lunes, 7 de octubre de 2013

Dracula




Título original: Dracula. EE.UU. (1931) B/N
Director: Tod Browning y Karl Freund
Guion: Hamilton Deane y John Boulderston
Cinematografía: Karl Freund
Montaje: Milton Carruth
Diseño de producción: John Hoffman y Herman Rosse
Dirección de arte: Charles Hall
Duración: 75 minutos

Elenco:

Bela Lugosi como Conde Drácula
Edward von Sloan como Van Helsing
Dwight Frye como Renfield
Helen Chandler como Mina
Frances Dade como Lucy


Drácula se convirtió en la primera película sonora de temática sobrenatural de la historia; pero fue un proyecto que se concibió desde la creación de los Estudios Universal en 1915. Ahora nos puede parecer gracioso que la Universal haya tenido reservas para filmarla, puesto que este estudio y gracias a esta película, forjó toda una tradición de cine de terror que perdura hasta hoy.

Basada en la obra de teatro que se estrenó en 1924, y esta a su vez basada en la novela homónima de Bram Stoker de 1896. Tanto la obra como la película cuentan con las actuaciones de Bela Lugosi, Edward von Sloan y Herbert Bunston como el Conde Drácula, Van Helsing y el Dr. Seward, respectivamente. Originalmente, el papel principal iba a ser para Lon Chaney, sin embargo con su muerte en 1930 se tuvo que buscar a otro actor. Bela Lugosi realizó grandes esfuerzos para obtener el papel, desde aceptar un salario de tan solo $500 por semana, hasta ser el intermediario entre la Universal y los herederos de Stoker para llegar a un acuerdo sobre los derechos de la novela.

Drácula no es la primera adaptación del libro de Stoker, pero sí, la primera en llevar su nombre. En 1922, F. W. Murnau realizó "Nosferatu, una sinfonía de horror", pero cambió los nombres (Orlock en vez de Drácula) entre otras cosas para no pagar derechos de autor, aún así, fe demandado y obligado a quemar todas las copias de la película, de las cuales se salvaron cinco con las que fue posible conservarla.

Desde la aparición de los vampiros en la tradición oral y luego en relatos, han mantenido una fuerte influencia en la imaginación popular, su carácter inmortal en la mitología, se ha hecho realidad en las diferentes culturas que los mantienen vigentes. El cine también ha colaborado en perdurar la leyeda.

George Méliès, ¿quién, si no?, realizó un corto llamado "La mansión del Diablo" en 1896, pero ese ser con características similares a los vampiros, se parecía más a un mago, por los trucos y efectos del momento. Posteriormente, en 1913, Robert Vignola filma "El vampiro", sirve para introducir a las mujeres en el cine vampírico, y está basada en el poema homónimo que Rudyard Kipling escribió en 1897. Otra adaptación del poema se filma en 1915, "A fool there was" de Frank Powell y con Theda Bara como la vampiresa. Estas primeras versiones cinematográficas distaban mucho de las características que hoy asociamos a los vampiros, eran más mujeres seductoras que seres sobrenaturales.

Antes de Browning y Murnau, existe una adaptación rusa de la novela de Stoker, lamentablemente, se considera perdida. Fue filmada en 1920. Otra versión de 1921, de Hungría y hecha por Karoly Lajthay sí se conserva, se trata de "Drakula halála" (La muerte de Drácula). Sin embargo, es hasta el filme "Nosferatu" de Murnau que el vampiro adquiere los rasgos sobrenaturales, grotescos y fantasiosos con los que lo asociamos.

Las primeras versiones estadounidenses del vampiro son "El murciélago" de 1926 de Roland West, en la que un monstruo-murciélago comete asesinatos; y "London after midnight" (Londres después de media noche) de 1927 y con la actuación de Lon Chaney. No se conservan más que algunos fotogramas de esta película.


Además de la versión de Murnau, el Drácula de Bela Lugosi es el más recordado en la historia, cimentó la carrera del actor y permitió a la Universal ser reconocida como la productora de los filmes de terror. Posteriormente, influenciaron a la Hammer para que también hicieran sus películas.

Gran parte del éxito y la aceptación que tuvo la película de Browning fue porque hay una clara intención de hacer una historia dramática, que causara suspenso entre la audiencia y evitar situaciones cómicas. Desde el inicio cuando se escucha la música del Lago de los cisnes de Tchaikovski, la atmósfera está creada, vamos a ver algo "serio". Las actuaciones también buscan convencer de que es posible la existencia de ese ser sobrenatural, no nos reímos cuando lo vemos. Este Drácula introduce varios elementos al imaginario popular, desde la capa y la posición social (es un Conde), hasta la capacidad de transformación, su sed de sangre, el ataúd, los poderes hipnóticos, la estaca, el espejo y la debilidad ante los símbolos cristianos.

En un inicio fue concebida como una megaproducción, pero debido a la crisis económica de esos años, el presupuesto fue mucho menor. Aún así se realizó un set en el que ambientaron a la perfección los alrededores del castillo y los interiores del mismo. Este set fue utilizado por diez años para otras películas de la Universal. El carácter gótico de vestuario y escenografía dotan a la película de una fuerza expresiva que se magnifica por el gran trabajo de fotografía de Karl Freund.


En realidad, Freund, fue el co-director del filme. Browning se alejó de la producción debido al luto por la muerte de su amigo Lon Chaney, y encargó a Freund filmar varios segmentos (la película tiene una duración de poco más de una hora). A Freund le debemos el esmerado movimiento de cámaras, los barridos en primer plano, los acercamientos y esas luces que iluminaban los ojos de Lugosi para resaltar los poderes del Conde.

Como se mencionó antes, esta película es la primera del género con sonido, por eso algunas actuaciones son muy teatrales, todavía se está haciendo la transición en las técnicas de actuación. También notamos el uso de intertítulos para explicar algún pasaje, por ejemplo cuando viajan en barco y vemos en la pantalla la explicación. Ese escena del barco en altamar, pertenece a otra película (The storm breaker, 1925), por lo que es evidente el cambio de color y calidad, parte de lo que significaba reducir costos. Con respecto a la música, en esa época se pensaba que había que explicar su utilización, por lo que no hay una banda sonora como tal, sino que escuchamos "Los maestros cantores de Nuremberg" de R. Wagner cuando los personajes se encuentran en la ópera, es decir, porque resulta lógico que ahí se escuche música. Ese set fue el mismo que se usó para filmar la versión muda de "El fantasma de la ópera" con Lon Chaney. El resto de la película está filmada con prolongados silencios. Para 1999, se encargó a Philip Glass la creación de una nueva banda sonora para la película.

Teniendo en cuenta los recortes de presupuesto y la intención de hacer una película diferente, se entienden algunos fallos, por ejemplo, cuando Renfield va hacia el castillo, las luces para crear los efectos son visibles tras la niebla; también el cambio de metraje en la escena que ya se mencionó del barco o incluso en los cortes bruscos del montaje. 

Fotograma del monólogo final, actualmente perdido

El final de la película se considera perdido, era un monólogo de Van Helsing (E. Von Sloan) comentando sobre lo recién visto. Probablemente, se buscaba hacer alguna aclaración moralista. La censura en la ese momento estaba cambiando, recién se había aprobado el código Hays, que entraría a regir formalmente en 1934, aún así, podemos notar cierta preocupación para no mostrar ciertas escenas, lo más evidente es que no muestran el ataque físico de Drácula, no se ven los mordiscos, algo que siempre se ha asociado como un ataque sexual y que en muchas películas y literatura posteriores harían más evidente, explotando ese aspecto incluso llevando la historia hasta la pornografía. También hubo un encargo específico por parte de los ejecutivos de la Universal, en el que pidieron expresamente a Browning que no mostrara el ataque contra Renfield porque "Drácula solo ataca mujeres", temiendo que los espectadores vieran en esa acción un indicio de homosexualidad.

Lugosi daría vida una sola vez más a Drácula, en la comedia "Abott y Costello conocen a Frankenstein" (1948), ya que en "La marca del vampiro" (Tod Browning, 1935) interpreta a otro vampiro, el Conde Mora. Sin embargo, Drácula estaba empezando su carrera cinematográfica, la propia Universal realizó secuelas de la película de Browning (La hija de Drácula, 1936 y El hijo de Drácula, 1943). Para el 2005, el personaje de Drácula se convirtió en el que mayor veces ha sido llevado a algún medio audiovisual, superando a Sherlock Holmes.


Entre tantas versiones que se han hecho con el personaje de Drácula o con el tema de los vampiros, destaca la primera producción hablada en español, realizada también en 1931 por la Universal. Fue una película que se filmó en el mismo set que la de Browning, mientras el equipo de la versión estadounidense filmaba de día, hacia el atardecer, entraban a trabajar los encargados de la versión en español. Dirigida por George Melford y Enrique Tovar Ávalos y protagonizada por Carlos Villarías (Conde Drácula), Lupita Tovar (Eva Seward), Barry Norton (Juan Harker), Pablo Álvarez Rubio (Renfield), Eduardo Arozamena (Van Helsing), entre otros.


Esta versión en español dura 104 minutos y muchos consideran que está mejor actuada, pero con menores efectos especiales, esto se debe a que los actores y equipo de producción ya conocían lo que habían grabado de día el equipo anterior, por lo que se esforzaban por superarlos. La película buscaba cautivar a un naciente mercado latino.



Avance de la película:


Documental sobre Bela Lugosi y Boris Karloff (en español):


Documental "Bela Lugosi, Holywood's dark prince" (en inglés):

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