domingo, 29 de marzo de 2015

Viaje: juventud itinerante




Título original: Viaje. Costa Rica (2015). B/N
Directora: Paz Fábrega
Guion: Paz Fábrega
Productoras: Paz Fábrega y Kattia González
Fotografía: Paz Fábrega y Esteban Chinchilla
Montaje: Paz Fábrega y Sebastián Sepúlveda
Música: Ale Fernández
Canciones: Monte y Las Robertas
Duración: 74 minutos


Elenco

Kattia González como Luciana
Fernando Bolaños como Pedro


La efervescencia del cine costarricense no disminuye y con cada nueva película que se estrena surgen nuevas posturas formales, evidenciando los diferentes caminos artísticos con los que se expresan sus realizadores.

'Viaje' es el segundo largometraje de Paz Fábrega tras su debut en el 2009 con 'Agua fría de mar', ganadora del Tigre en el Festival de Rotterdam. Su nueva propuesta, selección en competencia del prestigioso Festival de Cine de Tribeca, hace de su sencillez su mayor valor. Un argumento que sabe qué es lo que desea contar y cómo hacerlo. Una historia central, sin subtramas, que conecta con el espíritu de la juventud actual. 

La película viene publicitada como "la primera historia de amor del cine tico", sin embargo, eso no es correcto. Con otros parámetros y en contextos diferentes, ya se han hecho otros filmes en el país en el que una pareja se enamora o que la historia gira en torno a un romance. Lo que sí ofrece este nuevo filme es una lectura realista de las vinculaciones afectivas de la juventud contemporánea.

En 'Viaje', se dan cita dos personajes, Luciana y Pedro, quienes tras una noche de fiesta, amanecen juntos y sin planearlo emprenden un recorrido que les lleva a involucrarse más de lo que cada uno pensaría en primera instancia. La película plantea un escenario común a las vivencias de muchos jóvenes, quienes sin sentir una presión autoritaria o moralista, deciden explorarse a través de sus relaciones, sin que esto signifique un sentimiento de pertenencia hacia el otro u otra.

El idilio de la pareja protagonista contiene mucho Eros y poco Tánatos, su encuentro se da por una casualidad en una fiesta, aunque pudo ser en un aula o en una parada de bus; sus deseos toman la iniciativa y ceden ante ellos. Disfrutan de ese goce momentáneo, de la desinhibición, de la satisfacción del deseo, sus planes no contemplan más allá de pocas horas o días y por ello funcionan. El espectador llega a conocer tan poco de los personajes como ellos entre sí, alguno hasta olvidará el nombre del protagonista, al igual que lo hace su contraparte femenina. Sin embargo, tanto él como ella resultan familiares, cercanos, no son un estereotipo o una reproducción fallida y pretenciosa de una realidad. 

Ante tanto Eros, resulta lógico que la acción transcurra en un Edén, un lugar en el que el tiempo parece detenerse. Mientras que en la escena de la fiesta, al inicio del filme, la cámara se encuentra en una única posición y solo adquiere un movimiento vertical conforme los personajes suben o bajan unas gradas; la acción viene dada por el contexto de la fiesta. Esto cambia cuando los hechos se trasladan al Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja, cuya exuberancia natural hace olvidar el pasado, la cámara pasa a concentrarse en el presente, en la aventura, por lo que adquiere mayor movilidad, está más cercana a los personajes, cuyas emociones se mimetizan con el paisaje.

A través de la fotografía a blanco y negro, los personajes se mantienen en primer plano con respecto a la naturaleza, como lo expresa Fábrega "...porque es una película más de expresiones y de gente, es más la parte de la historia humana que de la naturaleza". Así, sea internándose en bosques o sumergiéndose en un río, los protagonistas siempre son el foco de atención. En ese Edén se abstraen del resto del mundo, lo viven en tiempo presente, un detalle que no debe ser pasado por alto. El carácter fugaz del romance está marcado por las constantes menciones de algún bus por tomar para que ella regrese a la capital, especie de fecha de caducidad del momento que comparten.

Por otra parte, surge la interrogante sobre lo que no se ve en el encuadre, lo que está fuera de campo. El pasado de los protagonistas, la ciudad que es olvidada conforme la acción se traslada al parque nacional; y también el elemento conflictivo se encuentra fuera de campo. El Tánatos que rompe con la idealización del momento: un personaje que no aparece en pantalla y una ciudad-destino que se menciona, mas no se ve. Estos elementos sirven como giro narrativo al filme, propician un conflicto del que los personajes no podrán rehuir.

En un momento dado, Luciana se encuentra sola, sumergida en aguas apacibles, su mente le hace imaginar un encuentro con Pedro, la directora juega con la puesta en escena, el ritmo es más lento, reflejo de la pasividad de la situación, ella mira hacia la izquierda del encuadre, él, en otro lugar, mira hacia la derecha, el montaje hace creer que se están mirando, que están juntos; sin embargo, de regreso de su ensoñación, Luciana ha tomado una decisión.

'Viaje' muestra e insinúa, no juzga ni pretende ser moralista. La estructura narrativa responde mucho a la experimentación, a las sensaciones que surgieron al momento de filmar, por lo que se podría considerar una película más intuitiva que racional y esto se refleja en la vida de los personajes, quienes parecen responder más a sus instintos que a la lógica o a una moral conservadora y tradicional.

El trabajo de producción hace un buen filme con creatividad y talento. Tanto Fernando Bolaños como Kattia González resultan creíbles en sus roles, su romance es verosímil, la directora evita caer en clichés y entre todos logran crear escenas eróticas realmente bellas, con una lograda sensibilidad y naturalidad, en las que las actuaciones fluyen en el contexto general del filme. El efecto se logra también merced al buen trabajo de iluminación y fotografía.

Aunque se evidencian algunos errores de continuidad, un desfase en la mezcla de sonido o la utilización de canciones con una clara intención de incitar al espectador emocionalmente hacia un determinado estado de ánimo, esto no resta méritos a la elegante puesta en escena, que por momentos, con un lirismo acentuado deja varias imágenes grabadas en la retina.

Conforme la historia se acerca a su conclusión, el espectador se encuentra con dos finales, un cierre a la historia central y un epílogo, este adquiere diferentes significados según el espectador. Nuevamente hay un fuera de campo y una elipsis, ahora es Fernando a quien no se ve, solo a Luciana; pero ¿fue verdadero todo lo que vivieron? Como lo indica Zygmunt Bauman en su libro 'Amor líquido': "En todo amor hay por lo menos dos seres, y cada uno de ellos es la gran incógnita de la ecuación del otro. Eso es lo que hace que el amor parezca un capricho del destino...".


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