lunes, 28 de julio de 2014

Nostalgia





Título original: Nostalghia. Italia-Unión Soviética (1983). Color y B/N
Director: Andrei Tarkovski
Guion: Andrei Tarkovski y Tonino Guerra
Cinematografía: Guiseppe Lance
Montaje: Erminia Marani y Amedeo Salfa
Diseño de producción: Andrea Crisanti
Duración: 125 minutos

Elenco

Oleg Yankovski como Andrei Gorchakov
Erland Josephson como Domenico
Domiziana Giordano como Eugenia
Patrizia Terreno como la esposa de Andrei

Premios

Cannes: Mejor director, Premio del Jurado Ecuménico y Premio FIPRESCI


Primera película que Tarkovski filmaría en el extranjero, en medio del rodaje, la MOSFILM retiraría el financiamiento sin dar explicaciones, el director recurrió a fondos de la televisión italiana y de la productora francesa Gaumont para poder terminarla, quitó escenas que estaban pensadas hacerlas en Rusia y el proyecto tuvo buen término. Tarkovski no regresaría a la Unión Soviética, tras el rodaje y estreno de "Nostalgia" se autoexiliaría de su país natal.

El título hace referencia al sentimiento que se generan en los rusos cuando abandonan su tierra: "Yo quería hablar de la forma rusa de la nostalgia, de ese estado anímico tan típico de nuestra nación, un estado anímico que surge en nosotros los rusos cuando estamos muy lejos de nuestra patria" (Andrei Tarkovski, "Esculpir en el tiempo").

Como en otros filmes de Tarkovski, el tiempo y espacio resultan ambiguos, pasando de la realidad a la ensoñación con una facilidad envidiable. El cineasta recurre al cambio de fotografía para reflejar la idea, así, cuando Gorchakov tiene añoranza por su tierra y su familia, el tono del filme cambia a sepia, pasamos a conocer sus pensamientos. Su estancia en Italia se debe a que está rastreando los lugares en que estuvo el compositor Pavel Sosnovski. Personaje ficticio que se inspira en Maskym Sozontovych Berezovski, compositor cantante de ópera y violinista del siglo XVIII quien viajó a Bolonia para su formación. Tarkovski escribió al respecto:

"Como poseía cualidades musicales, el señor feudal de quien dependía le envió a Italia para que cursara estudios... [...] probablemente atormentado por la inevitable nostalgia rusa, decidió volver tras muchos años a Rusia, de nuevo como siervo de gleba, para ahorcarse poco después. Por supuesto que la historia de este compositor no aparece casualmente en la película. Va parafraseando el sino y el estado de Gorchakov cuando de forma especialmente dolorosa, siente que es un 'marginado' que desde una lejana distancia observa una vida que no es la suya y se entrega a los recuerdos del pasado, de los rostros de personas queridas, de sonidos y olores de su casa"
Andrei Tarkovski, "Esculpir en el tiempo"

La lugar donde vive Domenico recuerda el interior de la casa donde se encuentra la habitación de los sueños en Stalker, en ambas el agua es un elemento que está siempre presente.

Existen muchos paralelismos entre "Nostalgia" y "Stalker" (1979), Tarkovski recurre a varios elementos que ya había usado en su filme de ciencia ficción para trazar su idea sobre lo que significa hacer una película. Lo más evidente es su diseño de producción, a cargo de Andrea Crisanti. El agua vuelve a ser el elemento favorito del ruso para ambientar escenarios en los que pasado y presente confluyen, así, la casa de Domenico es un eco de la Habitación de los Deseos en "Stalker". También la puesta en escena en la que algún personaje camina en medio de la naturaleza, en este caso Gorchakov parece absorto ante las magnificentes ruinas italianas que le traen el recuerdo de su patria y su esposa, a quienes vemos en tonos sepia en las afueras de una casa rodeada de montañas. Pero esa atmósfera también muestra un aspecto esencial en la filmografía tarkovskiana, el "espacio deshabitado":

"Unas ruinas son la representación tangible de un tiempo vivido. Huellas de ese tiempo pasado que se ha prolongado durante siglos. Y por el hecho de contemplarlas desde la perspectiva presente siguen siendo, viviendo. [...] De ahí que algo ruinoso implica un doble sentido: triunfante en cuanto ha sobrevivido pero, al mismo tiempo, agonizante, porque muestra lo que no alcanzó a ser" 

Carlos Tejeda, "Andrei Tarkovski". Ed. Cátedra, p. 85

Las ruinas apocalípticas de Stalker se convierten en ruinas de una civilización pretérita en Nostalgia, que mediante el recorrido presente de Gorchakov siguiendo las huellas del compositor del siglo XVIII, adquieren nueva relevancia, a la vez que se erigen con ominoso significado: "Italia se le muestra con sus majestuosas ruinas, que surgen de la nada. Aquellos pedazos de una civilización universal y extraña son a la vez como mausoleos de la futilidad de las ambiciones humanas, signos del fatídico camino en el que se ha perdido la humanidad" (Andrei Tarkovski, "Esculpir en el tiempo").

El concepto de un espacio deshabitado es recurrente en el cine tarkovskiano. En la imagen de arriba, aunque haya personas, la inmovilidad de estas las hace parecer estatuas, metáfora de la falta de acción en la vida cotidiana del ser humano, ante lo cual Domenico y Gorchakov emprenden acciones puntuales como protesta/redención.

Si en Stalker la naturaleza devora las construcciones de la humanidad, metáfora de la curación de la propia tierra, en Nostalgia, las ruinas deshabitadas parecen fundirse con el entorno, inútiles por una parte, pero sirven para comunicar que ha pasado alguien por ahí, sin embargo ese paso no ha servido de mucho. El mundo vegetal y el mundo animal son una constante en el cine de Tarkovski, en "Nostalgia" tenemos la compañía fiel de un pastor alemán que recuerda el misterioso perro que aparece en Stalker, pero más que encontrar un simbolismo rebuscado, es representación de un orden natural. De igual manera, la vegetación está presente en su cine como metáfora de ese mundo que la tecnología y la acción superficial del ser humano desdeñan.

El último paralelismo entre "Stalker" y este filme es la figura enigmática de Domenico, quien hace de guía para Gorchakov, asímismo, ambos filmes usan un personaje desde el nombre, pero que nunca aparece, en "Stalker" es Puercoespín, y en "Nostalgia" el compositor Sosnovski. Ambos personajes están presentes en el discurso y facilitan que las acciones de los protagonistas se den, tengan una motivación y un fin. Por su parte, Domenico es el guía espiritual de Gorchakov, quien le insta a que haga el recorrido en Bagno Vignoni con la candela, quien al igual que el protagonista hace un sacrificio. En una secuencia onírica, Gorchakov camina en medio de una calle, se detiene ante un armario que tiene un espejo y conforme se aproxima la imagen que se refleja es la de Domenico. Tejeda explica: "...en la figura de Gorchakov parece confluir la idea de perpetuidad, del eterno retorno, potenciada por los escenarios que recorre, vestigios de épocas aún más remotas... [...] Es decir, como en Solaris o El espejo, el pasado vuelve a confluir con el presente. Se mezclan. Desde lo actual se mira el pretérito y desde este se comprende lo contemporáneo" (Tejeda, Carlos. "Andrei Tarkovski". Ed. Cátedra, p. 354).

El director recurre a la fotografía en B/N o en tonos sepia para mostrarnos los pensamientos del protagonista, quien recuerda con nostalgia su tierra y familia

La imagen vista como un todo, no tiene un mensaje negativo, al contrario, el propio Tarkovski lo explica: "...todos los hombres no están malviviendo, solitarios y abandonados, en un universo vacío, sino que con incontables lazos están unidos con el pasado y el futuro. Que toda persona puede, por ello, enlazar su destino con el del mundo y la humanidad" (Tarkovski, "Esculpir en el tiempo"). Este es el profundo mensaje humanista del director, su mayor legado.

La contraparte de Domenico es Eugenia, la guía y traductora de Gorchakov, quien representa lo más mundano y que por ello se aleja, ella busca un hombre que la atienda y no lo encuentra en Gorchakov. Eugenia tampoco está en contacto con la esfera espiritual, como queda establecido en el inicio en la escena de la iglesia, cuando no se coloca en rodillas ante la imagen de la Virgen del parto. Si en sueños, Gorchakov la piensa embarazada ¿de él?, en la realidad sus caminos son diferentes. Ella lee poesías de Arseni Tarkovski traducidas al italiano, ante lo que Gorchakov reprocha "la poesía es intraducible, como todo el arte". Ella replica que entonces no se puede conocer un país a través de su literatura o arte y él indica que la única forma de conocerse es "destruir las fronteras". No cabe duda el carácter del cineasta y las razones políticas por las que no era bien recibido en su país natal.

Esta es la película que más locaciones observamos de toda la filmografía del director ruso, el itinerario del protagonista nos conduce por diferentes lugares de Italia, que sirve de prólogo a su documental "Tiempo de viajar", también de 1983 y coescrito y codirigido con Tonino Guerra. Si en el resto de sus películas se evita nombrar los lugares, acá es todo lo contrario, el espectador los conoce conforme Gorchakov los recorre. Los escenarios también muestran la posibilidad de coexistir, como se ve en el plano final, en el que la casa de Rusia de Gorchakov está dentro de la abadía de San Galgano, indicando que el poeta ha logrado cohabitar en su mente en ambos lugares, tal vez ya libre de la nostalgia. Dicha escena se logró mediante maquetas del paisaje ruso y el efecto de los lentes con una perspectiva forzada.


La cámara del director nuevamente opta por contarnos la historia haciendo uso del plano secuencia, una manera perfeccionada por Tarkovski para meternos en el mundo personal de los personajes, narra desde sus pensamientos y sus emociones, y el espectador responde a ellos. Por ejemplo, la sencuencia cuando Eugenia le reprocha lo aburrido y tedioso que es a Gorchakov, en vez de usar plano y contraplano, para mostrarnos la reacción del poeta, el director sigue a la mujer a través de la habitación, colocando al espectador desde la perspectiva del hombre con lo que busca que el público reaccione emocionalmente ante la escena más que racionalmente. Sin embargo, en esta película encontramos un montaje paralelo, se da cuando Gorchakov intenta cruzar los baños con la vela encendida, el director nos muestra al mismo tiempo lo que ocurre en Roma, con la manifestación de Domenico sobre la estatua ecuestre de Marco Aurelio en la plaza del Campidoglio, en ella vemos personas dispersas por unas gradas, pero están inmóviles, como estatuas, volviendo al concepto del espacio deshabitado, la gente aunque escucha el discurso anti materialista de Domenico, está indiferente, no hay distinción entre una estatua y ellos, carecen de voluntad o de comprensión, están sumidos en el mundo material y desconectados del espiritual; ni la música de la Novena Sinfonía de Beethoven los moviliza, y el hombre se prende fuego para demostrar su desapego: "Domenico decide prenderse fuego, para demostrar con esa acción extrema su carencia de intereses propios. Lo hace en la ingenua esperanza de que los hombres escucharán ese último grito de advertencia" (Andrei Tarkovski, "Esculpir en el tiempo").

El realizador termina el montaje paralelo, para filmar un último plano secuencia en el que vemos a través de un travelling lateral la gesta de Gorchakov, quien al tercer intento logra cruzar el estanque con la vela encendida, al tiempo que su vida se apaga.


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