lunes, 31 de marzo de 2014

Dogma 95: la vanguardia danesa





Cada cierto tiempo las artes necesitan reinventarse, encontrar nuevos caminos de expresión y experimentación, en algunas ocasiones, las vanguardias surgen como necesidad artística, en otras porque se quiere hacer un alto y mostrar que otra vía es posible. Así se gesta, a mediados de los noventa, la última gran vanguardia del cine: DOGMA 95

El movimiento nace como protesta ante las encarecidas producciones cinematográficas y la narrativa cargada de efectos especiales y busca crear un cine más visceral y orgánico; porque el dinero no importa, solo la creatividad.

Con “La celebración” y “Los idiotas” exploraremos los dos primeros filmes de este movimiento, la raíz temática y la crudeza visual de estas películas ejemplifican la carrera de sus directores. Luego, se presentará “Italiano para principiantes”, Dogma 95 expande sus fronteras y cineastas de otros países, como la británica Lone Scherfig inician su carrera gracias a las facilidades y los retos del grupo. Finalmente, se verá “A corazón abierto”, y se analizará la madurez cinematográfica que alcanza el movimiento.

Las funciones serán todos los sábados del mes de abril, a las 6:30 pm, después de cada película se hará el cineforo.





Sábado 05 de abril (6:30 pm)

La celebración




Director: Thomas Vinterberg
Dinamarca, 1998
Duración: 105 minutos
Para mayores de 18 años

Sinopsis: Los Klingenfeldt, una familia de alta burguesía danesa, se disponen a celebrar el sesenta aniversario del patriarca, un hombre de trayectoria y reputación intachable. Sin embargo, sus tres hijos, aunque muy diferentes entre sí, están dispuestos a aprovechar la ocasión para sacar a relucir los trapos sucios de la familia.





Sábado 12 de abril (6:30 pm)

Los idiotas




Director: Lars von Trier
Dinamarca, 1998
Duración: 117 minutos
Para mayores de 18 años

Sinopsis: Un grupo de jóvenes comparten un mismo interés: la idiotez. Con una casa de campo como base, pasan juntos su tiempo libre, explorando los ocultos y poco apreciados valores de la idiotez. El grupo se dedica a enfrentarse a la sociedad con sus idioteces. Karen, una mujer solitaria y reservada, se une al grupo después de participar involuntariamente en una de sus actuaciones.





Sábado 19 de abril (6:30 pm)

Italiano para principiantes



Directora: Lone Scherfig
Dinamarca, 2000
Duración: 112 minutos
Para mayores de 15 años

Sinopsis: Un curso de italiano une a seis daneses que tienen problemas sentimentales y de comunicación. Andreas, un joven sacerdote, es enviado a la parroquia de un pequeño barrio de Copenhague para reemplazar a  Wredmann, un cura que vive enfrentado a sus feligreses y que no le pondrá las cosas fáciles. Provisionalmente se aloja en un hotel, donde conoce a Jorgen, un tímido conserje. Para aprovechar las noches, Andreas se apunta a un curso nocturno de italiano. Allí conoce a Olympia, una ayudante de pastelería, y a su amiga Karen, que es peluquera. El ambiente latino de las clases, favorecido por la italiana Giulia, empieza a producir sus efectos y los enredos pasionales se suceden.




Sábado 26 de abril (6:30 pm)

A corazón abierto



Directora: Susanne Bier
Dinamarca, 2002
Duración: 113 minutos
Para mayores de 18 años

Sinopsis: Cècile y Joachim están a punto de casarse, pero ven truncado su futuro porque él sufre un accidente y queda tetrapléjico. Sin embargo, lo más terrible es que Cècile se enamora del marido de la responsable del accidente, un padre de familia con tres hijos.




Coordenadas:


Lugar: Museo Joaquín García Monge (costado norte del parque de Desamparados)
Hora y fecha: sábados de abril a las 6:30 pm (incluyendo sábado santo)
Valor: ȼ2000 por persona por función 

HER




Título original: Her. EE.UU. (2013). Color
Director: Spike Jonze
Guion: Spike Jonze
Cinematografía: Hoyte van Hoytema
Montaje: Jeff Buchanan y Eric Zumbrunnen
Música: Arcade Fire
Dirección de arte: Austin Gorg
Diseño de producción: K. K. Barrett
Duración: 126 minutos

Elenco:

Joaquín Phoenix como Thedore
Scarlett Johansson como Samantha (voz)
Rooney Mara como Catherine
Amy Adams como Amy
Olivia Wilde: cita a ciegas
Matt Letscher como Charles

Premios:

Oscar: mejor guion original
Globo de Oro: mejor guion original


Con tan solo cuatro películas, Spike Jonze es considerado uno de los mayores talentos creativos en un mercado hollywoodense ahogado en la repetición. Además de sus largometrajes, tiene varios cortometrajes que van desde el género documental hasta video clips musicales, siempre plasmando una estética que le caracteriza.

HER se ubica en un futuro -no muy lejano- sin fecha, no es una sociedad idílica con naves voladoras y viajes al espacio, no se trata de tener contacto con seres de otros planetas, muy diferente de los clichés habituales. Tampoco es una anti utopía, un escenario caótico en el que la especie humana esté viviendo a duras penas.

Al contrario, Jonze nos narra una historia de amor en un futuro cálido, cierto que el protagonista tiene sus momentos difíciles, pero está lejos de ser pesimista. Se trata de la búsqueda de un sentido personal, superar un duelo, rehacer su vida y explorar el amor.

Las mejores obras de ciencia ficción en literatura y en cine, buscan generar interrogantes sobre asuntos existenciales, estas historias están matizadas por la época en que se producen. Así, Jonze, quien también escribe el guion, hace una lectura muy acertada de nuestra realidad tecnológica, la adaptabilidad que se está creando con los dispositivos móviles y la familiaridad del entorno tecnológico en nuestras vidas. Explora la posibilidad de que exista un sistema operativo que tenga la capacidad para asimilar y generar emociones. Con esa programación es plausible que establezca empatía con su usuario y demás personas; sin embargo, va más allá y nos indica que ese sistema operativo tiene la posibilidad de tener una conciencia y desarrollar pensamientos, sentimientos, dudas y preguntas como cualquier ser humano.

La originalidad del guion de Jonze no radica en que haya inventado ese concepto, escritores reconocidos como Philip K. Dick, Isaac Asimov o Ray Bradbury, ya habían planteado décadas atrás esas ideas. Por citar un ejemplo, en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), Dick escribe sobre los "andys", androides con conciencia de sí mismos, capaces de sentir, cuestionar sus recuerdos y que buscan tener una vida mejor. Ridley Scott adapta el libro en el filme de 1982, “Blade Runner”, en el que subyace la esperanza en los replicantes de sobrellevar su destino y trascender en cuerpo y alma (la paloma que vuela tras la muerte de Roy). HER mantiene la idea central de tecnologías con inteligencia artificial y recrea un mundo verosímil en el que dispositivos y humanos conviven e interactúan cotidianamente. Y, al igual que "Blade Runner", aprovechan el medio cinematográfico para dejar una huella en la retina con una estética impresionante.


El mundo de HER es cálido y acogedor; el director de fotografía (Hoyte van Hoytema) filmó con cámara digital toda la película, desechando el agregar una textura granulada, al sentir que la nitidez y claridad de la imagen digital iba a convencer al espectador de estar en un futuro posible. La paleta de colores también busca generar espacios amigables con mucha iluminación y en los que priman los naranjas, rojos y rosados. Mientras que el aspecto visual del filme es futurista, el diseño de vestuario es retro, con cortes de saco y pantalones que remiten al pasado. Esa apariencia ayuda a identificarse con los personajes, a quienes sentimos cercanos por su forma de vestir, comunicarse y por las situaciones que atraviesan.

La atmósfera del filme se complementa con el esmerado diseño de producción. Filmada en Los Ángeles y con tomas de Shanghái, se creó una ciudad verosímil, con lugares futuristas, pero que no revela su origen, las noches están muy iluminadas por luces artificiales y se crea la sensación de calma. Es un futuro tecnológico, pero apacible.
 
En Her, el director plantea un dilema filosófico a través del protagonista, Theodore, interpretado magistralmente por Joaquín Phoenix. ¿Es posible enamorarse y convivir con un sistema operativo? ¿Se puede tener una relación sentimental con una inteligencia virtual no corpórea? En la actualidad vemos a las personas con su cabeza baja, concentrados en sus teléfonos u otro aparato, inmersos en ese mundo, la sociología de la interacción humana ha cambiado radicalmente y Jonze la lleva al siguiente nivel, advierte, de manera natural y lógica la interacción entre ser humano y sistema operativo. En HER las personas no caminan con la cabeza baja, ni sus rostros muestran pesar, van sonrientes, hablando e interactuando, pero no entre sí, sino con sus respectivos compañeros virtuales, quienes les escuchan, dan consejo y se enamoran. No todo es idílico, existen dificultades, miedos, entre otros; pero estos no son el fin de la utopía, sino un proceso intrínseco, tanto para humanos como para inteligencias artificiales. La banda sonora del grupo canadiense “Arcade Fire” acompaña el sentimiento en cada escena, le da un trasfondo musical a una historia que parecería imposible, pero que se llega a aceptar.


Joaquín Phoenix, actor talentoso, capaz de cambiar con facilidad de registro, asumió un reto enorme, el trabajar gran parte del film sin alguien con quien interactuar. Scarlett Johansson es la voz de Samantha, el sistema operativo, en ningún momento la vemos, sin embargo, entre ambos se crea una relación estupenda, un vínculo ante el cual el espectador identifica y reacciona. Si Scarlett convence de su presencia con solo la voz, Phoenix, crea y da vida a Theodore, le dota de voz, movimiento, postura y sentimiento; existe para todos los efectos, es real. Mucha de la interacción entre personaje y espectador se debe a los constantes primeros planos, Joaquín actuó teniendo la cámara a tan solo un metro de distancia, esa cercanía trasciende el espacio fílmico y llega al espectador (espacio físico). Del resto del elenco, destaca Amy Adams, ella es "Amy" la vecina de Theodore y contrapunto de la historia, acaso lo más cercano y real que tiene él. También actúan Rooney Mara y Olivia Wilde, en pequeños papeles. Cabe señalar que la actriz Samantha Morton había sido elegida primero, ella grabó todos los diálogos que le correspondían como el sistema operativo "Samantha", pero en post-producción Spike Jonze decidió cambiarla, fue entonces cuando contrató a Johansson y filmó unas escenas más

El atrevimiento de HER radica en mostrarnos con naturalidad la relación entre un ser humano y una inteligencia artificial, es un filme de ciencia ficción sofisticado, inteligente, filosófico; una historia de amor en el que este concepto adquiere diferentes connotaciones y termina siendo sensual, erótica, apasionada y terriblemente real.
 


Avance de la película:



lunes, 17 de marzo de 2014

12 años de esclavitud





Título original: 12 years a slave. Reino Unido - EE.UU. (2013). Color
Director: Steve McQueen
Guion: John Ridley basado en "Twelve years a slave" de Solomon Northup
Cinematografía: Sean Bobbitt
Montaje: Joe Walker
Dirección de arte: David Stein
Duración: 134 minutos

Elenco:

Chiwetel Ejiofor como Solomon Northup
Lupita Nyong'o como Patsy
Michael Fassbender como Edwin Epps
Benedict Cumberbatch como Ford
Paul Dano como Tibeats
Adepero Oduye como Eliza
Paul Giamatti como Freeman
Brad Pitt como Bass

Premios:

Globos de Oro: mejor película - drama
BAFTA: mejor película, mejor actor
Premios AFI: película del año


Cada cierto tiempo el cine nos presenta historias que nos impactan, algunas de estas son producto de la imaginación de alguien, muy probablemente inspirado en algún hecho real; otras, son adaptaciones de hechos ocurridos, es decir, el cine se convierte en un medio para expresar y mostrar algo que se creía olvidado, se rescata del pasado y se trae al presente. 12 años de esclavitud es precisamente eso, el recuperar un pequeño fragmento de la historia.

El tono de la película está acorde con la filmografía de su director, quien busca causar incomodidad en el espectador y que no pueda adoptar una postura indiferente. Esa particularidad distancia este filme del resto de producciones que han mostrado la vida de los esclavos negros en Estados Unidos. Steve McQueen no busca hacer lecciones de historia ni caer en la sensiblería, lo suyo es hacer cine desde el conflicto mismo, sin huir de las partes más bruscas ni embellecer arbitrariamente los hechos.

En la película, Solomon Northup no nació esclavo, tenía oficio y familia y se ganaba la vida como cualquier hombre blanco, vivía en Nueva York y cuando le convencen de viajar a Washington para trabajar por un par de semanas, su odisea se convierte en 12 años de torturas y sobrevivencia. En la capital es engañado y vendido a un comerciante de esclavos (Paul Giamatti), quien a su vez lo prepara para venderlo a hombres acaudalados de los estados sureños. Ahí es cuando la película adquiere un ritmo más descriptivo, especie de enseñanza sobre la manera en que vivian los esclavos y un retrato de los tipos de dueños que tenían.

El director, fiel a su estilo, opta por filmar y narrar de manera realista, vemos desnudos, latigazos y rostros consumidos por la falta de esperanza; las humillaciones y malos tratos son la constante, no porque haya una intención de mostrar al hombre blanco como alguien cruel; sino para demostrar el grado de fanatismo sin sentido que puede adquirir el ser humano en una situación determinada. La tortura es tanto física como mental y las repercusiones en los protagonistas tienen diferente destino.

Otras películas ya han llevado el tema de la esclavitud o la vida de los afroestadounidenses al cine, aunque con historias diferentes, se sienten muy similares entre sí, cambiando los méritos artísticos o cinematográficos, entre los filmes destacan: "El color púrpura" (Steven Spielberg, 1985), "Amistad" (Steven Spielberg, 1997); la recién fábula reinvindicatoria "Django desencadenado" (Quentin Tarantino, 2012) o películas centradas en la perspectiva de los blancos como "The help" (Tate Taylor, 2011) o "Lincoln" (Steven Spielberg, 2012); todas esas películas manejan un concepto de moral unilateral y por lo tanto simplifican el tema de la esclavitud, son tímidas aproximaciones que aunque puedan ser buenas películas, sus intenciones dramáticas se reducían a mostrar con una perspectiva de "vergüenza ajena" los hechos ocurridos. Por su parte, la propuesta de los directores negros ha girado en torno a las luchas por los derechos civiles: "Malcolm X" (Spike Lee, 1992) o a retratar la historia afroestadounidense "El mayordomo" (Lee Daniels, 2013). En todo caso, se ha evolucionado mucho desde la controversial visión de D. W. Griffith y su filme "El nacimiento de una nación" (1915).


Steve McQueen, quien durante años venía con la idea de hacer una película sobre un hombre libre que lo hacen esclavo, pero que no terminaba por hacer un guion que le pareciese adecuado, se encuentra -gracias a su esposa- con la historia verdadera de Solomon Northup y decide adaptarla al cine. Aunque no es la primera adaptación, en 1984 Gordon Parks dirigió "La odisea de Solomon Northup" parte de la serie televisiva "American Playhouse". Sin embargo, McQueen se distancia de los filmes antes mencionados en la manera en que desarrolla el concepto de moral con sus personajes. La película más que indicar que la esclavitud es mala o lamentable, explora las motivaciones humanas detrás de la misma, pero no solo la perspectiva de los blancos esclavizadores o los negros esclavizados, hay una serie de contrastres y miradas que hacen del filme una experiencia muy interesante. Así, en una escena Eliza (Adepero Oduye) le reclama a Solomon (Chiwetel Ejiofor) su actitud ante los "amos", se establece una dialéctica en la que queda manifiesta la aceptación de ciertas conductas en aras de sobrevivir, pero las mismas no son consideradas como buenas, solo se hacen para sobrevivir; sin embargo, queda la cuestión de que cada uno encuentra la manera para sobrellevar su situación, una llora por sus hijos, el otro agacha la cabeza y cumple con los trabajos. En otra escena, vemos la perspectiva de los blancos y sus propias ambigüedades morales. Edwin (Michael Fassbender) se divierte a expensas de sus esclavos, hace que estos dejen su descanso solo para que bailen y le entretengan, es cuando aparece su esposa (Sarah Paulson), ella sabe del favoritismo de Edwin con una de las esclavas, por lo que la agrede -es una de las escenas más impactantes- y le exige que la despida, pero su esposo la rebaja al nivel de los esclavos, queda establecida la pauta moral del personaje, que aunque se siente superior que las personas de raza negra, también lo hace y se siente mejor que otros blancos, incluída su esposa.

Hay otras escenas que demuestran la ambigüedad moral de los personajes, Solomon antes de ser esclavo está con su familia comprando en un negocio, cuando entra un esclavo negro, los límites entre uno y otro son difíciles de establecer. También hay quien le haga ver a Edwin su postura abusiva, se trata de Bass (Brad Pitt) un hombre blanco que es contratado para trabajar por una temporada en la propiedad de Edwin, pero quien no tiene reservas para expresarle sus diferencias.

Esta dimensión moral de la película, se establece desde el guion y el diseño de los personajes, un trabajo enorme que acerca más una historia ocurrida entre 1841-1853 al público del 2014. Los hechos se narran sin ser juzgados por el director (distancia de la cámara con la acción), son juzgados por los personajes dentro de la obra y estos harán que el espectador formule su propio juicio moral.

El montaje también marca el ritmo del filme, con un ritmo más rápido en la primera media hora, también impulsado por la banda sonora y los sonidos que se superponen (escenas en el barco), posteriormente, la película adquiere un ritmo más pausado, el director nos muestra diversas facetas de la esclavitud y es imposible guardar una distancia con respecto a las torturas y abusos. La música pasa a ser un cántico de supervivencia, de lucha y esperanza. Los contrastes visuales son la constante, las inmaculadas casas de dueños que no guardan reparo en someter a otros seres humanos a trabajar bajo condiciones excesivas.


Los planos generales y la música adquieren funciones narrativas para marcar las pautas y los momentos emotivos del filme. Los escenarios rurales, llenos de árboles con las ramas llenas de follaje y que caen por el peso de este se comparan con el espíritu caído de los esclavos, también son varias las tomas en las que vemos el sol detrás de un tupido paisaje que lo oculta, metáfora de esa esperanza que guarda el protagonista -y que se puede extender a todos los esclavos-, pero que divisa a lo lejos, como una odisea imposible de lograr, pero a la que no renuncia. Esas tomas contrastan con los planos en los que se muestran a los negros trabajando en los campos de algodón, abrasados por el sol.


No es posible pasar por alto uno de los mejores planos secuencias del cine, con una intensidad electrizante, McQueen nos deleita con una secuencia entre Fassbender, Nyong'o y Eijofor. En el primer plano secuencia vemos una persecusión de Edwin, quien se encuentra borracho, y quiere castigar a Patsy, a Solomon que se interpone y Patsy defendiéndose, después de una discusión que ocurre en una porqueriza hay un corte y pasamos al segundo plano secuencia. En este Edwin ordena que aten a Patsy para azotarla, pero pierde valor al ser increpado por su esposa, por lo que ordena a Solomon castigar a Patsy, la cámara no pierde de vista el dilema de Solomon, la angustia de Patsy, el placer de la esposa de Edwin y la mirada iracunda de este. Hasta cuatro veces vemos la acción ir desde el lugar de Solomon hasta el de Patsy, la crudeza de la escena es impactante, vemos la sangre y el cuerpo demacrado de la pobre mujer; para cuando el director decide hacer un corte, el silencio se apodera del espectador, no por simpatía o por dolor, sino porque entiende el nivel de barbarie que puede llegar a tener el ser humano, ya no es una película sobre la esclavitud, es una radiografía de la maldad de nuestra especie.

El trabajo de David Stein en la dirección de arte también es digno de destacar, las locaciones son maravillosas, se nota un esmerado trabajo en conjunto que se refleja en el vestuario, maquillaje, escenarios, y transporte; junto a la fotografía de Seann Bobbitt logran crear una película formidable.

Por último, mencionar las excelentes actuaciones, principalmente de Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender y la debutante Lupita Nyong'o. Ellos y el resto del elenco hacen creíble toda la historia. Ejiofor pasa del sentimiento paterno al dolor y angustia expresado por su vigor físico y una mirada que no pierde la esperanza. Nyong'o es solvente al interpretar a una mujer que no conoce más que el abuso, que se siente sucia y deprimida. Mientras que Fassbender hace gala de su capacidad camaleónica, su personaje pretende ser despreciable, un alcohólico que favorece el esclavismo y lo justifica desde la religión, su trabajo tiene la fortaleza y la visceralidad que ya ha mostrado en los filmes de McQueen (Hunger, 2008 y Shame, 2011).

Michael Fassbender (izquierda) recibe instrucciones del director Steve McQueen

Es una lástima que el final se extendiera y nos mostrara una escena demás, lo peor es que está muy mal actuada y resulta poco convincente, el inmenso trabajo de Chiwetel no es comparable con el pobre desempeño de los otros actores, quienes no están a la altura del resto del elenco de reparto, entre los que destacan Paul Giamatti, Benedict Cumberbatch y Adepero Oduye. Un pequeño lunar para una gran película, acaso alguna solicitud explícita de los productores o un desatino del director.



Avance de la película:



Conferencia de prensa para el Festival Internacional de Toronto (inglés):