sábado, 27 de abril de 2013

El Capital



Título original: Le Capital. Francia. (2012). Color
Director: Costa-Gavras
Guión: Costa-Gavras, Karim Boukercha, Jean-Claude Grumberg basados en la obra homónima de Stéphane Osmont
Cinematografía: Eric Gautier
Edición: Yannick Kergoat y Yorgos Lamprinos
Diseño de producción: Birchler 
Música: Armand Amar
Duración: 114 minutos


Elenco:

Gad Elmaleh como Marc Tourneuil
Gabriel Byrne como Dittmar Rigule
Natacha Régnier como Diane Tourneuil
Céline Sallette como Maud Baron
Liya Kebede como Nassim


La última película del griego Constantinos Costa-Gavras se encuadra dentro del boom de películas que buscan representar la esfera financiera tras la crisis del 2008. Temática que Oliver Stone visionó en 1986 cuando filmó Wall Street.

Se trata de un cine sincero que busca denunciar actos de corrupción, manejo indiscriminado de vidas humanas y las razones detrás de la avaricia económica del ser humano. Se sitúa en Francia lo cual se agradece, teniendo en cuenta que la mayoría de estas películas denuncian los mercados estadounidenses. Gavras entiende que el control de un país lo ejercen los grupos financieros, es decir, aquellos que poseen el capital, no los grupos políticos; por esto decide adaptar la novela de Osmont y plasmar las turbias relaciones entre altos ejecutivos y accionistas de la banca, quienes juegan con las vidas de millones de personas.

En un momento del filme, la acción se centra en discutir a cuántas personas hay que despedir, a mayor despidos mayor rentabilidad de las acciones bancarias, en otras palabras, mientras miles se quedan sin empleo, un grupito se enriquece desproporcionadamente con ello. Este es el tono de la película, constantemente el director nos muestra la avaricia y el esfuerzo por enriquecerse sin el menor grado de compasión hacia el resto de mortales que viven en la ignorancia.


La fotografía y la escenografía busca representar un contexto frío y estéril, salvo algunas escenas en las que se muestra el mundo familiar del protagonista. Se trata de la ambivalencia de un hombre de clase media, quien repentinamente tiene la posibilidad de presidir uno de los bancos más importantes del mundo, de inmediato, empieza la transformación conforme su voracidad por el dinero no encuentra límites. Obtiene el ascenso como parte de una estrategia de la junta directiva quienes lo ven como un testaferro, un rey sin trono; por su parte, un grupo de accionistas buscan hacerse con el control de la entidad financiera, tras las falsas alianzas y promesas vacías, la trama se desarrolla en torno al capital, a ese papel moneda que el ser humano ha convertido en razón non plus ultra de su existencia. Pero el simple testaferro se revela, calculador e hipócrita, manipula a todos a su alrededor con el único fin de enriquecerse, su esposa deja de ser importante y su atención pasa hacia una modelo (bien fea, pero acorde con los estándares de "belleza" anoréxica de la actualidad).


Gad Elmaleh es el encargado de interpretar a este voraz banquero. Reconocido por ser un actor de comedias (La doublure, Francis Veber, 2006; Hors de prix, Pierre Salvadori, 2006) hace una buena transición al drama, está bien dirigido y tiene buena presencia en pantalla. El resto del elenco está bien elegido, no destaca nadie en particular, todos están a tono con su respectivo papel, Régnier interpreta a la esposa de Marc, es una mujer inteligente, sensible, pero que tiene claro hasta dónde le va a permitir a su esposo que la ignore. Hay un contraste entre los personajes masculinos y los femeninos. Los primeros están en plena competencia por el control, por el poder, no escatiman esfuerzos para enriquecerse. Mientras que las mujeres son vistas como objeto, son utilizadas por los hombres, reducidas a una esfera sexual o apartadas de la toma de decisiones. Con excepción de Maud (Céline Sallette) y de Diane (Régnier) no son representada como inteligentes, sin embargo, ambas son utilizadas. Esto no quiere decir que el filme o el director sean machistas, sino que Gavras está ejemplificando una realidad.

El filme es entretenido aunque por momentos el ritmo decae, se pierde intensidad, mientras que algunos diálogos son filosas críticas, otros no conducen a nada. Otro problema es el humor, este no será bien recibido por algunos, creo que ciertas escenas aunque satíricas desvían la atención y resultan innecesarias; especialmente las secuencias entre el protagonista y la modelo objeto de su deseo, bien podría haber eliminado ese personaje. Aún así, es película recomendable. No se extrañen si terminan amargados (as), después de todo es el mundo en el que vivimos, el mismo en el que en ficción y en la realidad "el lujo es un derecho". Parece que a mayor cantidad de objetos, lujos, pertenencias, dinero que una persona posea, mayor es su distanciamiento con el resto de personas, será que ¿el dinero deshumaniza o revela cuán humanos somos?



Avance de la película (audio español):


Entrevista al director (las imágenes de fondo son ilustrativas):


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