domingo, 13 de octubre de 2013

Wadjda: la bicicleta verde




Título original: Wadjda. Arabia Saudí - Alemania. (2012). Color
Directora: Haifaa Al-Mansour
Guion: Haifaa Al-Mansour
Cinematografía: Lutz Reitemeier
Montaje: Andreas Wodraschke
Música: Max Richter
Duración: 98 minutos

Elenco:

Waad Mohammed como Wadjda
Reem Abdullah como la madre
Abdullrahman Al Gohani como Abdullah
Ahd como la Sra. Hussa
Sultan Al Assaf como el padre

Premios:

Festival Internacional de Dubai: mejor actriz y mejor película
Festival Internacional de Durban: mejor Ópera Prima
Festival Internacional de Friburgo: premio de la Audiencia
Festival Internacional de Rotterdam: premio Dioraphte
Festival Internacional de Venecia: premio CICAE, Interfilm y CinemAwenire

Esta película es la primera que se filma enteramente en territorio saudíta, además, es la primera película de una directora de esa nacionalidad. Con estos antecedentes, no es de extrañar que el filme gire en torno a una visión desde la mujer, sobre un hecho concreto (el deseo de tener una bicicleta) enmarcado en el contexto socio religioso de ese país.

Las tradiciones y costumbres que se ven pueden resultar chocantes o ridículas para un espectador de occidente, sin embargo, hay que saber respetar las diferentes culturas, eso no implica estar de acuerdo con la visión de mundo, sino el respetar el derecho al libre pensamiento, será en otro campo en el que se pueda debatir sobre cuál sistema de creencias es el más conveniente, suponiendo que exista uno.Por eso, la crítica -en este caso cinematográfica- no puede valorar una obra solo desde la ideología o la ética, sino que hay que comprender la obra en su totalidad. 

La directora, acierta en no politizar el filme, sería un manifiesto de otra índole, tal vez, del género documental. En su lugar, nos cuenta una historia sencilla, vista a través de los ojos de la protagonista, el estilo narrativo guarda similitud con el neorrealismo italiano. Haifaa Al-Mansour declaró al respecto: "I decided I didn't want the film to carry a slogan and scream, but just to create a story where people can laugh and cry a little".

Lo cierto es que el guion sencillo se agradece, el cine de estas regiones suele tener un gran poderío visual y narran historias de corriente humanista, principalmente utilizando niños como protagonistas. En este caso, la niña que da título al filme, nos muestra la ambivalencia cultural del pueblo saudíta, inmerso en tradiciones rígidas mientras que su economía revela la entrada de productos occidentales. Al-Mansour filma todo esto con gran tacto, no se trata de un discurso panfletario, la cámara nos muestra a la niña recorriendo la ciudad, de su casa a la escuela y alrededores, pero se trata de una ciudad llena de carros occidentales, centros comerciales y demás signos de comercio capitalista.


El choque cultural se encuentra presente en el relato, Wadjda dentro de su infancia, no entiende ni le importa los valores ancestrales de su pueblo, ella no acepta que las niñas no tengan ciertos privilegios o no puedan hacer lo mismo que los niños; su madre es un espejo en el que ella no se ve reflejada, Wadjda es la voz de una nueva generación, quien sueña con montar en bicicletas y escoger a su pareja; mientras que su madre es el símbolo de lo establecido, la mujer que tiene que cocinar, ocultarse tras una vestimenta y esperar al esposo, quien tiene que luchar con otras mujeres por el beneplácito de un hombre. Las mujeres adultas que Wadjda ve en su vida, están inmersas en las tradiciones, pero ella las desafía, no por llevar la contraria, sino para demostrar que ella puede alcanzar sus objetivos.

Junto a la niña, el joven Abdullah, se convierte en su cómplice, un varón que también desafía -en menor grado- la tradición y ayuda a su amiga a lograr sus metas. Él prefiere jugar con ella a pasar tiempo con sus amigos, pero está más controlado por su familia. Entre ambos se genera una historia de camaradería, un romance inocente y una salida al mundo anquilosado de los adultos.

Con una banda sonora casi imperceptible, que busca solo subrayar ciertos pasajes para armonizar la escena como un todo; y con una fotografía que pretende mostrarnos la ciudad saudí de Riad como es, sin embellecerla ni deformándola, el filme transcurre de manera pausada, algunos la experimentarán como lenta. La directora abusa de ciertas tomas, las prolonga innecesariamente, principalmente las que nos muestran el concurso sobre conocimientos de El Corán.

Entre los desafíos de la filmación, está el que la realizadora no podía mezclarse con los hombres del equipo de producción, por lo que tenía que filmar atrás de una camioneta y se comunicaba a través de radios portátiles; tampoco podía ver directamente a los actores, tenía que hacerlo a través de un monitor. Para sortear estas dificultades, la directora tuvo que planear cuidadosamente cada escena para lograr lo que pretendía.

El cine en ciertas ocasiones funciona como una ventana a otros lugares, este es el caso de "Wadjda", filme saudíta con ayuda alemana, que permite espacios para la reflexión. Dos generaciones con inquietudes y desafíos diferentes, pero al final son madre e hija.




Avance de la película:


Entrevista con la directora:


Otra entrevista con la directora:


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