lunes, 17 de marzo de 2014

12 años de esclavitud





Título original: 12 years a slave. Reino Unido - EE.UU. (2013). Color
Director: Steve McQueen
Guion: John Ridley basado en "Twelve years a slave" de Solomon Northup
Cinematografía: Sean Bobbitt
Montaje: Joe Walker
Dirección de arte: David Stein
Duración: 134 minutos

Elenco:

Chiwetel Ejiofor como Solomon Northup
Lupita Nyong'o como Patsy
Michael Fassbender como Edwin Epps
Benedict Cumberbatch como Ford
Paul Dano como Tibeats
Adepero Oduye como Eliza
Paul Giamatti como Freeman
Brad Pitt como Bass

Premios:

Globos de Oro: mejor película - drama
BAFTA: mejor película, mejor actor
Premios AFI: película del año


Cada cierto tiempo el cine nos presenta historias que nos impactan, algunas de estas son producto de la imaginación de alguien, muy probablemente inspirado en algún hecho real; otras, son adaptaciones de hechos ocurridos, es decir, el cine se convierte en un medio para expresar y mostrar algo que se creía olvidado, se rescata del pasado y se trae al presente. 12 años de esclavitud es precisamente eso, el recuperar un pequeño fragmento de la historia.

El tono de la película está acorde con la filmografía de su director, quien busca causar incomodidad en el espectador y que no pueda adoptar una postura indiferente. Esa particularidad distancia este filme del resto de producciones que han mostrado la vida de los esclavos negros en Estados Unidos. Steve McQueen no busca hacer lecciones de historia ni caer en la sensiblería, lo suyo es hacer cine desde el conflicto mismo, sin huir de las partes más bruscas ni embellecer arbitrariamente los hechos.

En la película, Solomon Northup no nació esclavo, tenía oficio y familia y se ganaba la vida como cualquier hombre blanco, vivía en Nueva York y cuando le convencen de viajar a Washington para trabajar por un par de semanas, su odisea se convierte en 12 años de torturas y sobrevivencia. En la capital es engañado y vendido a un comerciante de esclavos (Paul Giamatti), quien a su vez lo prepara para venderlo a hombres acaudalados de los estados sureños. Ahí es cuando la película adquiere un ritmo más descriptivo, especie de enseñanza sobre la manera en que vivian los esclavos y un retrato de los tipos de dueños que tenían.

El director, fiel a su estilo, opta por filmar y narrar de manera realista, vemos desnudos, latigazos y rostros consumidos por la falta de esperanza; las humillaciones y malos tratos son la constante, no porque haya una intención de mostrar al hombre blanco como alguien cruel; sino para demostrar el grado de fanatismo sin sentido que puede adquirir el ser humano en una situación determinada. La tortura es tanto física como mental y las repercusiones en los protagonistas tienen diferente destino.

Otras películas ya han llevado el tema de la esclavitud o la vida de los afroestadounidenses al cine, aunque con historias diferentes, se sienten muy similares entre sí, cambiando los méritos artísticos o cinematográficos, entre los filmes destacan: "El color púrpura" (Steven Spielberg, 1985), "Amistad" (Steven Spielberg, 1997); la recién fábula reinvindicatoria "Django desencadenado" (Quentin Tarantino, 2012) o películas centradas en la perspectiva de los blancos como "The help" (Tate Taylor, 2011) o "Lincoln" (Steven Spielberg, 2012); todas esas películas manejan un concepto de moral unilateral y por lo tanto simplifican el tema de la esclavitud, son tímidas aproximaciones que aunque puedan ser buenas películas, sus intenciones dramáticas se reducían a mostrar con una perspectiva de "vergüenza ajena" los hechos ocurridos. Por su parte, la propuesta de los directores negros ha girado en torno a las luchas por los derechos civiles: "Malcolm X" (Spike Lee, 1992) o a retratar la historia afroestadounidense "El mayordomo" (Lee Daniels, 2013). En todo caso, se ha evolucionado mucho desde la controversial visión de D. W. Griffith y su filme "El nacimiento de una nación" (1915).


Steve McQueen, quien durante años venía con la idea de hacer una película sobre un hombre libre que lo hacen esclavo, pero que no terminaba por hacer un guion que le pareciese adecuado, se encuentra -gracias a su esposa- con la historia verdadera de Solomon Northup y decide adaptarla al cine. Aunque no es la primera adaptación, en 1984 Gordon Parks dirigió "La odisea de Solomon Northup" parte de la serie televisiva "American Playhouse". Sin embargo, McQueen se distancia de los filmes antes mencionados en la manera en que desarrolla el concepto de moral con sus personajes. La película más que indicar que la esclavitud es mala o lamentable, explora las motivaciones humanas detrás de la misma, pero no solo la perspectiva de los blancos esclavizadores o los negros esclavizados, hay una serie de contrastres y miradas que hacen del filme una experiencia muy interesante. Así, en una escena Eliza (Adepero Oduye) le reclama a Solomon (Chiwetel Ejiofor) su actitud ante los "amos", se establece una dialéctica en la que queda manifiesta la aceptación de ciertas conductas en aras de sobrevivir, pero las mismas no son consideradas como buenas, solo se hacen para sobrevivir; sin embargo, queda la cuestión de que cada uno encuentra la manera para sobrellevar su situación, una llora por sus hijos, el otro agacha la cabeza y cumple con los trabajos. En otra escena, vemos la perspectiva de los blancos y sus propias ambigüedades morales. Edwin (Michael Fassbender) se divierte a expensas de sus esclavos, hace que estos dejen su descanso solo para que bailen y le entretengan, es cuando aparece su esposa (Sarah Paulson), ella sabe del favoritismo de Edwin con una de las esclavas, por lo que la agrede -es una de las escenas más impactantes- y le exige que la despida, pero su esposo la rebaja al nivel de los esclavos, queda establecida la pauta moral del personaje, que aunque se siente superior que las personas de raza negra, también lo hace y se siente mejor que otros blancos, incluída su esposa.

Hay otras escenas que demuestran la ambigüedad moral de los personajes, Solomon antes de ser esclavo está con su familia comprando en un negocio, cuando entra un esclavo negro, los límites entre uno y otro son difíciles de establecer. También hay quien le haga ver a Edwin su postura abusiva, se trata de Bass (Brad Pitt) un hombre blanco que es contratado para trabajar por una temporada en la propiedad de Edwin, pero quien no tiene reservas para expresarle sus diferencias.

Esta dimensión moral de la película, se establece desde el guion y el diseño de los personajes, un trabajo enorme que acerca más una historia ocurrida entre 1841-1853 al público del 2014. Los hechos se narran sin ser juzgados por el director (distancia de la cámara con la acción), son juzgados por los personajes dentro de la obra y estos harán que el espectador formule su propio juicio moral.

El montaje también marca el ritmo del filme, con un ritmo más rápido en la primera media hora, también impulsado por la banda sonora y los sonidos que se superponen (escenas en el barco), posteriormente, la película adquiere un ritmo más pausado, el director nos muestra diversas facetas de la esclavitud y es imposible guardar una distancia con respecto a las torturas y abusos. La música pasa a ser un cántico de supervivencia, de lucha y esperanza. Los contrastes visuales son la constante, las inmaculadas casas de dueños que no guardan reparo en someter a otros seres humanos a trabajar bajo condiciones excesivas.


Los planos generales y la música adquieren funciones narrativas para marcar las pautas y los momentos emotivos del filme. Los escenarios rurales, llenos de árboles con las ramas llenas de follaje y que caen por el peso de este se comparan con el espíritu caído de los esclavos, también son varias las tomas en las que vemos el sol detrás de un tupido paisaje que lo oculta, metáfora de esa esperanza que guarda el protagonista -y que se puede extender a todos los esclavos-, pero que divisa a lo lejos, como una odisea imposible de lograr, pero a la que no renuncia. Esas tomas contrastan con los planos en los que se muestran a los negros trabajando en los campos de algodón, abrasados por el sol.


No es posible pasar por alto uno de los mejores planos secuencias del cine, con una intensidad electrizante, McQueen nos deleita con una secuencia entre Fassbender, Nyong'o y Eijofor. En el primer plano secuencia vemos una persecusión de Edwin, quien se encuentra borracho, y quiere castigar a Patsy, a Solomon que se interpone y Patsy defendiéndose, después de una discusión que ocurre en una porqueriza hay un corte y pasamos al segundo plano secuencia. En este Edwin ordena que aten a Patsy para azotarla, pero pierde valor al ser increpado por su esposa, por lo que ordena a Solomon castigar a Patsy, la cámara no pierde de vista el dilema de Solomon, la angustia de Patsy, el placer de la esposa de Edwin y la mirada iracunda de este. Hasta cuatro veces vemos la acción ir desde el lugar de Solomon hasta el de Patsy, la crudeza de la escena es impactante, vemos la sangre y el cuerpo demacrado de la pobre mujer; para cuando el director decide hacer un corte, el silencio se apodera del espectador, no por simpatía o por dolor, sino porque entiende el nivel de barbarie que puede llegar a tener el ser humano, ya no es una película sobre la esclavitud, es una radiografía de la maldad de nuestra especie.

El trabajo de David Stein en la dirección de arte también es digno de destacar, las locaciones son maravillosas, se nota un esmerado trabajo en conjunto que se refleja en el vestuario, maquillaje, escenarios, y transporte; junto a la fotografía de Seann Bobbitt logran crear una película formidable.

Por último, mencionar las excelentes actuaciones, principalmente de Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender y la debutante Lupita Nyong'o. Ellos y el resto del elenco hacen creíble toda la historia. Ejiofor pasa del sentimiento paterno al dolor y angustia expresado por su vigor físico y una mirada que no pierde la esperanza. Nyong'o es solvente al interpretar a una mujer que no conoce más que el abuso, que se siente sucia y deprimida. Mientras que Fassbender hace gala de su capacidad camaleónica, su personaje pretende ser despreciable, un alcohólico que favorece el esclavismo y lo justifica desde la religión, su trabajo tiene la fortaleza y la visceralidad que ya ha mostrado en los filmes de McQueen (Hunger, 2008 y Shame, 2011).

Michael Fassbender (izquierda) recibe instrucciones del director Steve McQueen

Es una lástima que el final se extendiera y nos mostrara una escena demás, lo peor es que está muy mal actuada y resulta poco convincente, el inmenso trabajo de Chiwetel no es comparable con el pobre desempeño de los otros actores, quienes no están a la altura del resto del elenco de reparto, entre los que destacan Paul Giamatti, Benedict Cumberbatch y Adepero Oduye. Un pequeño lunar para una gran película, acaso alguna solicitud explícita de los productores o un desatino del director.



Avance de la película:



Conferencia de prensa para el Festival Internacional de Toronto (inglés):



2 comentarios:

  1. Gracias Yoshua por tus comentarios,que me hacen volver a ver 12 años de esclavitud, por segunda vez.
    Delia

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