sábado, 4 de enero de 2014

La postura del hijo




Título original: Pozitia copilului. Rumanía. (2013). Color
Director: Calin Peter Netzer
Guion: Calin Peter Netzer y Razvan Radulescu
Cinematografía: Andrei Butica
Montaje: Dana Bunescu
Duración: 112 minutos

Elenco:

Luminita Gheorghiu como Cornelia Keneres
Bogdan Dumitrache como Bardu
Vlad Ivanov como Dinu Laurentiu
Florin Zamfirescu como Domnul Fagarasanu
Ilinca Goia como Carmen
Natasa Raab como Olga Cerchez
Adrian Titiene como el padre

Premios:

Festival Internacional de Berlín: Oso de oro mejor película y premio FIPRESCI



Drama intenso en el que dos familias se encuentran tras un hecho trágico. Un accidente automovilístico hace que la adinerada familia de Bardu mueva sus influencias para evitar que este sea llevado a la cárcel, del otro lado, una familia de clase media quien no puede costear abogados.

El director narra con destreza los dos ambientes familiares, durante la primera parte conocimos a la madre de Bardu, Cornelia, maravillosamente interpretado por Luminita Gheorghiu, una de las mejores actuaciones del año; ella es la matriarca de la familia y quien mueve los hilos de la misma. Nada sucede sin que ella se dé cuenta, por eso cuando contesta la llamada telefónica indicándole sobre el accidente, lo primero que hace es ver cómo soluciona el "problema", para eso recurre a su larga lista de influencias.


Por el otro lado, encontramos una familia en luto, la impotencia y el dolor les han caído encima. Netzer aprovecha para hacer una radiografía de la sociedad rumana, la división de clases sociales y las desigualdades políticas. 

La postura del hijo no es una película dramática sobre la pérdida de un hijo, tampoco es un melodrama sensiblero, es una descarnada crítica de las acciones humanas, esa sentimiento es representado por Cornelia, quien se valerá de sobornos, trucos y mentiras para hacer ver a su hijo -y a su familia, por añadidura- como la víctima. Resulta chocante los momentos en que se reúne con la otra familia para ofrecerles una "solución", su cinismo no tiene límites.

Y lo que el espectador -y tal vez el lector- se pregunta es ¿qué hace el hijo? El título lleva implícita su presencia, pero el filme lo tiene como una figura entre las sombras, poco a poco conocemos la situación con su esposa, sin embargo es tanta la influencia de su posesiva madre que él difícilmente puede hacer algo sin la supervisión materna, su esposa, por otro lado, tiene sus propios planes.

La fotografía también juega con esa mezcla de ambientes, pasando de los colores cálidos de las primeras escenas a colores fríos conforme el desenlace se aproxima. 

El cine rumano de hace una década atrás viene explorando las marcadas diferencias de su sociedad, es un cine comprometido, ideológico, de denuncia y finamente representado, vale la pena seguirlo.





 Avance de la película:

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