martes, 8 de abril de 2014

Ninfomanía vol 1 y 2





Título original: Nymph( )maniac: Vol. 1 & Vol. 2. Dinamarca-Alemania-Francia-Bélgica-UK (2013). Color y B/N
Director: Lars von Trier
Guion: Lars von Trier
Cinematografía: Manuel Alberto Claro
Montaje: Molly Marlene Stensgaard (vol 1 y 2) y Morten Hojbjerg (vol 1)
Dirección de arte: Alexander Scherer
Duración: 118 minutos (vol 1) y 123 minutos (vol 2). La versión extendida del vol 1 dura 145 minutos

Elenco:

Charlotte Gainsbourg como Joe
Stacy Martin como Joe joven
Stellan Skarsgaard como Seligman
Christan Slater como el padre de Joe
Connie Nielsen como la madre de Joe
Shia La Beouf como Jerôme
Uma Thurman como Sra. H
Sophie Kennedy como B
Jamie Bell como K
Willem Dafoe como L
Mia Goth como P


Después de una tremenda campaña publicitaria, von Trier finaliza su trilogía de la depresión que empezó con Anticristo (2009) y Melancolía (2011). Por razones comerciales Ninfomanía se estrenó como dos películas, pero en realidad se trata de una sola, por lo que se recomienda ver las dos partes con el menor tiempo una de otra.

Lo primero que hay que aclarar es que no se trata de pornografía, aunque la publicidad hizo pensar a más de uno de ello. El filme sí trae escenas sexuales explícitas, pero tienen una justificación en el contexto del filme, estas escenas fueron grabadas con actores de la industria pornográfica, el elenco principal observó los movimientos e interpretaron sus escenas con ropa, luego, en un proceso de postproducción se cambió digitalmente los cuerpos. En otras secuencias se usaron prótesis.


La historia es narrada en primera persona por Joe (Charlotte Gainsbourg), las retrospecciones mediante el uso de la voz en off y el resto en un único escenario, una habitación dentro de la casa de Seligman (Stellan Skarsgaard) el único -además del espectador- confidente de la historia de Joe. En el presente ella es considerada como adicta al sexo y empieza a narrar la forma en que descubrió su sexualidad, pasando de experiencias cuando era niña a su primera relación coital en la adolescencia, hasta su adultez joven y sus diversas aventuras sexuales.

El relato se va hilvanando con constantes paralelismos que hace la protagonista comparando su vida con algunos elementos que se encuentran en la habitación de Seligman. Los más llamativos son el de la pesca y las referencias musicales, tanto de Bach como de Beethoven y Mozart. La película tiene una alta dosis cultural, por lo que puede ser difícil de entender todas las referencias, para eso, el personaje de Seligman se erige como un maestro para el espectador tanto como para Joe, y sus explicaciones buscan hacer las conexiones más sencillas de entender.


Otro elemento importante es el de los números, el 3+5 puede tener diferentes lecturas, desde la estructural, el volúmen 1 tiene cinco partes y el volúmen 2, tiene tres; hasta las más interpretativas. Lars vos Trier es un director que ha tenido varios pasajes depresivos y ansiosos y suele trasladar a su cine sus experiencias personales, también tiene influencia del psicoanálisis freudiano, así que es posible ver en la vida de Joe un Complejo de Edipo no resuelto y su relación con el desarrollo de la personalidad de Joe. También se puede leer, como lo mencionó una amiga, como la relación entre el Ello (Joe) y el Superyó (Seligman). De cualquier manera, es una obra rica para el análisis no importa desde que paradigma se haga.

El primer volúmen plantea referencias a la filmografía de von Trier, el uso de cámara en mano, filmación en espacios reducidos, temas conflictivos entre los personajes, remiten al movimiento Dogma 95; en otra secuencia se cambia la fotografía, pasamos del color al blanco y negro, para acentuar la sensación de delirio que ya abarcó en "Anticristo". También vemos la relación de personajes matizada por alguna enfermedad, como en "Breaking the waves" o "Dancer in the dark". Otra escena recuerda a "Dogville" (2003) y el uso en este caso del recurso digital para crear líneas en el cuadro. En síntesis, este primer volúmen es un recorrido del director por su propia filmografía, tanto en lo que se refiere a la técnica como a las temáticas.

Con el segundo volúmen, se tienen otras fuentes de inspiración, tal vez la más notoria es la de Tarkovski. Si en Anticristo el tema de la locura y el descenso a un infierno personal recuerdan a "La hora del lobo" (1968) de Bergman; en Ninfomanía vol 2, hay un paralelismo con el filme "Andrei Rublev" (1966) y "El espejo" (1975); en el primero explora, al igual que hizo el cineasta soviético, la relación entre occidente y oriente a través del arte, con la diferencia que von Trier compara las diferentes iglesias (la católica y la ortodoxa) con el sufrimiento y la felicidad. Y en el caso a la mención del espejo, sirve para estructurar la película desde el otro lado, como lo hiciera antes Lewis Carroll (Alicia a través del espejo). Ninfomanía no tiene el grado poético de la obra tarkovskiana, pero sí maneja un complejo simbolismo, principalmente en lo musical.

Hay otras obras que en menor o mayor medida se pueden asociar al filme del danés. Por ejemplo, "La historia del ojo", la novela erótica de Georges Bataille de 1928 plantea la sexualidad ligada al acto exhibicionista, la transgresión como medio para alcanzar el placer y ciertos fetiches como la orina (urofilia). La manera de narrar y estructurar el relato recuerdan a otros textos: Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer (finales del siglo XIV), El Decamerón, Giovanni Boccaccio (1351-1353), la obra del Marqués de Sade, por mencionar algunos. Hay, también, similitud entre Las mil y una noches y la película; Joe es una moderna Scheherezade que relata una historia (en realidad son varias historias), durante una noche a un hombre que no es solo su confidente, también es su juez. Tanto "Los cuentos de Canterbury" como "Las mil y una noches" fueron llevados al cine por otro director controversial, Pier Paolo Passolini, en 1972 y 1974 respectivamente. El tono moral (fábula moral) recuerda a la filmografía de Eric Rohmer, específicamente a la recopilación que tituló "Seis cuentos morales"

Cada historia de Joe es una vitrina a una manera en que la sociedad califica y valora la sexualidad en general, la pantalla se convierte es una ventana desde la cual el espectador/sociedad, con sus normas morales, escudriñará la vida de la protagonista y formulará un juicio de valor.

La duración de cada uno de los ocho segmentos es variable, el número seis, con el que inicia la segunda parte es el más largo y se vuelve cansado por momentos, la edición pudo ser más ágil sin desviarse de la historia principal, incluso tiene una subtrama que afecta el ritmo, este es mejor en el primer volúmen que en el segundo; pero este último tiene mayor cohesión formal al no experimentar tanto en la técnica. La utilización de música clásica es un acierto para brindar un hilo conductor a todo el metraje y la otra música que se escucha es en escenas específicas y sirve para plantear giros narrativos.


Las actuaciones en general son muy buenas, el realizador danés es un buen director de actrices y acá destacan además de Gainsbourg -quien actúan en las tres películas de la trilogía de la depresión-, una Uma Thurman pletórica en uno de los mejores momentos del filme; y las jóvenes debutantes Stacy Martin y Mia Goth quienes tenían escenas muy complicadas y lo hicieron con gran soltura. El talón de Aquiles son las actuaciones masculinas, solo Jamie Bell da la talla, muy lejos de la inocencia del Billy Elliot del 2000, pero con un gran talento por delante. Skarsgaard desespera por momentos, más en la segunda parte. Christan Slater está muy flojo y Shia Le Bouf es intermitente, empieza muy mal y va mejorando, pero se siente muy forzada su actuación.

Ninfomanía no es la mejor película de esta trilogía, pero está bien realizada; su larga duración afectará en el criterio de más de un espectador, para los fans del director esto no será un problema. Tampoco es una película que polarice tanto a la crítica y a los espectadores como otras de Lars. Mientras que muchos consideran su cine como pretensioso, otros lo miran con reverencia; lo cierto es que una película suele reflejar la personalidad de su director, y en el caso de Lars von Trier eso no se duda. Los que esperaban ver solo sexo, terminarán decepcionados, en realidad se trata de una fábula moral sobre la liberación sexual desde una perspectiva de género, la mujer ha sido castigada por el patriarcardo y privada durante siglos de disfrutar su sexualidad, o si no, ¿les llamaría igual la atención si el protagonista fuera un hombre?




Avance de la película:


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