sábado, 29 de junio de 2013

No amarás

 



Título original: Krótki film o milosci. Polonia (1988). Color
Director: Krsysztof Kieslowski
Guión: Krsysztof Kieslowski y Krsysztof Piesiewicz
Cinematografía: Witold Adamek
Montaje: Ewa Smal
Música: Zbigniew Preisner

Elenco:

Olaf Lubaszenko como Tomek
Grazyna Szapolowska como Magda
Stefania Iwinska como Madrina

Premios:

Festival Internacional de San Sebastián: Premio Especial del Jurado y Premio OCIC
Festival Internacional de Sao Paulo: Premio de la Audiencia
Festival Polaco de Cine: León de Oro, mejor actriz, mejor actriz de reparto, mejor cinematografía


No amarás es una versión "ampliada" del segmento "No cometerás adulterio" inscrito en El Decálogo, obra de 10 episodios que el propio Kieslowski dirigió para la televisión polaca.

El director polaco tiene mucha influencia de La ventana indiscreta (1954) de Alfred Hitchcock, en ambas películas, los protagonistas están obsesionados por mirar desde su ventana; también coinciden en ciertos usos de la cámara; sin embargo, la historia central es diferente.

Kieslowski explora las contradicciones morales de los personajes, usando el tema del amor como argumento. La construcción de personajes es muy buena, eso hace que sean multifacéticos, con profundidad, no es posible juzgarlos simplemente, es necesario conocer ciertos aspectos de su historia que el director nos va dando a cuenta gotas; maneja la ambigüedad y el suspenso con un tempo lento que nos mete de lleno en la historia.

Filmada principalmente con planos medios y primeros planos, la sensación de intimidad es constante durante todo el metraje; Kieslowski usa planos generales para mostrarnos escenas de transición en las que narra un recorrido de los personajes entre los edificios, pero los momentos claves son con acercamientos y primerísimos planos. "No amarás" está filmada en 16 mm, por lo que la amplitud de la imagen no es tanta, aún en las tomas más alejadas.


Otro factor relevante es el uso del color, una fotografía impecable y la iluminación. El cuarto de Tomek y en general esa casa, presenta una paleta de tonos grises; mientras que el apartamento de Magda tiene más colorido, acorde con su profesión artística y como metáfora del elemento del deseo (uso del color rojo). Hay varios momentos, principalmente de noche, en los que se nota un tinte azulado, una estética cromática que el director llevará al clímax en su trilogía "Los tres colores". También es muy interesante la propuesta del claroscuro, por medio de la cual oscurece el entorno para realzar al personaje y transmitir sus estados emocionales. El manejo de cámaras busca crear una comunicación interna (entre los personajes) y externa (con el espectador), véase por ejemplo algunas escenas, cuando Tomek está en su apartamento está posicionado a la izquierda de la pantalla, cuando el director nos muestra a la vecina, ella se encuentra a la derecha; plantea una lógica comunicativa entre los personajes e inconscientemente les damos significado.

La composición de las escenas está cuidadosamente preparada, los sonidos son mínimos y la banda sonora es sutil, narra pasajes cuando no hay diálogos y acompaña a las imágenes produciendo un sentimiento de misterio, posibilita que el espectador siga con la mirada la acción sin ser distraído y formule sus propias ideas, sea que juzgue o que comprenda las decisiones de los personajes. Recuérdese que esta película pretende hacer una revisión sobre los mandamientos de la religión cristiana. Un momento jocoso del filme es cuando se hace referencia al acrónimo LTBS, Tomek indica que significa "Lindo trasero, buen sexo" (en referencia a Magda). El acrónimo puede hacer (no encontré algún comentario del director hablando de esto)  mención a la organización: Let the bible speak.

Para explorar los límites morales, Kieslowski indaga a través del tabú que conlleva el acto voyerista. El protagonista tiene una compulsión a observar a su vecina, presenta varios síntomas que permiten pensar en algún tipo de adicción, el voyerismo tiene una carga sexual, pero él no busca la relación coital, su zona de comfort radica en mirar a la distancia, con su telescopio, en las sombras; de ahí que el director sea enfático en mostrarnos un haz de luz sobre los ojos, que simboliza tanto el detalle del acto de observar, pero también la ceguera propia de la persona obsesionada. Tomek se divierte, incluso juega con el control que le brinda el anonimato, llama por teléfono y cuelga, manda avisos por correspondencia; interviene en los encuentros íntimos de Magda; pero curiosamente, evita verla cuando va a tener relaciones sexuales.


Simbólicamente, la película es recurrente en mostrarnos la leche como un elemento importante, Tomek acepta trabajar como repartidor de leche para acercarse a Magda, en otra escena ella derrama la leche en la mesa mientras es vista (sin saberlo) por Tomek. La leche tiene una analogía con el semen, así como la botella de vidrio lo hace con el pene. Chevalier indica: "La leche, símbolo de fecundidad, se asocia con el fuego celeste o uránico en numerosas tradiciones. En el Asia central así como en la Europa antigua, se cree que es lo único capaz de apagar el fuego encendido por el rayo". (Chevalier, Jean. (1999). Diccionario de los símbolos. Barcelona: Ed. Herder, p. 632). Desde un análisis arquetípico tenemos que "Certain Tibetean Buddhists believe that the white male-element in semen joins with the red female-element in uterine blood to form an embryo's bones and blood, respectively" (The book of symbols: reflections on archetypal images. (2010). The Archive for research in archetypal symbolism. Ed. Taschen, p 410). El blanco de la leche se corresponde con los elementos de color rojo en el apartamento de Magda.

Esta ambivalencia se entiende por la inocencia de Tomek y su encasillado concepto de amor; en una parte, Magda le recuerda que lo que hace es pecado; incluso uno de sus amantes le pega al joven. Tomek también tiene un aspecto masoquista, aunque no se muestra disfrutando de su sufrimiento, recuerda la temática de las novelas propias del romanticismo, con personajes atormentados; la diferencia es que en el filme, quien sufre por amor es el hombre.

Estructurada con gran maestría, "No amarás" tiene tres partes muy bien definidas. La primera nos presenta a los personajes, el espacio en el que interactúan y el acto voyeurista de Tomek, la narración está contada desde su perspectiva; incluso la secuencia inicial nos muestra los elementos claves para entender la historia: vemos a través de la ventana a Magda, ya la estamos espiando y luego vemos al joven dormido. Justo a la media hora, se da el primer giro argumentativo, Tomek decide revelar su identidad.

En el segundo segmento, conocemos la perspectiva de Magda, primerio su furia y desconcierto, luego su aspecto más oscuro, la sombra como lo llamaría Carl Jung. Si en la primera parte, Tomek tenía el control, ejercía el poder de observar desde el anonimato; ahora Magda es quien ejerce el control desde su experiencia. Ella es más jugada, sexualmente activa, liberal, independiente; ella se ríe del concepto de amor que tiene Tomek y empieza a presionarlo, lo exhibe ante los otros (el amante que golpea al chico), le pone apuestas (en una escena, le dice que si toman el bus a tiempo lo llevará a su apartamento). Ella introduce a Tomek a su mundo, su apartamendo, donde tiene el control de la situación, se muestra sexualmente disponible y esto pone nervioso al joven. En una escena muy bien filmada vemos que él no aguanta más y eyacula en sus pantalones, ella como si nada, le dice que "eso es el amor". 

Esa bofetada a las creencias de Tomek nos introduce al tercer segmento, justo a la hora de metraje. Tomek explora su masoquismo con la decisión última, el suicidio. Es el acto supremo de daño autoinflingido, pero hay una sublectura como castigo por traspasar lo prohibido, deseó a la mujer ajena y tenía que ser castigado. La dinámica voyerista cambió en el segundo segmento, no se puede hablar propiamente de un voyeur si la otra persona está consciente de que es observada; Magda cede a su rechazo inicial e incita al joven a seguir mirándola, ahora con su consentimiento, ella se convierte en una exhibicionista. Para la tercera parte, Kieslowski introduce un nuevo giro, junto al intento de suicidio del joven, Magda se convierte en voyerista, ahora ella está a la expectativa, se arrepiente por como trató a Tomek, espía los lugares que este frecuentaba, incluso trata de visitarlo en su casa. El aspecto voyerista de ella queda reflejado cuando un haz de luz le ilumina sus ojos, la situación se invierte, ella extraña ser vista...


Un último intento por sublimar su culpa, por recuperar la escencia del deseo, Magda agarra el telescopio, observa hacia su apartamento y se imagina qué hubiese pasado si Tomek estuviera con ella...

El filme está muy bien actuado por todos, desde la inocencia, nerviosismo de Olaf (Tomek); la seducción de Grazyna (Magda); pero el tercer personaje en importancia es muy ambiguo. La señora que vive con Tomek (la madre de un amigo) interpretada por Stefania Iwinska. Está siempre presente, sabe más de lo que aparenta, también es voyerista, incluso espía a Tomek y Magda cuando están juntos; pero su "amor" por Tomek resulta extraño, lo ve como una madre o como alguien más... La excelente actuación de Iwinska sirve para crear todo un debate de lo que quiso hacer el director con ese personaje. Dentro del contexto por el que está hecho este filme, la actitud de la señora no puede ser simple coincidencia, será que desea también un amor prohibido, el de un joven; o simplemente se preocupa por su bienestar como una madre lo haría (recuerden que Tomek es huérfano).



Video clip que sirve como avance de la película:


Escena de la película (subtitulada en español):


Kieslowski habla sobre la diferencia entre géneros cinematográficos:


Entrevista con Grazyna Szapolowska:

14 comentarios:

  1. Tres ideas sobre la narrativa visual de “No amarás…”
    Aclarando que este que sugiero tiene muchas limitaciones, lo comparto para dialogar
    Uno, Comencemos con lo imperativo, lo imperativo siempre remite a los pliegues de la prohibición y lo abrupto de regímenes de producción de sentido que se presentan como inexorables en ese sentido el filme pareciera estar marcado por una negación que instituye regímenes de lo visual –de lo que se puede ver pero no se debe ver a lo interno de la narrativa del filme, de lo no se debe ver pero es visible para quien mira desde afuera y trata de reinscribir orden y sentido a partir de la mirada- y cada giro narrativo en el guión pareciera estar mediado por estos desplazamientos y por la posicionalidad de los sujetos del relato enunciándose desde los lugares que se habían instituido desde la mirada, de esto se puede ahondar, pero creo que prefiero comentarlo con un café.
    Dos, la recurrencia al imperativo debe pensarse a escala metatextual, pues una recurrencia a un elemento recursivo estructurante del orden o de los desbordados contornos del establishment en la cotidianidad de los sujetos. Es decir, que se recurra a un mandato estructurante de orden no es gratuito en un contexto en el que desde lo cotidiano ese orden parece fracturado desde las tramas cotidianas y las venas del cordón umbilical burocrático que regula la vida, las temporalidades y la forma en que se produce espacio –en juegos de luz y sombra- en el filme. El secreto parece ser presentarlo sutilmente. Y la mejor forma de desboblarlo puede que sea quizás aquella que sugería Frederic Jameson en “The political unconscious”, “siempre historiza” y eso lo planteaba al respecto de la sublimación, la estética y lo político.
    Tres, puede que sea una compulsión, pero estimo importante retar los lugares comunes en la lectura y el peso inercial que tienen en nuestra producción de interpretaciones sugiriendo explicaciones alternativas, lateralidades, sobre esto me extenderé con calma en otro momento en diversas escenas, pero quisiera sugerir en lo inmediato una lectura más allá del falocéntrismo de la “leche derramada”, mi propuesta será pues suspender por un instante la función de interpretar desde el falo, imaginemos que el falo no existe.
    He acá la escena presentada desde otro lugar, la leche como todo lo procedente al orden de lo cotidiano pareciera ser moverse en las tramas de lo ineludible –de esto se puede ahondar con las metáforas y diálogos referentes a los servicios y la narratividad espacial en la que el filme toma lugar y elementos para narrarse-, cuando la leche es desborda la alusión pareciera dar cuenta entre otras cosas a una especie de punto de desborde del orden –el episiodio primero por que el chica golpea y derrama la leche tiene que ver con un momento de tensión y dolor para ella, en el segundo, la chica que es la evoca el episodio y lo reconstruye lo hace desde una alusión a otra tensión que desborda, en este caso el amor, la analéctica entre su posibilidad/imposibilidad-, en ese sentido, el imperativo “no amarás” retorna, y lo hace al respecto de la imposibilidad de esa totalización que supone el discurso del amor del muchacho ahora adoptado por ella, pero esa imposibilidad pareciera la condición de posibilidad misma para poder volverse a mirar usando binóculos y telescopios, para ir, venir y arriesgar imposibles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Disculpa que haya tardado en contestar Luis Gomez. Como dijiste la prohibición viene desde el título, remitente claro del material en que se basa: un mandamiento. En inglés lo traducen como A short film about love, tenemos que el idioma es una impostura para hacer el análisis, desconozco como se traduce del idioma original. Los personajes están fracturados como vos indicas que el orden está fracturado en la cotidianeidad, un reflejo del momento socio político que se vivía en la Europa de finales de los años 80. Tenemos que planear una reunión para comentar a profundidad

      Eliminar
    2. La frase "imaginemos que el falo no existe" es la mejor síntesis de las luchas feministas ;)

      Eliminar
    3. No sé si la lectura sería sobre "imposibles", con respecto al tercer punto que tocas; la escena cuando la chica bota la leche creo recordar es precedida por un conflicto con uno de sus amantes, y cuando es retomada al final, el conflicto es que el joven amante no está disponible; se traslada la impostura del "no amarás" de Tomek a Magda, pero no me calza lo de que sea imposible, creo más se debe a la condición humana, al diferente significado que tiene el concepto de deseo para cada persona. Por otro lado, la leche puede simbolizar el carácter de proletario que tiene la película (y la filmografía del director), la leche como nutriente básico para la subsistencia se relaciona con el amor como sustento para una relación, si se riega la leche, si se acaba el amor, así serán las consecuencias; ¿será que al regarse esa leche -metáfora del fin de una relación- Magda vuelve su atención hacia un nuevo amante, alguien que la nutra desde cero?

      Eliminar
  2. Circus Charlie dijo30 de junio de 2013, 20:47

    ud decia que no habia nada sentimental entre ambos verdad? yo pensé que Tomek realmente le importaba la muchacha

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde mi perspectiva, en términos de romanticismo, no. Es que ahí entra en cuestión el asunto del reconocimiento del otro, él la reconoce como persona, o sea, sujeto externo; o la reconoce como objeto del placer propio, es decir la objetiviza.

      Eliminar
    2. sí y él pasa de verla como un objeto a reconocerla como persona cuando la ve llorando

      Eliminar
    3. Creo q el momento cuando la reconoce es cuando él le dice que la espía, porque la escena anterior ella es inculpada en el correo de mentirosa por culpa de él

      Eliminar
  3. Circus Charlie dijo30 de junio de 2013, 21:15

    Yo diría que el detonante para que él se revele ante ella, es cuando la ve llorando. Por que él desea estar ahi con ella y consolarla pero no puede, esta lejos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí es válido tu punto, yo creo que en ese momento él sigue disfrutando la escena desde el acto voyerista.

      Eliminar
  4. Circus Charlie dijo30 de junio de 2013, 21:16

    entonces que lo hizo revelarse ante ella justo en ese momento?

    y no antes o después?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La culpa de ponerla en aprietos, de causarle un daño. Él tiene culpa del abuso de poder, pero luego ella va a ser la que sentirá culpa cuando hace lo propio con él.

      Eliminar
    2. La culpa y la moral, creo, son vistos como dos caras contrapuestas en un espejo

      Eliminar
  5. Circus Charlie dijo30 de junio de 2013, 21:19

    Sii mirá

    bueno la película es una genialidad y es muy sencilla

    ResponderEliminar

Por favor indicar nombre y país de residencia cuando dejen un comentario. Los anónimos se borrarán. Si te gusta lo que leíste suscríbete al blog.