viernes, 31 de octubre de 2014

El libro de la vida





Título original: The Book of Life. EE.UU. (2014). Animación. Color
Director: Jorge Gutiérrez
Guion: Jorge Gutiérrez y Douglas Langdale
Música: Gustavo Santaolalla
Montaje: Steven Liu y Ahren Shaw
Dirección de arte: Paul Sullivan
Diseño de producción: Paul Sullivan y Simón Valdimir Varela
Estudio de animación: Reel FX Creative Studios
Duración: 95 minutos


Elenco

Diego Luna como Manolo (voz)
Zoe Saldana como María (voz)
Channing Tatum como Joaquín (voz)
Ron Perlman como Xibalba (voz)
Kate del Castillo como La Catrina (voz)


Tras muchos años de buscar un productor, el realizador Jorge Gutiérrez pudo hacer realidad su sueño; su primer largometraje es una recopilación de mitos mexicanos que giran alrededor de la tradicional festival del Día de los Muertos (inicia el 1° de noviembre y se extiende a todo el 2 de noviembre). 

El salvador de Gutiérrez fue Guillermo del Toro, a quien le gustó la historia y se encargó de que tuviera financiamiento, también fue clave para conseguir el elenco que prestaría su voz a los personajes. Además de los mencionados anteriormente, también aparecen Christina Applegate, Plácido Domingo, Danny Trejo, Ana de la Reguera, e incluso el mismo del Toro y el director. Aunque como vicio de las distribuidoras locales, el filme solo llega en su versión doblada al español, hay que esperar a que salga a la venta para apreciar la versión original, aún así, el doblaje está bien hecho y permite disfrutar la película.

El filme está dirigido a una audiencia juvenil, pero su interesante planteamiento y diseño de personajes hace que cualquier público lo pueda disfrutar. La experiencia previa en televisión le sirvió al director para perfilar una historia muy sólida, entretenida, simpática, innovadora y hasta educativa (para todos aquellos quienes desconozcan en qué consiste el Día de los Muertos). Aunque el guion tuvo varias correcciones y aportes de Paul Chart, quien terminó por mejorar el argumento.

La animación digital es bastante compleja, se pueden apreciar reflejos, sombras, los efectos lumínicos están muy bien logrados, así como las diferentes capas de acuerdo a lo que sucede. Resalta el aspecto de madera en los personajes, también cuando vemos a los muertos y su aspecto óseo. Hay un buen entendimiento entre el diseño de los personajes y el proceso de animar a estos. Aunque la película es producida por Estados Unidos, la historia es mexicana, el diseño de vestuario y la figura de los personajes mantienen la escencia latina; en el caso de La Catrina hay una mezcla de las tradiciones mexicanas (sombrero grande, candelas) con la imagen de La Muerte en la cultura anglosajona, en este sentido se nota la infuencia de Tim Burton.


El balance entre comedia y aventura es otro logro y los números musicales en su mayoría no se sienten forzados -como pasa en las últimas películas de Disney-, sino que calzan con la historia, puesto que Manolo es cantante. Eso sí, la escena musical final se extiende y resulta algo cansada, un pequeño detalle que no opaca los otros detalles que suma esta película. Ya se mencionó el vestuario, hay que agregar los diferentes ornamentos que usan los personajes, el diseño del pueblo, la Tierra de los Recordados y la Tierra de los Olvidados que hacen que el espectador se sienta atraído por toda la idiosincracia mexicana. Este filme funciona a nivel regional e internacional, sea porque resulte atractivo su aspecto visual, su historia o la animación en sí. En esto hay que resaltar el gran trabajo de Paul Sullivan para toda la parte artística y de producción.

Junto a Sullivan, otros que resaltan por su enorme trabajo son Gustavo Santaolalla que firma una música magnífica, alegórica, romántica o excitante según la ocasión; el argentino hace lo que mejor sabe, crear un universo musical único que nos transporta al mundo cinematográfico. Mención especial también merecen los encargados de la edición, Steven Liu y Ahren Shaw. En ocasiones, el cine de animación no presta suficiente atención al montaje, basando todo su atractivo en el contenido (argumento), sin embargo, "El libro de la vida" resalta por su esmerado montaje, narra la historia con el tiempo suficiente, no se precipita, sabe hacer pausas para facilitar las transiciones entre las escenas y sorprende con giros que aceleran el metraje, un trabajo estupendo.

Este filme también nos muestra avances ideológicos que se agradecen, nuevas tendencias que esperemos se confirmen con más producciones de este tipo en próximos años. El principal tiene que ver con el personaje de María, una mujer independiente, estudiada, decidida a no dejar que un hombre le diga cómo ser o pensar, ella vale por lo que es y no por cómo se ve, un hermoso mensaje para la audiencia infantil. Ella es una mujer de mundo, con varias destrezas y sensible hacia los demás y el sufrimiento, no solo con humanos, también con animales, y este es el otro gran valor que promueve el filme, en el contexto de las corridas de toros, Manolo es un torero de abolengo linaje, mas no gusta de sacrificar a los animales, al contrario, les canta; esto supone una deshonra para su padre, pero no así para él. Importante mensaje del filme, los hijos no son las sombras de sus progenitores, ni deben hacer lo que un pueblo o los adultos les exigen; cada ser es libre de tomar sus decisiones, de escribir su historia en el libro de la vida. Esto lo aprenderán nuestros héroes (y valga la recomendación a los encargados de menores para que resalten este aspecto del filme en su función formadora y educativa).


Conquistar los miedos siempre es difícil, así como conquistar a la audiencia infantil, un mérito del filme consiste en que logra mantener un sentido autóctono, tomando guías narrativas o la utilización de personajes secundarios para darle más profundidad dramática al relato; si los japoneses, estadounidenses o europeos en sus filmes reproducen la idea de ser el centro del universo, por qué no los latinos, en este caso México. Una ficción de origen mitológica como esta se puede dar ese lujo y expandir fronteras, así podemos ver varias referencias mayas a lo largo del metraje, algún diseño arquitectónico, el perfil de La Catrina, los colores, entre otros; porque hay que decirlo, la noción de bien y mal es arquetípica, por lo tanto universal.

Una ofera diferente para un género que se ha vuelto predecible y repetitivo, tanto en lo formal como en el contenido. "El libro de la vida" deviene aire fresco en un mercado estadounidense y latino, que han estado bajo la influencia de Disney por muchas décadas. ¡Disfrútenla, sin importar si tienen cinco o noventa años!


Avance de la película:


miércoles, 22 de octubre de 2014

Hotel Nueva Isla






Título original: Hotel Nueva Isla. Cuba-España (2014). Color
Dirección: Irene Gutiérrez Torres, Javier Labrador
Guion: Irene Gutiérrez, Javier Labrador, Lorenzo Salazar
Cinematografía: Javier Labrador Deulofeu
Montaje: Lorenzo Salazar
Documental, 70 minutos
Sitio oficial: http://www.hotelnuevaisla.com/


Elenco

Jorge de Los Ríos Vega como el mismo
Waldo Muñoz Hernández como el mismo
Vivian Pacheco como ella misma
Josefina Patterson como ella misma



La primera imagen nos muestra a un hombre mayor tratando de romper parte del cielo raso, la situación se extiende y la cámara hace un corte y pasamos a ver al mismo hombre en otra tarea que ya intuimos es cotidiana. Nunca sabremos las motivaciones de Jorge -el nombre del hombre que vimos- para hacer todo eso, los directores usan una puesta en escena minimalista, austera, sin banda sonora para mostrarnos a este personaje a quien le vamos tomando cariño.

En el 2006, Florian Bochmeyer y Matthias Hentschler filman "Habana: Arte nuevo de hacer ruinas" (http://vivecinescrupulos.blogspot.com/2013/08/habana-arte-nuevo-de-hacer-ruinas.html), un documental que se centraba en mostrarnos la ciudad desde sus ruinas, de estas sobresalían una serie de personas cuyas vidas estaban delimitadas por la arquitectura donde residían. Este trabajo fue una de las inspiraciones que llevaron a Irene y su equipo a filmar "Hotel Nueva Isla", sin embargo, más que narrar, su documental es una descripción visual del día a día de Jorge y unos cuantos vecinos que habitan en un edificio en ruinas en La Habana. 

La ausencia de giros narrativos vuelve monótona la acción. Este puede ser el principal problema, más en sociedades en las que se está acostumbrado a ver otro tipo de cine, con una aceleración de ritmo y con acción al tope en cada momento en la pantalla. No es el caso de este documental, cuyo ritmo lento sigue las huellas de su protagonista, un hombre viejo quien no necesita apresurarse en la vida. Un "fantasma viviente" de una Cuba de otra época, de sueños e ilusiones, revoluciones e ideales. La película no tiene un matiz político, pero eso no impide pensar en el pasado de Jorge y en el por qué terminó viviendo en ese edificio que se cae con el paso del tiempo. Jorge no necesita trabajar para pagar un alquiler, su tiempo no está definido por una jornada laboral; tampoco ocupa hacerse de objetos lujosos para dar significado a su vida, por ello el ritmo del filme, la monotonía del quehacer diario de Jorge queda reflejada sin añadiduras.

El proceso de realización tomó casi tres años, desde encontrar el hotel, dilucidar la historia, filmarla y hacer la postproducción; de acuerdo a la directora, gran parte de la película se logró en la edición, debido a que no estaban seguros sobre lo que estaban filmando; esto se refleja en algunos pasajes en los que los planos secuencias son extensos y la concepción temporal se pierde, ¿cuánto dura lo que estamos viendo? ¿Unas semanas, meses, un año?

La cámara brinda una perspectiva fenomenológica al espectador, es decir, tiene una función descriptiva, la cercanía de esta con los personajes confieren una intimidad a la historia que se refuerza por las tomas estáticas y planos continuos. Otro factor que influye es que la cámara no abandona el hotel, en todo momento vemos su interior, el afuera solo nos llega por débiles sonidos o imágenes fuera de foco, lo que interesa ocurre adentro del edificio. En esto los directores se distancian del trabajo de Bochmeyer, que nos mostraba diferentes espacios e infraestructuras; aunque comparten el tono ceremonioso y nostálgico con la que envuelven el argumento.


Jorge y el edificio son uno solo, las vigas y paredes del hotel, revelan un esqueleto que da un precario sostén y vivienda a unos cuantos, así como el enjuto cuerpo de Jorge le permite realizar sus rutinas, él deambula por los corredores vacíos, sube gradas que no llevan a ninguna parte, escarba el suelo en busca de tesoros inservibles, pero eso no importa, le dan un sentido a su vida, lo mismo que su presencia le da un respiro a los otros habitantes que vemos: un perro, fiel compañero y testigo silencioso; un hombre solo que sueña con una casa de lujo; una mujer con su niña y a Josefina, una mulata que ama a Jorge, pero que este, por alguna razón, no le permite entrar en su vida, al menos no en lo que vemos. El protagonista es una especie de Quijote, como lo hace ver la directora por medio de un programa radial (rompiendo el discurso documental y añadiendo algo de ficción al relato. Lo mismo hace cuando escuchamos una canción y vemos a Jorge y Josefina bailar); sus molinos son los recuerdos que le atan al hotel.

De Cuba se tiene la noción de una isla paradisíaca, otros pensarán en las causas revolucionarias y en sus líderes políticos, pero pocos tienen la oportunidad de conocer a esos habitantes que parecen fantasmas, que caminan entre las ruinas y hacen de ellas su hogar, este documental nos regala eso, nos permite conocer una realidad oculta, que no sale en las postales turísticas. También permitió que Jorge trascendiera más allá de su confinamiento autoimpuesto, al quemar sus recuerdos y despedirse de su pasado y este documental contará su historia, tal como él lo hizo con los poemas que dejó en las paredes de su hotel.



sábado, 18 de octubre de 2014

Relatos salvajes




Título original: Relatos salvajes. Argentina-España (2014). Color
Director: Damián Szifrón
Guion: Damián Szifrón
Cinematografía: Javier Julia
Montaje: Pablo Barbieri y Damián Szifrón
Música: Santiago Santaolalla
Diseño de producción: María Clara Notari
Duración: 122 minutos

Elenco

Darío Grandinetti como Salgado (segmento "Pasternak")
Rita Cortese como la cocinera (segmento "Las ratas")
Julieta Zylbergberg como la moza (segmento "Las ratas")
César Bordón como Cuenca (segmento "Las ratas")
Leonardo Sbaraglia como Diego Iturralde (segmento "El más fuerte")
Walter Donado como Mario (segmento "El más fuerte")
Ricardo Darín como Simón (segmento "Bombita")
Óscar Martínez como Mauricio (segmento "La propuesta")
Osmar Núñez como el abogado (segmento "La propuesta")
Germán de Silva como el casero (segmento "La propuesta")
Diego Velázquez como el fiscal (segmento "La propuesta")
Érica Rivas como Romina (segmento "Hasta que la muerte nos separe")
Diego Gentile como Ariel (segmento "Hasta que la muerte nos separe")



Para entender la estructura segmentada y la mezcla de géneros que plantea este filme, vale repasar la carrera de su director.  Damián Szifrón inicia haciendo cortometrajes y participa en un par de series de televisión ("Los simuladores" y "Hermanos y Detectives") en su país; de ahí se entiende que se sienta cómodo contando historias breves, concisas y que impacten. Sus dos largometrajes previos, "El fondo del mar" (2003) y "Tiempos de valientes" (2005) evidencian una tendencia a mezclar géneros, su cine discurre entre la comedia negra, el thriller, el drama y la acción, de acuerdo a las intenciones narrativas. En el primer filme explora las razones celotípicas de un arquitecto obsesionado con su novia que lo lleva a recorrer Buenos Aires mientras su paranoia aumenta. Y en su segunda película, un psicólogo tiende que cumplir una condena mientras brinda apoyo terapéutico a un policía deprimido, en su periplo se ven involucrados en un complot que atenta la seguridad nacional.

Como se puede ver, Szifrón, juega con los personajes -y con el espectador-, mientras que cada historia comienza de una manera, su desarrollo es imprevisible. Esos trabajos previos le permitieron perfeccionar su estilo narrativo y ahora nos regala una obra maestra, un filme explosivo, corrosivo, que no pretende ser políticamente correcto, al contrario, brinda la oportunidad de redimir a sus personajes y al público, quien se logra identificar y sublima sus pulsiones en la ficción cinematográfica.

Escena del segmento "Pasternak"

"Relatos salvajes" se divide en seis segmentos, sus protagonistas no están conectados, tampoco sus historias, es decir, estos no se llegan a conocer y entrecruzar, como es habitual en este tipo de filmes (ver por ejemplo "Amores perros" o "Babel", ambos del mexicano Alejandro González Iñárritu). Sin embargo, sí hay un hilo conductor, un eje temático que hilvana cada historia y les da una razón de ser. Este hilo es la violencia en la que se desarrollan y viven sus personajes, una lucha entre el fuerte contra el débil, entre el rico contra el pobre; el quien tiene los recursos contra el que no, el gobierno con sus trampas políticas y el ciudadano víctima del sistema.

Los segmentos son: "Pasternak", "Las ratas", "El más fuerte", "Bombita", "La propuesta" y "Hasta que la muerte nos separe". En vez de hacer un análisis de cada parte, es mejor comprender y analizar la obra en su totalidad. Es muy llamativo la fina secuencia de los créditos iniciales, vemos imágenes de diferentes animales (cada uno representa a un actor/actriz), unos conocidos por sus habilidades como predadores, otros por ser las víctimas de los primeros, es una buena clave de lo que vamos a ver...

Escena del segmento "Las ratas"

La mayor virtud que demuestra el director es su claridad narrativa, un guion sólido que indaga en las profundidades, que expone la violencia como una solución de tan fácil acceso, pero no para vanagloriarse o convertirse en un ser malvado; cada historia plantea una desigualdad, un trato desfavorable en el que las víctimas se levantan y yerguen, usan lo que tienen a su disposición y contraatacan. La sociedad en ocasiones suele ser así, la mayoría de las veces, las personas bajan la cabeza y se dejan dominar por el poder político, social o económico; en otras, las protestas se dejan notar y adquieren tintes revolucionarios; esta película desde su lugar artístico es una revolución contra un sistema opresor. De manera incisiva, Szifrón explora diferentes aspectos de la sociedad, nos muestra esa sombra junguiana y la manera en que cada uno está sumergido en ella, ocultos por deseos reprimidos, hasta que ya no hay espacio o paciencia para más.

Escena del segmento "El más fuerte"

Junto con el orden narrativo, es sorprendente la maestría que demuestra el director para filmar cada segmento con un estilo diferente entre sí: "Pasternak" tiene algo de humor y misterio, una mezcla perfecta para enganchar al espectador, usa efectos digitales y encuadre cerrado. "Las ratas" resulta más cínico en su planteamiento, más voraz, es una declaración de intenciones que advierte al espectador que no va a presenciar una historia tradicional; usa una estética visual más trabajada, que refleje en tonos amarillentos y verduscos el asco que siente la protagonista. En "El más fuerte", estamos ante una de las mejores escenas de acción que se puedan ver en los últimos años, tras un preámbulo que va elevando la tensión, con un manejo envidiable de ritmo narrativo (una edición espectacular) que combina planos generales con planos medios y desemboca en la lucha a muerte de dos hombres que en sus masculinidades encuentran las excusas de sus acciones; la aceleración del montaje y el uso de plano y contraplano para mostrarnos la elaborada coreografía es maravillosa, tomas dentro del automóvil, filmadas en espacio reducido que trasladan la intensidad a las butacas. En el segmento "Bombita", un tremendo actor como lo es Ricardo Darín, nos muestra el drama del ciudadano medio, aquel que trabaja, tiene sus dificultades familiares, un individuo que ve más hacia el afuera que hacia su interior; se trata de un drama con elementos humorísticos de la lucha contra un sistema viciado, que se traga al ciudadano; su accionar lo convierte ante la ley en un "terrorista", pero para otros es un héroe. En este segmento es interesante cómo Damián Szifrón usa elementos comunicativos contemporáneos (redes sociales) para narrar y sintetizar las emociones que ha generado lo que hemos visto. 

Escena del segmento "Bombita"

Pasamos con la siguiente historia, "La propuesta", una realidad ineludible, poco importa la moral cuando está en riesgo el prestigio y si se tienen los medios económicos para comprar una "versión de los hechos", ¿por qué no hacerlo? Dos familias dolientes, el sobreviviente de una solo lo vemos por las noticias al igual que la indignación popular; mientras que el relato se centra en lo que sucede con el victimario y su familia, pronto descubrimos que el dinero puede comprar una solución, pero esta viene con un precio, ahí está el otro asunto, el director mete el dedo en la llaga -deberíamos decir en el bolsillo- y lo que se veía tan claro en un principio se empieza a enturbiar. Destaca la estupenda fotografía para resaltar estados emocionales: las imágenes de un telenoticiero, la calidez del hogar donde ocurren los hechos, en el que la madera y una paleta de colores marrones dan una sofisticación al hogar y una maravillosa escena en la que vemos un jardín con varias hojas en su suelo, mientras los negocios turbios se suceden. Por último, "Hasta que la muerte nos separe", reinvindica los filmes con un planteamiento de género, el director evita caer en la mal llamada "lucha de géneros", es cierto que se parte de clichés, pero estos no impiden un desarrollo con buenos giros narrativos; el papel de la víctima cambia constantemente, las alianzas son difíciles de cuestionar, la parodia en lo que se ha convertido un matrimonio, una fiesta en la que los excesos son la norma y en la que los empleados (camareros, fotógrafos, mucamas, cocineros) son testigos pasivos -o bueno, casi todos son pasivos-; sin ser sexista, la historia nos muestra un comportamiento machista, pero no hay una valoración moral del acto, sino que lo que vemos son las acciones impulsivas, en parte producto del dolor y el sentimiento de venganza, pero que terminan de forma irónica y patética, reflejo de una sociedad enferma en sus estructuras.

Escena del segmento "La propuesta"

La complejidad técnica de la película es muy elevada, diferentes tipos de tomas, escenarios, vestuario, un diseño de producción impecable. Resalta también las variaciones en la fotografía de acuerdo al tono de cada segmento, así como la maravillosa banda sonora de Gustavo Santaolalla, quien conduce al espectador a través del metraje, guiándolo, puntualizando ciertas secuencias más tensas y calmando con una partitura más delicada en otras, en general da una unidad temática al filme en su conjunto.

Escena del segmento "Hasta que la muerte nos separe"

Las actuaciones son de altísimo nivel, no hay actor o actriz flojo, impecable dirección de actores. Consagrados como Darín, Sbaraglia, Grandinetti o Marínez, junto con otros principiantes, un casting correcto, que buscó rostros reales para situaciones que si bien están en el marco de una ficción cinematográfica, se entienden como arquetipos sociales como lo plantea el director: "...toma situaciones conflictivas de la cotidianeidad, esas a las que yo mismo he estado expuesto y que como ciudadanos comunes reprimimos tras medir el costo-beneficio de una acción, optando por ser menos impulsivos y no responder a las agresiones externas" (Szifrón citado por Marita Simón en "Relatos salvajes", seis historias que transitan desde la cordura a la total locura). Y es que "Relatos salvajes" resulta tanto cómica como horrorífica, el público empatiza más con el cinismo y la crueldad, con esa forma desinteresada y utilitaria de relacionarse con los demás, también con la venganza y retribución de lo que se considera "justo". Pero el filme también nos habla de una sociedad en crisis, no solo la argentina, sino que es algo que vemos a nive global (puede que de ahí el interés de tantos festivales de cine de mostrar esta película), entonces, ¿los espectadores también están empatizando con esto?, entienden la sociedad enferma en la que vivimos o, se deja de lado el sentirse identificado por un accionar malicioso, amoral y se prefiere seguir bajando la cabeza; lo que el director llama "la difusa frontera que separa a la civilización de la barbarie, del vértigo de perder los estribos y del innegable placer de perder el control" (Szifrón citado por la revista "Haciendo cine", 22 de marzo de 2013).

Un filme que expone elementos de lo que podríamos llamara "la argentineidad", pero que se vuelve universal en tanto que el conflicto y el nudo dramático no son exclusivos de ese país, y el placer y la contención conviven en cada ser humano. "Relatos salvajes" presenta una estética muy bien lograda a través de sus historias, aunque ideológicamente puede que no sea del gusto de todos, no por el contenido visual, sino por un nihilismo implícito en la visión del ser humano que plantea el director, un caos cuyos protagonistas se permiten acariciar y disfrutar, pero el filme no propone -ni aspira a hacerlo- algo más, no hay moraleja, solo alegorías fílmicas muy bien representadas.



 Avance de la película: