sábado, 5 de abril de 2014

La Venus de las pieles




Título original: La Vénus à la fourrure. Francia - Polonia (2013). Color
Director: Roman Polanski
Guion: Roman Polanski y David Ives. Novela de Leopold von Sacher-Masoch
Montaje: Hervé de Luze y Margot Meynier
Cinematografía: Pawel Edelman
Música: Alexandre Desplat
Duración: 96 minutos

Elenco:

Emmanuelle Seigner como Vanda
Mathieu Amalric como Thomas


Filme basado en la homónima obra teatral de David Ives (coguionista junto a Polanski), que a su vez se inspira en el libro de Leopold von Sacher-Masoch, publicado en Austria en 1870. El nombre del escritor da origen al término "masoquismo" para referirse al placer que se recibe en situaciones en las que se es dominado por otra persona. Se trata de una nueva adaptación de la novela, que cuenta con varias versiones, entre ellas, la de Massimo Dallamano y Jesús Franco, ambas de 1969.

En "La Venus de las pieles" el director vuelve a mostrarnos una historia desde la perspectiva teatral (su anterior filme "Carnage" 2011 también fue una adaptación del teatro), un único escenario y dos actores son los encargados de transmitirnos todo el argumento. La viveza del guion hace que el filme se disfrute enteramente sin que se vuelva pesado o aburrido, Polanski explora desde su ya tradicional sarcasmo la ambivalencia entre masoquismo y amor, entre una relación de pareja y una ficción teatral.

Emmanuelle Seigner (Vanda) y Mathieu Amalric (Thomas) interpretan a una actriz y un director teatral respectivamente, pero también encarnan a los personajes de la obra que está preparando Thomas, se trata, pues, de cine dentro del cine (o teatro dentro del cine, si lo prefieren). El director hábilmente juega con los diálogos y el gran trabajo de sus dos intérpretes hace posible una metalectura de las situaciones, ¿quién habla realmente? ¿Desde qué lugar lo hace? La relectura de la novela de Masoch permite traer a nuestro contexto la obra, pensar sobre el deseo, la sumisión, la entrega al otro, etc., incluyendo un giro final de marcado tono satírico.

 
De manera ingeniosa, en un momento Vanda decide cambiar la iluminación del escenario, cambiando de esta manera la iluminación misma de la película; en otro momento, Vanda y Thomas mueven el escenario para ensayar diferentes escenas, apropiándose así del espacio cinematográfico. Polanski es un experto para filmar en espacios cerrados, con pocos personajes (su primer filme, Cuchillo en el agua (1962), solo tenía tres personajes) y que la acción recaiga sobre los actores, el buen trabajo de dirección hace que el filme se torne cómico, dramático, absurdo y hasta con momentos de suspenso. La banda sonora de Alexander Desplat es estupenda, apunta los momentos cumbres del relato fílmico, acompañando la acción y deslizándose suavemente a través del metraje.

El espacio físico cerrado, como una trampa, en la que se suceden los hechos, junto al espacio psicológico en el que el lado oscuro de la sociedad, del individuo o del cineasta aflora son manejados con maestría. Eso sí se trata de un Polanski más controlado, sin las locuras -formales y conceptuales- de sus primeras películas.


Avance de la película:


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