miércoles, 24 de julio de 2013

Los colores de la montaña




Título original: Los colores de la montaña. Colombia - Panamá (2010. Color
Director: Carlos César Arbeláez
Guión: Carlos César Arbeláez
Cinematografía: Oscar Jiménez
Montaje: Felipe Aljure y Andrés Durán
Música: Camilo Montilla y Oriol Caro

Elenco:

Hernán Mauricio Ocampo como Manuel
Hernán Méndez como Ernesto
Carmen Torres como Miriam
Nolberto Sánchez como Julián
Genaro Aristizábal como Poca Luz
Ángela Patricia como Luisa

Premios:

Festival de cine de Bogotá: mejor película colombiana
Festival Internacional de Friburgo: premio de la Audiencia y del Jurado Ecuménico
Festival Internacional de cine latino de Los Angeles: premio de la Audiencia



La ópera prima de Carlos Arbeláez es una obra poética, narrada con paciencia y con un compromiso social, muestra de que el cine es un medio para comunicar un mensaje. Con un elenco de actores no profesionales (los niños), con los impedimentos de realizar una película de este tipo (tardó más de 9 años para completarla), pero con todas las ganas de finalizarla y demostrar que es posible crear cine artístico con poco presupuesto. El director en una entrevista indica que en el filme "el conflicto armado está fuera de cuadro", así se puede resumir esta bella película, como una "reflexión del conflicto armado desde el sentimiento".

Este filme colombiano trata sobre la amistad y los sueños, los niños son sus protagonistas, los adultos solo aparecen para recordarnos que son nuestras decisiones las que manchan la niñez y la inocencia de los intantes. 

Cargada de simbolismos, desde las verdes montañas de La Pradera, en el Valle del Cauca, hasta un mural que sirve como escaparate ideológico a diversos grupos; la película es honrada en cuanto a lo que pretende; no es moralista, por eso su estilo casi documental para mostrarnos la realidad de unos campesinos que viven en las montañas colombianas, alejados del trajín político de la capital, pero afectados profundamente por las luchas militares entre las diferentes facciones.

Los habitantes de esta zona tienen que huir, dejar sus bienes y propiedades con el objetivo de salvar sus vidas, caso contrario, tendrán que unirse a la guerrilla, exponer sus vidas a una guerra en la cual no creen ni quieren ser partes. La guerrilla ejecuta a los campesino disidentes, mientras que el ejército caza a los guerrillerons, una lucha sin fin, por un territorio cada vez más solitario, más inhóspito, olvidado de la ayuda gubernamental y en el que los niños no tienen un campo para jugar porque este ha sido minado.

Manuel, Julián y Poca Luz, se ven envueltos en los conflictos de los adultos, ellos solo quieren jugar a la pelota, ir a la escuela y divertirse. Pero la guerrilla trunca todos sus sueños, persigue a sus padres, les quita la escuela y les mina las zonas de recreación. En vez de pintar y jugar son reclutados (como el hermano mayor de Julián) a una guerra sin fin. En una escena vemos cómo Manuel y Julián juegan con unas balas, las colocan de menor a mayor tamaño, reconocen perfectamente qué tipo de munición y para qué tipo de arma son; es una metáfora de la infancia mutilada, invadida por elementos ajenos a la niñez. En otra parte, vemos la maestra llorando, no es capaz de ver a sus alumnos a la cara; ella les instó a pintar un mural para que se sintieran orgullosos de su escuela, pero eso significó un acto de sublevación, ella huye del pueblo para no regresar, necesita salvar su vida.


Una escuela que cada vez tiene menos estudiantes, cuadernos donde se tachan los nombres de alumnos, compañeros, amigos... Ese es el resultado de los conflictos armados, en lugar de lápices de colorear se pretender que porten fusiles de asalto y maten. En otra escena, tras la irrupción de las fuerzas armadas, Manuel llega a su casa, pero su padre ya no se encuentra, la madre le dice: "vaya a ordeñar la vaca"; en este instante, se puede decir que el niño pierde su inocencia y su niñez, a partir de entonces tendrá que trabajar para ayudar a su madre y subsistir. Hay un aspecto de tensión en la película que se maneja de manera sutil, no vemos los helicópteros ni los fusiliamientos, pero los escuchamos.

"Los colores de la montaña" nos traslada con gran secillez al drama de estas personas, está narrada desde la perspectiva de los niños, quienes desean seguir jugando y no entienden porqué tienen que dejar sus casas. El director hace un estupendo trabajo con la dirección de actores, en especial con los niños, sus rostros quedan en nuestras memorias, pero al final, al regresar a nuestras respectivas realidades, qué tipo de mundo les estamos legando a las siguientes generaciones...



Avance de la película:


Entrevista con el director:


3 comentarios:

  1. Está película me agrado mucho, refleja la cruda realidad en la que son sometidas estas familias, los cuales son extorsionados por los grupos de guerrillas que toman posesión de sus tierras, su familia etc. Y la pérdida de inocencia de los niños involucrados que poco a poco son llevados al entorno de violencia y despojados de su niñez. Para enfrentarse a tal realidad.

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  2. Esta película me agrado mucho, refleja la cruda realidad en la que son sometidas estas familias,los cuales son extorsionados por los grupos de guerrillas, que se posesionan de sus tierras, familia etc. Y la evidente pérdida de valores a la que son sometidos los niños involucrados que poco a poco son llevados al entorno de violencia y despojados de su niñez. Para enfrentarse a tal realidad.

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    Respuestas
    1. Hola Steve!! Gracias por el comentario. Sí, un filme muy bien realizado, con un mensaje fuerte, pero real. Te esperamos algún sábado ya sea en el Magaly o en Desamparados

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