sábado, 17 de enero de 2015

Espejismo: cicatrices de la mente




Título original: Espejismo. Costa Rica (2014). Color
Director: José Miguel González
Guion: José Miguel González
Cinematografía: Luis Salas
Montaje: José Miguel González
Música original: Edín Solís
Duración: 80 minutos


Elenco

Abelardo Vladich como Daniel
María Bonilla como la abuela
Luis Andrés Solano como Andrés
Liz Rojas como Liz



Cuando el cuerpo de una persona sufre una herida, con el pasar del tiempo y según los cuidados obtenidos, empieza un proceso en el que los tejidos se restituyen, a manera de recuerdo de la herida se forma una cicatriz. Al ser un nuevo tejido, la cicatriz se hace evidente por tener una textura distinta al del resto de la epidermis. Sin embargo, existen otras heridas cuyas huellas no san tan fáciles de identificar.

'Espejismo', nueva producción de ficción costarricense, explora las heridas internas que sufre su protagonista tras un evento traumático en su niñez. Las cicatrices de la mente, causadas por perturbaciones emocionales que marcan a un individuo, no se componen de nuevo tejido que cubre la piel; tampoco dejan huella física, por lo que es difícil distinguir la magnitud de la herida.

El joven director José Miguel González decide narrar este proceso de curación del protagonista en clave de drama psicológico, incluso, por momentos el filme adopta un ritmo de thriller psicológico, principalmente en las escenas en las que hay poca iluminación y lo oscuro revela ser parte integral del dilema interno del personaje.

La película no recurre al surrealismo ni a un efectismo gratuito. La narración parte de un tiempo psicológico, el de Daniel (Abelardo Vladich), el protagonista. Su equilibrio emocional se ve amenazado al reexperimentar un proceso de duelo que le abre viejas heridas, las que no habían cicatrizado del todo. González va mostrando la realidad del personaje a la vez que inserta flashbacks evidenciando la memoria confusa de Daniel sobre lo sucedido. En esto también es vital la fotografía con varios desenfoques, metáfora de los espejismos en los que vive el personaje.

Lo inconsciente va tomando fuerza en la vida emocional de Daniel, quien, a manera de fuga, recrea toda una ilusión que le permita sobrellevar el dolor. Acá es cuando la trama se vuelve más enigmática y por momentos juega a ser un falso thriller. ¿El filme se trata de eventos sobrenaturales? ¿Hay una explicación lógica de lo que se observa? Son preguntas que se hace el espectador mientras presta atención al drama en pantalla. Una elegante secuencia muestra un travelling paralelo en el que se intercalan imágenes de lo consciente y lo inconsciente, a la vez que el director juega con los tiempos, pasado y presente se empiezan a mezclar. 

La esmerada fotografía brinda una pauta interpretativa y guía al espectador. Las escenas del pasado y aquellas que son producto del inconsciente de Daniel tienen un tono diferente al del resto de la película. Por un lado, Luis Salas (director de fotografía) opta por una tonalidad pastel para secuencias en la playa y en el cementerio, ambas en exteriores y contrastando el cielo con lo que sucede en el suelo. Mientras que el figurado romance entre Daniel y Liz adquiere un mayor brillo, hay una paleta de colores más cálida y las escenas suelen estar filmadas en interiores, de noche y sin otro personaje presente: una sala de cine o un carrusel que destaca por sus luces. Los momentos más realistas y que se encuentran en el presente son realizados con un tono más neutro, usando la iluminación para establecer contrastes o remarcar cierto estado depresivo o angustiante.


La fragmentación está presente no solo en la estructura narrativa, sino que se observa en las tomas abiertas con un cielo lleno de nubes, las que simulan un camino empedrado. Mientras que otras escenas muestran construcciones rocosas con varios tipos de sedimentación y que no siguen una forma regular, justo como el personaje va evidenciando distintas capas a través de sus recuerdos.

Resulta llamativo que tres de las últimas producciones nacionales hayan optado por fragmentar la narración como recurso estilístico en sus propuestas: Muñecas rusas (Jurgen Ureña, 2014), Rosado furia (Nicolás Pachecho, 2014) y ahora Espejismo. Evidencia de una maduración en el quehacer cinematográfico y la necesidad de nuevos directores de distanciarse de los lugares comunes y la lógica aristotélica que ha marcado el cine costarricense desde sus inicios.

Otro elemento de gran valía en 'Espejismo' es su trabajada banda sonora, música compuesta específicamente para la película por Edín Solís, que logra por sí sola describir con acierto y destreza las emociones y acciones que los actores no siempre logran reflejar. Aún así, la música está presente en casi todos los pasajes y se pudo haber narrado desde el silencio por momentos. 

Junto a la banda sonora, el diseño de sonido y mezcla es de alta calidad. Los sonidos ambiente son finamente arreglados para dotar de mayor verosimilitud al universo dramático de la película. Un esfuerzo que vale rescatar y que refleja el profesionalismo, en todos los detalles, por parte del equipo de producción.

Si los aspectos técnicos son muy buenos, los elementos histriónicos no lo son tanto. La falta de una escuela de actuación, especializada en cine, en el país se hace necesaria cuando se avanza en otras áreas y el tema de la interpretación sigue estando presente. No es un mal trabajo, hay que aclarar eso, pero la película pudo cobrar una dimensión diferente con otro estilo de actuaciones. 

Parte de la debilidad en este apartado se debe a los diálogos. Estos resultan poco creíbles en algunas conversaciones y la interacción entre actores se ve afectada. El registro del habla también desentona, principalmente entre Daniel y Andrés (Luis Andrés Solano), quienes en varias secuencias no parece que se conozcan de años y que tengan una familiaridad y confianza en el trato. El doblaje de las voces tampoco ayuda en este sentido.

Más allá de las carencias que la película tiene, González demuestra tener paciencia y criterio como realizador, como muestra en los sugerentes tipos de planos con los que va construyendo su filme. Otro director que se suma a una generación que quiere romper estructuras dentro de la producción nacional, con lo cual se puede contemplar un nuevo auge creativo en el país.

2 comentarios:

  1. Muy acertado! La misma sensacion tuve. Me gusto mucho la fotografia y la musica, siento que la parte psicologico pudo haber sido mas explorada, pero definitivamente el doblaje mato lo poco rescatable de la actuacion y eso me dejo un dulce/amargo cuando termino la pelicula. Silvia, Costa Rica

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    Respuestas
    1. Gracias por el comentario Silvia. Esperemos que el director mejore para su siguiente película

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