sábado, 27 de junio de 2015

Intensa mente: dos filmes que tratan de ser uno

 



Título original: Inside out. EE.UU. (2015). Color
Director: Pete Docter y Ronaldo del Carmen
Guion: Meg LeFauve, Josh Cooley, Pete Docter, basados en la historia de Ronaldo del Carmen y Pete Docter. Diálogos adicionales de Amy Poehler y Bill Hader
Montaje: Kevin Nolting
Música: Michael Giacchino
Diseño de producción: Ralph Eggleston
Coordinador de animación: Claire Faggioli
Duración: 94 min

Elenco de voces

Amy Poehler como Alegría
Phyllis Smith como Tristeza
Bill Hader como Miedo
Lewis Black como Ira
Mindy Kaling como Desagrado
Kaitlyn Dias como Riley
Diane Lane como la madre
Kyle MacLachlan como el padre
Richard Kind como Bing Bong





La última producción de los estudios Pixar-Disney es un proyecto ambicioso que busca con una sola narrativa agradar a dos públicos diferentes, el infantil que se verá seducido por los agradables muñequitos y sus vaivenes, reirá sus ocurrencias y gozará con la sencillez de la historia. Sin embargo, para los más grandes, esa historia es algo más complicada, esto porque la trama plantea su desarrollo en el interior de la cabeza de una niña cuyas emociones se debaten entre lo mejor que pueden hacer para su recipiente humano. La idea no es tan original, durante 1991 a 1994, por tres temporadas se transmitió el programa televisivo Herman's head en el que el protagonista lidiaba con sus obligaciones diarias a la vez que veíamos el debate interno entre sus diferentes pensamientos

Para evitar un derrumbe argumentativo los guionistas plantean tres protagonistas y no una. Riley, una niña que crece en Minnesota con sus padres y que se trasladan a San Francisco; en ella habitan una serie de emociones que tienen, por decirlo de alguna manera, vida propia: Alegría, Tristeza, Ira, Desagrado y Miedo. Las dos primeras son las que más aparecen en pantalla y se convierten en protagonistas por derecho propio, su historia incluso llega a ser más importante que la de la niña, aunque están relacionadas. Esta ambigüedad es la que no pudieron eludir los escritores, puesto que el desarrollo se vuelve artificioso y el resultado es que se tienen dos películas, con sus respectivos personajes y subtramas.

El montaje termina distanciando la aparición de Riley con la respectiva reacción de sus emociones, por lo que se pierde por momentos una lógica temporal de causa-efecto. Así, se pasa de una muy buena escena en la que la familia está comiendo y la múltiple interacción de madre, padre e hija, así como de sus emociones es fluida; a largos segmentos en los que Tristeza y Alegría tratan de regresar al comando central del que, por accidente, fueron expulsadas.

La historia como es recurrente en las producciones de Disney, recurre al aspecto afectivo del espectador, por lo que va recurriendo a dilemas emocionales en los cuales resulta obvia la manipulación emocional, no importa si el espectador es hijo o hija, papá o mamá. En este punto se recuerdan varias escenas de filmes anteriores, como el basurero al que tiran a los juguetes en Toy Story 3 o el Baymax que se autosacrifica por el bien de su dueño en Big Hero 6; escenas prácticamente calcadas. La banda sonora tampoco es sutil y resulta empalagosa con el tratamiento del relato, vuelve a explicar lo que el espectador ya ha visto y le impone un marco moral desde el cual apreciar la película.

El estilo de animación por computadora resulta básico y esto afecta la estética del filme. Los directores optaron por diferenciar el mundo de la realidad de Riley y sus padres, del que se ubica dentro de su mente. El primero es más detallista en el dibujo de los fondos, mientras que el segundo, en el que transcurre la mayor parte del metraje, es muy simple, con carencia de sombreado y profundidad de imagen. El diseño de los personajes de las emociones tampoco es elaborado, resultan agradables a la vista, pensado para seducir la mirada infantil, pero al no tener un dibujo detallado se pierden matices, el filme recurre a los colores para enfatizar los momentos relevantes. También buscan en el 3D solventar esas carencias, por ejemplo, con el diseño de Alegría, su personaje destella un brillo que resulta efectivo con el 3D, no le dota de profundidad en términos de animación, pero sí vuelve menos estático al personaje.

Es difícil hacer un juicio con respecto a la forma humanizada que tienen las emociones; se entiende que si hubiesen optado por un dibujo más abstracto el filme perdería parte de su encanto para ciertos espectadores; pero al antropomorfizarlas inevitablemente se cae en un reduccionismo. ¿Por qué Alegría es esbelta y Tristeza gordita? ¿Por qué Ira es bajito? Si se tiene por cierta la frase de Jan Svankmajer: “Disney es el mayor corruptor de la imaginación infantil de la humanidad”, ese nivel de concreción en el trazo y diseño limita las posibilidades lúdicas e interpretativas que se puedan hacer de las emociones.

Por otra parte, el hecho de que el filme gire en torno a la expresión de los sentimientos de una niña es un hecho notable, en especial porque se plantea la importancia de cada emoción para el funcionamiento de una persona, para cada momento o circunstancia es vital el poder responder emocionalmente de forma adecuada. Tampoco hay que censurar una emoción, si se tiene es porque el organismo busca expresarse a través de la misma. También es destacable el planteamiento de que a raíz de las emociones el sujeto actúa, es decir, no tiene una base racional, sino emocional. El Cogito ergo sum está fuera de lugar en esta película.

Un aspecto que llama la atención es el hecho de que en la mente de Riley, de las cinco emociones principales, tres tienen aspecto de mujer, mientras que las otras dos, de hombre. Por el contrario, las emociones del papá se corresponden todas a figuras masculinas y las de la madre a femeninas. La madre es una ama de casa que tiene una posición más tradicionalista en el esquema de un hogar de base ideológica heteronormativa, en la que el papá es quien trabaja y mantiene económicamente a la familia. Entonces, ¿por qué Riley tiene emociones tanto femeninas como masculinas? El filme no explica nada de esto, por lo que cualquier opinión cae en el campo de la interpretación, bien podría ser que Riley es bisexual o que representa un distanciamiento generacional con respecto a sus progenitores. El filme seguramente tendrá una secuela y se podrá ver si se retoma algo de esto.

A pesar de varios momentos entretenidos, principalmente aquellos en los que resalta Tristeza; con algunas referencias cinéfilas como el guiño a Chinatown; segmentos creativos en los que muestran el universo mental de la niña, el filme divaga en su guion por momentos y tiene una animación por computadora básica. Es importante el rescate que hace de los sentimientos, pero queda la sensación de que pudo ser más propositiva, que se limitó en mostrar una historia, tanto a nivel de la construcción como del desarrollo de la misma.

La conclusión de la historia no se da por medio de la magia como si se tratase de un cuento de hadas sino como producto del desenvolvimiento emocional de la niña, en este sentido resulta más realista, en el camino se perderán cosas, así como se olvidan recuerdos, experiencias, personas, etc., ya que eso es lo que pasa cotidianamente. 




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