martes, 25 de diciembre de 2012

Fausto




Título original: Faust. Rusia (2011). Color.
Director: Aleksandr Sokurov
Guión: Aleksandr Sokurov, Marina Koreneva y Yuri Arabov. Basados en Fausto de Goethe y Doctor Fausto de Thomas Mann
Cinematografía: Bruno Delbonnel
Edición: Jörg Hauschild
Diseño de producción: Elena Zhukova
Música: Andrey Sigle
Productora: Proline Film, Mass Media Support Fund
Duración: 140 minutos

Elenco:

Johannes Zeiler como Heinrich Faust
Anton Adasinsky como el prestamista (aka Mauricio, aka Mefistófeles)
Isolda Dychauk como Margarita (aka Gretchen)
Georg Friedrich como Wagner
Hanna Schygulla como la esposa del prestamista


Premios:

Festival Internacional de Cine de Venecia: León de Oro Mejor Película



Fausto es la última película del cineasta ruso Aleksandr Sokurov y con la que termina su tetralogía sobre la corrupción a causa del abuso del poder. Anteriormente, exploró la vida de Hitler en Moloch (1999); la de Lenin en Taurus (2001); y la del emperador Hiroito en The Sun (2005). La variante con esta última película es que no se centra en una persona que haya existido, sino que se toma libertades para adaptar las obras de Goethe y Mann sobre el personaje ficticio de Fausto y así explorar la naturaleza humana.

Es importante aclarar que no se trata de una adaptación fiel de la obra de Goethe ni de la de Mann, Sokurov cambia muchas partes y principalmente altera el final. Por lo que aquellos que sean seguidores de Goethe no esperen rigurosidad, para eso, pueden ver el filme de Murnau (1926). 

Lo más impresionante del filme es su elaboración artística, la recreación de la Alemania del siglo XIX es épica, estamos ante una película de época que nos muestra la cultura arquitectónica, costumbrista, el vestuario y las diferencias sociales de los habitantes de dicho período. El trabajo de Elena Zhukova es impresionante, logrando plasmar los deseos de Sokurov y encontrando las locaciones claves para dar vida a esta historia. Filmada principalmente en la República Checa en los castillos de Ledec, Tocnik, Lipnice nad Sazavou y en el pueblo de Kutná Hora. También se usaron los estudios Barrandov en Praga; mientras que se usaron paisajes de Alemania e Islandia para completar el filme.

El vestuario a cargo de Lidiya Kryukova y el equipo de efectos especiales terminan de dar forma tanto a los actores protagónicos como a todos los extras para ambientar a la perfección la historia. En varios pasajes se aprecia la fotografía como si se tratase de una pintura de la época que evoca el caos, la pobreza, la hambruna y la desigualdad. El trabajo del director de fotografía, Bruno Delbonnel, recuerda tal y como lo apunta el crítico Jay Weissberg al arte flamenco de David Teniers y las pinturas del holandés Herri met de Bles.

Fotograma de la película

Copper Mines de Herri met de Bles

Fotograma de la película

Flemish Kermess de David Teniers el Joven

En su concepción visual y artística, Fausto de Sokurov es una película impecable, magistralmente desarrollada, con una banda sonora que acompaña a la acción sutilmente y que completa la idea del director de relatarnos una historia universal de avaricia, corrupción, tentación y soledad.

La trama nos relata los desesperados intentos del Doctor Fausto por comprender la naturaleza de las cosas, para ello no escatima recursos ni teme mancharse las manos, en las primeras escenas lo vemos diseccionando un cadáver con el objetivo de lograr su cometido. Sin embargo, la frustración crece en el interior de Fausto, quien no logra comprender un pasaje de las escrituras cristianas: "en el principio era solo el verbo"; a su intelecto se le escapa el origen del alma y no alcanza su ansiada iluminación debido a sus limitados conocimientos. Es así como llega a conocer a Mauricio un prestamista que viene a representar a Mefistófeles. Este personaje se presenta a sí mismo como el Übermensch, el Super-hombre que planteaba Nietzsche en sus libros; el término se refiere a la persona que es capaz de abandonar la moral antigua (basada en la religión) y erige un nuevo marco moral a partir de su propia voluntad de poder. No queda claro si Sokurov usa este elemento como crítica directa a la corrupción que conlleva el poder o como un punto descriptivo en la moral de la época. De ser el primer caso, hay una confusión de la escuela nietzscheana, Mauricio se presenta con argumentos nihilistas, mas Nietzsche no era un nihilista, su filosofía se enmarca dentro del Vitalismo, ya que el motor de su pensamiento y planteamiento consiste en la voluntad de poder; es decir, en la capacidad del ser humano de asumir las responsabilidades de sus acciones y no buscar inspiración en doctrinas religiosas. Tal vez todo se deba a la confusión que se hace de Nietzsche, sobre lo que él en verdad escribió y el sentido de sus palabras enmarcado en su contexto histórico y la utilización aislada de ciertos conceptos de su filosofía en otro contexto, particularmente el de los totalitarismos del siglo XX (Nietzsche murió en 1900).

La idea de actualizar la figura de la tentación en un personaje más mundano y menos metafísico sirve para plantearle a la audiencia la perseverancia de la tentación y su ligamen con lo económico. ¡Cuántos no se endeudan en la vida por no poder reprimir un deseo!


La dupla actoral de Zeiler (Fausto) y Adasinsky (Mauricio) se compenetra a la perfección, ambos son muy convincentes en sus respectivos papeles. Adasinsky ayudado de unas prótesis para convertir su cuerpo en una figura grotesca, lo cual es una metáfora de la verdadera forma de la tentación y corrupción del alma. Al igual que en el libro de Goethe, las ansias de Fausto no tienen límite y su deseo es seguir adquiriendo el conocimiento definitivo. En el camino encontrará otro tipo de placer en la joven Margarita (Isolda Dychauk) a quien también llaman Gretchen. Ella representa la inocencia y la pureza; Fausto con tal de poseerla empeña su alma a esta versión de Mefistófeles que goza del poder que obtiene al controlar a las personas.


Los diferentes escenarios están muy bien planteados, podemos ir apreciando el declive de Fausto (y de la sociedad en la que se encuentra) conforme abandona su humanidad y cede ante las tentaciones de Mauricio. La secuencia en los baños en donde Mauricio se sumerge en las aguas mientras las mujeres huyen de su grotesco ser y que, a la vez, es la estrategema para que Fausto conozca a Margarita está muy bien diseñada. Otra escena bien ejecutada es cuando están en un entierro y aparecen varios perros alrededor del ataúd; primero apreciamos toda la urgencia y el deseo de Fausto por poseer a la virginal Margarita, luego el ritual es interrumpido por los animales. El simbolismo del perro en este caso es el del psicopompo, es un heraldo del mundo de los muertos y su función es acompañar, mostrar el camino al difunto (a su alma) hacia el otro mundo.

El final es abierto a interpretaciones, varía la conclusión que le dio Goethe y plantea nuevas interrogantes. Destaca la fotografía de esa última escena, un paraje desolado como representación del tormento interno, el agreste camino como símbolo de los obstáculos de cara al futuro y un sentimiento de vacío y locura que domina la escena.

Para algunos, puede que el ritmo de la película resulte pesado, además se trata de una ambientación barroca, cargada de detalles; pero precisamente en esos detalles es donde radica la belleza de este filme.


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2 comentarios:

  1. Magnífico comentario. Me encanta como lo analizás desde la psicología con gran profesionalismo y el análisis de los símbolos en intertextos míticos, etc. Felicitaciones. Tus análisis son muy útiles para orientar hacia el cine de calidad. Damara

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    1. Gracias por escribir Damara. Al final siempre se trata de una cuestión de gustos, de ahí nació la idea de crear este blog. Compartir mis impresiones sobre un cine diferente y en alguna ocasión también escribo sobre cine más comercial.

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