domingo, 27 de abril de 2014

A corazón abierto




Título original: Elsker dig for evigt. Dinamarca (2002). Color
Directora: Susanne Bier
Guion: Anders Thomas Jensen
Cinematografía: Morten Soborg
Montaje: Pernille Bach Christensen y Thomas Krag
Música: Jesper Winge Leisner
Duración: 113 minutos

Elenco:

Mads Mikkelsen como Niels
Sonja Richter como Cæcilie Pagh
Nikolaj Lie Kaas como Joachim
Paprika Steen como Marie
Stine Bjerregaard como Stine

Premios:

Premios Bodil: mejor película, mejor actor de reparto, mejor actriz de reparto
Festival Robert: premio de la audiencia, mejor película, mejor edición, actor de reparto, actriz de reparto
Festival Internacional de Toronto: premio FIPRESCI


Al hablar del movimiento DOGMA 95, es usual recordar a sus dos miembros más mediáticos, Lars von Trier y Thomas Vinterberg y, por extensión, se asocia el tipo de cines de estos con el del movimiento en general. Esto último es un error, ya que esta vanguardia dejó de ser localista (Dinamarca) y fue ampliando sus fronteras, ya sea porque directores de otros países (y continentes) encontraron en el Manifiesto Dogma un reto creativo para hacer cine, o, como en el caso de la película "A corazón abierto", se narra una historia que si bien transcurre en el país escandinavo, su valia es universal.

La escena el accidente se puede considerar como el incumplimiento de dos reglas de Dogma, ya que se trata de una situación superficial y también porque se usó sangre falsa (agregar un elemento a la escena)

La destacada dirección de Susanne Bier también eleva la categoría de estas producciones, demostrando cómo la creatividad y la solidez de un guion permiten realizar un cine de gran calidad. El argumento no es complicado, un accidente de tránsito trastoca los planes de una joven pareja que estaba a punto de casarse, y esto genera una serie de encuentros con quienes causaron el mismo; diferentes momentos y situaciones trasladan a los personajes en un vaivén emocional con varios giros. La valía de Bier está en que no hace un melodrama soso, ni tampoco un drama recalcitrante al estilo de Vinterberg o un filme contestatario como el de von Trier; ella se concentró en la descripción afectiva de los protagonistas, en la atención a los detalles internos de cada uno, más que a lo que sucede en el exterior.

Muchos indican que no existe una llamada estética Dogma, que los filmes varían mucho uno de otro, más allá del uso de cámara en mano y montaje acelerado; pero podemos conceptualizar la estética de esta vanguardia más allá de la obra final y repensar el espacio cinematográfico en función de la reacción del espectador, es decir, los filmes "dogmáticos" generan una reacción muy especial en el público, para bien o para mal, de aprobación o de rechazo y eso se logra por dos vías: la primera, por el manejo orgánico de la cámara en un entorno que se altera lo menos posible (aunque la idea es no alterar nada, por lo general los mismos directores confiesan haber cambiado algún elemento o haber introducido algo para mejorar el filme), con un estilo de falso documental que genera un mayor acercamiento con el espectador; la segunda vía resulta del tipo de historia, que resulta muy real y falta de elementos fantásticos que distraigan.


Otro elemento a favor de esta metodología, es que requiere que los actores y actrices trabajen de forma más intensa, incluso improvisando (como la escena en la que Paprika Steen le da una cachetada a Mads Mikkelsen). Y es que el trabajo del cuarteto principal es elogiable por donde se quiera ver, por intensidad, convicción ante la cámara y verosimilitud, es una enorme película. Los veteranos Steen y Mikkelsen junto a los jóvenes Pagh y Kaas, logran transmitir un cúmulo de sensaciones que no dejan indiferente, se adaptan a las situaciones cómicas como a los momentos más dramáticos y cambian de registro con gran solvencia. Un trabajo de dirección de actores encomiable, que supo sacar el mejor provecho de sus intérpretes.

En el aspecto técnico, destaca la utilización de una banda sonora, Bier rompe la regla de no usar música "irrelevante" en la historia, aunque sí filmó las escenas con música en vivo (respetando otra regla que es la de no agregar elementos en post producción). La directora se declaró en contra de la regla de grabar la música en vivo porque le complicaba la filmación y lo que en apariencia resulta superficial (la canción que Cæcilie escucha en su walkman) revela ser más importante de lo que se creía, demostrando que no todas las normas del movimiento son válidas en cuanto a importancia creativa. La banda sonora funge como hilo conductor del estado emocional del personaje, descibe sus sentimientos mientras que la cámara nos muestra sus acciones.

En este sentido, también hay que resaltar que la película presenta dos tipos de historia. Una es la habitual con cámara de video en mano, sin trucos de iluminación y mayor importancia a los primeros planos. Pero conforme se desarrolla el relato, la directora cambia el enfoque, vemos la acción desde una perspectiva más cercana, se nota el grano en la pantalla y el uso del primerísimo primer plano, principalmente en los ojos, se trata de la manifestación del estado interno de los protagonistas, cómo ellos ven al otro, la forma en que se imaginan que suceden las cosas o cómo les gustaría que sucediesen. Bier ensaya lo que se va a convertir en su sello principal: el narrar historias sobre personas que se encuentran ante decisiones morales que marcarán sus vidas, las encrucijadas emocionales que atraviesan no son juzgadas ni reducidas a pornografía emocional, al contrario, es un ejercicio de exploración de la realidad del ser humano; el cine de Bier se erige como profundamente humanista. Filmes posteriores como "Hermanos" (2004), "Después de la boda" (2006) y "En un mundo mejor" (2010) así lo demostrarán.

El movimientos DOGMA seguirá inspirando a muchos cineastas, principalmente aquellos que buscan hacer un filme con escasos recursos y llegar a más personas utilizando las vías digitales. Antecedió a la llamada "televisión de realidad", inspiró otros movimientos como el Mumblecore e instauró una moda del uso de cámara en mano, que podemos ver hasta en películas de alto presupuesto. Si bien esta vanguardia no inventó nada, si revitalizó la industria cinematográfica y demostró que se puede hacer cine sin la figura de un alto ejecutivo.


Avance de la película (subtítulos en inglés). El filme también se conoce en español como "Te quiero para siempre".


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