martes, 3 de diciembre de 2013

Like someone in love





Título original: Like someone in love. Japón-Francia (2012) Color
Director: Abbas Kiarostami
Guion: Abbas Kiarostami
Cinematografía: Katsumi Yangijima
Montaje: Bahman Kiarostami
Duración: 109 minutos


Elenco:

Rin Takanashi como Akiko
Tadashi Okuno como Takashi Watanabe
Ryô Kase como Noriaki
Denden como Hiroshi



A finales de los años noventa, el reconocido director iraní, Abbas Kiarostami, visitó Japón, de ese viaje quedó en su memoria la imagen de una chica con vestido de novia; en sus siguientes viajes al país asiático, el director seguía buscando a esa chica, sin querer encontrarla realmente, sino que su recuerdo era suficiente.

A raíz de esa anécdota, Kiarostami decide filmar "Like someone in love" una interesante película sobre el amor, las relaciones de pareja y las circunstancias arbitrarias alrededor de estas.

Akiko es una joven estudiante que decide trabajar como prostituta al llegar a Tokio, su novio es sumamente celoso, pero desconoce el oficio nocturno de su pareja. En una noche específica, Akiko es enviada a la casa del profesor retirado Takashi, quien más que sexo, desea compartir con alguien la velada y la cena. El filme transcurre durante esa noche y el día siguiente, demostrando la maestría del iraní para narrar una historia a través de un muy buen guion, lleno de hermosos momentos que quedan en la retina.

Lo mejor del argumento es su verosimilitud, las circunstancias que se presentan pueden calzar perfectamente en otros escenarios con otros rostros, lo interesante es la manera en que Kiarostami dirige esta película, con un esmerado encuadre que busca a través de la fotografía mostranos un mundo de contrastes, emocional y volátil. La sutileza de los movimientos de cámara son acompañados por largas secuencias en las que conocemos las motivaciones de los personajes, principalmente a la joven Akiko, quien constantemente se debate en un mundo de hombres y va olvidando su pasado (representado en la abuela a quien no ve).

El trabajo de montaje es bastante bueno, pasando de escenas largas en las que la acción se sucede casi en tiempo real, al uso de elipsis para agilizar la trama, principalmente en la última media hora. 

Gran parte del atractivo del filme recae en la pericia del director para no contarnos todo, sino que busca tentar al espectador con una historia y que este se sienta libre de completarla, tal como él lo experimentó en esa visita al Japón a finales de los años noventa. Para quien no esté acostumbrado al ritmo del cine asiático, la película puede parecer lenta, sin embargo, eso no significa que su argumento esté vacío, al contrario, tiene varios matices que la hacen muy interesante y sugieren más que dar contada la historia.

El trabajo de Rin Takanashi (Akiko) y el de Tadashi Okuno (Takashi) es de lo mejor; sus actuaciones son creíbles, ella una mujer joven víctima de diferentes abusos y perdida por diferentes razones; él, un anciano que guarda en su mirada y sus breves diálogos la sabiduría de una vida: "Cuando sabes que te van a mentir, es mejor no preguntar" (diálogo que le dice al novio de Akiko).

Con una fotografía cálida, una banda sonora delicada, justa; "Like someone in love" es un filme para disfrutarlo en su plenitud, dejarse llevar por la historia, sus pequeñas pistas y completarlo de acuerdo al estado de ánimo.


Avance de la película:


Entrevistas con el director Abbas Kiarostami:



Upstream color






Título original: Upstream color. EE.UU. (2013). Color
Director: Shane Carruth
Guion: Shane Carruth
Cinematografía: Shane Carruth
Montaje: Shane Carruth y David Lowery
Música: Shane Carruth
Duración: 96 minutos


Elenco:

Amy Seimetz como Kris
Shane Carruth como Jeff
Andrew Sensenig como The Sampler
Thiago Martins como el ladrón





"Upstream color" es una película que bordea los géneros del drama y de la ciencia ficción, una obra inquietante que exige mucha concentración del espectador para atar los hechos que se presentan. El multifacético Shane Carruth nos brinda un mundo abstracto de sensaciones en el que expone la vida de una pareja, Kris y Jeff, quienes están afectados por un ciclo de trasgresiones a su privacidad.

El filme es una maravilla visual con inquietantes tomas llenas de hermosos colores, pero que producen un estado de perpejlidad, esto se debe a que el director opta por narrar casi exclusivamente a través de las imágnes, los diálogos son pocos, la mayoría hacen referencias a conversaciones, por lo que es necesario seguir con atención la historia para poder comprender los eventos; esto en sí suena fácil, el asunto es que el trabajo de montaje hace que los actores pasen en cuestión de segundos de un espacio físico a otro, pero el cambio solo consiste en el espacio, porque el tiempo sigue siendo el mismo, es decir, la situación en que se encuentran en un momento dado continúa su orden lógico a la vez que vemos a los personajes pasar de un escenario a otro. El juego lúdico que propone el director se vuelve más interesante en tanto que pasado y presente se mezclan, además, hay una base ficticia en los eventos, así, no estamos ante el drama de una pareja; sino que a través de la ciencia ficción se nos muestra cómo un organismo (gusano) es introducido al cuerpo de Kris y la conexión que esto provoca con unos cerdos y orquídeas. 

La narración puede resultar confusa debido al uso del montaje paralelo que trata de explicar la conexión entre los cerdos y la pareja (Kris y Jeff), también hay momentos en que algún personaje experimenta un estado alterado de consciencia, sea debido a alguna droga o por hipnosis, esto crea secuencias oníricas muy llamativas. La atmósfera del filme la completa la excelente banda sonora, esta crea un mundo sensorial tanto ambiguo como inquietante, logrando transmitir la constante confusión y frustración de los protagonistas.

El trabajo de maquillaje está muy bien hecho, principalmente con el personaje de Kris, a quien vemos pasar a través de diferentes situaciones, cada cual la compromete emocional y físicamente, los diferentes cortes de cabello y maquillaje logran crear los diferentes estados anímicos del personaje. Las actuaciones también son sólidas, destaca el trabajo de Amy Seimetz como Kris. La dirección de actores también está bien lograda.

Existe una intención de mostrarnos la reacción en cadena de la manipulación a la que es sometida Kris, quien se ve afectada en todos los ámbitos de su vida, luego, al conocer a Jeff, descubren similitudes que les permiten sincronizarse por momentos; Carl Jung, hablaba del principio de sincronicidad, refiriéndose a las razones acausales por la que dos eventos o sucesos guardan una similitud, estos eventos atañen a personas específicas y tienen una base arquetípica. En la película vemos a una pareja (arquetipo de la unión), también tenemos a la esfera animal (cerdos) y a la vegetal (orquídeas), la pareja comparte la manipulación a la que fueron sometidos, la misma que los vincula a los animales y a las plantas; el arquetipo de la sombra está representado por el Ladrón, quien busca satisfacer sus propios intereses; mientras que el recolector (Sampler) es un testigo de lo ocurrido y su papel resulta ambiguo, como lo expresó el director: "So the idea that they would find this pig sampler, or this pig-farmer/sampler character, to be the culprit for all of their problems — when, in reality, we of the audience see [that], of the three people continuing this life cycle, the thief is definitely malicious, the orchid harvesters are definitely benign. It’s the sampler who is interesting, but not necessarily doing anything wrong. He is an observer. You can make a case for whether or not he's culpable, in being able to benefit from the observation..."


Otras referencias que aparecen en la película, es el ensayo "Walden" escrito por Henry David Thoreau. La inclusión de esta obra refuerza el sentido biológico y natural que el director quiere darle al argumento, cuyo estilo recuerda a la filmografía de Terrence Malick. 


Avance subtitulado de la película:


Sesión de preguntas con el director (en inglés):


Entrevista con el director (en inglés):