lunes, 26 de mayo de 2014

Como en un espejo

 







Título original: Sâsom i en spegel. Suecia. (1961). B/N
Director: Ingmar Bergman
Guion: Ingmar Bergman
Cinematografía: Sven Nykvist
Montaje: Ulla Ryghe
Música: Erik Nordgren
Duración: 89 minutos


Elenco:

Harriet Andersson como Karin
Gunnar Björnstrand como David
Max von Sydow como Martin
Lars Passgârd como Minus

Premios:

Oscar a mejor película extranjera
Berlinale: premio OCIC



Después de realizar "El sétimo sello", "Fresas silvestres" y "El rostro"; Bergman decide dar un giro a su carrera, sus siguientes películas se alejan del tono armonioso de sus anteriores trabajos, en el sentido de que recurre al minimalismo como forma expositiva, en contraste con el tono gótico de "El rostro" y los momentos emotivos que aderezan "El sétimo sello" y "Fresas silvestres".

"Como en un espejo", también conocida como "A través del espejo" es la primera de una trilogía que se centra en la comunicación, tanto entre los personajes como de estos hacia un dios esquivo; siempre hay una pregunta que incomoda, una lejanía emocional que conlleva soledad y un vacío existencial que caracteriza a los protagonistas. Los otros dos filmes de la trilogía son "Los comulgantes" y "El silencio".

El director sueco, siempre ligado al teatro, recurre a la abstracción para representar el universo de soledad que quiere representar, así, la acción sucede en 24 horas, en una isla, en una casa con muy poca decoración, incluso una habitación vacía; el vestuario es acorde con esta idea y también el diseño de personajes. Estos tienen muchas tribulaciones, pero el filme no es un barullo afectivo, al contrario, Bergman narra con sapiencia, nos muestra de a poco el esquema afectivo familiar, dejando a la imaginación del espectador muchos temas, tan solo sugeridos como parte de un enigma. Esta "reducción" como la llamaría el realizador pretendía acercar más el tema de la trilogía al público, sin caer en la pomposidad escenográfica y de efectos que el cine facilita; sin embargo, la masa fue esquiva ante la nueva propuesta de Bergman, no así la crítica especializada ni el público fiel al sueco.

La luz durante la película siempre parece estar distante, ajena a las situaciones, como si se tratase de un dios que ha abandonado a su creación

Otro elemento que destaca como en todo el cine bergmaniano, pero tal vez con mayor importancia debido a esa "reducción" es la creación de la atmósfera. "Como en un espejo" es el primer filme que Bergman hizo en la isla de Farö, lugar al que regresaría años después para vivir. La isla es una especie de encierro, rodeado por el mar Báltico en el que se encuentran los personajes, los alrededores de la vivienda están llenos de piedras y una embarcación en ruinas. Es el final del verano y la luz tenue se divisa al fondo, no hay suficiente luz como para que haya claridad, ni poca como para poder dormir tranquilamente, durante la noche los personajes no pueden descansar porque sus fantasmas personales les acosan. El ambiente desértico, la tonalidad grisácea y la oscuridad que se distingue son reflejo de los estados internos de los protagonistas y sus emociones confusas, ocultas tras una serie de interrogantes sin respuestas.

El filme está dedicado a la cuarta esposa del director, Käbi Laretei, una concertista que influenció mucho al director, principalmente en su apreciación musical. Bergman indicó que "Como en un espejo" fue un ejercicio de cámara, similar a lo que se entiende como música de cámara. Se puede apreciar la utilización de música clásica en el filme, principalmente la suite para cello en D menor de Bach, que le dota de mayor profundidad dramática a ciertos pasajes.

La soledad interna de David se refleja en la bella fotografía de Sven Nykvist

Los personajes son una familia dubitativa, silenciosa, introspectiva. David es el padre de Karin y Minus, mientras que Martin es el esposo de Karin. En el presente fílmico, una cena al aire libre para recibir la llegada de David, quien se encontraba en Suiza trabajando, se torna pesarosa cuando él comunica que planea irse de nuevo, sus hijos agobiados por la noticia fingen simpatía. En una de las mejores escenas del filme, vemos a David entrar solo a la casa y desesperado empieza a llorar, por la ventana a lo lejos se divisa una luz, mientras que David extiende los brazos en su lamento y nos queda la imagen de que se encuentra crucificado.

De ahí en adelante, Bergman nos muestra el deterioro afectivo de la familia, especialmente de Karin, una joven mujer que padece de esquizofrenia, misma enfermedad de la que murió su madre. Cuando ella se entera de que su padre utiliza su situación como inspiración literaria empieza a empeorar su condición. Mientras que el núcleo sanguíneo, representado por David, Karin y Minus se debaten en su malestar personal; Martin es más un consejero, un testigo silencioso e impotente de la situación. Martin quiere a su esposa, pero la defensa que hace ante su amigo y suegro es débil y patética. Entre todos existe una dinámica que está a punto de resquebrajarse, como si se tratara de un espejo, pero la pregunta que subyace es ¿de qué lado del espejo viven?

David rehuyó cualquier sentimentalismo hacia sus hijos tras la muerte de su mujer, su trabajo era lo único que le importaba, de ahí que resulte significativa la obra de teatro que representan sus hijos. Minus -autor de la obra- da a entender que el artista no puede sacrificar su obra por el amor: "El arte es el resultado banal de esfuerzos vulgares. Mi vida es mi obra, consagrada a ti, Princesa".

Peter Cowie en su biografía crítica del cineasta indica que los personajes tienen algo que confesar; David confiesa su intento de suicidio, Karin le indica a su hermano que oye voces y que está a la espera de que dios se le aparezca; Minus también tiene un momento similar cuando va a la habitación del padre para recoger una manta, cae al suelo y entre sollozos clama por la culpa que siente al intimar con su hermana. Por su parte, Martin, es ajeno a eso, él escucha a su amigo, acompañar a su esposa, pero no tiene que pasar por el sufrido proceso de expiación que el resto de protagonistas.

En varios pasajes del filme se insinúa una relación incestuosa entre Karin y Minus

Esa expiación tiene carácter religioso como es usual en el cine de Bergman, su infancia marcada por la estricta crianza de su padre, un pastor luterano, es motivo principal en su filmografía. En esta etapa y principalmente con esta trilogía, Bergman hará su descarga contra su padre, ejemplificada en la ira de sus personajes contra dios. Así, Karin y Minus se sienten a la deriva ante la ausencia de su padre-dios; Karin en su esquizofrenia espera la llegada del dios-padre que le indique qué hacer, mientras que Minus parece reconfortado en el final cuando su padre-dios habla con él. Sobre esto Bergman declaró: "the idea of the Christian God as something destructive and fantastically dangerous, something filled with risk for the human being and bringing out in him dark destructive forces instead of the opposite" (Bergman citado en Cowie, Peter. "Ingmar Bergman a critical biography". Ed. Charles Scribner's sons, p. 199).

La casa se puede considerar una metáfora del estado psicológico de Karin, ella está al borde de otro ataque, por eso vemos una infraestructura descuidada; paralelamente, el barco que se encuentra en las cercanías también se encuentra en ruinas. Los espacios internos reflejan la crisis psicológica que viven los personajes, especialmente Karin. Cuando el espejo metafórico se resquebraje la situación no da para más, Karin grita horrorizada ante la vista de un dios-monstruo, una araña-helicóptero que la alejará de sus seres queridos, el rostro indiferente de dios ante la plegaria de una creyente. Bergman matiza estas escenas con una musicalización inquietante y efectos sonoros que reflejan el caos que se vive.

Las locaciones interiores son espejo de los personajes, en la imagen podemos apreciar el momento en que Karin empieza a perder el control, la imagen nos muestra el interior de una embarcación, destruida, como la estabilidad mental de Karin.

Hermosamente orquestada, el filme cuenta solo lo suficiente, así como en el inicio se confunde el mar con el cielo en una bella fotografía, queda al gusto del espectador si las voces que escucha Karin provienen en verdad de un dios o de su mente enferma. Con marcada influencia de Carl Theodor Dreyer, especialmente en el uso narrativo del primer plano y un manejo estupendo de los silencios, "Como en un espejo" es una joya del cine.

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