro lado, el diseño se aleja de la realidad, así una mujer con abundante busto es pretendida por dos hombres que se enfrascan en una competencia tonta.

El tipo de dibujo es caricaturesco y la historia no plantea mayor cosa, se sirve de lo circunstancial para presentar situaciones que pretender causar gracia. Puede ser un producto que se venda en televisión, pero no uno que se presente en un festival, debería haber mayor rigurosidad en cuanto a la selección, no solo por el pobre contenido, sino también porque la técnica es deficiente y se notó en comparación con las otras animaciones.

Colores brillantes, fondos planos que no suman a la historia; un dibujo sencillo de excesiva rigidez. La animación recuerda al de otra animación de la Veritas: "Gringo pinto" (Guillermo Ramos, 2009), pero no se le acerca en lo humorístico.


Isabel teme a la vida, Eduardo ya no teme volar de David Selva. Ficción. Duración: 04:00
Guion: David Selva. Fotografía y edición: Jess Rojas. Diseño sonoro: Ricardo Prado. Con Milena Somogyi y Mario Ramos

El joven David Selva, estudiante de Producción Audiovisual presenta un trabajo cargado de estereotipos y con la ingenuidad de la juventud. Un guion que reproduce momentos de variadas películas de corte independiente, pero que no alcanza a amalgamarse en un todo. No se siente la personalidad del director sino lo que a este le gusta.

Tiene buen uso de la cámara y la elección de los colores resulta atractiva. Ante la falta de recursos la propuesta en lo visual es buena. El problema es que no cuenta nada, tan largo es el título y tan cortas las ideas. Como ejercicio de dirección es válido y ojalá le sirva para crear algo más interesante, menos atado a las modas y más propositivo en conceptos.


POR DELANTE de Jorge M. Rodrigo. Ficción. Duración: 06:20

Cortometraje que cuenta un momento de la vida de Émile, un hombre que está considerando suicidarse. El nombre del protagonista viene de Émile Durkheim, sociólogo que escribió, entre otros, un libro sobre el suicidio.

Con fotografía preciosista que contrasta con la supuesta angustia del personaje y tomas aéreas que no comunican nada, salvo que el equipo de producción tenía recursos. Un grave problema que tiene el cine costarricense es que en muchos casos se encadenan planos, escenas sin comunicar nada, sin que haya una razón para mostrar lo que se muestra. Un primer plano, pudo ser un plano general; una toma puede desaparecer y no pasa nada.

En el caso de "Por delante", se abusa de las tomas aéreas y no hay un concepto detrás de las tomas, igual que con la colorización, se distrae al espectador con los efectos, mientras el contenido es mínimo, las ideas pocas y los conceptos cinematográficos pobres. La cámara se acerca al personaje, luego se aleja, luego hay una toma cenital; da los mismo si va en el auto por la carretera que si está frente a un peñasco. Tomas vacías que no comunican. Se usa música como relleno, pero, nuevamente, que no aporta a la trama.

La voz en off pretende explicar la decisión de Émile y en una rápida secuencia se muestra la cómoda vida que ha tenido, pero en ningún momento el protagonista ha sido alguien interesante en observar, su vida es tan falta de interés para el espectador como el corto en sí mismo.


HELIO de Andrés Campos. Ficción. Duración: 15:00
Guion y fotografía: Andrés Campos. Edición: Cristina Carrasco. Sonido: Martín Vaisman y Luciana Braga. Animación: Rafael Gutiérrez. Dirección artística: Natalia Fidel.

El cortometraje con las mejores actuaciones, una entretenida historia que inicia como una comedia, unos personajes que disfrutan de una fiesta, pero que conforme avanza va mostrando interesantes variantes y se profundiza en la vida de Diego (Martín Tchira).

Tras divertirse en un karaoke usando helio para tener voces graciosas, Diego no puede regresar a hablar normalmente, y eso, para alguien que vive como locutor y doblaje de voces es algo preocupante. 

Se le ve intentando de todo, desde remedios caseros hasta visitas al doctor y a una psicóloga. Se aleja de amigos y de la chica que le resultó atractiva en la fiesta, Romina (Caro Sturla); se incapacita, pero pronto su jefe perderá la paciencia.

La aparente simplicidad de la trama encubre un aspecto más depresivo de la vida del protagonista. Recuerda el dilema del payaso triste, quien acostumbrado a hacer reír a los demás, se ve incapaz de externar su tristeza. Acá, Diego es ese payaso, el anfitrión de una fiesta, el tipo que le va bien en el trabajo, algo tímido para hablarle a las chicas; pero en general parece llevar una vida satisfactoria. Pero cuando se le presenta la dificultad de su voz, su actitud cambia, sus inseguridades afloran, acostumbrado a usar el habla como defensa, ahora tendrá que usar algo más. Lo intenta con lo corporal, en una escena en la que hace de mimo y en la que se castiga, un golpe que no es tanto físico como emocional. En otro momento sufre ante lo que piensa que será el repudio social, las bromas por su situación, sus amigos se ríen de él, entonces ¿son realmente sus amigos? Estos problemas que acosan al personaje son narrados siempre desde la comedia, y el director plantea un giro ingenioso como clímax en el que Diego volverá a sonreír....

Manejo de cámara, montaje, música, todo está bien empleado. "Helio" es un buen ejemplo de cómo un guion bien estructurado y actuaciones que den la talla, son suficientes para ofrecer un material atractivo.


INSOMNIO de Kenneth Sanabria. Ficción. Duración: 09:18

Drama psicológico sobre un hombre que tiene cáncer y teme comunicárselo a su mujer embarazada. El director es psiquiatra de profesión y aprovechó eso para hacer un guion que pretende mostrar las tribulaciones de un hombre enfermo, sin embargo, el corto va cambiando innecesariamente de tono y por momentos trata de ser un thriller.

Las actuaciones son deficientes, principalmente la del protagonista, esto hace que la historia vaya perdiendo credibilidad. Los diálogos son cajoneros y la iluminación que decidieron usar obstaculiza la visión, resulta muy oscuro, en ocasiones no se les distingue la cara a los actores, y es parte de no decidir si narrar un drama o una historia de suspenso.

Los tonos rosa que salían de las lámparas provocaban una saturación en el encuadre, más parecía un ejercicio estético que un planeamiento de la escena, ¿qué se pretende transmitir con esa luz? Tanta oscuridad para reflejar la preocupación del protagonista, sus deseos homicidas, sus miedos...

Si la historia resulta predecible, los actores no la hacen interesante, su mala dicción y las reiteradas tomas para mostrar una y otra vez ciertas escenas, haciendo un énfasis explicativo de lo que está ocurriendo, tampoco favorecen al filme.


LA CACERÍA de Erick Pérez. Ficción. Duración: 04:53

Cortometraje ganador del concurso "Cortos de tiempo" que se realizó el año pasada como parte de las actividades paralelas del Festival Internacional de Cine. Seguramente le hicieron correcciones de sonido para presentarlo en el SHNIT.

La historia resulta melosa: un sujeto toma fotografías por la ciudad, tiene una musa a quien suele seguir hasta que un día ella lo sigue a él. Al ver las fotos que le han sacado, no se molesta, sino que ¿se enamora? del fotógrafo...

En otras circunstancias podría ser un cortometraje sobre un acosador, pero el aire hipster (un vestuario horrible) que tiene este corto, deja claro desde el inicio de qué va la historia, y eso hace que no resulte tan novedosa, a pesar de que se intentó mediante un ritmo más rápido y tomas de poca duración trasladar un sentimiento de innovación.


ALICE INSIDE de Gabriel López Chacón. Animación. Duración: 01:06

Otro proyecto de graduación de la Veritas. En este caso una animación inspirada en la obra de Lewis Carroll. Los parámetros de selección de este festival hace que este corto sea elegido para competir aun a pesar de ser muy breve. Además de que no cuenta ninguna historia, solo se ven pasar imágenes referentes a los personajes de Carroll.

Los dibujos son interesantes y funcionan como diseños para mercadearlos, pero no para un Festival con estas características. En otros espacios puede servir como muestra o incluso que participe en festivales de cortos de 3 minutos o los de 1 minuto. 

El trabajo de animación es fluido y los colores psicodélicos que usa el director funcionan como referencia del texto al que hace referencia.


ZAFIRO de André Robert. Ficción. Duración: 23:39
Guion: Mauricio Bruce y André Robert. Fotografía: Nicolás Wong. Edición: André Robert. 
Premio del público SHNIT 2015.

Zafiro es el corto que más se asemeja a las producciones que se vienen haciendo en el país, en lo bueno y en lo malo. Es producto de una experiencia personal de su director, quien a través del cine pudo tener un cierre por la muerte de su padre, que es precisamente el tema del filme: un joven que regresa a su pueblo en Guanacaste para enterrar a su papá.

Diego es interpretado por Leynar Gómez, actor que viene mejorando aunque acá por momentos el resto del elenco no está a la altura y se nota ese desfase. La otra figura conocida del cine nacional es la actriz Adriana Álvarez, quien interpreta a Susana, una lugareña, compañera en la infancia de Diego y que sabe lo que es perder a alguien. Aunque esta actriz es reconocida por muchos, si se mira atentamente sus trabajos no hay diferencia entre los personajes que ha interpretado, es como si solo fuese capaz de actuar de una sola manera, tiene los mismos gestos, la misma mirada, ya cansa. Puede que sea deficiencia en la dirección de actores, habría que verla en una producción de otro país y comparar. Pero su trabajo en Zafiro es tímido, cansino, reiterativo, se encuentra encasillada en un mismo papel que repite película tras película.

Los otros personajes que aparecen, el padre de Diego, Álvaro y un viejo amigo de este, Chalo, son irregulares en su trabajo. El papel de Antonio Facio (Álvaro) sería más interesante si no hablase, que se limitase a ser un fantasma que acosa desde la memoria al protagonista, máxime cuando los diálogos no son fluidos. En el caso de Chalo (Gonzálo Mesén) es un prototipo de personaje que se viene repitiendo en el cine nacional, alguien con el que el público se identifique desde la comedia y que aliviane el drama.

La historia muestra el conflicto de Diego al tener que regresar a su casa en Cuajiniquil de Guanacaste, los recuerdos le invaden y se debate entre perdonarlo por haber abandonado a su madre y a él, o limitarse a enterrarlo y regresar a la capital. La vida de fiesta que llevó Álvaro contrasta con la aparente sobriedad de carácter del hijo, en medio de un escenario rural que enfatiza los rasgos duros de los personajes, tanto en sus emociones como en su físico.

La comunicación es el problema, aspecto muy guanacasteco que está bien perfilado por el director, Diego es de pocas palabras y cuando se expresa da la sensación de no decir lo que realmente siente, por lo que recurre al alcohol como forma inconsciente de conectarse con el padre ausente, pero tampoco es lo suyo. Ahí es cuando aparece la figura de Susana, quien le muestra otra posibilidad.

El trabajo en lo técnico es bueno, tiene una fotografía agradable, con escenas que se nota la planificación. Los primeros minutos son muy buenos, buen uso de la imagen como forma expresiva sin necesidad de recurrir a diálogos ni voz en off. Lástima que no sigue por esa línea y cuando se espera un silencio, el director opta por musicalizar la escena, es algo en lo que este director, que demuestra tener talento, puede ir mejorando.

El corazón de la historia es atractivo, el planteamiento, los planos escogidos, el guion puede pulirse y evitar algunos diálogos o replantearlos para que sean más naturales. Lo de las actuaciones ya es más difícil, aún con el buen desempeño de Leynar, se nota la diferencia con respecto a su papel en Presos (Esteban Ramírez, 2015), en el que está mejor dirigido.


NO MERCY de Ignacio Torres y Cinthya Alfaro. Animación. Duración: 03:33

Videoclip animado de la canción del rapero Immortal Technique (Felipe Andrés Coronel) que viene en el álbum Revolutionary vol 1, del 2001.

Si la animación "Pique tico" se hace con una mentalidad comercial e imitando un estilo de diseño más tradicional, apto para todo público, infantil y sin mucho trabajo artístico; este corto de Torres y Alfaro desafía los tradicionalismos de lo que se viene trabajando en la animación costarricense.

Usando la técnica de animación cuadro a cuadro, se encargan de los dibujos y le dan voz a personajes antropomorfos que viven descontentos en una ciudad que les limita sus libertades, ¿que los ha hecho asumir un rostro animal? Con influencias del cómic y los movimientos contraculturales, se evidencian conceptos como el tipo de trazo de la línea, el grosor, el tipo de fondos usados y un gran trabajo de sombreado que hace de este videoclip un trabajo muy destacable. 

De corte urbano y a ritmo de rap, "No mercy" también es un llamado a la acción, un grito de lucha que encuentra su primera línea de acción en los grafitis. El protagonista es una especie de lobo (o perro) que camina por una ciudad llena de vicios: prostitutas, delincuentes, basura, armas, etc.

El montaje se ajusta a la historia de tal manera que las escenas pasan rápidamente siguiendo el ritmo del rap, en otras ocasiones la pantalla presenta divisiones que seccionan en dos o más partes el encuadre, algo característico del cómic que suele dividir una página en varias viñetas. Hacia el final el protagonista golpea esa cuarta pared, que divide la ficción de la realidad del espectador, la resquebraja, trazando una interesante dialéctica entre el llamado a la acción que la canción motiva a tomar y los espectadores.

Ojalá se sigan produciendo este tipo de animaciones en el país con miras a tener un estilo más autóctono y crear una animación diferente a la hipercomercializada tendencia de copiar los estilos de las grandes compañías estadounidenses. Y solo una sugerencia, ya que se presenta en un Festival que se lleva a cabo en el país, se pudo subtitular la letra de la canción para aquellos que no comprendan bien el inglés; esto también ayuda al corto y al mensaje de la canción.


Los ganadores del Shnit "Made in Costa Rica" 2015, André Robert (izq.), Roberto Jaén (centro) y el organizador del Festival, Josué Fischel (der.). Foto de Ana Lucía Jiménez

Si desean ver más del trabajo de Ana Lucía Jiménez pueden entrar a este sitio: http://www.analuciajimenez.com

1 comentario:

  1. Hola, soy Pablo Solís, director de Pique Tico. Es curioso, creo que esta es la primera crítica formal a un proyecto mío y es bastante interesante la experiencia.

    Mucho de lo que dice es cierto, pero tal vez mal interpretado por el contexto en que vio el cortometraje. Este proyecto fue realizado con la intención de que fuera un producto similar a lo que comúnmente se ve como entretenimiento en animación. La intención era que funcionara como pieza para el portafolio para un tipo de animación específica en la que yo desearía trabajar. Así que yo mismo pienso que no es un corto de festivales, es una muestra técnica y artística de lo que se puede hacer. Es cierto que es un corto que decae en calidad en muchas partes, al final fuimos solo dos personas trabajando en él y son 13 personajes y muchos escenarios. En cuanto a la historia, no es pretenciosa tampoco. Queríamos hacer algo que simplemente entretuviera.

    Saludos!

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