jueves, 29 de agosto de 2013

Playtime






Título original: Playtime. Francia - Italia. (1967). Color.
Dirección: Jacques Tati
Guión: Jacques Lagrange y Jacques Tati
Cinematografía: Jean Badal y Andréas Winding
Montaje: Gérard Pollicand
Diseño de producción: Eugège Roman
Música original: Francis Lemarque
Duración: 155 minutos (hay varios versiones)

Elenco:

Jacques Tati como Monsieur Hulot
Barbara Dennek como Barbara (turista)


Filmada entre 1964 y 1967, Playtime fue un fracaso comercial en su momento, alabada por la crítica, pero rechazada por el público. Jacques Tati tardó 10 años en recuperarse económicamente. El lenguaje atrevido de su cine con pocos diálogos, reducidos sonoramente en contraste con los efectos de sonido que Tati creaba para cada escena específica; de coreografías elaboradas y con un personaje icónico que caracterizó su filmografía: Monsieur Hulot, hace de sus películas, propuestas innovadoras.

Tati filmó comedias de contenido social, siempre se interesó en las diferencias entre las clases sociales y criticó la sociedad industrializada que a través de la tecnología perdía el placer de disfrutar de los aspectos sencillos de la vida.

Playtime está dividida en seis segmentos:

1. El aeropuerto: al inicio no sabemos que se trata de un aeropuerto, la atención se centra en personajes secundarios que poco tienen que ver con el resto de la historia. Vemos por primera vez el grupo de turistas estadounidenses y entre ellas a Bárbara. También si se presta atención, se podrá ver al Mr. Hulot. Lo llamativo de este segmento es que se empieza a notar la intención de Tati de reflejar un diseño urbanístico monótono, repetitivo, por ejemplo cuando nos muestra los estacionamientos.

La escena corresponde al segmento de Las oficinas, anteriormente se había mostrado una escena en la que se ven decenas de carros parqueados a las afueras del aeropuerto

2. Las oficinas: el absurdo, la incomodidad y las dificultades para comunicarse debido a la tecnología y a un diseño "bonito", pero poco práctico. El Mr. Hulot es víctima de este sistema de jaulas de vidrio, él representa aquella persona que lucha contra el sistema, que nada contracorriente; por eso, se le muestra empujado por la masa. La escena de los cubículos donde no logra encontrarse con quien lo ha citado ejemplifica la distancia que se vive en torno a las relaciones interpersonales, las laborales entre ellas. Vemos a alguien entrar en un despacho para solicitar una información, de inmediato, un señor recorre los pasillos hasta que llega al cubículo del cual está llamando la primera persona, recoge la información solicitada (debido al diseño de la estructura los hombres no se ven) y regresa a su respectivo espacio para dar las cifras solicitadas. Este absurdo es el que Tati critica, un mundo en el que se complican las situaciones en pos de una falsa idea de embellecimiento del espacio interior, un diseño caótico que más semeja una ratonera que un lugar de trabajo. Las paredes de vidrio, imposibilitan reconocer con claridad el adentro del afuera, los personajes tropiezan, se golpean o se confunden con facilidad.


3. La exhibición de invenciones: en esta parte, Tati se burla de cuanto invento se crea para "simplificar" la vida cotidiana. Desde basureros en forma de columnas griegas que buscan "deshacerse de las cosas con estilo"; anteojos que se mueven para maquillarse, limpiadores con luces para usarlos en toda ocasión, puertas insonoras para poder gritar o hablar sin ser escuchado, etc. La idea es exagerar al extremo las situaciones, por eso también usa un personaje parecido en su forma de vestir al Mr. Hulot, así crea situaciones cómicas y expone la inutilidad de acumular objetos. Esto recuerda, en la actualidad, los canales de televisión que se dedican a vender las 24 horas cualquier tipo de artefacto y llama la atención sobre la sociedad de consumo, desesperado por acumular y llenarse de objetos materiales que ni saben cómo funcionan (escena de las señoras que creen que la lámpara está mala y ni siquiera la han conectado).


4. Edificio de apartamentos (anochecer): al igual que ocurre con los edificios comerciales, los habitacionales son idénticos entre sí, no hay independencia y podríamos pensar que se trata también de una metáfora sobre la falta de individualismo, la sociedad de masas se "traga" a la persona y la despoja de aquello que la hace independiente, única. El Mr. Hulot se ve obligado a aceptar una invitación de un conocido, y en una de las escenas más satíricas de la película, vemos a la familia mirar hacia la pared donde se encuentra el televisor, Tati usa una toma más alejada para reflejar que desde el otro apartamento otra persona hace lo mismo, yuxtaponiéndolos y mofándose, ven la televisión, pero no son capaces de ver sus propias vidas, ese es el mensaje del director. Incluso, ellos mismos se transforman en un programa televisivo, si consideramos el ventanal de sus habitaciones como una enorme pantalla de televisión. Se cuestiona, por lo tanto, la noción de entretenimieno, para el realizador se trata de un estado de alienación.


5. Restaurante "Royal Garden": el ritmo pausado del inicio va aumentando conforme avanza el metraje, llegando a su clímax con el baile frenético en el restaurante y el caos imperante. En este segmento, el director critica la división de clases sociales, la concepción aristocrática de sentirse superior (por ejemplo cuando unos personajes critican el vestido de Barbara). En contraste, ricos y pobres compartirán el lugar, la comida, la zona de baile y en un giro humorístico, cuando se empieza a caer parte de la infraestructura, el adinerado estadounidense se le ocurre crear una zona preferencial, en medio de los escombros. Existe también en este segmento una crítica hacia los estereotipos que discriminan a las personas, tal es el caso del hombre negro, que por el color de su piel lo creen músico y lo suben al escenario. Esta sección de la película se extiende por unos 45 minutos, pero lo bien dirigida que está hace que sea muy entretenida y no se piensa en función del tiempo, sino de los acontecimientos y las pequeñas subtramas que ocurren. Conforme la noche termina, los personajes se dirigen a desayunar a un lugar cercano.


6. El carrusel de autos: entre la vorágine de la noche, el Mr. Hulot conoce a Barbara y pasan juntos la velada, en la mañana esta tiene que irse rápido en el bus para el aeropuerto, en este momento, Tati regresa a la calma y despide la película con una hermosa coreografía de automóviles en una rotonda, en una parte, un señor que limpia una ventana la inclina y la cámara nos muestra el reflejo del autobús que transporta a las turistas como si se tratase de una montaña rusa.


Cinematográficamente, el filme es una maravilla en diferentes niveles. La fotografía tiene un cuidadoso trabajo cromático, la mayoría de los escenarios son variantes del negro, blanco, gris y azul; solo en algunas pasajes claves el director nos muestra la presencia relevante de algún otro color, principalmente el rojo o el verde. Esta composición de tonos fríos está acorde con el mundo representado, aséptico, distante, despersonalizado, monótono y aburrido. Las tecnologías modernistas no están al servicio del ser humano, están para distanciarlo, incomodarlo y abstraerlo.

Narrativamente, el filme está unido a través de los personajes del Mr. Hulot y Barbara, ellos son los únicos que se percatan de que la ciudad parisina es incómoda, monótona, absurda. En vez de la torre Eiffel, el Louvre, el Arco del Triunfo, los sitios turísticos son edificios idénticos. Barbara se percata, en cada afiche turístico que encuentra, que todos muestran el mismo edificio y solo cambia el nombre del país. Al ser los personajes a través de los cuales lo absurdo cobra sentido, es lógico que se encuentren y compartan en el restaurante.

Jacques Tati filmó en 70mm, quiso tener un encuadre que le permitiera mostrar todos los elementos que había planeado. Los edificios de oficinas y el de las exhibiciones fueron construidos en un set que se llamó Tativille; incluso tenían conexión eléctrica, algunas fachadas eran en realidad grandes fotografías, asímismo, para economizar, se usaron fotografías de personas en lugar de extras en algunas escenas. Su ambición lo llevó incluso a negar el estreno en salas de cine que no contaran con proyectores de 70 mm. Fue después que se convirtió a 35 mm, principalmente para el estreno en EE.UU., igualmente el metraje fue reducido de los 155 minutos originales, hay versiones de apenas 90 minutos.

Con un escenario tan grande, es entendible que no hayan tantos primeros planos, sino que el director quiera mostrarnos todo el cuadro, además, Tati le gustaba coreografiar cada escena, así podemos notar que los extras cumplen funciones específicas aún cuando no son el centro de atención de la escena. Todo lo que sucede en el encuadre es parte de lo que el director ha elaborado. Igualmente, el diseño de sonido. El francés intensifica los sonidos de cada objeto, situación, desde el sonido cuando se camina hasta cuando se abre una puerta, todo está diseñado para crear un lenguaje entre la película y el espectador.

Tati no estaba en contra del progreso o de los avances tecnológicos, no pretendía deshacerse de cuanto artefacto se inventara, sino que con sus películas buscaba llamar la atención sobre los problemas que se generan cuando se utilizan inadecuadamente, ahí es cuando cobra importancia el personaje del Mr. Hulot como alguien que observa desde otra perspectiva, que se percata de lo absurdo, aunque los demás lo ven a él como un inadaptado.



 Avance de la película:


 David Lynch habla sobre la técnica de filmación de Jacques Tati:


Entrevistas varias sobre el estilo de filmación y el legado de Jacques Tati:


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