jueves, 15 de mayo de 2014

La jaula de oro




Título original: La jaula de oro. México-Guatemala-España (2013). Color
Director: Diego Quemada-Díez
Guion: Diego Quemada-Díez, Gibrán Portela y Lucía Carreras
Cinematografía: María Secco
Montaje: Paloma López
Música: Leonardo Heiblum y Jacobo Lieberman
Duración: 102 minutos

Elenco:

Brandon López como Juan
Rodolfo Domínguez como Chauk
Karen Martínez como Sara


Premios:

Cannes: mejor talento grupal sección "Una cierta mirada"
Festival de La Habana: premio especial del jurado a mejor ópera prima
Festival Latinoamericano de Lima: mejor ópera prima, mejor cinematografía, premio de la crítica
Festival de Mar del Plata: mejor película
Festival de Sao Paulo: premio de la crítica a mejor película



América Central es una región olvidada para gran parte del resto del mundo, en ocasiones solo es recordada por los desastres naturales que azotan el área o por noticias relacionadas al narcotráfico y lavado de dinero; tampoco hay que olvidar su conveniente estatus de destino paradisíaco para excéntricos vacacionistas. Sin embargo, pocos conocen los pesares y las maravillas diarias de esta zona.

Uno de los temas que más dolor causa es el de la migración, las relaciones políticas entre los países del istmo siempre tienen en mente la defensa de las fronteras, se ha creado cierta antipatía hacia el "extranjero" centroamericano, no se le ve como un hermano o como un vecino, se le trata como un invasor, un delincuente. Las acciones negativas empañan todo lo positivo que se obtiene del contacto entre centroamericanos.

Sobre la migración en este sector, el cine se ha concentrado en mostrarnos lo que sucede en la frontera norte de México, camino hacia Estados Unidos; pero pocos cineastas han mostrado interés en presentar la frontera sur mexicana, aquella que miles de centroamericanos cruzan con el objetivo de llegar a los Estados Unidos en busca del esquivo sueño americano.


La jaula de oro sobresale por su visión realista de ese viaje, evitando caer en lugares comunes y recursos fáciles, el director nos enseña las penurias y el difícil tránsito de cuatro jóvenes quienes empeñados en cruzar la frontera arriesgan sus vidas, pronto uno de ellos decide renunciar al viaje. Destaca el trabajo de investigación, si se presta atención a los créditos podemos observar una gran cantidad de instituciones que colaboraron, ya sea en términos económicos o brindando testimonios, se agradece el que se hayan tomado con seriedad este proyecto y no solo hayan hecho una historia ficticia, sino que esta tenga abundantes detalles que la hacen sobresalir e impactar al espectador.

Como se mencionó antes, el filme evita las salidas fáciles y se concentra en describir el viaje y la interacción de los personajes, de ahí que ese carácter descriptivo se traduzca en un ritmo pausado, como el del migrante que ve pasar las horas subido en un tren, con hambre, sueño, sed y mucha ilusión. La estructura lineal del filme presenta nudos narrativos que vienen dados por los inconvenientes del viaje: la policía, los asaltantes, quienes les dan refugio y comida; estos nudos hacen dudar a los personajes del viaje que realizan, pero también sirven para dimensionar sus actos. Al comienzo, la actitud hacia Chauk es de rechazo por parte de Juan, quien tiene celos de cómo es tratado Chauk por parte de Sara, también hay un rechazo por su condición de indígena; pero al avanzar la película y el transcurrir del viaje hace que entre todos se vaya creando una camaradería especial, una especie de sentirse identificado en el rostro del otro, saber que se comparten las mismas calamidades, los mismos sufrimientos.


Sutilmente, la cámara nos revela los parajes soleados llenos de esperanza, rostros anónimos, quemados por las largas jornadas que pasan subidos en un tren; hombres y mujeres que corren para evitar a los oficiales de migración y comparten silencios. La película tiene un ritmo lento, pero no está carente de momentos emotivos. Las dificultades que pasan los protagonistas nos recuerdan que en la realidad miles sufren día a día esta situación, la ficción trasciende la pantalla y afecta al espectador quien reacciona ante la crudeza del relato.

El director escogió a cuatro debutantes para realizar su primer largometraje de ficción y su gran trabajo hace que los jóvenes sobresalgan, hay una mayor conexión cuando se ve a actores cercanos a la realidad, incluso el joven Rodolfo Domínguez quien interpreta a Chauk, es un indígena tzotzil y aprendió español para hacer esta película. Aunque algunas situaciones puedan preverse, no se sienten forzadas, más bien impactan porque se reconocen como reales. La música acompaña muy bien el relato, subraya la acción de forma acertada; mientras que la fotografía nos muestra la enorme dimensión en la que viven los personajes, praderas y montañas son testigos silenciosos de ese desesperado viaje hacia la jaula de oro, nombre con el que se refieren los migrantes al país de sus sueños, un lugar en el que esperan encontrar grandes oportunidades, pero en el que se hayan atrapados por su condición de ilegalidad. Minuto a minuto, los protagonistas nos hacen sentir ese viaje en carne propia, junto a los miedos, el hambre, el dolor y demás vicisitudes que experimentan.

De lo más difícil de observar, es la forma en que centroamericanos o mexicanos atacan a quienes hacen la travesía, ese distanciamiento que se hace y se deja de considerar al otro como un ser humano y se le ve como una nada, alguien a quien robar, matar, violar, no importa. Se entiende que hayan leyes que reglamentan la forma en que se cruza de un país a otro, pero no se comparte el negocio que se hace a expensas de otro ser humano. El filme también nos habla de otra esclavización, la que hacen los latinos con otros latinos en Estados Unidos, a través de la necesidad de trabajo se explota a quienes recién llegan a ese país. No todo es tragedia, algunas escenas también muestran la solidaridad que esos migrantes encuentran en el camino. Sobre este tema se puede ver el magnífico documental "Lecciones para Zafirah" (Carolina Rivas y Daoud Sarhandi, México, 2011), filme que también aborda el tema de las migraciones centroamericanas por el sur de México y que permite conocer la labor de quienes brindan comida, techo y abrigo a los viajantes.

Narrada con gran sesibilidad, "La jaula de oro" es una excelente película que permite reflexionar y conocer sobre el drama que viven miles de personas a diario. Su visionado debe ser obligatorio, puesto que el tema es de enorme relevancia cultural y para comprender que en ocasiones la esperanza está enjaulada.


Avance de la película:


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