domingo, 13 de septiembre de 2015

El Principito, la reinterpretación de un clásico




Título original: The Little Prince. Francia (2015). Color
Director: Mark Osborne
Guion: Irena Brignull y Bob Persichetti; basados en la obra homónima de Saint-Exupéry
Cinematografía: Kris Kapp
Montaje: Carole Kravetz Aykanian y Matt Landon
Música: Hans Zimmer y Richard Harvey
Diseño de producción: Celine Desrumaux y Lou Romano
Duración: 108 minutos

Elenco de voces (versión original en francés)

Clara Poincaré como la Niña
Florence Foresti como la Madre
André Dussollier como el Aviador
Andrea Santamaría como el Principito
Guillaume Canet como el Sr. Príncipe
Vincent Cassel como el Zorro
Marion Cotillard como la Rosa
Vincent Lindon como el Hombre de negocios


Atractiva reinterpretación de la historia de Saint-Exupéry, que miles de niños y adultos han leído y conservado en la memoria. Desde ahí el argumento se fortalece al no ser una adaptación literal sino una visión sobre los conceptos del autor francés en la sociedad contemporánea. Para esto, el filme cuenta con personajes que no están en el texto original, es el caso de la protagonista: una niña que vive con su estricta madre.

El mundo rígido, de líneas y figuras geométricas que marcan un orden, gris y esquemático es animado mediante computadora. Este es el espacio de la historia principal: la de la madre que ejerce una educación dominante sobre su hija, obligándola a seguir un plan de estudio que le impide tener distracciones, pero que también inhibe cualquier creatividad y aprendizaje artístico y lúdico. Cuando se mudan a una nueva ciudad, encuentran a un pintoresco vecino.

Se trata de un anciano aviador, su casa es el único lugar en el que se ve vida: árboles, pájaros, insectos. Y una estructura que desafía las construcciones idénticas del resto del vecindario. Este hombre encuentra que la niña está muy sola y poco a poco la seduce a que conozca la historia de El Principito.

Esta historia dentro de la historia está animada mediante stop-motion, técnica artesanal en el que a través del modelado de figuras (de diferentes materiales) se anima cuadro a cuadro. El contraste con la animación por computadora es notoria, dando lugar a un mundo colorido en el que se reconocen secuencias icónicas del texto de Saint-Exupéry. El tipo de trazo, texturas y colores dan un impulso al filme desde lo visual. En esto también ayuda la simple banda sonora que en sus melodías no distrae y se vuelve cómplice de la acción.

La primera parte el director está más pendiente de hacer menciones al texto original, sin embargo, para la segunda, el filme encuentra vida propia y plantea interrogantes sobre lo que implica crecer y el mundo corporativo que convierte lo esencial en un producto de mercado. Los tonos grises regresan y se alternan con las aventuras de la niña y el zorro quienes trazan un plan para permitirse soñar. Esta parte se configura como una historia "comming of age" de carácter universal, marcado por la ausencia de nombres propios de los personajes, quienes funcionan como arquetipos sociales, ideologías y visiones de mundo.


Mientras que la historia es atractiva el diseño gráfico del filme en su parte hecha por computadora llega a cansar rápidamente. La elección del director estadounidense Osborne parece que se hizo con el objetivo de crear un producto que se pueda posicionar internacionalmente. Esto se nota principalmente en la técnica narrativa del filme: sencilla, una introducción de personajes y conflicto obvio y el contraste entre las diferentes posiciones de los personajes. La película tiene un tono de fábula con moraleja, en este sentido no hay tanta profundidad filosófica como en la obra original. En comparación, a la película de Osborne le falta sutileza al estar pensada para que una audiencia muy amplia la entienda. Sin embargo, tiene muchas posibilidades de tener una nominación al Oscar, otro interés implícito del filme, ya que tiene una campaña publicitaria importante y es una historia muy conocida, pero principalmente porque es un filme familiar. 
 
Para que el filme sea accesible a una audiencia internacional, el diseño gráfico recuerda demasiado los productos estadounidenses, principalmente los de Pixar. Es una lástima porque no es nada original y lo peor es que no tiene identidad, es una película que no refleja la rica tradición de cine animado francés, ni en la parte del trazo de los personajes ni en la de los dibujos de los fondos. Lejos están en la memoria los inquietantes trabajos de René Laloux, o los recientes de Michel Ocelot, Jean-Loup Felicioli, Alain Gagnol, Stéphane Aubier, Antoine Delesvaux, entre otros.

La gran preponderancia del cine de animación hollywoodense en el imaginario del público en diferentes países, ha hecho que quienes hacen cine de animación recurran a imitar la parte del diseño, dejando de lado la creatividad y la identidad. Aunque esa decisión estética puede que la acerque aun más a una posible nominación al Oscar.
 
Si bien desde la parte del diseño por computadora no hay creatividad, el stop motion resulta muy atractivo y el filme tiene una sensibilidad para plantear temas importantes, también mencionar lo agradable de seguir viendo protagonistas femeninas en el cine de animación en roles que mezclan tanto lo emocional como lo racional y no son reducidas a un rol sexuado o de acompañamiento, ¡enhorabuena!
 
 
 
 

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