viernes, 7 de junio de 2013

Peeping Tom






Título original: Peeping Tom. Reino Unido (1960). Color
Otros títulos: El fotógrafo del pánico; Tres rostros para el miedo
Director: Michael Powell
Guión: Leo Marks
Cinematografía: Otto Heller
Montaje: Noreen Ackland
Música: Brian Easdale


Elenco:

Karlheinz Böhm como Mark Lewis
Moira Shearer como Vivian
Anna Massey como Helen Stephens
Maxine Audley como Sra. Stephens
Columba Powell como Mark de niño
Michael Powell como el padre de Mark



Para 1959 Michael Powell era uno de los directores más reconocidos en toda Europa, había trabajado desde la era silente y su obra conjunta con Emeric Pressburger hizo que sus carreras triunfaran aún en tiempos de guerra. En 1957 la sociedad se disolvió y para 1960 Powell estrena el que fuera su filme más poémico, Peeping Tom o El fotógrafo del pánico. La prensa británica atacó sin reservas la película, la condenó de obscena y "pestilente", su director estaba acabado, aunque dirigió otras películas, ninguna tuvo relevancia y fue impulsado al olvido. ¿Cómo entonces hablamos de este filme en la actualidad? La respuesta la tiene Martin Scorsese. Veinte años después del estreno en Inglaterra, a Scorsese se le presentó el proyecto de relanzar ciertas películas bajo el título "Scorsese presenta"; el cineasta había sido un gran admirador de Powell y cuando tuvo la oportunidad aceptó la oferta más un negativo del metraje original, tras restaurarlo e incluir varias escenas que se habían omitido por la censura, Powell y su película fueron catapultados a la dimensión de culto. Ahora su trabajo era estudiado, admirado y difundido. ¡Cómo cambia la percepción en veinte años!

Peeping Tom se centra en el tema del voyerismo, es un tratado sobre la compulsión a mirar, el protagonista está obsesionado con captar "el rostro de la muerte", para ello no se pone límites morales y decide "armarse" con su cámara y conseguir su fotografía. 

Martin Scorsese declaró: "Siempre he creído que Peeping Tom y 8½ dicen todo lo que puede ser dicho sobre el arte de hacer películas, sobre el proceso de llevarlas a cabo, la objetividad y la subjetividad y la confusión entre las dos. 8½ captura el lujo y el disfrute de hacer cine, mientras que Peeping Tom muestra la agresión que hay en ello, cómo la cámara infringe una violación... Viéndolas puedes descubrir todo sobre las personas que hacen cine, o al menos, cómo esas personas se expresan a si mismas a través de las películas".

Originalmente, Powell quería hacer una película sobre Sigmund Freud, sin embargo tras enterarse que John Huston tenía un encargo para llevar al cine la vida del psicólogo austríaco (Freud, pasión secreta. 1962) decidió cambiar el enfoque; junto al criptógrafo Leo Marks buscó centrarse en una patología, en la vida obsesiva y perturbada de un hombre que tiene compulsiones de mirar (Peeping Tom es la expresión inglesa que se usa para designar a un mirón). El psiconanálisis durante esa época fue sustento para muchos filmes, principalmente thrillers. Véase por ejemplo Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) o Marnie (Alfred Hitchcock, 1964) o Las tres caras de Eva (Nunnally Johnson, 1957). Como material para un argumento, el psicoanálisis sin duda tiene mucho potencial, principalmente el Freudiano. En este caso, el tema del voyerismo es explotado a nivel interno (del personaje) y a nivel externo (de los espectadores), Powell no solo desenmascara a los protagonistas sino que a la sociedad inglesa. Además, usa la metáfora de que el arte puede llevar a la oscuridad, y todo esto no fue recibido de buena manera por la sociedad británica de 1960.

Para ser justos, Powell ya había trazado lo que Scorsese analizó como "morir por el arte vale la pena" dentro del cine del británico. Con Las zapatillas rojas (1948) explora el arte de la danza, del baile y el sufrimiento por las promesas que llevan a la protagonista a la fama. Con Peeping Tom, Scorsese afirmó que "el arte se vuelve siniestro, perverso".

Para lograr todo el sentimiento de morbo, repulsión, atracción y demás el trabajo técnico era clave. El montaje de esta película es extraordinario, la mezcla de planos detalles, con primeros planos y la forma en que el director hace ver al espectador desde la perspectiva del asesino traslada inconscientemente al público a la función del voyeur. Hay un esmerado cuidado en mostrarnos detalles sobre el mundo del cine, cámaras viejas, una sala de proyección privada, un set de grabación, entre otros. Esta ambientación nos mete de lleno en la historia, nos traslada al mundo de "hacer películas", pero no es mundo bonito, es uno oscuro, perverso. Otro factor vital en esta película es la iluminación, el trabajo de sombras que hay; la saturación de tonalidades rojizas que recrean una atmósfera de misterio y secreto, un lugar al que el espectador quiere ir, derribar las paredes morales y mirar por el cerrojo. La banda sonora también ayuda a sumergirnos en la historia, las notas de piano (interpretadas por el maestro Gordon Watson) elevan la tensión en momentos claves creando la sensación de suspenso que acompañan las acciones de los actores.


Tras rechazar a varios actores ingleses, Powell le dio el protagonismo al alemán Karlheinz Böhm, él interpreta a Mark, un hombre tímido, solitario que arrienda varios cuartos de la casa familiar en la que se crió; Mark está obsesionado con el arte de filmar, el origen de la obsesión la película lo muestra como traumas de la infancia, ya que el padre de Mark experimentaba con él exponiéndolo a situaciones que le produjesen miedo, pero también es el primero que le regala una cámara. Su padre, un renombrado científico, se interesaba en el estudio de la escoptofilia o compulsión a mirar; Mark se crió en este entorno y desarrolló tanto el amor por el filmar como el interés por observar a los otros. La actuación de Böhm es muy buena, a pesar de su acento alemán, su rostro muestra cierta ingenuidad, pero no se ve como alguien tonto; no tiene intereses sexuales, pero sus víctimas siempre son mujeres.

Mark presenta tres facetas. Primero lo vemos como un fotoreportero quien filma las pesquisas policiales de los crímenes que él ha cometido. Este juego es morboso para el espectador, pero no para Mark, quien simplemente documenta los hechos, incluso en una escena indica que la policía no es tonta y que van a hayar al culpable, habla de sí mismo en tercera persona con un compañero de trabajo que obviamente ignora el real significado tras esas palabras.


La segunda faceta en que vemos a Mark es el de un fotógrafo de "glamour", palabra elegante para referirse a un tipo de pornografía de la época. Su trabajo consiste en capturar con la cámara a mujeres para que el dueño de la tienda venda las imágenes. En esta faceta, el director hace una crítica a la moral inglesa de la época, una de las escenas más recordadas de la película muestra a un caballero que busca comprar un par de periódicos, pero que en realidad anda buscando ese tipo de imágenes "glamorosas", en el momento en que las está viendo, entra al negocio una adolescente y se siente la tensión producto de la falsa moral pudorosa de los adultos.

Desde el inicio sabemos que el protagonista ha matado, luego lo vemos como una especie de cínico que regresa a la escena del crimen y después como un fotógrafo de pornografía. Para estas alturas del metraje el público de la época ya tenía un concepto del personaje, pero lo que vieron después marcó el punto del escándalo. Mark también trabajaba como asistente en un reconocido estudio de filmación. Para la sociedad británica de entonces, esto fue inaceptable, la idea de que alguien "honrado" y de "buenas costumbres" tuviese una segunda vida que dista mucho del ideal del gentleman socavaba los cimientos morales de la sociedad. Pero Powell va más allá, vemos a Mark durante la filmación de una película sosa, sin mayor arte o elaboración, los personajes de esa segunda película (incluido el director) son mostrados de manera ridícula; Powell se está burlando del tipo de cine británico que se hacía en el Reino Unido. No sólo criticó la falsa moral de la sociedad sino que también a los cineastas y actores. La cineasta Laura Mulvey en ocasión del lanzamiento de la película para The Criterion Collection escribe: "Peeping Tom’s portrait of Pinewood Studios is a farcical, bitter, almost vengeful picture of an industry’s total complacency in the face of creative and economic decline". Ella explica la ruptura que plantea Powell con respecto al tradicional cine realista británico (por ejemplo las películas de David Lean), en favor de un cine más moderno con "elementos fantásticos o góticos", en este punto Mulvey compara a Powell con Hans Christian Andersen o E. T. A. Hoffman.


Cualquier fotografía o película es una visión reducida del mundo, se trata a fin de cuentas de lo que el fotógrafo o el director quieren mostrar, lo que no, simplemente está fuera de cuadro, no interesa. En cine, además se juega con lo no visto, por ejemplo en Peeping Tom vemos las reacciones de Helen cuando observa una película en la habitación de Mark, pero no vemos lo que ella ve. El director está constantemente manipulando al espectador, conduciéndolo por donde él quiere. En otra escena, vemos a Mark espiando y grabando a los detectives, la cámara nos posiciona como voyeristas de la situación, el director coloca al público en el mismo plano de visión que el protagonista, pero este es un voyerista y un asesino, será el público tan sádico como lo es el protagonista...

El trabajo de edición, como mencioné anteriormente, es vital para que el filme fluya de manera adecuada, mostrándonos el mundo desde los ojos de Mark, viendo las mismas grabaciones que él hace, solo nosotros como espectadores lo acompañamos mientras las ve. A Helen le muestra filmes de su infancia (cuando Helen ve el segundo filme lo hace a solas, no es Mark quien se lo muestra), la Sra. Stephens es ciega por lo que no puede ver la grabación del asesinato. Mark solo nos muestra a nosotros lo que hace, lo que filma, somos sus cómplices. Powell de esta manera, eleva el arte de filmar, mediante la edición y juego de cámaras involucra activamente al espectador. Cuando Fritz Lang hace M, el vampiro de Düsseldorf (1931); hace de Peter Lorre un asesino de niños, al final lo humaniza después de un juicio por parte de los ciudadanos; pero el espectador siempre ve desde la distancia los sucesos; con Peeping Tom no pasa igual, Powell sumerge al espectador en la historia a tal punto que lo transforma en un mirón.

Así como Mark tiene tres facetas (falso fotoreportero, fotógrafo para revistas pornográficas y camarógrafo en un estudio de cine), la película tiene tres niveles o aristas de análisis. Ya hemos repasado el tema del voyeurismo, la manera en que el director nos muestra al asesino y nos hace co-partícipes desde ese lugar oscuro en que vemos cine. Cuando vamos a una sala de cine, es permitido observar, compartirmos la experiencia con decenas de desconocidos, nos convertimos en mirones en un marco en el cual el acto de observar es permitido. Además del cine existen otros espectáculos en los cuales también es permitido, también hay corrientes artísticas que buscan irrumpir en el estatus quo y hacer que las personas observen algo en específico, los museos son lugares predilectos para los mirones... Desde la primera escena queda claro el carácter del filme, el espectador-voyeur acompaña al protagonista en su descenso a la oscuridad (cuarto oscuro donde Mark observa en privado sus películas).

La punta de la cámara simboliza el falo, Mark no posee sexualemente a sus víctimas, pero la intención de penetrar sus cuerpos con el arma tiene el mismo objetivo a un nivel metafórico. Sus víctimas son mujeres sexualmente activas que no le temen a él, le temen a la muerte en sí; Helen en su inocencia busca ayudar a Mark sin saber el riesgo.

Un segundo nivel de análisis nos lleva a considerar la violencia contra la mujer y los mitos sobre la sexualidad. Mark busca fotografiar el "rostro de la muerte", pero este solo lo busca en mujeres, incluso en aquellas quienes tienen una vida sexual activa: una prostituta, una actriz veterana y una modelo para revistas pornográficas. En cambio, "respeta" a Helen, su vecina, quien se muestra como "una correcta señorita de sociedad"; el protagonista entra en la disyuntiva de continuar con su obsesión o renunciar a la misma por esta mujer con quien conversa, ríe y comparte un nivel de intimidad que no le vemos hacerlo con nadie más. Hay implícito un castigo hacia la sexualidad activa de la mujer, una visión androcéntrica que se perpetúa hasta el presente en el cine, la mujer transformada en objeto para el deleite del hombre. La historia del cine nos da numerosos ejemplos de prostitutas, amantes, víctimas de homicidas, etc.; en contraste con trabajadoras, madres abnegadas, esposas fieles... 

Susan Sontag en su ensayo "Sobre la fotografía" escribe: "Hay una fantasía sexual mucho más intensa en la extraordinaria Peeping Tom […] Nunca jamás las toca (las mujeres). No desea sus cuerpos; quiere la presencia de esas mujeres en forma de imágenes fílmicas –las que las muestran en trance de muerte- que luego proyecta en su casa para su goce solitario".

Dentro de todo este mundo machista, Powell nos muestra un personaje muy inquietante; la madre de Helen, una mujer mayor, ciega, que desconfía de las intenciones de Mark. Llama la atención que en una película sobre el voyerismo, la única persona que "ve" a Mark en su conflicto interno es una ciega, ella lo espía, sabe cuando está en la casa porque escucha sus "furtivos" pasos; también lo llega a confrontar, se ateve a entrar en el mundo íntimo de Mark, su sala de proyección, la oscuridad de la sala no le afecta a ella puesto que ella comprende "que las luces se apagan siempre antes de tiempo" (frase que Mark le dice). Este personaje es tan perturbador como el de Mark; su bastón tiene una terminación filosa al igual que la cámara de él, ella lo mira (le toca su rostro con las manos) y le tiene lástima, le advierte que se aleje de su hija.

Martin Scorsese dijo sobre la metáfora de que la cámara mata que "un asesino es un asesino, es peligroso que una audiencia llegue a tenerle compasión". En el tercer nivel podemos diseccionar Peeping Tom como la construcción / destrucción del sujeto. Mark asesina al objeto filmado, lo usa y lo elimina, no siente culpa por el acto, siente frustración porque no puede capturar la imagen que busca. No desea filmar a Helen porque no quiere verla con miedo, no quiere tener que eliminarla también. Pero también hay una destrucción del sujeto activo, Mark se suicida al final y no lo hace para escapar, él tiene preparadas las cámaras y dice que ha estado esperando el momento, su pasarela triunfal es capturada por las cámaras y él muere con la satisfacción de observar su propio rostro del pánico; la autoeliminación del protagonista es el final de la película, nos recuerda el carácter ficticio de la misma, pero para entonces ha sembrado el placer voyerista en el espectador, las imágenes quedan en cada retina; el color chillón del metraje es un recordatorio constante de lo observado, el espectador-voyeur puede ahora deconstruir la historia para sí mismo. La cámara mata y el director decide cuando termina la película, decide qué se ve y por cuánto tiempo, juega perversamente con la audiencia.




Curiosidades


Antes de escoger a Karlheinz Böhm como protagonista se consideró a Dirk Bogarde y Laurence Harvey.

Martin Scorsese impulsó el reestreno de la película en Nueva York, así como la restauración del metraje.

Martin Scorsese le presentó a Michael Powell a quien sería su tercera esposa, Thelma Schoonmaker.

El actor que interpreta a Mark de niño es el hijo en la vida real del director, quien hace un cameo como el padre de Mark; es decir, padre e hijo en la vida real.

Otras actrices consideradas para el papel de Vivian fueron Joan Plowright (descartada por ser muy simpática) y Julie Andrews (descartada por ser muy famosa). Finalmente, el papel fue para Moira Shearer quien ya había trabajado con Powell en Las zapatillas rojas.

Parte del metraje original se ha perdido, como medida de censura se recortaron varias escenas: los asesinatos de Vivian y Dora se suavizaron, se eliminaron escenas de desnudos que incluyen las fotos que el señor llega a comprar a la tienda de revistas; algunos diálogos también se editaron (por ejemplo la conversación entre los detectives cuando van en automóvil). Entre las escenas que se pudieron conservar y restaurar está el desnudo de Molly antes de que la mate Mark.

Michael Powell fue incluido en la lista de Entertainment Weekly en el puesto 22 de los mejores directores de la historia.

Entre las películas que cuentan con influencia de Peeping Tom destacan: Blow out (Brian de Palma, 1981); One from the heart (Francis Ford Coppola, 1982); Repulsión (Roman Polanski, 1965); Átame (Pedro Almodóvar, 1990); Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980); Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009).

Michael Powell fue parte del equipo de fotógrafos de las películas de Hitchcock, Champagne (1928) y Blackmail (1929)

Michael Powell tuvo tres esposas y un conocido romance con la actriz Deborah Kerr, a quien dirigión en Narciso Negro (1947)

Una agrupación estadounidense se llama Peeping Tom en honor a la película de Powell, su ábum debut del 2006 lleva el mismo nombre.


Avance en inglés de la película:


Entrevista a Michael Powell y Emeric Pressburger:


Canción Sucker de la agrupación Peeping Tom (tomaron el nombre con base en la película):


Thelma Schoonmaker (viuda de Michael Powell) habla en el 50 aniversario de la película:

1 comentario:

  1. Amigo:
    no sé el porqué ni entiendo la mala intención, ni sé cómo lo hacen...

    me "jaquearon" mi blog. Duré más de dos horas recomponiéndolo, pero no pude volver al diseño que tenía. Luego lo intento de nuevo con más calma. Saludos.

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