sábado, 27 de abril de 2013

Redención




Título original: Tyrannosaur. Reino Unido (2011). Color
Director: Paddy Considine
Guión: Paddy Considine
Cinematografía: Erik Wilson
Edición: Pia Di Ciaula
Música original: Dan Baker y Chris Baldwin
Duración: 92 minutos


Elenco:

Peter Mullan como Joseph
Olivia Colman como Hannah
Eddie Marsan como James
Paul Popplewell como Bod

Premios:

BAFTA a mejor debut (director y productor)
Premios del Cine Independiente Británico: mejor actriz, mejor película
Festival Internacional de Sundance: premio a mejor dirección dramática y premio especial del jurado
Festival Internacional de Chicago: mejor actriz


Tiranosaurio es de los títulos más inquietantes que me he encontrado en los últimos años, es una propuesta transparente que pretende mostrarnos una realidad, no busca diagnosticar ni formar juicios de valor sobre la misma, tampoco propone una explicación ni una solución. Es cine fenomenológico, simplemente nos describe una serie de hechos. Aunque no se trata de un documental, por el contrario, estamos ante una obra de ficción escrita y dirigida por Paddy Considine, actor que debuta con su primer largometraje. El hecho de que sea una ficción no implica que sea irreal ni desmerita la forma en que está filmada. Toda película, sin importar el género, es una visión que tiene el director sobre algo, se nos puede mostrar a través de una fantasía o de una aproximación más realista, es cuestión de estilo, se trata de la forma, de la técnica empleada para narrar la historia. El contenido es otra dimensión del quehacer artístico, este puede ser tanto verídico como ficticio, basarse en situaciones reales o ser producto de la imaginación, no importa si la historia transcurre en el espacio o en un pueblo en la Tierra.

En la literatura el realismo es un movimiento que se caracteriza por representar el mundo (y quienes lo habitan) como es, sin permearlo. Del realismo surge otro movimiento que se conoce como el naturalismo, cuyo interés es intensificar las características propias del realismo y reflejar el contexto determinista en el que se desenvuelven los personajes.

El cine como arte sigue otros caminos, así, realismo y naturalismo se encuentran mezclados. Está la escuela neorrealista, que acentúa la pobreza, la situación de vida precaria de sus personajes, sin embargo lejos de ser parcial, busca crear un estado de ánimo en el espectador para que reflexione y sienta compasión por los desfavorecidos (por ejemplo El ladrón de bicicletas, 1948 ó Umberto D, 1952, ambas de Vittorio de Sica), es un género que pretende hacer cohesión social (nacionalismo) a partir de la imagen.

En el género documental podemos encontrar propuestas más imparciales, en las que el director simplemente muestra hechos, incluso puede que no los describa, solo los vemos. Es en la labor de edición donde se manipula a la audiencia, el orden de las secuencias y el cómo se nos muestran van a activar estados anímicos que determinarán la opinión.

Tiranosaurio busca desde una aproximación realista contarnos un momento en la vida de Joseph y Hannah, no vamos a saber todo de ellos. Sus actos y las razones de los mismos no son ajenos, el director opta por una descripción fenomenológica de la trama, de ahí que la secuencia sea lineal, salvo un pequeño desvío (recurso cinematográfico) para comprender un hecho vital en el relato y que sirve para hacer la transición hacia el clímax.


Jean Mitry describe como realista "a cualquier obra que no solo aprehenda el mundo conocido, sino que describa hechos concretos y se limite a una determinada inmanencia, esforzándose por expresar o captar su sentido profundo, por ello ese sentido tiene que desembocar en una trascendecia eventual" (J. Mitry (2006). Estética y psicología del cine: 2- Las formas. Editorial Siglo XXI: México DF, p. 499-500).

En la definición de Mitry tenemos la diferencia entre Tiranosaurio y las películas de De Sica antes mencionadas. Considine no busca transformar la realidad, ni generar una opinión favorable o desfavorable sobre lo que vemos, contrario al italiano quien manipula al espectador para que aprecie a los protagonistas y sus motivaciones, sea en el caso de Antonio (Ladrón de bicicletas) o de Umberto (Umberto D). También vemos el grave error que se hace en la traducción del filme al español como Redención. El título en español predispone a la audiencia, indica que sin importar lo que se vaya a ver habrá espacio para la redención, se comete el error de formar una expectativa previa en el espectador echando a perder cualquier sentido estético y artístico que conlleva el título original: Tiranosaurio. Incluso imposibilita realizar un símil entre el dinosaurio extinto y el protagonista (Joseph).

Esta película debe ser entendida como una propuesta realista, libre de moralismos. Eso no quiere decir que nosotros como espectadores no tengamos nuestras opiniones ni juicios de valor, la diferencia radica en entender que esas opiniones son nuestras, producto de la idiosincracia, cultura y experiencia de cada uno y no son parte intrínseca de la obra, no son la finalidad de la misma.


La historia es cruda y simple, dos personas que se encuentran en un momento determinado, cada uno arrastra una especie de flagelo personal. Joseph es un alcohólico con serios problemas de control de impulsos que lo llevan a situaciones cada vez más violentas en las que su vida peligra; él es viudo, vive solo y está entregado a la soledad y a la bebida. Hannah, es una mujer casada, trabaja como voluntario en un centro de caridad, se refugia en la fe para soportar las dificutades de su matrimonio. Un día al abrir el negocio se encuentra a Joseph y este es el catalizador de la trama. Ambos van a reconocer en el otro algún aspecto que los moviliza internamente, no les va ser posible seguir indiferentes. Conforme conocemos sobre sus vidas, el diretor muy acertadamente nos muestra el contexto social en el que viven. Joseph pertenece a un suburbio en el norte de Inglaterra, casas viejas, deterioradas, conflictos recurrentes con los vecinos, una ciudad con bares y estos con personas que cargan historias. Hannah, por su parte, vive en una zona más adinerada (clase media), su esposo tiene un buen trabajo; las casas son amplias y bonitas, el lugar está ordenado, pero nunca vemos movimiento, todo está en silencio, no sabemos qué pasa al interior de cada vivienda, salvo en la de Hannah y lo que sucede ahí no deja de ser tan impactante como lo es en la casa de Joseph.

La película tiene un grado de violencia que puede herir a espectadores suceptibles, sin embargo la violencia no es gratuita ni desproporcionada, simplemente está presente en la vida de los personajes (en la de todos, no solo en la de Joseph y Hannah). El director filma con planos medios y primeros planos para dotarle de vitalidad a la historia, las secuencias son limpias, muy bien filmadas para denotar naturalidad. La fotografía en tonos grises y opacos es austera, con poca iluminación en ciertas escenas, hay concordancia entre lo que viven los personajes con el ambiente o clima que se nos muestra. La música es justa, no distrae, es utilizada con tino.


Las actuaciones son fantásticas, tanto Mullan (Joseph) como Colman (Hannah) hacen un trabajo sobresaliente, tienen gran presencia escénica, interactúan perfectamente. Son interpretaciones que desgastan mucho debido a la exigencia emocional, tienen que representar personajes que atraviesan mucho dolor y desesperación, sumidos en la apatía de no poder ver una salida a su situación. El maquillaje también es digno de elogiar, principalmente en el caso de Colman, muy realista. Mientras que Joseph refleja soledad, apatía y una ira incontrolable, su mirada cansada, su caminar inseguro, su tenacidad en destruirse y alejarse de todos, ha erigido una barrera emocional que no se permite quitar; Hannah refleja una temerosa esperanza, su mirada tierna y amable se transforma en el rostro del terror, de la angustia y el sufrimiento cuando llega a su hogar, la sonrisa se le va erosionando al igual que su fe. Ambos combaten la desidia en sus vidas con el alcohol, prefieren intoxicarse a estar conscientes de su realidad. Si la naturaleza violenta de Joseph es manifiesta, la de Hannah está latente. Pero el filme ahonda en la cultura de la violencia, el esposo de Hannah, el vecino de Joseph..., constantemente el director nos muestra un contexto determinista, los personajes están sumergidos en ese mundo, les tapa las cabezas, consume sus vidas, todos recurren a impulsos violentos en determinados momentos, es tanta la agonía interior de cada personaje que no pueden sobrevivir si no es a través de golpes, vejaciones, intimidaciones, etc. Conceptos como "malo" o "bueno" no entran acá en consideración, son ajenos a la realidad, la crudeza de sus vidas determinadas por su contexto no les permite el lujo de hacer valoraciones morales. El conflicto seguirá presente entre todos hasta que la muerte llegue. Como anécdota, cabe señalar que varios de los actores usados son habitantes de los pueblos donde se filmó (Leeds, Wakefield), incluso se usó a un cantante local Chris Wheat (escena después del funeral); entre los extras se contó con parte del equipo de producción y con ayudantes de la tienda de caridad de San Vicente.

El final debe ser entendido como un hecho más dentro de la cotidianeidad de los personajes, no como ejercicio valorativo, nos podrá parecer correcto o incorrecto, pero eso no viene al caso; los protagonistas siguen con sus vidas mientras aparecen los títulos finales, recordamos que son elementos ficticios dentro de la obra y nos dejamos los paralelismos posibles con nuestras propias cotidianeidades. El filme no plantea una moraleja ni pretende mandar un mensaje, solo muestra una realidad.

¡Cómo me hubiese gustado que presentaran esta película en el funeral de Margaret Thatcher! Una líder narcisista con trajes de alta costura que vivió cómodamente, mientras miles de personas vivían en la pobreza, ocultos por la apatía social de esa señora y los gobiernos respectivos. El filme no infiere que la situación de Joseph y Hannah se deba a políticas específicas, sino que es mi lectura personal, dado el recién fallecimiento de la ex-primera ministra, la que me hace cuestionar las decisiones tomadas por ella y su gobierno y su impacto en la vida de miles de personas, entonces, me surgió la interrogante ¿cuántos Josephs y Hannahs surgen debido a que se presentan ciertas condiciones sociales, económicas y políticas?



Avance subtitulado de la película:


Entrevista al director (Paddy Considine) y a la protagonista (Olivia Colman):

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu Blog, y este post en particular, es un gusto visitarte.
    Te invito a visitarme en:
    http://el-cine-que-viene.blogspot.com/

    Un gran saludo, Oz.

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    1. Gracias por el apoyo OZ, de qué país sos? Por cierto, con ese nombre, habrás visto una peli ochentera que se llama Return to Oz (1985)? Mucho más gótica y acorde con los libros... Ya me paso por tu blog. Saludos!!

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