domingo, 20 de octubre de 2013

Colores




Título original: Cores. Brasil (2012). B/N
Director: Francisco García
Guion: Francisco García y Gabriel Campos
Cinematografía: Alziro Barbosa
Montaje: Francisco García y André Gevaerd
Música: Wilson Sukorski
Diseño de producción: Mónica Palazzo
Duración: 95 minutos

Elenco:

Acauã Sol como Luiz
Simone Iliescu como Luara
Pedro di Pietro como Luka
María Célia Camargo como Doña Marlene


En un momento dado, una televisión vieja nos muestra una transmisión de un discurso del presidente (ahora expresidente) brasileño Lula Da Silva, mientras él habla de las mejoras económicas del país y la creación de puestos de trabajo, la señal pasa a otro canal, la cámara nos revela quién ve la televisión, Luka, un hombre treintón que vive con su abuela, sin trabajo oficial, se dedica sin mucho compromiso a hacer tatuajes. El tono de la película está establecido.

En otras oportunidades será un partido de fútbol o anuncios de electrodomésticos, no importa, la televisión no es referente para ese sector poblacional. El filme es protagonizado por tres amigos, Luka, Luiz y Luara (todos guardan semejanza con el nombre de Lula), jóvenes que se sienten aislados, sin lugar al que ir y sin sueños. Es la nueva juventud brasileña, y por añadidura, un reflejo de la juventud latinoamericana. Con trabajos itinerantes, sin estabilidad, sin compromisos, sin sueños, toman, fuman y tienen sexo por diseño, por costumbre, no por pasíón. Se enemistan y alejan, se reencuentran y acompañan; hay cierto grado de patetismo en sus vidas, mientras que de fondo la televisión hace alardes de los avances que ellos no ven ni disfrutan.

Luara es la más optimista, tiene el trabajo más estable, pero no tiene la convicción necesaria para soñar, lo más lejos que ha llegado es a tener un apartamento con vista al aeropuerto, el lugar donde despegan los sueños, mas no el de ella. Luiz es un contrabandista de fármacos, su avaricia le hace pagar caro, vive en una zona marginal que pronto el gobierno desalojará. Por su parte, Luka depende de su abuela a quien cuida, pero no hace mayor cosa por independizarse.

La Ópera Prima del realizador Francisco García conserva el nivel de poesía visual que la cinematografía brasileña acostumbra, filmada en un irónico blanco y negro (la película se llama "Colores"), el director potencia la monotonía y la falta de recursos de ese trío, atrapado en un micromundo como los peces del acuario donde trabaja Luara; fatigados como la tortuga en casa de Luka. El trabajo de fotografía de Alziro Barbosa es magestuoso, con cambios de foco que revelan diferentes perspectivas y un esmerado trabajo de iluminación que nos muestran las sombras de personas que viven al margen. La banda sonora transmite la adrenalina de los protagonistas, una especie de "grito" ante la situación que viven.

El trabajo de montaje es ágil, permite que la historia se desarrolle de manera amena, los protagonistas hacen un buen trabajo, sus personajes resultan creíbles y esto facilita la identificación del espectador con la historia. El guión permite que conozcamos sus historias mientras se hace una crítica de la sociedad brasileña, el final no busca ser bonito o esperanzador, la lluvia no purifica a los personajes, los sumerge en las aguas del olvido de las políticas sociales.

Colores es una película potente, con un ritmo, tipo de personajes e historias que recuerdan a Jim Jarmusch. atractiva visualmente, de esmerado diseño artístico y con una clara intención de crítica ante la situación que se vive en Brasil y que es invisibilizada por muchos.



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