viernes, 7 de noviembre de 2014

El viento se levanta




Título original: Kaze Tachinu. Japón (2013). Color
Director: Hayao Miyazaki
Guion: Hayao Miyazaki
Dirección de arte: Yôji Takeshige
Montaje: Takeshi Seyama
Cinematografía: Atsushi Okui
Música: Joe Hisaishi
Estudios de animación: Ghibli
Duración: 126 minutos

Elenco

Hideaki Anno como Jirô Horikoshi (voz)
Miori Takimoto como Nahoko Satomi (voz)
Hidetoshi Nishijima como Kiro Honjô (voz)
Mirai Shida como Kayo Horikoshi (voz)
Masahiko Nishimura como Kurokawa (voz)


Reconocimientos

Academia Japonesa de Cine: mejor filme animado, mejor música
Premios Anime de Tokio: animación del año



"El viento se levanta" ha sido anunciada como la última película del aclamado director japonés, pero no es la primera vez que Miyazaki dice que se retira, por lo que tendremos que esperar. Uno de los personajes dice "Este es mi último vuelo antes de retirarme. Las personas creativas lo somos como mucho durante una década", y es leer la despedida de quien llevó el anime a ser reconocido internacionalmente.

Su anunciado retiro no es por falta de ideas o creatividad, porque el filme es un derroche imaginativo como nos tiene acostumbrado. Con un diseño de personajes que son marca registrada de los Estudios Ghibli, pero en esta ocasión, el filme resulta más adulto, no hay elementos 'infantiles' y el tema que retrata no es conveniente para niños pequeños.

La historia nos cuenta de manera libre, la vida de Jiro Horikoshi (1903-1982), ingeniero aeronáutico creador de varios diseños que revolucionaron el diseño de aviones, el más recordado, el caza Zero. Miyazaki escribió un manga homónimo (2009-2010) del cual basa su película, en la que su protagonista también adquiere connotaciones de alter ego del propio director. La frase de Paul Valéry, "El viento se está levantando. Debemos tratar de sobrevivir" revela gran parte de lo que va a ser la película; en la que vemos a Horikoshi desde que es niño, pasando por su adolescencia y etapa universitaria hasta que es contratado como ingeniero por las fuerzas aéreas japonesas. Su vida transcurre entre sus ansias por hacer la mejor aeronave, sus estudios (en Japón y Alemania) y un romance que tiene con la joven Nahoko Satomi.

Hay una intención por parte del director de retratar ciertos pasajes históricos, por ejemplo el Gran Terremoto de Kanto en 1923 (escena que puede resultar perturbadora a niños pequeños), una tragedia que dejó miles de muertos y marcó a toda una generación. El también director japonés, Akira Kurosawa, relata cómo el ver a los muertos le marcaría durante toda su vida (algunos pasajes de su película "Sueños" se inspiran en esa terrible experiencia). Hay otras referencias a la guerra y al nazismo.


Como se mencionó anteriormente, Miyazaki filma esta película teniendo en cuenta un público más maduro, por lo que no vemos seres fabulados; la parte fantástica se nos da a través de los sueños del protagonista, quien mantiene conversaciones con su ídolo, el diseñador de aeronaves italiano Giovanni Battista Caproni, fuente de inspiración para su trabajo. De esa forma, lo onírico se hace presente en el relato, pero no se impone al mismo, como sucede en otros de sus filmes.

Entre los elementos recurrentes de su filmografía, los aviones son más que evidentes, pero también esa cierta ingenuidad de sus personajes, elementos trágicos que marcan a los protagonistas. 

A nivel técnico, "El viento se levanta" es un prodigio de la animación, maneja un cuidadoso trabajo de capas mezclando animación tradicional y digital que otorga ese estilo único de los filmes con sello Ghibli. El manejo de la perspectiva y el montaje son de aplaudir, por momentos tenemos ante nosotros un despliegue de dibujos que no parece tener fin, gracias a la capacidad creadora de Miyazaki, quien como un poeta, escribe con imágenes una poesía de belleza sin par. Esta puede ser la película más lograda a nivel técnico del director japonés, que usa magistralmente las elipsis para avanzar en el tiempo y mostrarnos la evolución del personaje, pero que abusa en la extensión (más de dos horas) y su última media hora es repetitiva.

Por destacar también su gran banda sonora, compuesta por el experimentado y recurrente colaborador de Miyazaki, Joe Hisaishi, una fructífera relación con la que el público sale ganando. Música e imagen se complementan para describir las emociones de Horikoshi y capturar su pasión por crear aviones.

El cine de Miyazaki tiene tintes humanistas, podemos encontrarnos reflexiones sobre la ecología y la convivencia entre las distintas especies, sin embargo, en este filme queda la sensación de ser algo ambiguo, de no querer hablarnos de los aspectos negativos del trabajo de Horikoshi.


Nunca vemos un debate interno del personaje sobre lo que implicaron sus creaciones, conocido es que los modelos Zero, fueron los utilizados por la armada nipona para el ataque a Pearl Harbor y aunque el personaje de Caproni -en un sueño- le dice que los aviones no deben ser construidos para la guerra, lo cierto es que han sido utilizados para fines bélicos, y los de Horikoshi en particular. Su diseño que permitía caídas en picada facilitó los famosos kamikazes que llevaron a la muerte a cientos de personas. A un cineasta como Miyazaki se le exige más, y su relato pierde peso al no querer adentrarse en los conflictos en las partes oscuras del personaje, a quien se nos entrega de forma romántica como un héroe idealista.

Al hacer un biopic se puede parcializar la vida del personaje, eligiendo contar ciertos eventos y omitiendo otros, o se puede mostrar los diferentes aspectos biográficos, sin omitir los pasajes oscuros o cuestionables. Miyazaki opta por hacer un lindo cuento, incluso la peícula termina sin que haya empezado la Segunda Guerra Mundial, endulzando al protagonista para que sea querido por el público sin permitir que conozcamos alguna otra faceta de su vida y de su trabajo. Puede que la motivación para hacer aviones no haya sido el que sean empleados para matar a seres humanos, pero no se puede pretender que eso no ocurrió, resulta chocante.


Lo mismo sucede con los personajes femeninos. Por un lado se muestra a la hermana del protagonista y se sugiere que cuando crece estudia medicina, lo cual es un mensaje positivo, en el marco de la cultura machista japonesa. Sin embargo, el rol de Nahoko Satomi reproduce varios estereotipos, la mujer sufrida que se sacrifica para el bienestar del hombre. Nuevamente, como biopic se muestra la relación entre la pareja como sucedió, la manera en que se conocen, cómo se reencuentran y se terminan comprometiendo; pero Miyazaki no aprovecha para criticar el papel cobarde y misógino de Horikoshi, quien permite que su esposa sufra y su enfermedad avance sin la atención médica requerida, solo porque quieren estar juntos y él necesita seguir trabajando en sus modelos. Para él su trabajo es lo único que importa, su pareja queda relegada a un segundo plano. Lo lamentable es cómo el director nos muestra escenas románticas entre ambos, cuando llegados a un punto queda claro el padecimiento de ella.

Filme ambivalente, mientras hace gala de un gran trabajo de animación y una hermosa banda sonora, el trasfondo de la historia se siente manipulado por el propio director para que tengamos un aprecio por su protagonista, y no ofrece una mirada diferente de los hechos -que sabemos que existieron-. El viento se levanta como indicó el poeta Valéry, pero trajo consigo polvo que enturbió la vista a Miyazaki y no le dejó la suficiente claridad para ser tan incisivo como lo hizo cuando filmó Porco Rosso (1992)


1 comentario:

  1. Hay una película que salió en Japón con la misma temática (Pero una perspectiva MUY diferente...) basada en un llibro llamado Eien no Zero en inglés "The eternal zero" muy en onda con este "patriotismo" que se esta poniendo de moda en muchas partes del mundo...
    El autor del libro le hace una crítica a Hayao Miyazaki por esta película animada...
    http://bit.ly/1DIHoIS

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