domingo, 14 de abril de 2013

Después de Lucía




Título original: Después de Lucía. México - Francia (2012). Color.

Director: Michel Franco
Guión: Michel Franco
Cinematografía: Chuy Chávez
Edición: Antonio Bribiesca Ayala
Duración: 93 minutos

Elenco:

Tessa Ía como Alejandra
Hernán Mendoza como Roberto
Gonzalo Vega Sisto como José
Tamara Yazbek como Tamara
Paloma Cervantes como Irene
Juan Carlos Barranco como Manuel


Premios:

Festival Internacional de Cannes: ganadora de la sección Una cierta mirada
Festival Internacional de San Sebastián: mención especial sección Horizontes
Festival Internacional de Chicago: Hugo de Plata mención especial del Jurado



Después de Lucía consiste en un drama que cautiva desde el tratamiento del tema. La película está dividida en dos momentos, el primero nos muestra la relación entre Roberto y su hija Alejandra, entendemos que ambos experimentan una pérdida, pero desconocemos los detalles, a raíz de la misma deciden trasladarse de Puerto Vallarta al Distrito Federal (México).


Esta primera parte tiene un tempo pausado, es la manera en la que el espectador se involucra con estos personajes y empieza a armar la historia según las claves que el director brinda. Consiste por lo tanto en un ejercicio activo del espectador que deberá reflexionar conforme observa las imágenes. La propuesta por sus características de ritmo me recordó otros filmes mexicanos, principalmente los de Carlos Reygadas y a la película argentina Las Acacias (Pablo Giorgelli, 2011). Particularmente, destaca lo poco que conocemos de los personajes, el poco diálogo, incluso la cámara en los primeros minutos no nos muestra los rostros con claridad; el espactador es un testigo de la acción, acompaña a Roberto y a Alejandra, principalmente en las tomas dentro de vehículos, donde el ángulo de la cámara simboliza el momento en que se encuentran padre e hija, ambos con una pérdida que tratan de dejar atrás y rehacer sus vidas. Contrario a otras críticas, que se centran en que esta parte es aburrida, resulta de lo más atrayente, con una gran fotografía y sonido ambiente, el director nos sumerge en el mundo de duelo que viven los personajes. Cuando alguien experimenta un duelo, el tiempo psicológico a su alrededor es percibido de manera más lenta, la persona lucha dentro de sí entre negar o aceptar el hecho, los eventos se sienten extraños y las situaciones, aún las cotidianas, resultan una carga pesada. Esta atmósfera es representada de manera extraordinaria por el director, de allí que el ritmo sea pausado.


Para el segundo momento, el director y guionista, Michel Franco, nos sorprende con el giro que toma la película. Si en la primera parte sentimos que Roberto es el protagónico, en la segunda lo es Alejandra. Ella ingresa a un nuevo centro educativo y empieza a hacer amistades, sin embargo, su vida pronto se vuelve un calvario conforme es víctima de distintos tipos de abusos y hostigamientos por parte de sus compañeros. De acá en adelante, el filme adquiere otra velocidad, acorde con el momento interno de Alejandra. El clímax está bien desarrollado y se recurre a las elipsis para ir conformando el relato. El final aunque abrupto, no deja de ser interesante, la película narra lo que le interesa al director, no aquello que podría tornar el relato en violencia gratuita o un melodrama, también evita caer en sermones. El título nos recuerda que los hechos transcurren "Después de Lucía", por lo tanto, no se trata de conocer que sucede "Después de Alejandra"; las consecuencias de los abusos y las acciones resultantes no son discutidas acá; la película conserva el tono reflexivo y exige del espectador que tenga una mirada abierta.

El guión es bastante bueno, puede ser que algunos esperen acciones más trepidantes o un conflicto mayor en términos de personajes, pero esto no es cine hollywoodense. Es una excelente propuesta latinoamericana, reconocida en dos de los cuatro festivales de cine más importantes de Europa (Cannes y San Sebastián). El guión mantiene la atención en los hechos, resulta críptico al inicio y más lineal en la segunda parte, sin embargo mantiene el interés en el espectador. Las acciones son verosímiles, el elenco está bien escogido, la mayoría de los estudiantes que aparecen no son actores profesionales, lo que permite tener  una aproximación más fidedigna del fenómeno del bullying o acoso escolar. Hay algunas escenas en que las actuaciones no están tan depuradas, pero se compensa con la fuerza dramática de los eventos que representan y la honestidad del relato. Esto último es clave para que la película resulte entretenida a la vez que impacta a la audiencia. Tim Roth jurado del festival de Cannes declaró sobre este filme "La razón por la que vengo a Cannes y acepto ser jurado es para descubrir cosas extraordinarias, y esta película lo tiene todo. La premiamos por el desempeño de sus actores, técnica, guión y visión".

Mención especial merece la fotografía, trabajo de Chuy Chávez que logra plasmar la atmósfera en la que viven los personajes. Estos son de clase alta que asisten a un colegio privado y tienen fácil acceso a drogas, alcohol y tecnología. En las primeras tomas la fotografía se siente más fría, pero con el traslado de los personajes se vuelve más cálida. Las escenas de noche en la playa están bien logradas, con una iluminación correcta. 


El trabajo del director destaca desde el manejo de los actores, muchos de ellos no profesionales, hasta la utilización de cámara fija en varias secuencias, donde la sensación de movimiento la brinda el vehículo en el que se encuentran los personajes, mientras en otros casos son los actores quienes lo hacen. En el caso de las tomas dentro de automóviles, simbolizan el aspecto estático de los personajes con respecto a un mundo externo que se mueve, que no se detiene ante el dolor. Las secuencias con planos más abiertos permiten contextualizar a los personajes; mientras ocurre algo en escena, podemos apreciar con detenimiento el tipo de espacio y contexto en que se desenvuelven. La Ópera Prima de Michel Franco resulta un trabajo muy intimista, él se entrevistó con decenas de jóvenes quienes han sufrido diversos tipos de violencia en sus centros educativos, pero también indagó sobre aquellos quienes la practican, los victimarios. Varias de las personas entrevistadas son amigos personales del director, de los cuales se basó para hacer el guión. A su vez, la actriz Tessa Ía conversó con varios amigos víctimas de bullying para entender los sentimientos que les provocaban los abusos.

Después de Lucía consiste en una excelente oportunidad para ver buen cine latinoamericano, es una propuesta muy interesante que permite al espectador entretenerse y reflexionar sobre temas cotidianos.


Perspectiva psicológica del filme


Advertencia, a continuación se analizará la película y se comentará situaciones puntuales de la misma, por si no la han visto y no desean spoilers, leer con discreción.
Dentro de las mayores virtudes que tiene esta película es el realismo con que muestran las situaciones concernientes al duelo y al abuso escolar. La interpretación de Hernán Mendoza (Roberto) es muy buena, vemos síntomas típicos en personas que atraviesan duelos, llora cuando está solo, constantemente duerme (distanciamiento con la realidad, la persona no quiere estar despierta para no tener que recordar, por lo que opta por dormir), renuncia al trabajo (aunque su hija le ayuda a recuperarlo) y mantiene una actitud pasivo-agresiva. Esto es muy importante para el desarrollo de la película.


Tessa Ía (Alejandra), es de las pocas actrices con experiencia que participan en el filme. Fue una buena escogencia de casting, hace un gran trabajo. Al inicio, la percibimos como alguien fuerte que está sobrellevando un duelo; pero hay algunos indicios que nos muestran la actitud que está teniendo, por ejemplo cuando usa el vestido de su madre o cuando ayuda al empleado de su padre en el trabajo. Todo esto cambia, cuando ella empieza a ser víctima de bullying.

Aunque los hechos se suceden en poco tiempo, es claro que Alejandra es victimizada por varios compañeros, otro aspecto relevante que retrata muy bien el filme es el papel de los testigos, aquellas personas que tienen conocimiento de los abusos, pero no ayudan a la víctima, ni denuncian a los victimarios.


Entre los tipos de abusos, podemos observar el hostigamiento, abusos físicos (le cortan el pelo, empujones), un posible abuso sexual (escena del baño), humillaciones públicas, ciberacoso (por medio de mensajes de texto y la difusión de un video), aislamiento y exclusión social. La práctica de tomarse fotos o grabar video en situaciones eróticas o sexuales implícitas se conoce como sexting, el filme también muestra esto, inclusive es el catalizador para el resto de abusos. La gran mayoría de países no tienen una legislatura que sancionen estas prácticas y ese vacío legal pone en una situación de mayor desventaja a la víctima, quien ve vulnerada su privacidad y es expuesta ante una gran cantidad de personas a través de las redes sociales o medios tecnológicos.

El círculo de violencia en casos de bullying es muy similar al que experimentan las víctimas de violencia doméstica, razón por la cual se entiende el estado de indefensión que desarrolla Alejandra. Las personas abusadas suelen culpabilizarse por lo que les sucede y es muy típico que evitan pedir ayuda y reaccionen con total sumisión ante las exigencias del grupo de abusadores. El guardar silencio y asumir las humillaciones se vuelve algo diario, esto está muy bien representado en la película. También podemos apreciar cómo en este caso no hay un líder definido, el papel del victimario es representado por varias personas, hombres y mujeres.


Un aspecto que se puede trabajar bastante es el papel que tiene el centro educativo y sus funcionarios. La película no explora sus razones, vemos en algunas escenas al director y escuchamos a alguna que otra profesora, pero en líneas generales desconocen lo que ocurre entre los estudiantes. Sí está bien representado el careo que hace el director con las personas involucradas, esto no quiere decir que la acción esté correcta. Es demasiado peligroso exponer y mezclar a las partes involucradas. La directriz desde el centro educativo debe ser el trabajar por separado con las víctimas y con los victimarios, tampoco es recomendable que se entrevisten a la vez a los padres de los chicos involucrados.

En el caso concreto de la película, sabemos que Roberto está pasando por un duelo por el fallecimiento de su esposa (esto lo sabe también el director del colegio), también que tuvo un conflicto que llegó a los golpes, lo que indica que alberga cólera, frustración e impotencia por los hechos vividos, también conocemos que no quiso ayuda terapéutica. Los funcionarios de un centro educativo deben evitar cualquier situación conflictiva entre los involucrados, también deben entender la situación de indefensión de la víctima y que la misma se extiende aún si los abusadores no están presentes y también, evitar problemas entre los padres o representantes de los jóvenes. Tras recabar la información sobre lo que sucede, su labor es informar a los padres y/o encargados y la mejor manera para hacer un cambio a lo interno de la institución es mediante intervenciones grupales que abarquen la totalidad de la escuela o colegio; el culpabilizar o castigar a una sola persona o grupo, no necesariamente dará resultados satisfactorios, como se mencionó antes, existen muchos testigos que pueden convertirse en abusadores potenciales. La intervención tiene que estar dirigida a modificar la cultura estudiantil y a involucrar a la comunidad educativa (estudiantes, profesores, administrativos y familiares).

Algunos podrán considerar como poco creíble la actitud final de Alejandra, quien huye a su ciudad natal y no contacta a su padre. Sin embargo, las actitudes de huída son comunes en casos de victimización. No toda persona que sufre de acoso llega al suicidio. A su vez, es típico en los jóvenes creer que sus progenitores o encargados los van a regañar o castigar si hablan de lo sucedido, entran en una visión de túnel en el que no ven salida de su situación. Además, el hecho de que ella regresara a su casa está relacionado con la madre fallecida, finalmente, el tiempo que transcurre según lo muestra la película (mediante montaje paralelo) es de un par de días, tiempo que Alejandra usa para dormir más que nada, mientras la investigación policial por su desaparición se lleva a cabo y su padre resuelve hacer justicia por sus manos.

El contar con un elenco de jóvenes hace que la película se pueda trabajar con adolescentes, puesto que se pueden identificar con los hechos y con un profesional a cargo se puede plantear un buen programa anti-bullying. El filme también tiene su valía para trabajar con población universitaria, familia y personal docente.


Avance de la película:


 Entrevista con el director y parte del elenco:

 
 

 

7 comentarios:

  1. Creo es una buena crítica, es objetiva ,lo que muchos otros no tienen.

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    1. Gracias por el comentario Christian. En verdad trato de ser objetivo en las reseñas, te insto a que revises otros artículos que he publicado y dejes tu opinión.

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  2. He tenido problemas con dos cintas mexicanas en los últimos años. Miss Bala(2011) y Después de Lucía, no me han convencido del todo. Hablando de la ultima, me ha parecido poco creíble y aunque el final me emocionó el resto del metraje no tuvo el mismo efecto. Aunque el tema que plantea se presta a cualquier cantidad de fenómenos, el trayecto que sigue la cinta no hace que me lo pueda creer.

    Saludos!

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    1. Saludos Olvin!! Con Miss Bala, comparto, ni siquiera la terminé de ver. En nuestros territorios llega mucho cine mexicano, la mayoría es malo. A diferencia de países como Argentina, Brasil o Cuba, quienes han logrado emplear un lenguaje metafórico en varios filmes (tampoco digo que todo lo que hagan es excelente, hay muchos fiascos también), las películas mexicanas a veces fallan en eso, en trasladar la acción a un lenguaje cinematográfico, hay mucha influencia de las telenovelas. Sin embargo hay propuestas muy interesantes, Después de Lucía la pongo en esta categoría.

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  3. ¡Perdón!Sé que los anónimos se borran, agrego mi identidad y de nuevo el comentario.

    La película me agradó, a pesar de que me parece que tiene fallas en la actuación y de que el ritmo tan lento al inicio, no fueron de mi agrado. Rescato en lo musical, la utilización de "La muñeca fea" de Francisco Gabilondo Soler del disco de larga duración Más Canciones del Grillito Cantor (1958), me hizo pensar mucho en el momento en que el niño o la niña empieza a aplicar ""el bullyng"" a sus juguetes (sé que la palabra no aplica a seres inanimados),pero las acciones para con ellos son reflejo de conducta aprendida??? que luego aplica a sus pares??? o instinto? o depósito de frustraciones? No lo sé, pero me ha dejado pensando bastante y eso, ya valió la pena; además en la actualidad, mostrar los procesos de pérdida, de bulling, etc. me parecen muy ilustrativos y propios para ser usados en los espacios propicios. Aclaro que sé que no todos los niños aplican acciones destructivas con sus juguetes. Dejo aquí la letra de la canción "La muñeca fea"


    Escondida por los rincones.
    Temerosa de que alguien la vea.
    Platicaba con los ratones
    la pobre muñeca fea.

    Un bracito ya se le rompió.
    Su carita está llena de hollín.
    Y al sentirse olvidada lloró
    lagrimitas de aserrín.

    Muñequita
    le dijo el ratón
    ya no llores tontita
    no tienes razón.
    Tus amigos
    no son los del mundo
    porque te olvidaron
    en este rincón.

    Nosotros no somos así.

    Te quiere la escoba y el recogedor.
    Te quiere el plumero y el sacudidor.
    Te quiere la araña y el viejo veliz.
    También yo te quiero,
    y te quiero feliz.

    Muñequita
    le dijo el ratón
    ya no llores tontita
    no tienes razón.
    Tus amigos
    no son los del mundo
    porque te olvidaron
    en este rincón.

    Nosotros no somos así.

    Te quiere la escoba y el recogedor.
    Te quiere el plumero y el sacudidor.
    Te quiere la araña y el viejo veliz.
    También yo te quiero,
    y te quiero feliz.


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    1. Es cierto que tiene fallos actorales, sin embargo, como mencioné, varios de los que aparecen en la película no son actores profesionales, es el carácter artesanal del filme y eso me agradó. Creo que me hace preguntas con respecto al bullying y el juego en los niños. En ese caso, el juego infantil es un elemento revelador de la dinámica diaria de los niños. Hay que diferenciar los conceptos de agresividad y violencia, el primero es instintivo, el segundo es una conducta socialmente aprendida. El bullying se configura como un acto (o suma de actos violentos). El ser humano es la única especie que disfruta al hacerle daño a otros de su misma especie.

      Gracias por el aporte de la letra de la canción, es un elemento que también me llamó la atención en el filme.

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  4. No saben el listado de canciones que se utilizan hay en especial cuando están en la playa

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