sábado, 30 de marzo de 2013

El cine como medio socializador

Fotograma de "1984" (Michael Radford, 1984)

Toda sociedad tiene mecanismos para ejercer un control sobre aquellos miembros que la conforman, entiéndanse los individuos con su cotidianeidad envueltos en un contexto social de continua interacción. Desde niño, el ser humano es bombardeado por una serie de mensajes socializadores que buscan determinar el lugar y la forma en que cada uno deberá comportarse idealmente dentro del marco social en que se encuentre. Esto último es importante porque dependiendo de la zona geográfica, así variarán el idioma, las costumbres, la cultura y las exigencias inmediatas. 

Fotograma de Brazil (Terry Gilliam, 1985)

Con los avances tecnológicos las sociedades han ido evolucionando y adecuándose al contexto. En su momento la imprenta revolucionó el concepto de comunicación y educación. Los viajes a través de los océanos y el cielo permitieron divulgar costumbres, así como hacer negocios y fomentar la interculturalidad. En la actualidad, los avances se hacen a través de medios virtuales con plataformas tecnológicas que cambian en cuestión de momentos. Hoy, estar "conectado" utilizando dispositivos móviles en una red de comunicación no es extraño a casi nadie, pero a la vez que se crean formas de entretenimiento y espacios de interacción a través de la internet, también se socializa por los mismos canales.

La socialización inicia desde antes de nacer, cuando los progenitores o futuros responsables planifican la existencia del ser no-nato según sus características sexuales, hablamos de una socialización por género que dividirá a la especie en dos y cuyo mensaje se continuará por el resto de la existencia. Son diversos los canales por los que los mensajes son entregados, así como diversos sus participantes. Nadie está exento de ser socializado y nadie escapa de divulgar un mensaje. La familia o el entorno que rodea a cada persona desde su nacimiento es el primer encargado de enseñar roles y ejercer una autoridad que mantenga un estatus quo del sistema. Posteriormente, existen una amplia gama de instituciones educativas que harán más rígidas las reglas de comportamiento, pensamiento y acción. Es la etapa en la que la socialización cala a profundidad en cada individuo y lo hace partícipe del mecanismo con que funciona la sociedad, consiste en "educar" según un marco ideológico y valorativo determinado; se crean modelos ambivalentes (bueno vs malo, correcto vs incorrecto, etc.) que definirán al ser humano. Dentro de ese contexto las instituciones religiosas también socializan según sus intereses.

Entre los medios a través de los cuales se transmite el mensaje, están los impresos (revistas, periódicos, libros), los radiales y audiovisuales. La televisión y el cine se encuentran en esta última categoría. La internet debido a su diversidad de usos puede encajar perfectamente en las tres categorías: se puede acceder a material escrito, auditivo y audiovisual.


Mucho se ha escrito sobre la función de la televisión, pero poco sobre la manipulación de las masas a través del cine, una socialización peligrosa por cuanto está disfrazada de entretenimiento y por su alcance masivo en una aldea global cuyas fronteras se expanden a diario. El cine puede llegar a ser arte como puede utilizarse para denunciar un hecho (el género documental se caracteriza por esto), hay que tener en cuenta el valor subjetivo de la apreciación de cada espectador, pero también hay que considerar el factor publicitario y comercial que tiene el cine que no se encuentra tan desarrollado en otras formas artísticas de expresión. Por ejemplo, en una obra literaria o pictórica, en una escultura o en una danza, puede haber alguna alusión con fines comerciales a un producto, pero no constituye la finalidad de la obra como tal. Las artes o más precisamente un movimiento artístico irrumpen en el estatus quo de las sociedades, critican sus bases y plantean un espacio de reflexión, sin embargo, el efecto no es duradero, el capitalismo como modelo de producción absorbe cualquier tendencia y la transforma en términos de mercado, así, un artista y su obra es re-socializado para que tenga cabida dentro del marco general de consumismo, se crean tendencias, estilos, modas para vender un producto determinado a diferentes personas pertenecientes a distintos estratos socioeconómicos; mientras alguien tendrá un bodegón de Cézanne otro tendrá un bodegón que compró en un mercado.

El cine tiene una desventaja cuando pretende ser arte, la cual consiste en la forma en que es percibido por el público. Si se experimenta drásticamente en el cine, los resultados no son los más satisfactorios en términos de taquilla, por lo que la inversión no se recupera y el resultado es que no se apoyen proyectos similares. Una película está a merced de los productores y del afán de dinero que estos quieran generar. Este fenómeno no sucede tan drásticamente en la literatura, la pintura, la danza, etc. Artes en las que se aprecia cierto grado de experimentación e innovación. Por el contrario, la innovación en la industria cinematográfica se ha caracterizado por buscar mayores mercados, mas no necesariamente mayor calidad. Lejos quedó el tiempo en el que el sonido irrumpió en el cine, después lo hizo la imagen a color, posteriormente diversos lentes y tipos de cámara permitieron filmar secuencias con mayor grado artístico. Esto no significa que la creatividad haya muerto, los directores pueden seguir haciendo metáforas a través de la cámara; sino que el espacio para la experimentación es muy delimitado, si no hay ganancias las oportunidades son mínimas. Como consecuencia, el cine se ha convertido en un producto de fábrica. Se realizan filmes con la celeridad con que se hacen electrodomésticos, computadoras o automóviles; se ensamblan las partes y se vende el producto. Este se caracteriza por su simpleza de contenido, por las fórmulas repetidas y su falta de ambición, es cuando el cine se usa descaradamente para socializar al espectador, no se pretende la reflexión o la divulgación de un acontecimiento, el objetivo es vender, crear necesidades ficticias y amoldar las mentes dentro de un marco de valores que no desestabilicen el estatus quo. 

Para entender este funcionamiento hay que dividir las películas en los géneros más comunes con que se nos presentan en las carteleras, videoclubes e incluso por medio de plataformas digitales (sea legal o no su distribución).

Fotograma de A Clockwork Orange (Stanley Kubrick, 1971)


1. Animación para infantilizar


La gran mayoría de filmes de animación tienen como público objetivo a los niños. Se trata de un mercado compuesto en el que se producen desde juguetes, paquetes de comida, ropa y demás productos. La exigencia es mínima porque la película "infantil" permite a los padres o tutores pasar rápidamente el tiempo con los menores y difícilmente se les explica el contenido o mensaje del filme. Existe, además, la tendencia de antropomorfizar a los animales protagonistas de estas películas, el mayor riesgo en el que se incurre es que las situaciones están llenas de estereotipos y los personajes actúan de manera que no corresponde a la supuesta edad biológica que representan. Las situaciones graciosas se caracterizan por escenas de violencia de género o acoso. Se reproduce una idea manipulada de familia, en la que los roles están distribuidos de forma sexista y se da el mismo mensaje que la escuela, la religión y la familia promueve.


Es muy difícil que películas de este género dirigidas para un público adulto sean estrenadas en salas comerciales, por lo general su difusión es muy limitada y marca la tendencia de que si es animado es para niños. Entre los problemas que esto genera, está la falta de control del material audiovisual que los padres o encargados permiten ver a los menores. Resulta curioso que para los encargados de censurar un filme animado, califiquen con menor gravedad la muerte de un "monstruo" o "extraterrestre" con respecto a la muerte de un humano.

Este género fílmico es el que más se presta para la explotación comercial, las tecnologías más avanzadas aprovechan el espacio de trabajo para presentar una cantidad de producciones en formato 3D cuyo principal objetivo es facilitar el cobrar una entrada con un mayor valor. Si entendemos que estas películas se realizan para los niños principalmente, vemos el valor de mercado que tiene cada filme en su totalidad. Los niños no tienen claro la autonomía de su personalidad, ellos buscan ser aceptados por sus iguales y quieren los productos que están "a la moda"; sin importar la clase social a la que pertenezcan, van a querer los mejores juguetes, los videojuegos más recientes, la ropa con su personaje preferido, incluso los útiles escolares tienen que tener tales distintivos, eso les genera una noción de identidad. Sin embargo, esa identidad ha sido fabricada, no es real, es un espejismo. No van a ser mejores o peores personas por poseer un determinado juguete o vestir con determinado estampado. Vemos cómo el cine facilita una socialización desde edades tempranas y el peligro que genera para la conformación de la personalidad. Ahora, si asumimos que los padres o representantes les compran ropa, juguetes, videojuegos, útiles escolares con determinada marca publicitaria, estamos hablando de un valor comercial que tiene la socialización, ¿quién se está beneficiando con la venta de tales productos? Al final, se le da mayor importancia a cómo vestir que a cómo sentir, ¿cuántas personas en ese proceso se toman el tiempo necesario para educar a los menores indicándoles los estereotipos sexistas de la película que vieron? ¿Cuántos niños crecen sin haber asumido esa falsa necesidad de identidad a través de una marca? ¿Quién explica que la situación cómica de la película no debió ser considerada de esa manera, porque refleja un acto de bullying (acoso, intimidación, maltrato a nivel físico, psicológico y/o emocional)?

Desde la infancia temprana se crean películas que favorecen la socialización de ciertas costumbres que son dañinas, pero que se consideran naturales o se asumen como tales, por lo que difícilmente se critican. Y, segundo, que el espacio para propuestas fílmicas de este género para un público adulto son escasas; lo que se pretende no es mayor violencia en el cine animado, sino mayor profundidad de contenidos, un detalle más exhaustivo en el tipo de dibujo que abarque tanto la técnica como el color y la forma, y más rigurosidad en cuanto a las temáticas, que se permitan explorar realidades como lo hacen las películas Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007), Mary y Max (Adam Elliot, 2009), Colorful (Keiichi Hara, 2010).


2. Comedias hormonales


Este género es de los más vistos, su público meta principal son adolescentes y adultos jóvenes. La trama básica recurre a humor escatológico, soez y vulgar; bromas crueles, situaciones absurdas, referencias sexuales y un altísimo contenido sexista. Los protagonistas suelen ser o bien una pareja (hombre y mujer) o un grupo de estudiantes y/o amigos (de ambos sexos). En el primer caso se encuentran las mal llamadas comedias románticas, esto es un error, porque la noción de romanticismo es manipulada y la idea de amor es maniquea: el amor surge cuando una de las partes se subyuga ante la otra, no porque la acepta, no porque no pretende cambiarla (o), o porque ambos crecen en compañía. Nada de eso interesa, el resultado es la relación coital, la lucha sexista a través de estereotipos y el final esperado de cuento de hadas en el que la pareja "vive feliz".

Analicemos la falacia del argumento. Primero, estas películas cuentan con actores y actrices que denotan un concepto de belleza específico, en el que las intervenciones quirúrgicas y los arreglos de cámara son la tónica principal y distan mucho de la realidad. La mujer es codiciada por su cuerpo, es una mercancía y un premio para la virilidad masculina. Usualmente los personajes se ven envueltos en una serie de hechos por los que no los vemos trabajando o sencillamente el guión nos indica que no necesitan trabajar. Con la falsa noción de un cambio interno en los personajes se llega a un clímax que es exactamente igual en la inmensa mayoría de las películas y que es el esperado por el público desde el momento en que decidieron ver la película. El mayor truco de socialización que tiene este tipo de películas es que venden descaradamente un producto: felicidad, o deberíamos decir pseudofelicidad. Para adquirirlo el primer requisito es aceptar que una persona es incompleta y necesita de otra, para ello hará lo que sea necesario, entiéndase cualquier situación absurda y estúpida (que son las que causan las risas entre los espectadores) mientras reproducen un patrón de roles sexistas los cuales no son cuestionados. Para facilitar la venta del producto, se usan protagonistas que se asemejen por edad al público meta que se desee, así, ellos envidiarán los atributos físicos de los actrices, mientras que ellas desearán que sus respectivas parejas o futuros pretendientes sean tan galanes y viriles como los actores de estos filmes. No se engañen y no crean que van a criticar los defectos que los personajes tengan, eso resulta tan superficial que pierde interés, lo que importa es el carro, la casa enorme en que viven, los viajes lujosos, el tiempo y el dinero necesario para "conquistar" al otro sin necesidad de trabajar. Se trata de un paquete publicitario completo, venden la idea de lo que debe ser vivir, de lo que se debe tener / poseer para lograrlo, de lo contrario nunca se va a conseguir la modelo o el galán con que se ha socializado a las personas desde que les leyeron un cuento de hadas con la princesa y el príncipe. El resultado real de ver estas películas, es que las personas se dan cuenta que sus propias vidas no se acercan en nada al estilo de vida de los protagonistas, que sus parejas no son tan "hermosos o bellas" de acuerdo con el parámetro de belleza creado en la ilusión del filme y, finalmente, que sus casas y demás objetos carecen del valor que desearían. En términos de salud, las personas se deprimen y estresan más al regresar a su cotidianeidad, esto genera una serie de problemáticas psicosociales en una sociedad, personas enfermas e insatisfechas son individuos que consumirán aquello que la misma sociedad vende como solución a la infelicidad. Es un círculo vicioso, en el que una película te genera un malestar y te crea una necesidad y para ambos la sociedad ya tiene "su" solución.

El segundo caso, las películas con grupos de amigos, la función es más básica. Las bromas y las situaciones suelen ser extremadamente absurdas y denigrantes para algún personaje. Estas películas facilitan a consolidar una falsa idea de camaradería, de amistad. Es frecuente que sean vistas por grupos de amigos que se sienten reflejados en las acciones que ven. Es un comportamiento similar al de la masa en los fenómenos sociales. Lo que la masa hace no necesariamente sus miembros reproducirán individualmente, acá también hay un alto contenido discriminatorio que refleja aspectos inconscientes en el espectador, ¿por qué, si no, les resultaría gracioso? A lo que hay que cuestionarnos, ¿cuál es el interés de socializarnos un odio hacia otra ser humano? Hay una manipulación deliberada de la opinión que se generará el espectador, quien filtrará el mensaje con menos rigor, puesto que el contenido del filme es liviano y usa la comedia como medio difusor.

Queda establecido cómo se usa este género cinematográfico para socializar a la población desde el comportamiento en grupo hasta las relaciones de pareja. Si la pornografía es una distorsión de la relaciones coitales, este tipo de comedia es una distorsión de las relaciones interpersonales.



3. Dramas lacrimógenos


Esta categoría es más difusa de aclarar, porque estas películas suelen estar mejor realizadas y muchas veces cuentan con galardones que reconocen algún mérito de las mismas. Lo cual no hay que aceptar ciegamente; muchos premiaciones sirven para inflar el valor en el mercado de una película, favorecer una marca comercial, un estudio o una productora. El tema de las nominaciones y las victorias genera un valor agregado y favorece la opinión de los espectadores, tanto de los que ya han visto un filme como de quienes no lo han hecho, pero lo harán porque obtuvo algún reconocimiento.


Estos dramas son muy variados, algunos están precedidos con la etiqueta de "basados en hechos reales", otros buscan explotar un evento real (reciente o histórico) o una situación sensible para realizar la película. Muchas de estas producciones son creadas para salir directo a videos o al mercado casero (películas para televisión). La diferencia con otros filmes de mayor envergadura e importancia, radica en la manera en que están filmadas, los recursos con que cuentan y el carácter moralista de la producción. Los guiones como los directores pueden ser buenos o mediocres y el resultado puede ser muy variado, pero por lo general, es fácil distinguir entre un drama cuya finalidad no es hacer llorar al público (aunque esto puede ocurrir) sino contar una historia y para ello utiliza diversas técnicas y un lenguaje narrativo elaborado; y otros filmes que abiertamente imponen una visión de mundo en el que juzgan y valorizan ideologías o personalidades sin otro afán que el de imponer una forma de pensamiento. En este sentido es cuando la socialización es más peligrosa, porque usa un medio que llega a las masas para enviar un mensaje, si tomamos en cuenta que la película puede estar basada o inspirada en hechos reales es más peligroso la imposición de una visión de mundo. Conceptos como identidad nacional, patriotismo, nación, entre otros; son utilizados antojadizamente, tienen una finalidad política y la socialización es una forma de control político-económico. Al impulsar una manera de pensar a un grupo poblacional específico, se garantiza un control sobre el mismo y una simpatía y aceptación cuando en el mundo real los gobiernos realizan ciertas acciones como las guerras. Esta socialización permite la discriminación y el odio entre seres humanos.


4. Acción androcéntrica


Una gran parte del mercado anual de películas lo comprenden filmes de acción. Estos simbolizan por excelencia la visión parcializada de la realidad, una visión androcéntrica en la que el hombre es el centro de todas las cosas y la medida de las mismas. La concepción femenina de los hechos no importa, la mujer es un trofeo más que el hombre ostenta.

Estas películas plagadas de testosterona son las más machistas de todas y revelan grandes carencias psicoemocionales en la población. Se erigen prototipos de "héroes" quienes con armas en mano, destruyen cuanto haya a su paso y se quedan con el botín al final. Las historias van desde elaboradas tramas hasta la más vacua acción. El público meta es el masculino y utiliza todo tipo de estereotipos de manera reiterativa; los desnudos "gratuitos" o sin validez dentro del guión son frecuentes, eso sí, quienes se desnudan son las mujeres. Cabe mencionar que la Motion Picture Association of America (MPAA) ente que regula la censura en Estados Unidos considera que mostrar unos senos o el trasero de una mujer en una película merece una calificación de R (restricted) que significa que se recomienda que un adulto acompañe al menor de edad; mientras que si se muestra el trasero de un hombre la calificación es NC-17, la cual significa que bajo ninguna circunstancia la película es apta para menores de edad. Es evidente el sexismo detrás de la regulación. De manera similar ocurre en Europa y en América Latina con la censura de las películas por temas de desnudez.  Lo que llama la atención es cómo es más peligroso el trasero desnudo de un hombre que la matanza indiscriminada o las secuencias de violencia de las propias películas.

El mensaje que dejan estas películas es tremendamente nocivo para la salud pública, una idea distorsionada de género, la resolución violenta de los conflictos, se crea la asociación entre fama-fortuna y delincuencia. Es muy común que los criminales sean protagonizados por actores muy reconocidos a quienes el público, tanto el femenino como el masculino, idolatran, por lo que esperan que el criminal termine huyendo; se distorsiona en este caso la idea de justicia: si en la vida real alguien roba un banco la reacción generalizada es de reproche; pero si el actor de moda hace una película en la que es un "profesional" que roba bancos, la reacción es de aprobación e idolatría.

Como se mencionó antes, el componente sexual es recurrente. Las armas son símbolos fálicos, una extensión del poder que representa el miembro del varón en el androcentrismo. Incluso las pocas películas con mujeres protagonistas en este género son sexistas, porque incluso ellas no están en función del público femenino, sino que están para el goce del hombre, para ello usan un vestuario sugerente, no dejan de ser objetos. Este tipo de socialización conlleva a una reproducción de los comportamientos vistos en los filmes, cuyas consecuencias en materia de salud son evidentes. Bajo la premisa de que un hombre resuelve sus problemas a la fuerza y no demuestra sus sentimientos, se puede llegar desde un incidente violento en la carretera, a un cáncer no detectado porque el hombre "no puede" demostrar dolor y se debe "aguantar como los machos".


5. Ficción - Fantasía pueril


Junto con las películas de animación este es el otro género de mayor crecimiento actualmente. Vamos a dividir esta categoría en dos secciones: "Superhéroes al rescate" y "Se nos acabaron las ideas, adaptemos un libro".


5.1 Superhéroes al rescate


Las nuevas tecnologías en efectos especiales han hecho que vivamos la era de los superhéroes en el cine. No se trata de que hasta ahora se hagan este tipo de filmes, sino que estos resultan los más taquilleros y por lo tanto son los que la industria quiere explotar para sacar mayores ganancias. El problema consiste en que salvo unos poquísimos filmes, el resto es entretenimiento basura. Siguen una consigna similar a las películas de acción androcéntrica y carecen de profundidad temática y narrativa, incluso en varios casos las fuentes en las que se inspiran (los cómics y novelas gráficas) son más maduras y coherentes. La simpleza de los guiones no exige mucho del público a quien se dirige, los efectos especiales cobran mayor protagonismo y buscan ocultar las carencias de la película.

Los héroes en trajes se convirtieron en nuevos dioses, desde los niños hasta los adultos desean tener esas habilidades y tener esa vida llena de riesgos, es una forma alternativa de vender una vida de sueños; aparecen subculturas que solo viven para hablar de estos temas y ni siquiera saben cuál es el presidente del país en el que viven o alguna noticia real que haya sucedido durante la última semana; no todos, pero algunos se suelen abstraer de la realidad, esto es un factor que llama la atención, ¿por qué la masa consume un producto en el que un héroe o heroína salva el mundo? ¿Por qué se identifica con tal personaje y el contexto?  La respuesta la tenemos en la propia socialización, como hemos visto, socializar es el ejercicio activo de un poder, para perpetuarse en ese poder, los grupos que controlan las sociedades juegan con las leyes, el resultado evidente es la desigualdad social y económica, ante la impotencia del ciudadano común, este proyecta sus anhelos de retribución, venganza e igualdad en los superhéroes. Si antes los salvadores salían de las páginas de los libros, ahora lo hacen desde las pantallas de los cines. Se socializa a canalizar las frustraciones a través de este tipo de películas. La otra función evidente que tienen estos filmes es generar un mercado de consumo masivo, que va desde la propia película, figuras de acción, juguetes, ropa, diferentes accesorios, etc., la cantidad de productos es impresionante y si recordamos el efecto que tienen las películas animadas en el público infantil, acá podemos hacer la analogía con un público que va desde los niños hasta los adultos quienes consumen todo tipo de accesorios.

Las fuertes campañas publicitarias hacen que la percepción del público para estas películas ya esté "comprada" desde antes, por lo que es común encontrar comentarios muy favorables para este tipo de cine cuando en realidad es una producción en masa, de escenas repetidas con muy poco valor artístico, muchas de ellas con pésimas actuaciones y un desarrollo de la historia muy pobre.


5.2 Se nos acabaron las ideas, adaptemos un libro


En el otro apartado tenemos la enorme cantidad de adaptaciones de fuentes literarias que estamos experimentando en los cines actualmente. Por un lado, se adaptan fenómenos de ventas que carecen de cualquier valor como literatura y por otro, cada vez vemos con mayor frecuencia cómo arruinan historias clásicas, cambiando antojadizamente los argumentos, desvirtuando la fuente de inspiración. La falta de originalidad junto con el ansia de generar dinero hacen de estas producciones las favoritas, principalmente porque están dirigidas a un público que no exige mucho, que se sienta y espera que se desarrolle una historia que puede durar de dos a tres horas, los efectos especiales vuelven a ser los mayores protagonistas mientras que la historia carece de interés, aunque el libro o historia original sea realmente buena.

Estas películas al igual que las de superhéroes abarcan un amplio público que se traducen en una gran porción de mercado, por lo que el consumo de productos derivados del filme es enorme. Las carteleras constantemente ofrecen este tipo de películas y el espectador ha sido domesticado para ir a consumirlo en masa, sea que lo vean en cines, lo alquilen o lo consigan de manera pirata, el fin importa tan poco como la propia película, por eso los consumidores actuales no son tan exigentes en cuanto a la calidad; da igual que se descargue un filme en mala resolución que verlo en el cine o en una pantalla diminuta de teléfono, la idea de consumo es primordial y el disfrutar de la experiencia es secundario. 

En estos casos la socialización busca vender un producto, mantener un mercado activo, por eso este tipo de películas se crean con tanta rapidez, se pretende que se consuma no que se critique, no importa la percepción analítica, eso no tiene valor en las sociedades actuales. Lo que importa es generar necesidades de consumo, hacer creer a las personas que si compran algo van a ser felices, si no lo consiguen, que continúen comprando hasta lograrlo, es el mayor círculo vicioso de la historia de la humanidad. El cine no escapa a esta dinámica. Además, sirve para fomentar la ignorancia al cambiar drásticamente el argumento de la historia original, muchas personas prefieren ver la película a leer el libro, ante menos lectores mayor la ignorancia de una sociedad.


6. Terror para pre (y post) púberes


La última categoría se refiere al cine de terror y suspenso. Mayoritariamente dirigido para adolescentes y adultos jóvenes. Estos géneros han sido muy polémicos, principalmente el de terror. Primero debemos preguntarnos qué nos asusta, a qué le tememos; si encontramos esas respuestas podemos cuestionarnos ¿a qué quieren que le tengamos miedo?  Durante los años 30 del siglo pasado hubo un auge del cine de monstruos, Drácula y Frankenstein fueron los favoritos. La Hammer y la Universal explotaron el género gótico y de monstruos. Después vino la era atómica, la bomba nuclear; aparecieron películas que mezclaban la ciencia ficción con el terror hacia insectos y demás bichos que aumentaban su tamaño y perseguían a los humanos. Poco después, la atención se desvió hacia los extraterrestres, seres sobrenaturales, eventos paranormales, entre otros.  En la actualidad son los asesinos en serie.

Exceptuando muy pocos filmes, la mayoría busca generar reacciones de espanto en los espectadores a través de la sangre, la tortura, lo visceral.  No se critica una thriller sobre un asesino en serie, sobre hechos violentos, hay libertad creativa, pero se espera que la historia esté desarrollada de manera inteligente, que una escena violenta de muerte sea parte de la película, no que se convierta en lo único que vemos. Es muy diferente cuando la sevicia se convierte en entretenimiento, eso es un indicador de qué tipo de sociedad somos, bajo qué parámetros estamos viviendo. Si la finalidad para pasar un rato entretenido es ver torturas, masacres, miembros cercenados, vísceras, entonces somos un reflejo de una parte distorsionada de la sociedad. ¿Qué tipo de seres humanos somos que disfrutamos de ese tipo de violencia? ¿Qué pretendemos ser?

Tristemente son reducidas las propuestas inteligentes en estos géneros, aquellas que no basen sus argumentos en trucos visuales o sonoros y nos permitan adentrarnos en una historia que no nos deje respirar. Que el clímax sea algo inesperado o al menos que esté bien desarrollado; se han hecho muchas películas de suspenso y thrillers y es difícil sorprender, lamentablemente, parece que en la actualidad a falta de ideas se busca sorprender con escenas mórbidas. Hay que entender que este tipo de cine tiene un público ávido, sino, no se seguirían produciendo. Fanáticos que siguen a ciertos directores como si se tratase de un culto.

La socialización que se busca hacer acá es la más básica de todas, se pretende crear la noción de que hay que temerle a algo, no importa a qué. Siempre va a haber algo "malo", algo dañino, algo que quiere matarnos, abducirnos, experimentar con nosotros o convertirnos en un monstruo, no importa. Todas las sociedades lucran con el miedo, es conocido el fenómeno de los noticieros de inculcar miedo a la población a través de las noticias que presentan: asesinatos, violadores, guerras, pandilleros, asaltos, etc.  No significa que nada de esto existe, ni que hay que vivir de manera descuidada, sino que hay que saber leer entre líneas, saber tener una actitud crítica ante los noticieros; una persona informada, estudiada, con conocimientos es una persona difícil de engañar y manipular. El cine de terror se caracteriza por manipular a través de los sentidos, vemos aparecer de pronto algo en la pantalla o escuchamos una nota estridente mientras sucede algo, es la psicología detrás del género. Freddy (saga de Nightmare on Elm Street) y Jason (saga de Friday the 13th) debieron ser los símbolos para una propaganda de anticonceptivos o similar, porque siempre que alguien quería tener relaciones sexuales aparecían para matarlos.



Al dividir las películas en estas categorías no se pretende indicar que solo estas existen, ni que solo estos géneros hay. Tampoco se busca crear la noción de que no existen películas animadas, comedias, dramas, de acción, de ficción-fantasía o de terror que valgan la pena. Por el contrario, grandes filmes se han realizado en esos respectivos géneros. El objetivo tampoco es criticar a las personas que ven o disfrutan con determinado tipo de películas. El único afán de este ensayo es crear consciencia sobre los motivos que predominan en el cine comercial, no importa el lugar de procedencia de un filme, cualquiera puede caer en estas categorías, toda película es un mecanismo de socialización en el sentido que plantea una visión de mundo y del ser humano, establece los términos de interacción entre las personas y propone una manera de resolución de conflictos. Mientras que sí hay un interés en crear consciencia sobre los temas que se desarrollan popularmente en las películas más comerciales.

El cine puede llegar a ser arte a través del cine de autor, por medio de propuestas experimentales o con movimientos que hayan cambiado la historia (expresionismo, neorrealismo italiano, nueva ola francesa, cinema novo, etc.). Se pueden alcanzar logros significativos no en la totalidad, pero sí en las partes, una partitura, una fotografía, un vestuario, guión o actuaciones sobresalientes pueden hacernos apreciar un aspecto de un filme. Si no se mencionó el cine independiente, de autor o menos comercial, no fue con la intención de indicar que es absolutamente bueno; también hay grandes fiascos, pero indudablemente las propuestas buscan generar una respuesta en el público diferente. El gusto es una valoración subjetiva y en ese sentido es válido que cada individuo disfrute de diferentes tipos de cine; pero la socialización, el sexismo, los estereotipos no son subjetivos, han sido cuidadosamente perpetuados a lo largo de los siglos y tienen una finalidad específica, mientras más personas sigan ignorándolas más basura comercial, palomitera y carente de sentido artístico seguiremos obteniendo, eso sí, tenemos la opción de no consumir ese tipo de cine.

Fotograma de 8 1/2 (Federico Fellini, 1963)

lunes, 18 de marzo de 2013

Profesor Lazhar




Título original: Monsieur Lazhar. Canadá (2011). Color
Director: Philippe Falardeau
Guión: Philippe Falardeau basado en la obra Bashir Lazhar de Évelyne de la Chenelière
Cinematografía: Ronald Plante
Edición: Stéphane Lafleur
Música: Martin León
Duración: 94 minutos

Elenco:

Mohamed Fellag como Bashir Lazhar
Sophie Nélisse como Alice
Émilien Néron como Simon
Marie-Ève Beauregard como Marie-Frédérique
Nicole-Sylvie Lagarde como la psicóloga
Danielle Proulx como Madame Vaillancourt
Évelyne de la Chenelière como la madre de Alice

Premios:

Festival Internacional de Loncarno: Premios de la Audiencia y Gran Premio Variety Piazza
Festival Internacional de Toronto: Mejor película canadiense
Festival Internacional de Valladolid: Mejor guión y premio FIPRESCI
Oscar: Nominada a mejor película en habla no inglesa

El director Philippe Falardeau


Al inicio de la película el joven Simón descubre el cuerpo de su maestra colgando, ella se ha suicidado en el salón de clases. Este hecho es el catalizador de toda la película, la cual está basada en la obra (de un solo personaje) Bashir Lazhar de Évelyne de la Chenelière. Se trata de un filme humanista, lleno de sentimentalismo que nos hace reflexionar, cuyos actores nos transmiten sus dudas y temores.

Sin embargo, lejos de ser un drama meloso o un filme que explora la muerte de manera morbosa; "Profesor Lazhar" es un estudio introspectivo del ser humano, de sus conflictos, sus temores y los secretos que se cargan como pesadas lápidas. Todo esto es reflejado a través de su personaje principal, un enorme Mohamed Fellag quien da vida a ese humilde maestro inmigrante a quien sus estudiantes llaman Monsieur (señor) Lazhar.

Este tipo de película requiere que el actor sea capaz de transmitirnos una amplia gama de emociones, caso contrario, el filme se perdería en los hechos narrados y no sería significativo en sí mismo. Fellag asume la titánica tarea de llevar todo el peso de la película, marcar los ritmos, transmitirnos sentimientos y convencernos de que él es ese inmigrante argelino que enseña en una escuela en Quebec.


Lazhar sonríe, pero sus ojos denotan tristeza, su pasado nos es revelado a cuenta gotas, desconocemos casi todo de él.  Su caminar indica la pesada carga sobre sus hombros, un pasado que no le deja avanzar tranquilamente, inmediatamente nos preguntamos ¿qué dejó atrás?, ¿por qué se encuentra en Canadá? y más importante aún, ¿por qué llega a pedir empleo cuando se entera del fallecimiento de una maestra?

Si la muerte en sí no es algo en lo que se profundiza, el duelo y los secretos que este genera sí cobran mucha preponderancia en el relato. La directora (Danielle Proulx) no tiene muchas alternativas y decide confiar en ese hombre educado que le pide trabajo y asegura tener experiencia como docente. La escuela está dividida tras el suicidio de la maestra. Mientras los alumnos son tratados de manera grupal por una psicóloga, el personal docente continúa sus vidas, sus clases, para ellos el tema del suicidio se vuelve un tabú, pero es evidente que les afecta, el mantener el secreto y la actitud que toman también afecta a los niños (estudiantes de cuarto grado). El único que percibe el ambiente nocivo del lugar es Lazhar, sin embargo, conforme intenta hablar del asunto, la directora y el resto de profesores le llaman la atención y le piden que no interfiera.

En la clase la situación es convulsa. Un nuevo profesor, nuevas costumbres, ¿diferente idioma? Al parecer sí, el francés de Lazhar es anticuado para sus jóvenes educandos, él les dicta textos de Balzac y ellos le dicen que son "prehistóricos". La forma de hablar y expresarse de él, les resulta extraña a los niños; él no entiende de programas educativos y enseña de corazón, según sus instintos le indiquen; así, en una escena vemos como le pega a un niño que ha molestado a un compañero. Imaginen su sorpresa cuando son los propios estudiantes quienes le piden que se disculpen, luego se enterará de que está prohibido incluso abrazar a un estudiante.


Alice (Sophie Nélisse) y Simón (Émilien Néron) destacan por encima del resto de estudiantes, él se culpa por la muerte de su maestra y ella representa el querer seguir adelante, pero que no sabe cómo. Al inicio los vemos inseparables, pero la situación va cambiando, ella le recrimina "algo", otro secreto relacionado con la muerte de la maestra y esto hace que se vayan separando. Lazhar descubre en Alice a una niña muy inteligente y pronto la tiene como su favorita. La película nos permite apreciar someramente otras situaciones relacionadas con los personajes. Vemos el distanciamiento entre Alice y su madre (interpretada por la escritora de la obra en la que se inspira la película). También apreciamos la relación de Lazhar con una colega, quien es más impetuosa que él, más directa, mientras que él guarda una respetuosa distancia, algo le impide seguir adelante, ¿qué sucedió en Argelia que marcó la vida de Lazhar y lo hizo buscar refugio en Canadá? Otras escenas nos revelarán ese pasado traumático en su vida.


El director escoge bien los diferentes planos para armar la historia, nos cuenta el relato con gran sapiencia, con mesura, no gasta esfuerzos en tomas banales, nos muestra una cotidianeidad trastocada por un hecho simbólico, pero vemos a las personas, sus incertidumbres, sus estados afectivos. Esto lo logra con una gran dirección de actores y el estupendo trabajo del elenco. Ciertas tomas nos colocan desde el punto subjetivo del niño con respecto del adulto, así la cámara tiene un ángulo de abajo hacia arriba para colocarnos en la posición del niño; en otras escenas se hace un paneo al nivel de los pupitres, el director siempre está mostrándonos el relato desde la perspectiva de los niños, quienes están muy bien dirigidos y Fellag, como mencioné antes, hace un trabajo magnífico para transmitirnos desde su tristeza, impotencia, dolor, sufrimiento hasta su alegría y perdón. El trabajo de edición también es notable, el ritmo lento del filme es una metáfora del dolor interno de los personajes y el proceso de sanación que están llevando a cabo.


El factor climático tiene una función vital en el filme. Este transcurre de invierno a verano. El cambio de estación marca el proceso de duelo por el que atraviesan los personajes. Pasar del frío inhóspito (alegoría de la muerte / suicidio de la maestra) al calor y renacer del verano (símbolo de la vida, el cambio). Curiosamente, Falardeau filmó durante 28 días, la mayoría en verano para que los estudiantes no perdieran lecciones y para poder usar las instalaciones del centro educativo, es impresionante cómo con tan solo 4 días de filmación en invierno nos hace creer que toda la película ha transcurrido en esa época del año. La fotografía ayuda mucho en crear ese efecto y potenciar el clima como factor simbólico en el filme. La música original creada por Martín León acompaña sutilmente la acción, una de las mejores escenas es cuando Alice y Simón revelan el secreto que guardan, la escena está filmada sin música para acentuar el drama que vemos, una escena impecablemente dirigida.

Para apreciar esta película hay que recordar que no se trata de una producción comercial, al estilo hollywoodense. Por eso, el final puede parecer insuficiente para algunos, pero la intención del director nunca fue contarnos todo, al contrario, la trama al igual que los personajes deben ser entendidos como las estaciones, son parte del ciclo de la vida, todos pasamos por momentos de dolor, sufrimiento, culpa; pero también experimentamos el perdón, la alegría, la satisfacción. Ahí radica el mensaje de esa fábula que Lazhar lee a sus alumnos hacia el final, el abrazo con Alice marca el punto de inflexión de los personajes, quienes están listos para seguir adelante. Antes, ya hemos visto cómo Lazhar ha influido en la vida de sus alumnos, estos ya se han integrado con él, lo han aceptado (escena de la foto del aula); vemos cómo se preocupa por ellos (le lleva comida a un estudiante que suele dormir en clases aduciendo padecer de migrañas), les lee en clases, practica con ellos y les escucha cuando estos demuestran necesidad de comunicar.



Desde la perspectiva psicológica y en concreto desde la teoría del Cine Formativo, "Profesor Lazhar" es una película rica en detalles que pueden ser aprovechados en la acción docente. El espacio físico de la institución educativa es el que impera, no vemos, con excepción de unas pocas escenas la vida de los personajes fuera de la escuela. El modo en que la institución actúa con respecto al suicidio de la maestra deja muchas dudas. La psicóloga trabaja con los niños de manera grupal; el director opta por sacar a Lazhar del grupo y a nosotros con él, es decir, ignoramos la forma en que ella trabajó el tema con los estudiantes (misma situación ocurre en otras escena que involucra a la directora). Sin embargo, sabemos que el proceso duró pocas semanas y que no fue efectivo; la carta de una alumna indica el trauma que los niños sienten, Simón se culpa por el suicidio y los alumnos reclaman que los adultos están más traumatizados que ellos. La película nos muestra la relación entre la maestra y Simón y las razones por las que él y los profesores lo culpan. Esto es recomendable trabajarlo con los profesores más que con los alumnos, en tanto que los primeros también deben llevar un seguimiento en caso de estrés postraumático y no se puede trabajar si proyectan la responsabilidad en otros, en este caso en un alumno de cuarto grado. Con los chicos es mejor trabajar la expresión de sentimientos, dotarles de un ambiente seguro para que puedan comunicarse con los profesores, sus familias y entre ellos. En algunas escenas vemos ciertas actitudes que se pueden considerar como bullying (acoso escolar) por parte de Simón hacia otros compañeros. La intervención de Lazhar al golpear a un alumno no es la correcta, pero parece ser el único que se percata de que algo está ocurriendo y quiere trabajar eso, aún cuando el resto de compañeros y la directora lo exhortan a no hacerlo.

Durante el filme comprendemos que los profesores desaprueban ciertas medidas que les impiden educar o corregir a los alumnos, el contacto físico no es permitido bajo ninguna circunstancia, esto hay que analizarlo con sumo cuidado, si bien se busca proteger al menor de edad de maltrato físico y/o abusos; tampoco hay que ser insensible cuando un menor busca apoyo, protección o comunicar un problema. En Costa Rica las leyes se manipulan para que los padres o encargados intimiden a los maestros con demandas si no aprueban a sus hijos, el interés radica en pasar el curso lectivo y no en aprehender los contenidos de las asignaturas, es uno de los tantos vicios que existen en la educación costarricense. Es cierto que hay que brindar a los niños y jóvenes de un contexto educativo adecuado, pero no se puede permitir un abuso contra profesores.

Otro tema relevante en el filme es el de los emigrantes y su adaptación a un medio. En el caso en cuestión, se trata del profesor, pero en las sociedades actuales es cada vez más frecuente que los salones de clase cuenten con alumnos de diferentes procedencias, lo que implica multiculturalidad. Hay que trabajar en el respeto, el conocimiento de tradiciones y la integración de las personas en la dinámica institucional para no hacer sentir extraño o discriminado a nadie.

Con el tema del suicidio, vale aclarar que es un mito creer que hablar del tema o discutirlo con los chicos es perjudicial para ellos. Obviamente, hay que contar con alguien especializado en el tema para que comunique de la mejor manera dependiendo de la edad de los destinatarios.



 Avance subtitulado de la película:


  Entrevista con el director:

domingo, 17 de marzo de 2013

César debe morir



Título original: Cesare deve morire. Italia (2012). B/N y Color
Director: Paolo Taviani y Vittorio Taviani
Guión: Hermanos Taviani inspirados en la obra de William Shakespeare "Julio César"
Cinematografía: Simone Zampagni
Edición: Roberto Perpignani
Música: Giuliano Taviani y Carmelo Travia
Duración: 76 minutos

Elenco:

Cósimo Rega como Cassio
Salvatore Striano como Brutus
Giovanni Arcuri como César
Antonio Frasca como Marco Antonio
Juan Darío Bonetti como Decio
Vincenzo Gallo como Lucio
Fabio Cavalli como el director teatral (función que desempeña en la vida real)



Premios:

Festival Internacional de Berlín: Oso de Oro mejor película y Premio del Jurado Ecuménico
Premios David di Donatello: Mejor película, mejor director, mejor edición, mejor productor y mejor sonido


El 15 de marzo del año 44 antes de la era común, moría Julio César. Asesinado por amigos y allegados quienes le recriminaban su tiranía. Los Idus de Marzo sentenciaron la vida de César y marcó un giro en la convulsa historia romana. Brutus y Cassio serían perseguidos por Marco Antonio y Octavio, el hijo de César que buscaba vengar la muerte de su padre.

William Shakespeare escribió su tragedia hacia el 1599, una obra en tres actos en el que se explora la psicología de los personajes con respecto a nociones como la amistad, la libertad y el patriotismo. Brutus es el personaje principal, a través de él se nos cuenta la historia. Cuando Shakespeare escribió esta tragedia, Inglaterra pasaba por una crisis política, la reina Isabel I era mayor y no había nombrado a un sucesor, se cernía sobre el país la sombra de una posible guerra civil. El escritor supo hacer la analogía con respecto a la época de César y representar en los diálogos el sentir de un pueblo que se sentía impotente ante la falta de liderazgo, las emociones dominaban las acciones y el futuro era visto con gran incertidumbre.

En el 2012, los hermanos Taviani estrenan una película extraordinaria, ellos hacen el nexo que Shakespeare hizo siglos atrás y reviven los Idus de Marzo en la época contemporánea, dotando a las palabras de Shakespeare de un sentido aún más profundo, ironizando sobre las razones detrás de los dramas modernos. Con solo hora y cuarto de metraje, este filme aborda diversas temáticas que nos hacen reflexionar sobre la vida, la libertad, la lealtad y las razones humanas que las rodean.


El elenco coral de esta película es fabuloso, las interpretaciones son magníficas, cada actor se apoya en el trabajo del otro, todos nos muestran dos facetas, sus vidas como privados de libertad y el personaje al que interpretan, los hermanos Taviani realizan una estupenda dirección de actores y por medio de primeros planos potencian la fortaleza de las actuaciones. También conservan ciertas miradas y movimientos corporlaes propios de los privados de libertad, no hay que olvidar que las cárceles funcionan como un ambiente artifical con reglas diferentes a las que se aplican fuera de sus muros. Esto no quiere decir que los reos no tengan moral o carezcan de emociones, sino que estas tienen que estar al servicio de su supervivencia dentro de los recintos. No pueden mostrarse débiles ante los demás y aprenden a "leer" los comportamientos de los demás, es su mecanismo de defensa, la manera por la que se cuidan las espaldas. Esta forma de ser las vemos en las actuaciones, tampoco esperen ver una representación teatral de Shakespeare al estilo de las producciones clásicas, no es el objetivo del filme, ni del programa teatral de la prisión por parte de las instituciones italianas. Los hermanos Taviani nos muestran a los seres humanos detrás de los barrotes, su humanidad, sus deseos, su expresión de libertad a través de un personaje.

Al final de la película uno de los personajes dice "Desde que conocí el arte, esta celda se convirtió en una prisión". Se trata de un epitafio en vida.  Los hermanos Taviani usan personas privadas de libertad para realizar esta película y la filman dentro de una prisión de máxima seguridad, la cárcel en cuestión es Rebibbia, ubicada en Roma cerca de la Vía Tiburtina; la cárcel es conocida por haber albergado a Mehmet Ali Agna (quien intentó matar a Juan Pablo II). Rebibbia tiene uno de los programas culturales para rehabilitación más interesantes del mundo, además del programa teatral, ha realizado espectáculos musicales (Rock in Rebibbia, 2008) y con César debe morir incursiona en el cine.


La trama consiste en que un grupo de reos representarán la tragedia Julio César de Shakespeare, es parte de un programa cultural que funciona en la penintenciaría italiana. El filme tiene dos momentos bien diferenciados. Las escenas a color nos muestran el presente, los personajes de la obra shakesperiana representando la obra frente a decenas de espectadores que gozan del espectáculo. Esta parte no es significativa, por eso solo vemos algunas secuencias al inicio y al final de la película. El otro momento está filmado a blanco y negro, es el pasado, conocemos a los actores, a las personas reales que se encuentran condenados, encerrados en pequeñas celdas; los vemos mientras ensayan y se preocupan por hacer un digno papel.


Los directores de manera muy creativa nos muestran el proceso de selección, cada uno tendrá que decir su nombre, fecha de nacimiento, lugar del que provienen y el nombre del padre. Primero lo harán asumiendo el dolor que les causaría la separación de la mujer a quienes aman; después dirían las mismas líneas pero con ira. En pocos minutos sentimos la fortaleza del elenco, sus miradas nos atraviesan, sus palabras nos impactan.

Los hermanos Taviani ceden el protagonismo y prefieren filmar como si se tratase de un documental, la cámara nos muestra planos generales y primeros planos de los actores mientras ensayan. En algunas escenas nos sitúan por encima de los personajes y cobramos noción de las paredes que los contienen, de la prisión; durante muchos pasajes llegamos a olvidar que están en una cárcel, se mueven con cierta libertad dentro de los pasillos y los salones mientras ensayan, no vemos guardias de seguridad ni tampoco al director de la obra teatral; estos aparecen en pocas escenas, las mínimas para hacernos recordar la realidad de esas personas. Es una visión muy humanista del conflicto entre delito y condena, nos sentimos atraídos por seres humanos que se emocionan cuando recitan sus diálogos y llegamos a olvidar esa pequeña escena en la que se nos dice el delito y el tiempo de sentencia por el que fueron juzgados.


Con una estupenda banda sonora que acentúa el drama de las imágenes que presenciamos y una fotografía magnífica; el blanco y negro nos adentra en la psique de los individuos y, junto a los diálogos, no sabemos si quien habla es el privado de libertad o el personaje shakespeariano. De igual manera, las sombras nos conducen a través de la traición que orquestan Cassio y Brutus contra César, a la vez que dotan de humanidad a las "personas detrás de los actores". Ellos tienen conflictos individuales y colectivos. Las líneas que leen les recuerdan su lugar y sus acciones en el pasado, en una escena uno de los privados se queda paralizado, el director le pregunta si olvidó sus líneas, él le responde que no, que las líneas le recordaron cuando sus amigos le traicionaron y eso lo llevó a prisión. Entendemos que hay una línea muy delgada que separa la ficción y la realidad, también presenciamos que los hechos acaecidos en la época de Julio César no distan mucho del presente en el que vivimos, sea dentro o fuera de una cárcel.  No es casualidad el que privados de libertad entonen al unísono las voces de "libertad, independencia y redención" hacia el final del filme, es parte de la obra que representan, pero no deja de ser sus propias palabras, sus propios deseos. El público se levanta y aplaude, ellos viven en la comodidad de sus hogares no son conducidos a celdas después de la función. ¿Cuál es la función real de las cárceles? ¿En realidad podemos pretender que dentro se rehabilita a las personas condenadas? La historia ha demostrado que esa noción es falsa, el crimen y el delito no disminuyen al encerrar a los "culpables", la sociedad vive bajo la falsa idea de libertad y se conforma con sentirse segura porque los "malos" están encerrados. Es más fácil echarle la culpa a otros que asumir la responsabilidad colectiva que yace detrás de cada delito. Cada crimen es el reflejo torcido de una cultura que anhela la perfección, pero que no la consigue. La ley se crea cuando ocurre un hecho que amerita sanción, es decir, la ley nace cuando el hecho ya se ha cometido y alguien cree necesario delimitar el marco de acción para futuros eventos. 


Si las palabras de Shakespeare nos hablan de traición, lealtades, amistad, patriotismo, lucha política, venganza; los periódicos y las noticieros de cada día nos hablan exactamente de lo mismo. ¿Cuál rol interpretamos en nuestra cotidianeidad? Somos Brutus, César, Cassio o alguien del público... La película nos muestra en otra escena los gritos del "pueblo romano", otros privados de libertad que reaccionan ante el panegírico de Marco Antonio, ellos están tras las paredes, detrás de barrotes, ¿será que los pueblos actuales se encuentran también tras barrotes?

Con respecto a la función del arte o la cultura como medio para rehabilitar o al menos para brindar canales de expresión a las personas privadas de libertad, la película también nos deja un poderoso mensaje. Giovanni Arcuri (César) recuerda en un pasaje que el colegio le parecía aburrido, mientras se prepara con gran entusiasmo a ensayar su parte. El humor tampoco queda por fuera, en otras escena, el director les apura para que no pierdan el tiempo, a lo que Cósimo Rega (Cassio) le responde que ellos han pasado tanto tiempo encerrados que el tiempo es algo que les sobra.  En otros momentos unos ojos nostálgicos se pierden en un afiche que nos muestra el mar, el deseo de libertad está presente constantemente. Otro personaje se refiere a ellos como los "guardianes de los techos", no reos, porque ellos pasan muchas horas dentro de sus celdas con la mirada siempre hacia arriba, pero lo único que ven son los techos de sus celdas. En otra secuencia un prisionero que no participa en la obra, escucha a los otros ensayar, los diálogos que se refieren a los conflictos de los romanos le recuerdan su Nigeria natal. Los directores no se olvidan de los seres humanos detrás de cada historia, hacia el final nos damos cuenta de que algunos han escrito libros e incluso uno se convierte en actor en la vida real (Salvatore Striano quien interpreta a Brutus). ¿Puede el arte posibilitar un cambio en sus vidas y hacer que regresen a la sociedad no como delincuentes sino como ciudadanos responsables?



Avance subtitulado de la película:


Entrevistas a los directores:




Nota periodística sobre el estreno de la película:

viernes, 15 de marzo de 2013

La ceremonia




Título original: La cérémonie. Francia - Alemania (1995). Color
Director: Claude Chabrol
Guión: Claude Chabrol y Caroline Eliacheff basados en la novela de Ruth Rendell "A judgment in stone"
Cinematografía: Bernard Zitzermann
Edición: Monique Fardoulis
Música: Matthieu Chabrol
Duración: 112 minutos

Elenco:

Sandrine Bonnaire como Sophie
Isabelle Huppert como Jeanne
Jacqueline Bisset como Catherine Lelievre
Jean-Pierre Cassel como Georger Lelievre
Virginie Ledoyen como Melinda
Valentin Merlet como Gilles


Premios:

Premios de la Academia Francesa de Cine: César a Mejor Actriz (Isabelle Huppert)
Festival Internacional de Venecia: Copa Volpi mejor actriz (Isabelle Huppert y Sandrine Bonnaire)
Sindicato de Críticos de Los Angeles: Mejor película extranjera



Chabrol declaró sobre su filme que "era la última película marxista" y desde ahí tenemos que comprender este drama que adquiere un matiz de thriller conforme nos acercamos al climax.

Basado en la novela que Ruth Rendell escribió en 1977 sobre un crimen, Chabrol nos regala una estupenda película sobre las diferencias entre las clases sociales, sobre sus costumbres, deseos, miedos y en general sobre su cotidianeidad.

Sophie (Sandrine Bonnaire) es contratada para trabajar en la mansión de una familia acaudalada, desde el comienzo sentimos que el director nos cuenta la historia omitiendo partes importantes, estas se irán descubriendo conforme el filme avanza. Así, el día en que inicia labores, una mujer pide un aventón hacia su trabajo; ella, Jeanne (Isabelle Huppert), será un catalizador en la vida de Sophie y marcará el ritmo de la película.

Con varios planos detalle, el director nos recuerda el ambiente en que se desarrolla la historia y las diferencias entre los personajes. La familia Lelievre aparenta una sofisticación francesa, pero en el fondo son muy conservadores en sus tradiciones y su moral. El fumar no importa, esto aplica también para el hijo adolescente; el matrimonio se muestra unido y comunicativo con sus hijos. Melinda, la mayor, vive fuera de la casa, es más independiente y aparenta tener una ideología más abierta con respecto a sus padres, pero tampoco es una radical. La madre se aburre en la soledad de la casa y es evidente que piensa que una mujer de su estatus no puede darse el lujo de no tener una criada. Entendemos que han pasado tiempo buscando una persona, hasta que conocen a Sophie.


El idilio entre patrones y obrera se empieza a deteriorar conforme pasan las semanas. Sophie es una mujer introvertida, casi no habla, su único entretenimiento es ver televisión (parece hipnotizada por las imágenes, más que disfrutar de los programas que observa) y trabaja todos los días. Pero cuando conoce a Jeanne empieza a tener un cambio de actitud. Jeanne trabaja en una oficina postal y está más entendida en derechos laborales, ella incita a Sophie a que tenga un cambio de actitud. Sin embargo, la relación entre las amigas va adquiriendo un tono confrontativo que aumenta constantemente. Ambas comparten un ambiguo pasado, cada una con un conflicto particular del cual huyen y a la vez las une. Es claro el resentimiento que guarda Jeanne hacia los Lelievre, un ejemplo de las diferencias de clases sociales. El director nos lo recuerca con el cambio de ambientes, la casa de Jeanne es pequeña y contrasta con la mansión; otra escena de gran relevancia nos muestra que ellas no tienen qué comer y en el cambio de escena vemos a lo Lelievre cenando en familia.

Claude Chabrol opta por no tener protagonismo como director, las tomas son tradicionales, hay varias tomas fijas, la cámara no experimenta con ángulos extraños, al contrario, constantemente vemos primeros planos y secuencias simples. El ritmo del filme lo marca la banda sonora, desde el inicio nos percatamos que la música es enigmática, como que trata de advertirnos sobre lo que va a suceder. Sophie guarda un secreto, que el espectador descubre rápido mas no así sus empleadores, ella se las ingenia para ocultárselos, incluso a la propia Jeanne. Cuando este secreto se descubre la película tiene un giro y entonces entendemos la función de la banda sonora que magistralmente nos ha ido guiando a lo largo del metraje. La acción va pasando de un drama a un thriller, las acciones de Jeanne son cada vez más desenfrenadas y arrastra a Sophie en su vorágine; la situación laboral con los Lelievre se va deteriorando y cuando estos deciden ver en familia la ópera Don Giovani de Mozart, la tragedia se les viene encima. En este punto se revela la función que tenían ciertas escenas, no eran un capricho del guión y entendemos el rompecabezas. El título del filme hace referencia al acto por medio del cual los franceses llevaban a alguien a la muerte a través de la guillotina, "La ceremonia" como película es una expresión de la lucha entre las clases sociales, una contienda que usualmente lleva a la muerte.

La edición no es la mejor, le da al relato un ritmo lento y las transiciones pueden parecer un poco abruptas. La fotografía sí es adecuada, junto con el vestuario entendemos los ambientes, las diferencias entre personajes y el tono del filme.

Las actuaciones son bastantes buenas. Bisset y Cassel nos convencen como un matrimonio de aristócratas, sus funciones, excentricidades, lujos y defectos nos quedan claros. Para ellos ese es el mundo, no lo pueden concebir de otra manera y así se lo han inculcado a sus hijos, todos se adaptan rápido a tener a una persona a sus órdenes, comentan entre ellos lo que consideran insubordinaciones por parte de Sophie y esto está muy bien actuado, la clave es la naturalidad con que lo hacen.


Por otra parte, Bonnaire y Huppert hacen el contrapeso marxista en el filme. Si la película transcurre según las pautas de los Lelievres, lo que ellos piden y el ambiente laboral de Sophie; la trama se centra en la enigmática vida de esas dos obreras que hablan por incontables decenas de trabajadores a lo largo de la historia; quienes se sienten víctimas y guardan rencores. Ambas se complementan maravillosamente, Jeanne (Huppert) es extrovertida, es quien tiene la iniciativa, le gusta hablar y que los demás sepan sus opiniones; Sophie (Bonnaire) es introvertida, callada, parece estar contenta con seguir a Jeanne en sus ocurrencias y si acaso descubrimos que le gusta el chocolate, el resto de ella es un gran misterio. Bonnaire actúa con gesticulaciones contenidas, su rostro difícilmente nos indica su estado de ánimo, evita mirar de frente (suele girar la cabeza o bajar la mirada), incluso cuando ríe sentimos que lo hace por compromiso más que por alegría, parece estar ausente del resto; solo cuando su secreto se ve amenazado es que vemos signos de angustia, refleja cierto grado de inocencia en sus funciones. Es muy significativo que el gran pasatiempo de Jeanne marca precisamente el distanciamiento con Sophie, tal vez por esto es que ella decide no revelarle su secreto.


Chabrol comentó en un momento que "aún una situación banal adquiere importancia cuando hay envuelto un crimen". De esta manera deja claro el por qué en su amplia filmografía los asesinatos están muy presentes, lo más interesante sobre los mismos, es la razón por la que se cometen, los involucrados y las obsesiones y posibles patologías que detonan el crimen.

"La ceremonia" no es la excepción, presenciamos un crimen con antecedentes socioculturales, pero aunque Jeanne y Sophie guardan rencor y odio por las personas con más dinero, ¿podrían haber llegado a tal extremo individualmente?  El conocerse les posibilita asumir el acto, la complicidad les otorga a su relación un matiz personal: matar a alguien es tan íntimo como tener relaciones sexuales. Y durante la película Chabrol juega con la ambigüedad sexual de sus protagonistas, en una escena las vemos en la cama riendo al compartir la complicidad y la similitud de sus vidas.

Esta es una película para disfrutar las intrincadas relaciones que tienen los personajes con la vida real, Chabrol nos recuerda el lugar de cada uno constantemente, por ejemplo, la reacción de los Lelievre al descubrir el secreto de Sophie, o la función del chisme o cotilleo como forma de menospreciar la vida de otros, como lo hace Jeanne constantemente.