domingo, 17 de marzo de 2013

César debe morir



Título original: Cesare deve morire. Italia (2012). B/N y Color
Director: Paolo Taviani y Vittorio Taviani
Guión: Hermanos Taviani inspirados en la obra de William Shakespeare "Julio César"
Cinematografía: Simone Zampagni
Edición: Roberto Perpignani
Música: Giuliano Taviani y Carmelo Travia
Duración: 76 minutos

Elenco:

Cósimo Rega como Cassio
Salvatore Striano como Brutus
Giovanni Arcuri como César
Antonio Frasca como Marco Antonio
Juan Darío Bonetti como Decio
Vincenzo Gallo como Lucio
Fabio Cavalli como el director teatral (función que desempeña en la vida real)



Premios:

Festival Internacional de Berlín: Oso de Oro mejor película y Premio del Jurado Ecuménico
Premios David di Donatello: Mejor película, mejor director, mejor edición, mejor productor y mejor sonido


El 15 de marzo del año 44 antes de la era común, moría Julio César. Asesinado por amigos y allegados quienes le recriminaban su tiranía. Los Idus de Marzo sentenciaron la vida de César y marcó un giro en la convulsa historia romana. Brutus y Cassio serían perseguidos por Marco Antonio y Octavio, el hijo de César que buscaba vengar la muerte de su padre.

William Shakespeare escribió su tragedia hacia el 1599, una obra en tres actos en el que se explora la psicología de los personajes con respecto a nociones como la amistad, la libertad y el patriotismo. Brutus es el personaje principal, a través de él se nos cuenta la historia. Cuando Shakespeare escribió esta tragedia, Inglaterra pasaba por una crisis política, la reina Isabel I era mayor y no había nombrado a un sucesor, se cernía sobre el país la sombra de una posible guerra civil. El escritor supo hacer la analogía con respecto a la época de César y representar en los diálogos el sentir de un pueblo que se sentía impotente ante la falta de liderazgo, las emociones dominaban las acciones y el futuro era visto con gran incertidumbre.

En el 2012, los hermanos Taviani estrenan una película extraordinaria, ellos hacen el nexo que Shakespeare hizo siglos atrás y reviven los Idus de Marzo en la época contemporánea, dotando a las palabras de Shakespeare de un sentido aún más profundo, ironizando sobre las razones detrás de los dramas modernos. Con solo hora y cuarto de metraje, este filme aborda diversas temáticas que nos hacen reflexionar sobre la vida, la libertad, la lealtad y las razones humanas que las rodean.


El elenco coral de esta película es fabuloso, las interpretaciones son magníficas, cada actor se apoya en el trabajo del otro, todos nos muestran dos facetas, sus vidas como privados de libertad y el personaje al que interpretan, los hermanos Taviani realizan una estupenda dirección de actores y por medio de primeros planos potencian la fortaleza de las actuaciones. También conservan ciertas miradas y movimientos corporlaes propios de los privados de libertad, no hay que olvidar que las cárceles funcionan como un ambiente artifical con reglas diferentes a las que se aplican fuera de sus muros. Esto no quiere decir que los reos no tengan moral o carezcan de emociones, sino que estas tienen que estar al servicio de su supervivencia dentro de los recintos. No pueden mostrarse débiles ante los demás y aprenden a "leer" los comportamientos de los demás, es su mecanismo de defensa, la manera por la que se cuidan las espaldas. Esta forma de ser las vemos en las actuaciones, tampoco esperen ver una representación teatral de Shakespeare al estilo de las producciones clásicas, no es el objetivo del filme, ni del programa teatral de la prisión por parte de las instituciones italianas. Los hermanos Taviani nos muestran a los seres humanos detrás de los barrotes, su humanidad, sus deseos, su expresión de libertad a través de un personaje.

Al final de la película uno de los personajes dice "Desde que conocí el arte, esta celda se convirtió en una prisión". Se trata de un epitafio en vida.  Los hermanos Taviani usan personas privadas de libertad para realizar esta película y la filman dentro de una prisión de máxima seguridad, la cárcel en cuestión es Rebibbia, ubicada en Roma cerca de la Vía Tiburtina; la cárcel es conocida por haber albergado a Mehmet Ali Agna (quien intentó matar a Juan Pablo II). Rebibbia tiene uno de los programas culturales para rehabilitación más interesantes del mundo, además del programa teatral, ha realizado espectáculos musicales (Rock in Rebibbia, 2008) y con César debe morir incursiona en el cine.


La trama consiste en que un grupo de reos representarán la tragedia Julio César de Shakespeare, es parte de un programa cultural que funciona en la penintenciaría italiana. El filme tiene dos momentos bien diferenciados. Las escenas a color nos muestran el presente, los personajes de la obra shakesperiana representando la obra frente a decenas de espectadores que gozan del espectáculo. Esta parte no es significativa, por eso solo vemos algunas secuencias al inicio y al final de la película. El otro momento está filmado a blanco y negro, es el pasado, conocemos a los actores, a las personas reales que se encuentran condenados, encerrados en pequeñas celdas; los vemos mientras ensayan y se preocupan por hacer un digno papel.


Los directores de manera muy creativa nos muestran el proceso de selección, cada uno tendrá que decir su nombre, fecha de nacimiento, lugar del que provienen y el nombre del padre. Primero lo harán asumiendo el dolor que les causaría la separación de la mujer a quienes aman; después dirían las mismas líneas pero con ira. En pocos minutos sentimos la fortaleza del elenco, sus miradas nos atraviesan, sus palabras nos impactan.

Los hermanos Taviani ceden el protagonismo y prefieren filmar como si se tratase de un documental, la cámara nos muestra planos generales y primeros planos de los actores mientras ensayan. En algunas escenas nos sitúan por encima de los personajes y cobramos noción de las paredes que los contienen, de la prisión; durante muchos pasajes llegamos a olvidar que están en una cárcel, se mueven con cierta libertad dentro de los pasillos y los salones mientras ensayan, no vemos guardias de seguridad ni tampoco al director de la obra teatral; estos aparecen en pocas escenas, las mínimas para hacernos recordar la realidad de esas personas. Es una visión muy humanista del conflicto entre delito y condena, nos sentimos atraídos por seres humanos que se emocionan cuando recitan sus diálogos y llegamos a olvidar esa pequeña escena en la que se nos dice el delito y el tiempo de sentencia por el que fueron juzgados.


Con una estupenda banda sonora que acentúa el drama de las imágenes que presenciamos y una fotografía magnífica; el blanco y negro nos adentra en la psique de los individuos y, junto a los diálogos, no sabemos si quien habla es el privado de libertad o el personaje shakespeariano. De igual manera, las sombras nos conducen a través de la traición que orquestan Cassio y Brutus contra César, a la vez que dotan de humanidad a las "personas detrás de los actores". Ellos tienen conflictos individuales y colectivos. Las líneas que leen les recuerdan su lugar y sus acciones en el pasado, en una escena uno de los privados se queda paralizado, el director le pregunta si olvidó sus líneas, él le responde que no, que las líneas le recordaron cuando sus amigos le traicionaron y eso lo llevó a prisión. Entendemos que hay una línea muy delgada que separa la ficción y la realidad, también presenciamos que los hechos acaecidos en la época de Julio César no distan mucho del presente en el que vivimos, sea dentro o fuera de una cárcel.  No es casualidad el que privados de libertad entonen al unísono las voces de "libertad, independencia y redención" hacia el final del filme, es parte de la obra que representan, pero no deja de ser sus propias palabras, sus propios deseos. El público se levanta y aplaude, ellos viven en la comodidad de sus hogares no son conducidos a celdas después de la función. ¿Cuál es la función real de las cárceles? ¿En realidad podemos pretender que dentro se rehabilita a las personas condenadas? La historia ha demostrado que esa noción es falsa, el crimen y el delito no disminuyen al encerrar a los "culpables", la sociedad vive bajo la falsa idea de libertad y se conforma con sentirse segura porque los "malos" están encerrados. Es más fácil echarle la culpa a otros que asumir la responsabilidad colectiva que yace detrás de cada delito. Cada crimen es el reflejo torcido de una cultura que anhela la perfección, pero que no la consigue. La ley se crea cuando ocurre un hecho que amerita sanción, es decir, la ley nace cuando el hecho ya se ha cometido y alguien cree necesario delimitar el marco de acción para futuros eventos. 


Si las palabras de Shakespeare nos hablan de traición, lealtades, amistad, patriotismo, lucha política, venganza; los periódicos y las noticieros de cada día nos hablan exactamente de lo mismo. ¿Cuál rol interpretamos en nuestra cotidianeidad? Somos Brutus, César, Cassio o alguien del público... La película nos muestra en otra escena los gritos del "pueblo romano", otros privados de libertad que reaccionan ante el panegírico de Marco Antonio, ellos están tras las paredes, detrás de barrotes, ¿será que los pueblos actuales se encuentran también tras barrotes?

Con respecto a la función del arte o la cultura como medio para rehabilitar o al menos para brindar canales de expresión a las personas privadas de libertad, la película también nos deja un poderoso mensaje. Giovanni Arcuri (César) recuerda en un pasaje que el colegio le parecía aburrido, mientras se prepara con gran entusiasmo a ensayar su parte. El humor tampoco queda por fuera, en otras escena, el director les apura para que no pierdan el tiempo, a lo que Cósimo Rega (Cassio) le responde que ellos han pasado tanto tiempo encerrados que el tiempo es algo que les sobra.  En otros momentos unos ojos nostálgicos se pierden en un afiche que nos muestra el mar, el deseo de libertad está presente constantemente. Otro personaje se refiere a ellos como los "guardianes de los techos", no reos, porque ellos pasan muchas horas dentro de sus celdas con la mirada siempre hacia arriba, pero lo único que ven son los techos de sus celdas. En otra secuencia un prisionero que no participa en la obra, escucha a los otros ensayar, los diálogos que se refieren a los conflictos de los romanos le recuerdan su Nigeria natal. Los directores no se olvidan de los seres humanos detrás de cada historia, hacia el final nos damos cuenta de que algunos han escrito libros e incluso uno se convierte en actor en la vida real (Salvatore Striano quien interpreta a Brutus). ¿Puede el arte posibilitar un cambio en sus vidas y hacer que regresen a la sociedad no como delincuentes sino como ciudadanos responsables?



Avance subtitulado de la película:


Entrevistas a los directores:




Nota periodística sobre el estreno de la película:

2 comentarios:

  1. Otra película por ver... tus comentarios me hicieron recordar el poema "Lo fatal" de Rubén Darío, algunos de sus versos bien podrían aplicarse a las situaciones descritas en tus comentarios. Dejo aquí la primera estrofa del poema:
    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,ni mayor pesadumbre que la vida consciente.





    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por el aporte, no conocía el poema de Darío. Pero para compartir con todos los lectores, copio a continuación el poema completo:

    Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
    y más la piedra dura porque esa ya no siente,
    pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
    ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

    Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
    y el temor de haber sido y un futuro terror...
    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
    y sufrir por la vida y por la sombra y por

    lo que no conocemos y apenas sospechamos,
    y la carne que tienta con sus frescos racimos,
    y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

    ¡y no saber adónde vamos,
    ni de dónde venimos!...

    ResponderEliminar

Por favor indicar nombre y país de residencia cuando dejen un comentario. Los anónimos se borrarán. Si te gusta lo que leíste suscríbete al blog.