viernes, 4 de julio de 2014

Cabeza borradora




Título original: Eraserhead. EE.UU. (1977). B/N
Director: David Lynch
Guion: David Lynch
Cinematografía: Herbert Cardwell y Frederick Elmes
Montaje: David Lynch
Música: David Lynch
Efectos sonoros: David Lynch y Alan Splet
Dirección de arte: David Lynch
Duración: 89 minutos

Elenco

Jack Nance como Henry Spencer
Charlotte Stewart como Mary X
Allen Joseph como Sr. X
Jeanne Bates como Sra. X
Jack Fisk como el hombre del planeta
Judith Roberts como la vecina
Laurel Near como la chica del radiador
Hal Landon Jr. como el operador de la máquina de lápices
Jennifer Lynch como niña pequeña


Cuando se hace una crítica cinematográfica, el crítico adquiere una relevancia al ser un posible nexo entre la obra y el público, por eso, cuando se escribe hay que estar consciente del lugar ideológico desde el que se parte. La función de la crítica es subjetiva en su naturaleza misma, al ser producto de la apreciación personal de un individuo. La llamada objetividad no tiene espacio en la crítica cinematográfica, el mensaje y la forma en que este se representa, puede ser bueno o malo; con mayor o menor destreza, con creatividad o siguiendo una fórmula; el empleo de la técnica narrativa será fluida o torpe, propositiva o superficial. Se puede buscar una explicación ante la imagen narrada, un significado o un simbolismo, pero este es un ejercicio personal y por lo tanto subjetivo, depende de la experiencia, memoria, estudios y asimilación emocional de quien percibe la obra para "encontrar" un significado, que se encuentra en un nivel metalingüístico. Es claro, que ese ejercicio permite "comprender" o "asimilar" el todo-fílmico en su contexto, entendiendo que quien hace la película también lo hace desde su subjetividad. Así, el análisis crítico puede ser descriptivo en función de lo que se observa y de cómo fue realizado; o interpretativo, en base a la experiencia emocional y racional que genera la obra.

La explicación anterior busca contextualizar la presente crítica del filme de David Lynch, en la que no se hará una interpretación simbólica, sino que se analizará el contenido y lo que el director nos muestra. El qué motiva a los personajes, el simbolismo de las imágenes y demás aspectos extra narrativos serán dejados a criterio del lector/espectador. Parte fundamental del surrealismo es su búsqueda de romper estructuras entre obra-significado-público, dejando que cada uno sea el crítico de lo que observa. Casas, atinadamente, escribe: "Lynch rehúye la esquematización del bucle psicológico para abrazar la causa de un cine de los sentidos, las emociones y las ideas, de las interpretaciones libres de toda atadura, de todo signo, alejadas de la estigmatización de la razón" (Casas, Quim. David Lynch. Ed. Cátedra, p. 144-145).

De izquierda a derecha: Alan Splet, David Lynch y Jack Nance

"Eraserhead" ha generado un debate -todavía abierto- sobre lo que significa y los mensajes ocultos -acaso serán ocultos o imaginados, ya no por el director, sino por el espectador- que presenta. La dificultad empieza por lo inclasificable de la obra, en su momento presentada como un filme de horror, lo cual no es exacto; ciertos elementos fotográficos guardan similitudes con películas de este género, como Drácula (Tod Browning, 1931) o La novia de Frankenstein (James Whale, 1935); también es posible encontrar aspectos propios del cine autor y no se puede negar que el director experimentó en su primer largometraje, tanto en lo conceptual como en lo técnico-artístico. La historia en sí, no es algo novedoso; sin embargo, la manera en la que se nos cuenta la historia sí lo es, más específicamente podemos definirla como lynchiana, así, con Eraserhead, el director no solo debutaba como realizador, sino que se presentaba ante el mundo y este incorporaría un nuevo epíteto a su vocabulario. La parte creativa es inherente al artista, pero no todos logran trascender en su obra. Lynch no sólo lo logró, también influenció a diferentes personas.

El caótico rodaje se extendió por seis años, principalmente por la ausencia de recursos y porque ningún estudio quería financiar un proyecto tan descabellado. Incluso terminado el rodaje, el montaje se hizo un año después. El guion era de tan solo 20 páginas y Lynch solo había hecho unos cortometrajes -que tampoco eran como para alentar a algún productor-. Al final se pudo llevar a cabo gracias a la inversión personal, una beca de la AFI (American Film Institute) y a que los actores y actrices cobraron una salario simbólico, de hecho varios miembros de la familia y amigos son los que terminaron actuando. La película costó cien mil dólares y en un inicio no fue bien recibida, sin embargo, fue programada como función a media noche y el resto fue historia. En Nueva York duró noventa y nueve semanas, en San Francisco un año y en Los Ángeles hasta tres años; la recaudación final fue de siete millones de dólares. Los derechos de la película le pertenecen al propio Lynch, quien hasta la fecha (dinero que genera la película en el mercado de video) sigue repartiendo las ganancias entre los miembros -que todavía viven- del elenco y equipo de producción. El metraje original era de ciento y diez minutos, sin embargo, el director decidió editarla hasta los ochenta y nueve minutos. La versión íntegra solo se exhibió una vez en Los Ángeles.


Hablando propiamente del filme, este narra la vida de Henry Spencer, un hombre taciturno, tímido, introvertido; quien un día cena con su novia y suegros, solo para descubrir que su pareja, Mary, ha dado a luz a un bebé prematuro. La suegra lo obliga a casarse y la pareja se traslada al apartamento de Henry. Tras varios días de cansancio y sufrimiento ocasionados por la criatura, sus llantos y necesidades de atención, la pareja se separa y Henry queda solo para cuidar a su hijo. La soledad y la responsabilidad se intensifican y hacen que el protagonista entre en estados de tensión en los que busca una salida, por momentos la encuentra en su vecina, en otros en sus sueños-delirios. 

Ese es un resumen del argumento, que no indica nada extraño; sin embargo, cuando se observa la película nos adentramos en territorio Lynch y nada es simple. La manera en que usa los planos para deconstruir la historia, a la vez en que deconstruye a los personajes, para mostrarnos una historia bizarra a la que el director considera su "Historia de Filadelfia", haciendo mención a lo que significó para él crecer en esa ciudad.

Como pintor y artista interesado en las artes plásticas y la cultura pop, Lynch crea una obra abstracta, entiende que el cine -luego aprovecharía todo el campo audiovisual: televisión, videoclips, internet- es un medio que utiliza diferentes canales para transmitir un mensaje, por lo que elabora una obra total. El diseño de arte de "Eraserhead" está inmerso en la cultura industrial, toda la iluminación es artifical, el director fue muy enfático en la no utilización de luz natural; la ciudad que vemos es gris, metálica, depresiva. En toda película hay un concepto de ser humano y un concepto del mundo, en esta, ese mundo es industrializado y estéril, en el que el protagonista vaga con cara de sorpresa, asombro y disgusto. Queda establecido desde la caracterización de los personajes que estos se encuentran alienados, los hechos que experimentan así lo van a demostrar; por lo que el ser humano y el mundo en general, es visto por Lynch como un lugar post moderno, industrial, en tonos grisáceos, en los que las personas son seres deformados -rayando en lo grotesco-, baste solo mirar el maquillaje o peinado de los personajes.


Sin embargo, la ciudad que vemos no es el único referente. El filme inicia y termina con un enigmático personaje que en los créditos se le conoce como "El hombre del planeta". ¿Cuál es la realidad? La de ese individuo o la del protagonista, será uno producto de la imaginación del otro o representa algo más. Lo único que podemos tomar por certeza con este personaje es que maneja un mecanismo eléctrico y que se encuentra en un contexto agobiante, lo que refuerza la atmósfera general del filme.

Cuando se piensa en "Eraserhead" el argumento pasa a segundo plano, debido a que el gran diseño de sonido, la fortaleza visual de su fotografía e iluminación y el diseño de producción (escenarios) se quedan impregnados en la retina de manera perdurable. Casas lo define como: "Es el tratamiento de lo que está después del enunciado de cada situación lo que distingue la película de un relato ortodoxo tanto en su evolución como en su formulación" (Casas, Quim. David Lynch. Ed. Cátedra, p. 144). Es imposible permanecer al margen, la película envuelve al espectador en su propia vorágine, lo adentra sensorialmente en el universo lynchiano para escupirlo al final, quedando en soledad, con la mirada perdida como Henry Spencer, se sabe que se ha visto algo especial, pero no se sabe con certeza qué.

Melómano por naturaleza, Lynch es un constructor de sonidos. Casas indica "...Cabeza borradora se erige en el primer tratado sonoro de Lynch, hasta el punto de que muchas de las situaciones que plantea se definen antes por lo que oímos que por lo que vemos" (Casas, Quim. David Lynch. Ed. Cátedra, p. 147). Lynch se encargó junto a Alan Splet de diseñar un sonido orgánico, visceral, que acompaña los ritmos más industriales y atmosféricos. Hay situaciones específicas que tienen su propio sonido, como las escenas del radiador, estas introducen al público en el campo onírico-imaginario, un viaje de tipo sensorial a través de la mente del protagonista. También podemos escuchar sonidos magnificados que resuenan como ecos y que permean a las situaciones de una irrealidad con la que se puede describir la película. El sonido llega por momentos a aturdir, pero es necesaria para introducirnos en lo bizarro de la historia, para que comprendamos el tipo de ciudad en la que Henry Spencer camina y vive. Los silencios, por su parte, son pesados, incómodos, casi insoportables. La única canción que se usa es "In Heaven" (música de Peter Ivers, letra de David Lynch), pieza que canta la misteriosa mujer del radiador y que es un contrapunto ante los sonidos más industriales, sin embargo, por el contexto resulta sumamente perturbadora, tiene un ritmo de canción infantil y la mujer está en un escenario haciendo una presentación que resulta extraña y grotesca. Lynch asume la posición de narrador desde la experimentación sonora, variando de sonidos diegéticos a extradiegéticos -solo escuchados por el espectador, no por los personajes-. Esta composición permite crear reglas propias y es lo que el director hace sin duda alguna, en futuras películas y en sus álbumes musicales seguirá experimentando con esto.


En cuanto a la fotografía, esta fue hecha por dos personas debido a los atrasos que tuvo el rodaje. Elmes declaró en el documental "Edge of outside" (2002) sobre Lynch: "Era pintor, procedía de ese entorno y sabia muy bien la sensación, el estado de ánimo que quería reflejar". Entre el trabajo de Herbert Cardwell y Frederick Elmes, se mantiene la construcción de una textura específica, el blanco lechoso contrasta con los escenarios grisáceos. Lynch se ve influenciado por el aspecto visual de filmes como "Sunset Boulevard" (Billy Wilder, 1950), "The night of the hunter" (Charles Laughton, 1955), así como de la obra de Jean Cocteau, para crear su particular visión de una ciudad sórdida, decadente, a la vez que industrial y  postmoderna. Es importante la ausencia de luz natural, el tipo de iluminación a través de bombillos y flluorescentes crean un efecto único, por ejemplo, obsérvese con cuidado la iluminación de la habitación de Henry Spencer, quien se debate entre luz y sombra, la primera representada por la pálida luminiscencia de una lámpara o cuando la cámara nos guía hacia el interior del radiador, acá la luz -al igual que el sonido- nos indica que vamos a introducirnos en el plano onírico. 


La influencia kafkiana es evidente a lo largo de la película, ese sentimiento de extrañeza que acompaña a Henry, mismo que se ve aumentado en la bizarra escena de la cena con la familia de su novia, en la que el pollo miniatura adquiere vida y, principalmente, con el bebé prematuro, especie de monstruo -literalmente- que acosa a la joven pareja y que termina haciendo que Mary se vaya de regreso a la casa de sus padres. El bebé-monstruo con su fisonomía y constantes lloriqueos es el reflejo de la parentalidad no deseada de Spencer. Asumir una responsabilidad que no se quiere y ante la que no se está capacitado. Henry va perdiendo la paciencia y la razón; las escenas con la chica del radiador -que no estaban en el guion original, sino que fueron agregadas durante la filmación- nos transportan a la mente del protagonista, a su mundo idealizado, en el que escucha "In Heaven", especie de sueño de alcanzar un cielo, pero este se ve frustrado cuando la mujer comienza a matar las figuras con aspecto de espermatozoides grandes -igual al que vemos al inicio del filme saliendo de la boca de Henry-; al final, no soporta más a su hijo y su timidez y pasividad quedan a un lado para pasar a la eliminación del "problema".

El surrealismo también está presente en "Eraserhead", desde alguna situación ilógica o aparentemente inconexa hasta el misterioso descenlace, en el que Lynch abandona cualquier narrativa tradicional y opta por una propuesta más enigmática, en la que lo orgánico domina, tanto en el aspecto visual como en el sonoro. A través de diferentes capas, Lynch mezcla realidad e imaginación, espacio y tiempo, así lo ve Casas: "Las capas espacio-tiempo-ensoñación-realidad son muy propias del lenguaje surrealista, difuminando siempre los contornos que separan unos de otros" (Casas, Quim. David Lynch. Ed. Cátedra, p. 145). El director propone a partir de imágenes, como la secuencia inicial en la que advierte que vamos a entrar en su propio universo, o cuando el personaje pierde literalmente la cabeza y esta es empelada para hacer la goma de los lápices. Por lo tanto, más que interpretar o conocer el significado del final, mejor dejarse seducir por el descenlace.

"Eraserhead" no solo es una película inquietante que nos introduce a un gran director, sino que también es un filme crisol, utilizando el término de Quim Casas, puesto que presenta todo el universo lynchiano que luego veremos en su obra cinematográfica, televisiva, audiovisual y pictórica. Los recursos surrealistas, personajes deformados, situaciones bizarras, circularidad en la estructura narrativa; además de un equipo de trabajo recurrente. Por eso, la mejor manera de introducirse al Mundo Lynch es con "Eraserhead".


Avance de la película:


Entrevista de 1979 a David Lynch:


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