miércoles, 14 de noviembre de 2012

Ruby Sparks





Título original: Ruby Sparks. EE.UU. (2012). Color
Director: Jonathan Dayton, Valerie Faris
Guión: Zoe Kazan
Cinematografía: Matthew Libatique
Edición: Pamela Martin
Música: Nick Urata
Diseño de producción: Judy Becker
Duración: 104 minutos

Elenco:

Paul Dano como Calvin Weir-Fields
Zoe Kazan como Ruby Sparks
Chris Messina como Harry
Annette Bening como Gertrude
Antonio Banderas como Mort
Elliot Gould como Dr Rosenthal
Steve Coogan como Langdon Tharp
Oscar como Scotty (perro)


En el 2006 una pareja incursionó con su primer largometraje, el resultado fue Little Miss Sunshine que acaparó elogios por todos lados, y que en lo particular me agradó bastante. Esa pareja fue Jonathan Dayton y Valerie Faris. Seis años después se reúnen de nuevo para traernos otra interesante comedia: Ruby Sparks.

La industria cinematográfica suele dar espacios para que se creen vínculos especiales. En Ruby Sparks los directores se reencuentran con Paul Dano (el joven nihilista de su anterior film) quien es la pareja de la guionista e intérprete de esta película Zoe Kazan.

El hilo común entre los dos filmes es que estamos ante comedias que se atreven a hacer algo diferente, buscan realizar una radiografía de situaciones actuales, en Little Miss Sunshine la cámara disecciona las relaciones de una familia como un reflejo torcido de la sociedad; en Ruby Sparks el foco de interés va a ser la (de)construcción de la pareja, sus interrelaciones y conflictos.

Usando elementos fantásticos, Ruby Sparks funciona como una propuesta refrescante en una estancada industria. Con un planteamiento inteligente sobre las vicisitudes de las relaciones de pareja y el pánico a la soledad, el guión es de lo mejor del film. Crea personajes que se hacen creíbles durante la mayor parte del tiempo y mantiene la atención del espectador hasta el final. Usa la narración circular y el tiempo psicológico de manera más formal, no se atreve a divagar en su propia propuesta ni a retar al espectador. Queda claro que la película no es Eternal sunshine of the spotless mind (Michel Gondry, 2004), ni tan elevada como una obra de David Lynch.

Aún así, vale la pena verla por el simple hecho de que no es una historia tonta como las que usualmente nos recetan desde Hollywood. Junto con el conflicto interno de Calvin, tenemos el reflejo contrapuesto del espejo, su hermano Harry mantiene una relación de pareja, ambos tienen una hija; sin embargo, deja muy en claro que la relación nunca ha sido un paseo, al contrario, mantiene las mismas interrogantes y dudas que Calvin, pero las enfrenta de otra manera, más cercana a la realidad. Es muy interesante cómo plantean estas luchas internas.


Las actuaciones son muy buenas. Paul Dano y Zoe Kazan se complementan maravillosamente, nos hacen sentirnos identificados con su historia. Dano es un actor que hay que seguirle el rastro, tiene mucha habilidad y trabaja muy bien los diferentes registros. Me gustó particularmente, el que no son actores fetiches ni grandes celebridades, así, la historia funciona mejor a un nivel inconsciente en el espectador. La idea de que la soledad puede afectar a cualquiera a tal punto de que se crea un ideal de pareja no es algo nuevo. Freud hablaba del riesgo de idealizar la relación y caer en el error de exigir del otro/a justo aquello que le es imposible dar o hacer debido a la imposibilidad de la exigencia.

Los actores de reparto están bien logrados, pero sentí muy forzado a Antonio Banderas. Él aceptó este papel para poder trabajar junto a Annette Bening. Después de ver el resultado, queda claro que la actriz lo deja botado en facultades histriónicas. Como resultado, la parte donde visitan a los padres de Calvin me pareció muy forzada y que desentona con la película. No todo es culpa de Banderas, el guión en esta parte flaquea, el ritmo del filme cambia y no es muy interesante.  Mención aparte merecen Steve Coogan (escritor, amigo de Calvin) y Elliot Gould (psicólogo); gran actuación de ambos.

El trabajo de vestuario y las locaciones no me convencieron. Si la labor histriónica de la pareja protagonista me emocionaron y acercaron a la historia, los alrededores de Los Angeles y esa casa de millonario me alejaron en la dirección opuesta. Creo que fue un error filmar en esa casa, más allá de las ventajas de espacio que brindaba para hacer diferentes tomas, las locaciones y esa en particular me desmotivaron durante la película. En este aspecto se cae en la fórmula fácil de las series televisivas gringas y otras películas de mostrar un lugar espléndido, pero incoherente con el relato.


La fotografía es interesante, da algunas pistas sobre el trasfondo real vs ficción de la película. En líneas generales, busca presentarnos un cuadro idílico (principalmente en las escenas del parque) que acompañe la visión particular de Calvin. La música por otro lado no me conmovió, no me sentí especialmente identificado con la banda sonora, probablemente es el aspecto más subjetivo de esta crítica; pero la película no funcionó para mí a ese nivel.

La secuencia que más me agradó fue cuando finalmente se resquebraja el "castillo de naipes" de Calvin. Él de manera arrogante y soberbia ostenta su poder ante Ruby, ella empieza a hacer diferentes cosas que ejemplifican los vicios de la relación. Antes de que tachen de machista a la película o a mí, recuerden que el filme fue escrito por una mujer y ella también la protagonizó.



Curiosidades



Zoe Kazan, la guionista y co-protagonista es la nieta del director de cine fallecido Elia Kazan (Un tranvía llamado deseo, 1951; Nido de ratas, 1954; Al este del paraíso, 1955; entre otras).

En las primeras instancias del guión, Zoe, se inspiró en el mito griego de Pigmalión. De acuerdo con la Metamorfósis de Ovidio, el rey de Chipre Pigmalión anhelaba casarse con la mujer perfecta, al no encontrarla decidió dedicarse a la escultura. Así, creó a Galatea. Pigmalión terminó enamorándose de la escultura, Afrodita conmovida por la historia, otorga vida a la estatua y así terminan juntos.

Zoe se inspiró en la Rosa púrpura del Cairo (Woody Allen, 1985) y en El día de la marmota (Groundhog day, Harold Ramis, 1993).

Hay varias referencias cinéfilas en Ruby Sparks. Calvin se refiere a Ruby como Harvey, aludiendo al filme de 1950 del mismo nombre. En otra escena Ruby y Calvin están viendo Sabrina (Billy Wilder, 1954), en lo que es una alusión del romance entre Linus (Humphrey Bogart) y Sabrina (Audrey Hepburn).  

En otra escena, Calvin y Ruby asisten a un festival de cine de zombies y ven Dead Alive (Peter Jackson, 1992).

Se menciona también en varias ocasiones a El guardián entre el centeno (The catcher in the rye) novela de J. D. Salinger escrita en 1951.


Acá tienen el avance de la película, conocida en este mercado como: Ruby, la chica de mis sueños


Entrevistas con Zoe Kazan (guionista y co-protagonista):



Entrevista con los directores y el elenco: