sábado, 6 de julio de 2013

El Halcón Maltés





Título original: The Maltese Falcon. EE.UU. (1941). B/N
Director: John Huston
Guión: John Huston basado en la novela homónima de Dashiell Hammett
Cinematografía: Arthur Edeson
Montaje: Thomas Richards
Dirección artística: Robert M. Haas
Música original: Adolph Deutsch
Duración: 100 minutos


Elenco:

Humphrey Bogart como Samuel "Sam" Spade
Mary Astor como Brigid O'Shaughnessy
Peter Lorre como Joel Cairo
Sydney Greenstreet como Kasper Gutman
Lee Patrick como Effie Perine


El halcón maltés significó el debut tras la cámaras de John Huston, director que tras su fallecimiento en 1987, dejo un importante legado fílmico. También significó el repunte en la carrera de Humphrey Bogart, un actor veterano, pero que no había alcanzado el estatus de estrella. Al final de sus vidas "el material del que están hechos los sueños" les aseguró un campo en la historia del cine.

Aunque esta versión es la más conocida, se trata de la tercera adaptación al cine de la novela de Hammett. En 1931, Roy del Ruth, con guión del propio escritor, filmó la primera versión que lleva el mismo título. Mientras que en 1936, se filmó "Satan met a lady", protagonizada por Bette Davis.

El filme consiste en la búsqueda de una valiosa estatua en forma de halcón, regalo de los cruzados al Rey Carlos V de España; sin embargo, la estatua no la vemos sino hasta la hora con veintiocho minutos. Sirve solamente como catalizador de la historia, mientras observamos un relato detectivesco, lleno de mentiras e incertidumbres, con asesinatos no resueltos y dilemas éticos.

El cine negro se nutre de las novelas detectivescas para reflejar el ambiente sombrío y nostálgico de la sociedad del momento. Estados Unidos no se ha recuperado de la crisis económica de 1929 y está entrando directamente a la II Guerra Mundial. El país tardó hasta 1940 para reactivar la economía y para finales de 1941 estaba entranda a un nuevo conflicto armado, la desconfianza de los ciudadanos hacia los gobernantes, el miedo de que la crisis económica regresara, el incertidumbre por el futuro y la angustia existencial nutren el contexto social que vemos en las películas propias del cine negro. Como antecedentes filmográficos, el cine negro es una evolución del cine de gángsteres, cine de detectives, cine policíaco e incluso del cine de denuncia social. Se aparta de esas tendencias con una presencia visual específica, adoptada del expresionismo alemán y nutrida con las problemáticas sociales que aquejaban a los ciudadanos. El marco conceptual y teórico del film noir puede establecerse de acuerdo con Antonio Santamarina como "...un tipo de películas que giran alrededor de temas criminales, o de la presencia del delito, protagonizadas por personajes situados en la frontera de la ley y con un fuerte contenido expresionista en la estilizada formalización visual de sus imágenes" (Santamarina, Antonio. (1999). "El cine negro en 100 películas". Madrid: Alianza Editorial, pág. 12-13).

El clima de sosiego y crisis existencial es potencializado a través del claroscuro, una iluminación que utiliza las sombras para dotar de dramatismo y misterio la escena. Como la intención de la obra es representar el caos intrínseco en la sociedad, la acción se sitúan en la ciudad, casi siempre de noche y los personajes son criminales, detectives o personas con dudosa reputación; lo que se pretende es crear la noción de personajes moralmente cuestionables. El género también es reconocido por la introducción de la femme fatale, una variante de la historia clásica de la damisela en peligro; acá, la mujer está en el centro del relato, pero no por su debilidad, sino por su malicia, sus dobles intenciones, siempre tienen una agenda particular y manipulan a los hombres a través de su cuerpo, su atractivo fatal. Es la versión moderna de las sirenas homéricas. Aunque suelen ser presentadas como mitómanas, estas femme fatale, son mujeres inteligentes, que no temen al peligro y no dependen del hombre, aunque lo utilizan para alcanzar sus objetivos.


En el Halcón maltés, el relato constantemente da giros conforme Sam Spade (Humphrey Bogart) hace descubrimientos. Sam representa la figura del antihéroe, es aquella persona moralmente cuestionable, pero que resuelve los conflictos bajo sus propios criterios. En el filme lo vemos realizar diferentes tratos según la situación, siempre procurando obtener una ganancia. Es un personaje cínico que no teme mancharse las manos. Cuando su compañero es asesinado, le ordena a su secretaria que cambie el rótulo de la puerta para que figure solamente su nombre. También tiene una relación ambigua con la femme fatale (Mary Astor), mientras es evidente que mantiene otras relaciones amorosas. Lo interesante del relato, es ver cómo se va desenredando la trama, de las mentiras de cada una de las partes involucradas.

Filmada con gran técnica por John Huston, el filme también sirve para hacer una exploración psicológica de los personajes a través del tipo de plano, encuadre y fotografía. La película presenta varias tomas contrapicadas, que denotan el grado de relación entre los personajes y el nivel de conocimiento-astucia que se juegan. Los primeros planos son insertados para revelarnos las intenciones de cada implicado, se trata de adivinar qué vendrá después, llega un punto en que se desconfía de todos, pero se mantiene la atracción hacia el protagonista. Esto se logra mediante una dialéctica entre la configuración o diseño del personaje y el espectador. Sam Spade, si bien es un hombre que se relaciona con el bajo mundo del hampa, parece conservar un código de honor, sus relaciones así lo hacen ver; mantiene la compostura, la elegancia, en una escena lo vemos despachar a Joel Cairo (Peter Lorre) mientras sigue fumando. Su manera calma de ser, transmite al espectador una confianza, mientras que la identificación crece con su atractivo físico. Los hombres le respetan porque funge como prototipo del macho; mientras que las mujeres lo desean como un amante fuerte y valeroso. Esta relación dialéctica es fundamental para entender el éxito comercial que tuvo el cine negro entre el público, puesto que la crítica especializada mantuvo sus reservas con lo que llamó una "moda cinematográfica". De hecho, el apelativo de cine negro (film noir -en francés-) surgió en la década de los sesenta.

La única vista panorámica es al inicio, vemos a la ciudad de San Francisco, Huston nos lleva a la ciudad de afuera hacia adentro, y nunca más la dejamos. Los ángulos de cámara y los tipos de planos dan a entender la relación entre los actores, por ejemplo, hay unas pocas tomas subjetivas desde la perspectiva de Sam, cuando ha sido envenenado, el ángulo de la cámara es acorde con el campo de visión del protagonista, de igual manera, se usa el foco para dar la sensación de vista borrosa. La iluminación y el uso de las sombras revelan las características internas de los protagonistas. La preparación cuidadosa de las escenas buscan crear misterio, una duda sobre el porqué de los hechos. Los rostros en sombras son metáforas de las razones ocultas, de las mentiras o del crimen cometido. Constantemente el guión nos remite a elementos narrativos que configuran la psicología del personaje: sombreros, velos, cigarros, bebidas, todos tienen la intención de ocultar el rostro y mostrarnos el tipo de ambiente en que se desarrollan las personas en ese mundo. Las puertas, escaleras, ascensores, carros, también van a ser elementos importantes; principalmente para las secuencias de persecusión, filmadas por medio de montaje paralelo y que son características en este tipo de películas.


El enfrentamiento del antihéroe con sus antagonistas marca el clímax de la historia. Durante la películas vemos cómo Sam se encuentra en medio de un laberinto de mentiras y engaños, va de una habitación de hotel a otra, va armando las piezas del rompecabezas, mientras internamente va formulando un plan; lo que parece acciones arbitrarias, resultan ser parte del plan del protagonista. Cada diálogo que ha mantenido, tiene una razón de ser, y lo descubrimos en la última parte del filme, que dura alrededor de veinte minutos, cuando tenemos a todos los implicados juntos. La composición de las escenas hace que la atención se centre entre Sam y Gutman, en ocasiones se cede protagonismo a Brigid o al matón (Wilmer); mientras que Cairo aparece atrás en el cuadro. Sam es el personaje más activo, se mueve de un lado a otro de la habitación, mientras espera el momento de actuar. Antes de este momento las confrontaciones habían sido individuales, ahora se confrontan entre todos, la verdad tiene que aflorar o habrá algo más...

Al final, Sam tiene su momento de expiación, su cinismo moral del principio da paso a una razón de honor que explica su accionar. También se da una resolución al conflicto con la femme fatale, la moral y la ley encuentran un espacio en común, el protagonista entre la nostalgia y el deber hecho da por terminada su labor.

Las sombras de las barras del ascensor reflejadas en el rostro de la actriz, indican lo que le depara al personaje



Curiosidades


George Raft había sido escogido para el papel de Sam Spade. Hay dos versiones del porqué rechazó el papel, una indica que se acogió a una cláusula de su contrato en la que se especifica que no está obligado a hacer un remake; la otra, plantea que no quería trabajar con un director novel.

John Huston adaptó casi literalmente la novela, al finalizar el guión trabajó en el storyboard que le permitió pensar en los movimientos de cámara y la composición de cada escena.

La filmación duró dos meses y costó menos de trescientos mil dólares.

Antes de escoger a Mary Astor, el papel le fue ofrecido a Geraldine Fitzgerald, quien lo rechazó porque interfería con un viaje. Otras actrices consideradas fueron: Olivia de Havilland, Rita Hayworth, Ingrid Bergman.

La película fue el debut de Sydney Greenstreet, quien tenía 62 años al momento del rodaje.

El diálogo "El material con que se hacen los sueños" fue electo por el Instituto Americano de Cine como la frase cinéfila #14 de la historia.

Durante el rodaje hubo un conflicto entre el producto Jack Warner y los actores Humphrey Bogart y Peter Lorre, debido a que estos fumaban mucho durante las escenas. John Huston fue advertido de que tenía que evitar que fumasen, pero Bogart y Lorre lo tomaron a broma e intesificaron el fumado, también convencieron al resto del elenco para que fumaran. En la escena final de confrontación, Huston tuvo que interceder ante Warner indicando que resultaba lógico que los personajes fumaran mientras esperaban la llegada del Halcón.

Hay una secuela de la película dirigida por John Negulesco en 1946. "Three strangers" contó con la actuación de Peter Lorre y Sydney Greenstreet. El estudio Warner quería filmar inmediatamente una secuela, con Huston y Bogart encabezando el proyecto, pero el escritor de la novela (Hammett) tenía los derechos de los personajes y no los cedió en el momento. Para cuando se realizó la película, Huston y Bogart tenían otros proyectos. En "Three Strangers" también actúa Geraldine Fitzgerald, la primera opción para la película anterior.

Los Estudios Warner querían titular la película como "The Gent from Frisco", pero ante la insistencia de John Huston se mantuvo el mismo nombre que la novela.

En la vida real, la actriz Mary Astor tuvo varios escándalos por adulterio y alcoholismo, incluso mantenía un diario con sus experiencias sexuales. También mantuvo un romance con John Huston durante la filmación.

En la actualidad se conservan tres estatuas del halcón que fueron utilizadas; cada una tiene un precio estimado en un millón de dólares.

El padre de John Huston, Walter Huston, hace un cameo durante la película como el capitán Jacoby.

Sólo hay una escena en toda la película que no involucra la presencia de Sam Spade, es cuando matan a Miles Archer.

La película indica en el comienzo que en el año 1539 los caballeros templarios le ofrecieron el halcón maltés al rey Carlos V de España, pero su título era Carlos I de España.



Avance promocional de la película (en inglés):


2 comentarios:

  1. Algo que se me olvido comentar ayer fue sobre la musica y como el poder de la misma te hace meterte más y más en la trama.

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    1. Sí, la música es muy importante en este género. Para mantener la expectativa y crear tensión. Mucho mejor empleada que la tradicional banda sonora de los melodramas de la época

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