sábado, 6 de julio de 2013

El día que no nací




Título original: Das Lied in mir. Alemania - Argentina (2010). Color
Director: Florian Micoud Cossen
Guión: Florian Micoud Cossen y Elena von Saucken
Cinematografía: Matthias Fleischer
Montaje: Philipp Thomas
Música original: Matthias Klein
Duración: 95 minutos

Elenco:

Jessica Schwarz como Maria Falkenmayer
Michael Gwisdek como Anton Falkenmayer
Rafael Ferro como Alejandro
Beatriz Spelzini como Estela
Alfredo Castellani como Hugo

Premios:

Premios Alemanes de Cine: mejor banda sonora, mejor actriz de reparto


La primera grata sorpresa del 10° Festival de cine europeo, que se realiza en estos días, ha sido este filme alemán. Coproducida también por Argentina y filmada enteramente en Buenos Aires. La traducción correcta del título sería "La canción dentro de mí", aunque el filme ha sido promocionado en Argentina como "El día que no nací".

Desde los títulos iniciales nos damos cuenta que el director buscó contarnos una historia con un estilo especial, podemos ver la ciudad bonaerense desde los cielos, en su inmensidad, pero también en su anonimato, edificios, carros y personas se mezclan por la distancia, desconocemos lo que ocurre a nivel del suelo. Esto es así hasta que conocemos a la protagonista, una nadadora alemana que está por viajar a Chile.

Pronto la película da un giro y toda la premisa se olvida, ahora la trama se centra en el drama personal de María, quien descubre aspectos esenciales sobre su pasado, concretamente sobre su niñez. Su padre (Anton) viaja desesperadamente hasta Buenos Aires con el fin de ¿ayudarla?, ¿protegerla?

Maria comprende rápidamente y sin oportunidad para reflexionar, que todo su pasado es una mentira, que tiene familia en Argentina y ella decide ir a buscarlos, a pesar de la negativa de Anton.

Con actuaciones muy destacables, el filme no llega a cansar, ni se siente lacrimógeno. El drama de los hechos vividos durante la dictadura argentina es tocado, sin embargo, el director sagazmente evita hacer un cine de protesta. 


Hay un uso muy inteligente de los silencios, Maria pasa de un estado de shock a la decisión de encontrar a su familia, constantemente la vemos caminando por las calles de la Capital Federal, así llega a entablar una relación con un oficial de policía que habla alemán. Un personaje muy interesante, que tiene gran importancia en el transcurso del relato. En un momento, María y Alejandro, están viendo la mañana porteña desde la ventana, ella reflexiona sobre las últimas revelaciones que ha descubierto y le pregunta a él si no desearía saber lo que hizo el padre (presunto policía durante la etapa de la dictadura); pero Alejandro, le responde que a él no le gusta hacer tantas preguntas, "prefiero no saber algo que me obligue a odiarlo".

El tema de la dictadura y las desapariciones es tratado aquí desde el afuera, la mirada del director es ajena al conflicto, pero no significa que no tenga la sensibilidad para narrarnos una historia que su potencia argumentativa radica en las buenas actuaciones y la gran fotografía de Matthias Fleischer.

María es una nadadora y el agua acá es importante, varias tomas la vemos sumergida, en algunas incluso el sonido ambiente es distorsionado creando la sensación auditiva de que escuchamos los sonidos bajo el agua. Es la manera en que se distancia la protagonista de los hechos, una sutil manera de mostrarnos el conflicto interno en el personaje. El conflicto narrativo consiste en qué va a hacer María, con quién se queda, hasta dónde quiere llegar. El director nos muestra la vida cotidiana de la ciudad bonaerense, sus sonidos, sus lugares comunes, la protagonista no anda en un carro alquilado, sino que camina en sus aceras, usa el colectivo, ella empieza a sumergirse en esa otra cultura, que pudo haber sido la propia, pero que solo la recuerda a través de una canción. El trabajo de Beatriz Spelzini como la tía de María fue muy bien recibido en Europa, ella representa el aspecto emocional, la reacción más latina ante lo sucedido, un contraste con el distanciamiento y las exigencias de Anton.


La banda sonora busco crear matices bonaerenses, resultando en una buena ambientación del lugar, nos deja claro que la acción sucede en la Argentina, tanto a nivel físico (espacial) como a nivel psicológico (la interioridad del personaje).

Un filme recomendado, muy interesante, que permite tener una mirada externa del conflicto. Con buenas interpretaciones y con una narración coherente y entretenida que hace agradable la experiencia cinematográfica.


Otros filmes recomendados sobre el tema de la dictadura son:

La historia oficial (Luis Puenzo, 1985). Oscar a mejor película de habla no inglesa.

La noche de los lápices (Héctor Olivera, 1986)

Garage Olimpo (Marco Bechis, 1999)

Kamchatka (Marcelo Piñeyro, 2002)

Cautiva (Gastón Birabén, 2004)


Avance de la película (con el audio original, sin subtítulos):


Entrevista con Jessica Schwarz (en alemán):


4 comentarios:

  1. Milena de Argentina9 de julio de 2013, 15:16

    El tema de las atrocidades de la dictadura puede ser recurrente pero más que necesario en el cine argentino, aunque no lo creas todavía hay gente que niega el terrorismo de Estado. Si bien mencionas que no se trata de politizar o de hacer un cine de protesta, es a través de estas pequeñas historias que la memoria se mantiene viva, especialmente para los más chicos ya que los que nacimos o crecimos en esa época heredamos esa mochila y la tenemos bastante clara.

    Me gusta la propuesta de que la chica busque su identidad a pesar de tener todo en contra (hasta el idioma), metáfora de ese camino interior que tienen que hacer los chicos expropiados o robados que hoy ya son adultos y que quieren conocer su verdadera historia.

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    1. Lo de no politizar me refiero a esta película en concreto, el director opta por hacer el filme sin aluciones políticas. Pero en la filmografía recomendada, hay de todo, muchas de ellas sí son de clara protesta y repudio ante lo sucedido. Otras son muy emotivas como Garage Olimpo o La noche de los lápices, cuyas deficiencias cinematográficas se dejan de lado por la potencia del relato. Saludos Milena de Argentina

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  2. Relativo que el filme no politice. De hecho que un policía de su parecer, diciendo "a los familiares de desaparecidos no les gustan los policías" dice mucho, muchísimo.
    Y que la madrina acuerde que por Maria no va a iniciar acciones legales contra el apropiador... es claramente político el film a mi parecer
    A lo mejor no es "protesta" porque no lo repudia sino por lo contrario exhorta a dejar pasar lo que sucedió sin condenar, algo que de por sí muchos pensamos que es condenable.
    Garage Olimpo, la noche de los lápices, cautiva, son películas basadas en hechos reales y en una temática como esta me parece que también está bueno diferenciar las ficciones y las basadas en hechos reales y ficcionalizadas para no caer en la fácil "se politiza o no".
    Saludos

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    1. Saludos Paula. Hace unos años ya de esta película. Lo que escribí: "el director sagazmente evita hacer un cine de protesta".
      Pero la clave de cómo está narrada la película es que la mirada es externa, de alguien que no vivió en Argentina, y por lo tanto, no entiende ni siente el peso político-histórico; por ejemplo en contraste con la protagonista de Cautiva. Es cierto que unas están basadas en hechos reales y otras son una ficción, pero son películas al fin de cuentas y se evalúan como tales, por la forma en que usan el lenguaje narrativo para contar una historia. Otro ejemplo: Kamchatka me gusta, pero tiende a ser más sentimental, en manipular al espectador para que se emocione, eso es válido, pero también hay que hacerlo notar.
      Ahora, el personaje del policía es más conflictivo, porque él viviendo en Argentina ha decidico no recordar, para no tener un conflicto con su padre, eso es diferente a lo que experimenta ella, que está en el proceso de búsqueda. Ahí están las dos partes: el adentro y el afuera del conflicto. Pero siempre manteniendo una mirada exterior, no creo que el mensaje sea "dejar pasar sin condenar" (que también reprocho), sino que el interés del director iba en los aspectos individuales de la protagonista.
      Los otros filmes que mencionas y que menciono como recomendaciones, tienen otra intención, algunos son una denuncia como tal, un testimonio visual de los hechos. Otros como El Clan, más reciente (que no me terminó de agradar), tejen un thriller al estilo Hollywood de El Padrino, bien filmado y actuado, pero en el que todo se siente muy artificial.
      Saludos y muchas gracias por escribir

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