domingo, 16 de febrero de 2014

Nube 9 - Nunca es tarde para amar




Título original: Wolke 9. Alemania (2008). Color.
Director: Andreas Dresen
Guion: Andreas Dresen, Jörg Hauschild, Laila Stieler y Cooky Ziesche
Cinematografía: Michael Hammon
Montaje: Jörg Hauschild
Duración: 98 minutos

Elenco:

Ursula Werner como Inge
Horst Rehberg como Werner
Horst Westphal como Karl

Premios:

Cannes: premio del jurado de la sección "Una cierta mirada"
Premios de la Academia Alemana: mejor película, mejor director, mejor actriz
Premios de Cine de Bavaria: mejor actriz, mejor cinematografía


El tema de la sexualidad en los adultos mayores suele ser tratado en el cine de forma jocosa, con situaciones graciosas y lugares comunes que reflejan estereotipos sociales. Sin embargo, "Wolke 9" nos ofrece una mirada diferente, una aproximación realista de una relación en concreto.

Andreas Dresen filma con una marcada influencia del austriaco Michael Haneke, pocos movimientos de cámara, una puesta en escena cercana al teatro, pocos diálogos, escenas largas y un naturalismo de la acción. 

El director no adopta una postura moral del fenómeno, solo nos muestra a Inge (Ursula Werner) una mujer mayor de 60, casada, quien en determinado momento siente que su esposo Werner no satisface sus necesidades sexuales y emocionales, por lo que decide iniciar una aventura -que se convierte en romance- con Karl, un hombre de 76 años.


De los encuentros sexuales, filmados con gran naturalidad y en los que los actores no tuvieron recelo para desnudarse ante la cámara, la película nos adentra en la esfera afectiva de los personajes. Así, la distancia que tiene el espectador debido a la posición de la cámara, varía cuando se nos muestra la relación entre Inge y Werner, adquiere un significado mayor, un matrimonio que se encuentra estancado en la monotonía y el tedio, la iluminación de las escenas de interiores también buscan reflejar este sentimieno; mientras que las escenas con Karl suelen ser en exteriores y con mayor colorido. Inge se encuentra ante la disyuntiva de elegir entre el estatismo de Werner (la posición pasiva de ver la vida desde la comodidad de un vagón de tren) o lo excitante que resulta Karl (posición activa reflejado en su afición por el ciclismo), pero sin poder evitar las consecuencias lógicas de sus decisiones. Esta parte es la más atractiva del filme, que se experimenta como una situación real y no como una fantasía o una ficción cinematográfica -aunque lo es-.


Gran mérito tienen los actores para transmitirnos toda la intensidad de sus actos. El filme no tenía un guion, por lo que ellos improvisaron en cada escena, acción y reacción constantes. El director trabajó junto a tres personas en el argumento, es decir, sobre lo que iba a tratar la película, sin embargo no escribieron diálogos, eso permite a los actores tener el reto de crear cada escena en el momento específico del rodaje.

Otro aspecto importante en la producción, es la ausencia de una banda sonora. La música innevitablemente implica un tono emocional ligado a la imagen, por lo que el director opta por usar solo sonidos ambiente de manera diegética (personajes y espectador escuchan lo mismo). Este elemento junto a las escenas largas y la cámara fija hacen que el filme tenga un estilo documental, que a su vez facilita la aceptación por parte de la audiencia como un hecho real.


La película es una excelente oportunidad para trabajar los mitos y estereotipos que se crean sobre los adultos mayores, a quienes la sociedad suele restarles su esfera sexual, erótica y de placer. No hay una obligación para estar con otra persona, depende del grado de satisfacción y reciprocidad, más allá de los bienes materiales o el criar hijos. También se puede trabajar aspectos de duelo, el manejo y expresión de sentimientos.


Avance de la película:


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