domingo, 7 de diciembre de 2014

El planeta salvaje





Título original: La Planéte Sauvage. Francia-Checoslovaquia (1973). Color
Director: René Laloux
Guion: René Laloux y Roland Topor, basados en la novela "Oms en série" de Stefan Wul
Cinematografía: Boris Baromykin y Lubomir Rejthar
Montaje: Hélène Artal y Marta Látalová
Diseñador gráfico: Roland Topor
Gráficos del fondo: Josef Vania
Música: Alain Goraguer
Duración: 72 minutos

Elenco de voces:

Jennifer Drake como Tiwa
Eric Baugin como Terr
Jean Topart como Maestro Sinh
Jean Valmont como Terr adulto y narrador


Con tan solo tres largometrajes y cinco cortos, el realizador francés René Laloux tiene un sitio asegurado entre los directores de culto en el género de la ciencia ficción, poco importa que sus obras sean animadas, ya que el contenido y el nivel artístico de las mismas son profundamente filosóficas y atrevidas.

En su tercera colaboración con el diseñador Roland Topor, con quien había hecho los cortos "Tiempos muertos" (1965) y "Los caracoles" (1966), deciden adaptar la novela francesa de ciencia ficción "Hombres en serie" (1957) de Stefan Wul. La estética visual se nutre de la obra de Salvador Dalí, Giorgio de Chirico y El Bosco; esta ya había sido esbozada por Topor en "Los caracoles" y encuentra su máxima expresión artística en "El planeta salvaje".


Usando la técnica de stop-motion, el equipo de animadores íntegramente checos, usó la variante de animación de recortes para dar vida a draags y oms, los pobladores del planeta Ygam. Esta técnica consiste en figuras bidimensionales que se recortan, los materiales pueden variar de tela a cartulina; las extremidades recortadas pueden quedar sueltas (así se hizo para esta película) o unidas por algún cordón o un clavo para facilitar el movimiento; sin embargo, por ser bidimensional solo se puede usar una misma figura para una perspectiva, en caso contrario, se necesita realizar otra figura con otra faceta para mostrar otro ángulo. El proceso de animación consiste en fotografiar cada figura sobre un fondo, cada movimiento implica una fotografía.

El filme usa una narrativa sencilla, con moraleja en su planteamiento. Se nutre del conflicto de la Guerra Fría para crear una historia fantástica con un mensaje pacifista. Sin embargo, la estética con la que se presenta el argumento es sumamente llamativa. La creación de seres diferentes, fauna, flora, neologismos y usar recursos tecnológicos para establecer un relato de ciencia ficción en el que los elementos están al servicio de la historia y no son meros artilugios efectistas. Acá el mundo "extraño" de Ygam con sus condiciones de vida, su geografía, su idioma, su clima y sus habitantes buscan establecer un parámetro con respecto a la "realidad" del autor (sea el escritor de la novela o el director), con la finalidad de puntualizar una crítica social de la ideología dominante.

De acuerdo al artículo "El novum en la ciencia ficción costarricense" de Roy Alfaro Vargas (aparecido en la revista de Filología y Lingüística 40 (1): 129-132 140, 2014/ ISSN: 0377-628X), el teórico sobre ciencia ficción Darko Suvin plantea una serie de características que tienen en común los relatos de este género. Se puede hablar también en el cine a partir de estas características si se parte de que una película también es un texto sobre una idea, solo que planteada desde un canal audiovisual de comunicación. Alfaro resume lo expuesto por Suvin de esta manera:
  • Presentación de un mundo no completamente comprendido (el novum de Suvin).
  • Una crítica de nuestra sociedad, de nuestros presupuestos y una forma de acceder al cambio histórico, a nuestro futuro (la idea de la alienación cognitiva).
  • Un cambio del locus de alienación desde lo geográfico a lo cronológico.
  • Un rol fundamental de la tecnología.
  • El empleo de neologismos. 
Y aclara: "Este último punto funciona como un factor de verosimilización, en relación tanto con el supuesto cambio diacrónico de la lengua dentro del universo representado en el relato de ciencia ficción, como por la cuestión de darle forma lingüística al novum, en función de la alienación cognitiva".

El novum se entiende como “...una categoría mediadora cuya potencia explicativa surge de su raro entronque entre los dominios literarios y extraliterarios, ficticios y empíricos, formales e ideológicos, en breve de su inalienable historicidad” (Suvin en Alfaro, op. cit. 2014).


En "El planeta salvaje" no se explica a fondo qué ha pasado con la raza humana, se entiende que los draags han capturado en una expedición a los humanos y los tienen en su planeta, así mismo, se ve que mantienen relación con otras especies, pero esta es muy diferente a la que tienen con los humanos, a quienes ven como mascotas para entretenerse. Ese mundo no comprendido se evidencia además con la exuberancia del planeta y lo diferente que resulta para el contexto de la Tierra, el cambio del locus que se menciona arriba.

Lo geográfico juega un papel imprescindible en la historia, estableciendo una relación entre el entorno y los personajes, de ahí que el director use muchos planos generales para contextualizar la historia y establecer la diferencia que hay entre Ygam y la Tierra. Por su parte, el uso de primeros planos busca generar un acercamiento con la realidad de los personajes y su particular periplo, hay una relación más cercana entre pantalla y espectador a través de la mirada del plano. Si los planos generales muestran lo extraño y diferente, los primeros planos establecen una conexión emocional con lo narrado.


El aspecto crítico a la sociedad es más fácil de dilucidar. La primera escena muestra a una mujer con su hijo pequeño huyendo de manera angustiante, pronto se descubre que huyen de unos seres gigantescos quienes se divirten torturándola; sin embargo, unas escenas después se comprenden que son niños y que estaban jugando con los humanos, otra niña se apiadará del niño y lo tomará como su mascota. ¿Quién no ha jugado con insectos de la misma manera? ¿Quién no ha experimentado arrancando patas a una araña o la cola a una lagartija solo para saciar la curiosidad?

La identificación con los personajes resulta interpretativa: se goza por el ejercicio de superioridad que hacen los draags, incluso si son niños, sobre otra especie, algo que la humanidad viene haciendo durante milenios. O hay una simpatía por el pobre humano -quien es el narrador- y su lucha por sobrevivir, una identificación por sentirse desvalido. Este último aspecto hartamente explotado en el cine de ciencia ficción, una conjetura sobre el posible, mas no plausible, daño que sufriría la raza humana por una especie alienígena.

El diseño de personajes, desde el color, la vestimenta hasta el idioma y las costumbres enfatizan la crítica a las sociedades humanas. Lo valioso es que a pesar de ser escrita en 1957, la novela y, por supuesto, la película, no pierden preponderancia, se sienten actuales, eso le confiere un carácter atemporal al relato que permite su vigencia. La atemporalidad se fortalece al no establecer un parámetro temporal durante el filme, se sabe del transcurso de años en tanto vemos al niño (Terr) crecer, pero no se define cuánto en el futuro transcurre la historia.


Otro de los puntos que señala Suvin es el de la tecnología, el cual claramente es vital en el filme para que los humanos puedan construir un futuro mejor. Eso sí, contrario a otras películas del género, el mensaje final no consiste en la supremacía de una raza sobre otra, siendo la humana la vencedora en la mayoría de los casos; sino que se busca una conciliación pacífica, tanto draags como oms encuentran en la tecnología la forma de coexistir pacíficamente. En primera instancia los draags buscan exterminar a los oms en una especie de genocidio, pero la ventaja que toman los oms al acceder a tecnología draag les permite tomar ventaja y defenderse. Ese cambio se produce y tras una elipsis el director muestra una escena final en la que el nuevo orden es lo que se enseña a los jóvenes draags, nuevamente, desconocemos cuánto tiempo ha transcurrido, pero se entiende que se trata de un futuro no lejano. En esta parte es cuando la película adquiere un tono más fabulado, con una moraleja que pretende aleccionar al espectador, para que relacione lo visto con el presente de cada quien y compare las similitudes, entendiendo que se necesita un cambio, ya no en la ficción narrativa, sino en la realidad que cada uno vive día a día. La crítica a la sociedad se complementa con un cambio en la forma de vida.

La película también se atreve a contraponer el conocimiento mítico-religioso con el científico. El personaje de Terr se enfrenta al líder de los salvajes, a quien vemos en varias escenas dirigiendo rituales de orden primitivo. La solución al conflicto está en la alfabetización (conocer el lenguaje de los draags) y el conocimiento científico para tener acceso a una tecnología que les permita superarse como raza, primero creando refugios para no morir por las "desominizaciones" (genocidio que hacen los draags) y luego para escapar del planeta e ir a la luna (el satélite natural que tiene Ygam y que da título al filme) en busca de refugio.

La tecnología empleada guarda una lógica interna con el relato y las posibilidades de los personajes, por lo que se diferencia de un tratamiento sobrenatural. Hay una fundamentación teórica del empleo de la tecnología en función de lo argumental, permite a los personajes pasar de un lugar A, a un lugar B, que implica una movilización ideológica. Asímismo, el uso de neologismos está al servicio de la historia, primero para crear un estado de extrañeza en el espectador, que obliga al mismo a encontrar la lógica interna del universo planteado; y no se reduce a inventar palabras para que suenen extravagantes.

La creación de la atmósfera única de "El planeta salvaje" se termina de completar con el diseño sonoro y la banda sonora. Con una musicalización electrónica y con sonidos muy setenteros que remiten al rock progresivo: canciones instrumentales y ambientales, que se mezclan con la cultura lisérgica de aquellos años, dotando de una singular experiencia el visionado del filme.

La paleta de colores también busca crear formas más complejas, partiendo de la poca utilización de colores sólidos, en favor de una degradación cromática, pocas sombras y un trazo fino que delinea las figuras (personajes, fauna, flora). Una intención estética que sorprende con su creatividad e imaginación, que comunica desde lo extraño, lo diferente una historia que se siente natural e incluso real.

Aunque con una moraleja simple y un final no muy desarrollado, "El planeta salvaje" conserva una vigencia dada desde su particular estética y la falta de un cambio social desde su aparición (como novela en 1957 y película en 1973), lo que facilita la validez y relevancia de la crítica planteada. Dividida en dos partes, va del relato individual de un niño, a la conciencia colectiva de dos razas que encuentran en la comunicación la capacidad de coexistir.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Por favor indicar nombre y país de residencia cuando dejen un comentario. Los anónimos se borrarán. Si te gusta lo que leíste suscríbete al blog.