domingo, 24 de agosto de 2014

Carretera perdida




Título original: Lost Highway. Francia-EE.UU. (1997). Color
Director: David Lynch
Guion: David Lynch y Barry Gifford
Cinematografía: Peter Deming
Montaje: Mary Sweeney
Diseño de producción: Patricia Norris
Dirección de arte: Russell J. Smith
Música: Angelo Badalamenti
Duración: 130 minutos

Elenco

Bill Pullman como Fred Madison
Balthazar Getty como Pete Dayton
Patricia Arquette como Renee Madison
Robert Blake como el hombre misterioso
Michael Massee como Andy
Robert Loggia como Sr Eddy / Dick Laurent
Natasha Gregson Wagner como Sheila
Patricia Arquette como Alice Wakefield
Brian Warner (Marilyn Manson) como estrella porno #1


El cine de David Lynch se disfruta desde lo sensorial más que desde lo racional. Aquel espectador deseoso de encontrar un sentido lógico a lo que observa, en armar una historia como si se tratara de un enigma, lo más probable es que pierda de vista todo lo que importa en el cine lynchiano, un universo particular que no se atiene a las reglas establecidas en el cine. En todo caso, una aproximación más acertada a la obra de este director sería a través de la música, siempre tema central en todos sus relatos y desde la cual articula la historia, los personajes y la atmósfera:
"Yo construyo un film como un fragmento de música, tendiendo hacia una cierta abstracción. Al mismo tiempo, creo que la historia es un elemento importante en una película, que los personajes con los que uno puede identificarse son también una regla importante en el cine... Pero alrededor de estas reglas básicas, los conceptos más importantes para mí son la atmósfera, la tonalidad, el sueño y el mundo que puede llegar a crearse" (Entrevista de Serge Kaganski a David Lynch, para Les inrockuptibles; núm. 87, 15 de enero de 1997).
Filmada cinco años después de la película "Fuego camina conmigo" (1992) con la que concluye su ciclo en Twin Peaks (1990-1991), es el resurgir del director quien tuvo enormes problemas de financiación, en gran parte debido a su exigencia de control total sobre la producción y su autonomía artística, algo que no sienta bien en Hollywood, de hecho contó con fuerte financiamiento europeo y no fue hasta el 2008 cuando salió una versión oficial para el mercado casero en territorio estadounidense. Lynch solo ha filmado tres largometrajes más desde "Lost Highway" y se ha dedicado a otros proyectos que van desde videos publicitarios, documentales, video-arte, sin olvidar su trabajo pictórico y musical. La influencia de la película llega hasta la ópera, cuando en el 2003 la compositora Olga Neuwirth junto con la Nobel en Literatura Elfriede Jelinek adaptaron la obra.

El guion fue tomando forma en una serie de encuentros entre Lynch y Barry Giford, de quien ya había adaptado una novela para hacer "Wild at heart" (1990) y de quien tomó, de otra novela, las palabras que acabarían siendo el título de la película. El trabajo fue confuso al inicio, desechando cada uno las ideas del otro, hasta que fueron encontrando el argumento, inspirado por algunas experiencias de Lynch y por el caso contra O. J. Simpson por el asesinato de su esposa. Gifford recuerda:

"David me comentó que tenía una idea de partida: ¿qué pasaría si una persona se despierta un día y descubre que es otra? Es decir, una persona completamente distinta de la que había sido hasta entonces. Le dije que aquello era puro Kafka, La metamorfosis. Pero lo que no queríamos es que esa persona se convirtiera en una cucaracha. Así que teníamos que empezar a partir de un título, Carretera perdida, una frase que aparece casi al final de Gente nocturna, la noción de cambio irrefutable y la idea que había tenido David de un individuo que recibe de alguien desconocido las grabaciones en vídeo de su propia vida. Bien, solo nos quedaba hacer una historia coherente con todo esto" (Gifford citado por Casas. David Lynch. Ed. Cátedra, p. 323-324)

Como se mencionó antes, Lynch dirige teniendo en su cabeza un compás musical, recorrer su filmografía es como escuchar una sinfonía, cada pieza es un fragmento de su universo. "Lost highway" traza una conexión temática entre "Eraserhead" (1977) y "Blue velvet" (1986), la primera por su narración espiral de corte surrealista, la segunda porque nos introduce a un tema lynchiano por excelencia, la irrupción de algo aterrador en la aparentemente tranquila vida doméstica; y a su vez, sirve de tránsito para lo que Lynch haría después, "Mulholland Dr." (2001) y "Inland Empire" (2006) con las que sigue explorando el lado oscuro de una sociedad corrupta. Sus otras películas, lejos de ser consideradas fuera de su obra total, deben entenderse como piezas intermedias -para seguir con la analogía musical-, en las que por lo general su ritmo es más pausado y explora aspectos dramáticos, son una pausa entre el vértigo del inicio (Eraserhead) y el del final (Inland Empire).

La despreocupación del director por las normas cinematográficas hace que el filme se perciba como confuso para quien no esté acostumbrado a su forma de narrar, lo importante es dejarse llevar por las sensaciones que genera el filme, como si se tratase de un infante que empieza a dar sus primeros pasos y confía de la mano de alguien para que no lo suelte, así es la experiencia lynchiana, salvo que el realizador suele soltar al espectador para que este se pierda en su propuesta.

Casas entiende que "Carretera perdida está más cerca de Cabeza borradora, ya que es un film puzle, un relato que acontece en la mente de su protagonista, una suerte de visión subjetiva en primera persona que no necesita de experimentos manieristas con la cámara, para situarnos siempre en la perspectiva de su personaje central" (Casas, Quim. David Lynch. Ed. Cátedra, p. 321).


Aunque en realidad "Lost highway" va más allá de ese rompecabezas argumental, la primera parte tiene un estilo cercano al género de horror, el protagonista -Fred (Bill Pullman)- se adentra en la penumbra, la presencia de un sugerente misterio que permea las acciones de la pareja y el tema de la invasión a la intimidad, el ser vistos desde alguien en el exterior. La casa como un encierro, un laberinto que bien puede considerarse metáfora de la confusión mental de Fred; otro elemento importante es la disección que Lynch hace de la relación de pareja, quien en una primera apariencia parece idílica, pero que revela estar al límite, Fred piensa que Renee (Patricia Arquette) le es infiel y en otra escena, vemos su incapacidad para satisfacerla sexualmente.

Visualmente, esta primera parte es rica en sombras, la baja iluminación acentúa el misterio y la atmósfera de intriga que engancha al espectador con la trama. Los decorados son llamativos, muy diferentes a los de un hogar 'común'; de hecho pertenecían al propio Lynch, al igual que la casa en la que se filmó, esta fue comprada por el director para poder cambiar el diseño interno según sus intereses. La perspectiva desde la que vemos lo que sucede inspira una lejanía con respecto a los protagonistas, la cámara se sitúa por debajo y las tomas suelen ser contrapicadas, guardando una cierta distancia con lo observado; solo en algunos pasajes el director cambia a primer plano o primerísimo primer plano, para acrecentar el misterio, por ejemplo, en las escenas en las que la pareja observa las misteriosas cintas de vídeo. El crítico de cine, Antonio Weinrichter describe pertinentemente el trabajo de Pullman y Arquette: "los actores interpretan esta primera parte del film como a cámara lenta o narcotizados" (Weinrichter, Antonio. "Cabezas cambiadas", en Dirigido por, núm. 254, febrero de 1997).

Conforme la historia avanza, el misterio sigue sin resolver y presenciamos un nuevo elemento que irrumpe en la realidad para introducirnos a lo fantasioso, se trata del llamado Hombre Misterioso (Robert Blake), quien hemos visto brevemente como parte de una pesadilla de Fred, pero quien se aparece ante él en una fiesta y tienen una particular conversación. Poco después se cerrará esta primera parte cuando Fred visualiza solo el tercer vídeo, en el que observa cómo ha matado a su mujer. Acto seguido es capturado y enjuiciado, la acción continúa en una cárcel de máxima seguridad. Pero cuando creemos que hemos comprendido la trama, Lynch la cambia y todo empieza de nuevo, pero diferente, siempre es diferente con Lynch. Como resultado, queda la incertidumbre de que si todo lo que hemos visto hasta el momento ha sido realidad o fantasía, pero en tal caso, de quién es la fantasía...

La segunda parte nos presenta a Pete (Balthazar Getty), joven mecánico que no tiene conciencia de lo que ha sucedido -el espectador tampoco- sus padres lo llevan de regreso a la casa y él retoma su vida en pocos días, saliendo con sus amigos y su novia Sheila (Natasha Gregson), mientras regresa a su trabajo en un taller. Ahí se aparece el Sr. Eddy (Robert Loggia), un mafioso temperamental quien tiene aprecio por Pete y quien tiene un amorío con una rubia platinada, Alice Wakefield (Patricia Arquette). Pete y Alicia inician un amorío a espaldas del mafioso, que terminará en otro tipo de celos y un plan para fugarse que implica "deshacerse" de los obstáculos.


Las dos partes se unen a través de las mujeres, Renee y Alicia, ambas interpretadas por Arquette, son iguales físicamente, pero en términos de la historia parecen ser dos personas diferentes, ¿lo son? La única diferencia es el color del pelo, mientras que Renee tiene el pelo oscuro -a lo Betty Page-, Alicia es rubia. En una entrevista, Arquette declaró que mientras ella pensaba que tenía que actuar dos personajes diferentes, Lynch le insistía en que se trataba de la misma persona.

La estética visual también muta en la segunda parte, la ambientación de misterio y suspenso ceden lugar a una atmósfera típica del film noir, pero, como todo en Lynch, nada es en estado puro, por lo que sería más preciso llamarlo estilo neo noir, principalmente por el uso del color. En contraste con el segmento anterior, esta sección tiene más locaciones exteriores y tiene un ritmo más acelerado, merced a la intervención del Sr. Eddy y a lo que se refiere a los romances de Pete. Hay situaciones o personajes que establecen conexión entre las dos historia, creando un nuevo misterio, ¿se trata de un sueño dentro de otro sueño? ¿Fred se transmutó en Pete, como parte de una referencia kafkiana? O es algo completamente diferente...

Al ver la segunda mitad es inevitable recordar Twin Peaks y ese aire juvenil presente en la relación Pete-Sheila que contrasta con los elementos noir del triángulo Pete-Alicia-Sr. Eddy; en el que Alicia redefine la femme fatale, explota su lado erótico -una variante en el cine lynchiano, dado que en "Lost Highway" hay una apetencia sexual que contrasta con "Blue velvet", en el que el erotismo está dado desde lo voyerista y es tratado como algo externo- revelando los celos masculinos (Pete y Sr. Eddy), ella está en control a través de su cuerpo, caso contrario a Sheila, quien por su juventud se nos muestra como una típica enamorada y desilusionada. Arquette en una entrevista sobre su rol en el filme indicó que "Hay mucho sobre el poder sexual y la destreza de las mujeres, y la cualidad destructiva que conlleva" (Entrevista en la versión bluray de la película de Avalon).


Resulta llamativo que en 1997 se estrenase otra película con aspecto noir en el que se explora la faceta fetichista de las femme fatale ligadas a Hollywood, se trata del excelente filme "L.A. Confidential" de Curtis Hanson. Ambas exploran el mundo de la prostitución y la delincuencia en una ciudad que aparentaba ser perfecta, pero que se revela como sucia y denigrada. Este tema lo continuará Lynch en "Mulholland Dr.". Cabe señalar que ya en 1950, Billy Wilder había diseccionado la parafernalia y supuesto glamour hollywoodense con su monumental "Sunset Blvd".

Retomando "Lost Highway", cuando la historia parece nuevamente llevar un cauce normal, tenemos un nuevo giro, precedido nuevamente por la aparición del Hombre Misterioso. Hacia el final regresa Fred, pero para entonces nos preguntamos si se ha ido realmente. Lynch se divierte planteando una posible explicación para quienes no pueden ceder a la tentación de encontrarle un significado al filme, es a través de los detectives quienes en las diferentes escenas de crímenes van atando cabos sueltos, pero para entonces, una fotografía que antes mostraba a las dos mujeres (Renee y Alicia), ahora muestra solo a una...

La circularidad en la estructura narrativa del filme es referente surrealista y la veremos también en "Inland Empire". Otros consideran que la historia se sigue como una cinta de Moebius, es decir, tiene una sola cara, por lo que se trata de una sola historia que no tiene inicio ni fin, simplemente es continua. Desde esta perspectiva no hay debate entre realidad y fantasía, es una o la otra, Fred es Pete o viceversa, pero no son dos personas. Puede que la clave esté dada por la música, cuando Pete se encuentra arreglando un carro, escucha en la radio la misma canción de jazz que Fred interpretó al inicio de la película, al cambiar la estación -ante un desconcertado Jack Nance (el protagonista de Eraserhead) en la que sería su última película antes de su fallecimiento- se muestra visiblemente con jaqueca.


Se puede entender la película como producto de la imaginación de Fred, debido a sus celos y su impotencia sexual, recuérdese cuando explica a los detectives porqué no le gustan las cámaras de vídeo: "Me gusta recordar las cosas a mi manera. Las recuerdo a mi modo, no necesariamente como pasaron". Por lo que Pete sería una proyección, en la que satisface sexualmente a sus mujeres y que en el instante en que Alicia le indica que nunca será de él, nuevamente regresa Fred a escena, y procede a 'eliminar' el obstáculo (Sr. Eddy) para completar el círculo iniciado con el misterioso mensaje por el interfono al inicio de la película.

Sin embargo, no hay nada concreto para hacer tal análisis, este se hace desde la suposición y las aparentes pistas que da Lynch, que bien las pudo colocar para crear una alternativa falsa al misterio.

La música merece un apartado especial, una "búsqueda sonora de espacios contrastados que en Lynch obedece siempre a una razón instintiva" (Casas, op cit. p. 323). Cada escena se descifra a partir de la banda sonora de Badalamenti, acompañada por canciones que Lynch usa sabiamente para marcar ciertas pautas y cambiar el ritmo narrativo, introducirnos en lo fantasioso o sacarnos por algún agujero de conejo. Si la película plantea una serie de imágenes, personajes e historias duplicadas, las canciones nos llevan a otro nivel:
"Resulta de lo más coherente y determinante que muchas de las canciones utilizadas no estén interpretadas por sus autores sino por otros músicos que se apropian de ellas, caso de This Mortal Coil con Tim Buckley, Lou Reed con el tema que Doc Pomus escribiera para The Drifters y Marilyn Manson con el Screamin' Jay Hawkings de <I put a spell on you>" (Casas, op cit. p. 331)
La faceta melómana de Lynch encuentra eco en el trabajo de Trent Reznor quien supervisó toda la banda sonora, además vemos a Marilyn Manson saliendo en unas breves escenas.

El trabajo de actuación de todo el elenco es muy destacado. Pullman en palabras de Lynch es un tipo normal que perfectamente puede estar en problemas. Su actuación contenida de mirada perdida calza a la perfección con la atmósfera agobiante y claustrofóbica de la primera parte. Mientras que Patricia Arquette deslumbra con su sensualidad, su tono de voz advierte cierta fragilidad que se olvida cuando se transforma en la femme fatale, especialmente en la escena en la que conoce a Dick Laurent. Este último interpretado por Robert Loggia, quien se había molestado enormemente al no obtener el papel de Frank Booth en "Blue velvet", papel que inmortalizaría un gran Dennis Hopper. El exabrupto de Loggia no sería en vano, puesto que Lynch lo consideró desde el principio para que interpretara al mafioso Sr. Eddy (conocido por Fred como Dick Laurent). Balthazar Getty fue toda una sorpresa, Lynch lo dirigió muy bien y sacó provecho del actor quien hace un buen contraste con su juventud ante el rol de Pullman. El otro personaje icónico del filme es el del Hombre Misterioso, especie de vampiro que aparece y desaparece. Interpretado por Robert Blake, quien manifestó que no entendía muy bien de qué se trataba su personaje, declaró incluso que pensaba que era el diablo; esta confusión de los actores es común en las películas de Lynch, ellos trabajan para él sin saber o comprender completamente de qué va la película, confían en el director, así como el espectador debe confiar también. Como anécdota, Robert Blake fue arrestado y condenado por el homicidio de su esposa en el 2002 y absuelto en el 2005.


Quienes esperen una narrativa convencional y un desarrollo lineal, puede que "Lost Highway" los pierda y aburra, de todos modos, Lynch propone más que lo que explica, su interés es en transmitirnos sensaciones y vaya que lo logra; para bien o para mal, el filme dejará imágenes en las retinas. Y como la realidad puede ser menos interesante que el recuerdo, les dejo este comentario del director:
"La realidad es inmensa no hay nada fuera de la realidad, son solo diferentes tipos de realidad. Solo te demuestra que cómo recuerdas las cosas no es necesariamente cómo realmente pasó, sino que es como la recuerdas. E incluso, es aún más válido que la realidad, en cierto modo" (Entrevista de Didier Allorch a David Lynch, Los Angeles, julio 12 de 2005).



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