viernes, 15 de agosto de 2014

Solo los amantes sobreviven




Título original: Only lovers left alive. Reino Unido-Alemania-Grecia (2013) Color
Director: Jim Jarmusch
Guion: Jim Jarmusch
Cinematografía: Yorick Le Saux
Montaje: Affonso Gonçalves
Diseño de producción: Marco Bittner Rosser
Dirección de arte: Anja Fromm y Anu Schwartz
Música: Jozef van Wissem y SQÜRL
Duración: 123 minutos

Elenco

Tilda Swinton como Eve
Tom Hiddleston como Adam
Mia Wasikowska como Ava
Anton Yelchin como Ian
John Hurt como Marlowe
Jeffrey Wright como Dr. Watson

Premios

SITGES: premio especial del Jurado
Cannes: reconocimiento artística a la banda sonora



Tras años de estar buscando patrocinio para esta película, Jim Jarmusch regresa de entre los muertos, con una historia sobre vampiros que en nada se asemeja a lo que se ha hecho antes. Algunos la han llamado "críptica", lo cierto es que es hipnótca, desde su banda sonora hasta la experiencia visual, sin olvidarnos de los temas que se mencionan.

En la presentación en Cannes (2013) Jarmusch declaró que "Cada vez es más y más difícil para filmes que son algo inusuales, o no son predecibles, o no satisfacen las expectativas de las personas". Todo un estandarte del cine independiente, sus filmes son un reflejo de su personalidad, cada escena, cada personaje, hace eco con algún elemento filosófico del director. De ahí que su lenguaje cinematográfico resulte 'extraño' para quienes esperen ver acción trepidante, personajes verborreicos o escenas gratuitas de cualquier índole. Jarmusch se respeta a sí mismo como artista y no sucumbe ante las tentadoras ideas de los productores. Originalmente, en "Solo los amantes sobreviven", se había pensado algunas secuencias de acción, pero cuando se le pidió que agregara más, el resultado fue que desaparecieron todas.


Aunque en la película no se indica la edad de Adam (Tom Hiddleston) y Eve (Tilda Swinton), en un primer bosquejo del guion tenían 5600 y 2000 años respectivamente. Entonces, cómo conjuntar a dos seres que han vivido siglos y han visto centenares de civilizaciones. La respuesta la encontró Jarmusch en el ritmo del filme y las sensaciones que genera.

"Solo los amantes sobreviven" es en cierta medidad una película romántica; Adam y Eve viven en Detroit y Tánger, respectivamente; sin embargo la lejanía les es intolerable y tras un nuevo episodio depresivo/nihilista de Adam, Eve decide viajar para reencontrarse con su amado. De ahí parte una historia que poco tiene que contar en términos de sucesos, pero que es muy atractiva por las sensaciones que produce, ya sea por la gran interpretación de sus protagonistas o por la sugerente cinematografía y banda sonora.

Jarmusch es un director que filma con un compás musical interno, él sabe qué quiere sacar de su película y la orquesta con un ritmo específico, este suele ser pausado, sin prisa; ¿para qué necesitan dos seres milenarios apurarse? El aspecto musical viene dado desde el comienzo, cuando la imagen del cielo ennegrecido y con estrellas da paso a un tocadiscos, la cámara gira siguiendo el movimiento del vinilo y seguidamente vemos en plano cenital a Adam y Eva, cada uno en sus respectivos aposentos, cada uno rodeado de su soledad. El universo gira como si fuese un tocadisco.

Los personajes en las películas de Jarmusch siempre están en movimiento, van de un lado a otro, en ocasiones sin un rumbo fijo, en otras, con una vaga idea de su posible destino. Hay cierto aire de despreocupación en su accionar. En este filme, mientras Adam y Eve se encuentran en Detroit, dan paseos nocturnos en una ciudad-desierto, Ava (Mia Wasikoska), la hermana de Eve llega de sorpresa, ante la molestia de la pareja. Ava también es vampiro, pero mucho más joven, vive a otro ritmo, tiene poco cuidado y es más impulsiva, algo que desespera a los veteranos. Tras una acción descontrolada de Ava, Adam y Eve deciden viajar a Tánger, otra ciudad de ambiente nostálgico, de callejones solitarios.


A través de los ojos cansados de Adam el director muestra su desdén hacia ciertas actitudes del ser humano, los 'zombies' como los llama el vampiro, quien acusa el descontrol, la avaricia, la estupidez humana; contaminan desde el agua hasta la sangre, hacen guerras y se destruyen entre ellos, crean tecnología que no funciona correctamente, etc. Eve, algo más sofisticada que su pareja, no llega a plantearse a profundidad esas cuestiones existenciales, pero comparte la precaución de Adam. Además de Ava, otro vampiro se relaciona con ellos, se trata de Marlowe (John Hurt).

El personaje de Marlowe permite mostrar el humor seco de Jarmusch y es que el filme, aunque es melancólico, posee buena dosis de humor. Sin embargo, para comprender bien el sarcasmo hace falta cierta dosis de cultura. Así comprendemos que Christopher Marlowe fue un dramaturgo del período isabelino anterior a Shakespeare y que existe una teoría de que fue el verdadero escritor de las obras que hicieron famoso al segundo. Además de esta referencia, se indica cómo el gusto musical de Adam no es reciente, sino que ha pasado siglos componiendo y entregando sus obras para que otros las hagan pasar como propias. Las referencias literarias van desde El Quijote a Shelly, Byron o Mark Twain. En particular este último, ya que los nombres de los protagonistas no tienen relación con las referencias bíblicas, sino con los relatos de Twain "Extractos del diario de Adán" (1904) y "Diario de Eva" (1906). Tesla, Einstein, Fibonacci, son otros nombres mencionados, científicos que marcaron una época en la historia del conocimiento humano. 


La dirección de arte es un punto alto del filme, la mayor parte del mismo ocurre de noche -obvio-, hay poca iluminación y un contraste entre las dos ciudades, mientras que Tánger es más exótica y las edificaciones parecen antiguas, pero con vida; Detroit es un enorme cementerio, la escena es más industrial. El vestuario de los protagonistas va acorde con esta idea, Eva usa ropa más clara y proyecta una imagen mística, mientras que el mundo de Adam es más oscuro, más negativo y pesaroso. El trabajo de fotografía captura las luces en la noche, las farolas, el neón, nos adentra en las sombras de pasadizos, nos conduce por cuartos de hospital con su luz estéril y de nuevo a la oscuridad. La película está filmada con cámaras digitales, a pesar de que Jarmusch quiso que fuera en cine, pero por razones de presupuesto no se pudo.

Para los más seguidores del subgénero de vampiros, sean literarios o cinéfilos, encontrarán que la película no se adhiere a los lugares comunes, sí se alimentan de sangre y aprecian la noche; pero el director evita los clichés del caso y más bien hay alguna referencia irónica a la parte mítica de estos seres.

Narrada desde la introspección de sus personajes, visualmente espectacular, cruda y sincera con respecto a varios problemas de la humanidad, es entendible como dos seres que han caminado por este planeta durante tanto tiempo, se sientan tan melancólicos, tan apasibles en su soledad y con un desdén hacia los otros. Sumérjanse en esta historia y de paso disfruten con su maravillosa banda sonora.

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