domingo, 9 de diciembre de 2012

Colorful



Título original: Karafuru. Japón (2010). Color
Director: Keiichi Hara
Guión: Miho Maruo, basado en el libro homónimo de Eto Mori
Cinematografía: Kôichi Yanai
Edición: Toshihiko Kojima
Música: Kô Ôtani
Dirección de arte: Takashi Nakamura
Director de animación: Masahiro Satô
Duración: 127 minutos
Estudio: Asccencion (animación) y Sunrise (producción)

Voces:

Kazato Tomizawa como Makoto Kobayashi
Jingi Irie como Saotome
Michael como Purapura
Akina Minami como Hiroka Kuwabara
Aoi Miyakazi como Shoko Sano
Akiyoshi Nakao como Mitsuru Kobayashi
Kumiko Aso como la madre de Makoto
Katsumi Takahashi como el padre de Makoto


Premios:

Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy: Premio de la Audiencia
Premios de Cine de Mainichi: Mejor película de animación
Premios de la Academia Japonesa (cine): Premio del Año a la Excelencia en Animación


A inicios de año tuve la oportunidad de ver esta película, tanto me gustó que tuve que buscarla hasta que encontré la edición en bluray. Vale la pena verla de cualquier manera, pero si pueden háganlo en bluray, es una experiencia increíble.

Casi finalizando este año y recordando las propuestas animadas que han llegado a este país (Costa Rica) en el año, siento gran pesar porque este tipo de historia no lo hacen, si no es por internet uno nunca se enteraría de su existencia y no sé cuándo será el día en que veamos este cine en grandes salas como debería ser presentado. El adultocentrismo tiene encasillado al cine de animación como un pasatiempo infantil, si alguien cree que eso sea cierto lo reto a observar y apreciar Colorful, el último trabajo del realizador nipón Keiichi Hara.

La animación japonesa está representada principalmente por Estudios Ghibli, sus películas son las que mayormente llegan a mercados occidentales, sin embargo, Ghibli no se caracteriza por historias crudas o dramas sobre la realidad. El director emblema de dichos estudios es Hayao Miyazaki y sus películas son más bien oníricas, usa mucho la fantasía para narrar historias familiares. El otro gran director de Ghibli, Isao Takahata, sí tiene trabajos más dramáticos, principalmente La tumba de las luciérnagas (1988) y la serie Marco (1976).  

Keiichi Hara

Keiichi Hara pertenece a otra generación de cineastas japoneses, entre los que destacan Satoshi KON, Rintaro, Katsuhiro Ôtomo y Mamoru Oshii, quienes no están vinculados a Ghibli y que han explorado otros géneros, esto ha permitido que el género de animación (anime) haya crecido y evolucionado. Las series tradicionales son muy fantasiosas y suelen presentar historias cómicas o de ciencia ficción, el drama en estado puro no es muy característico en esta animación. El mismo Hara ha ido madurando sus filmes llevándolos a un nivel de sofistificación dramática poco habitual en Japón, de ahí que haya todavía recelo de aceptar historias como las narradas en Colorful (Colorido en su traducción literal al español) aún en el país asiático.

La dirección artística del proyecto es monumental, todo el proceso de creación tardó cinco años, desde el momento en que el presidente de los Estudios Sunrise (Kenji Uchida) le habló a Keiichi Hara (quien no había leído la novela) sobre la posibilidad de realizar el filme, hasta que la etapa de postproducción estuviese finalizada. El director utilizó técnicas de animación tradicional para llevar a la gran pantalla el trabajo de Eto Mori (publicó la novela Colorful en 1999), escritora japonesa conocida por sus obras de literatura infantil y juvenil.

Eto Mori

Si se fijan con detalle, los paisajes tienen una naturalidad que difícilmente vemos en el cine de animación. Esto es gracias al trabajo de Kôichi Yanai, quien usó escenarios reales para dotar de una mayor verosimilitud al relato; además de mostrarnos una excelencia artística y un trabajo maravilloso en el que se combina la labor de diferentes animadores para convencernos de que lo que vemos es una historia cruda y sincera. También podemos notar el gran trabajo de animación de la iluminación que una determinada escena debe tener según la acción suceda en exteriores de día o de noche, en habitación con luz artificial o con luz natural, entre otros efectos lumínicos. Por lo general, las animaciones estadounidenses son muy simples en este nivel de detalle, usando una fácil combinación de sombras para lograr efectos mínimos; esto se debe principalmente a la abundancia en su mercado de animación por computadora. Los trabajos a base de animación tradicional o en Stop Motion no tienen esa limitante y pueden brindarnos trabajos mucho más elaborados.


Tal preocupación por la luz no es casualidad, es una forma de manifestación artística que busca emular el efecto de la pintura impresionista, en la que el color (y la luz que se refleja en los objetos) es fundamental, de ahí el título del filme. De esta manera, la historia nos llega a través de la luz y la emoción para finalmente mostrarnos la forma, por ejemplo, tomen la analogía que hay con la pintura que Kobayashi hace y el propio desarrollo del filme.


La banda sonora puede resultar melosa y tiende a subrayar el drama, pudo haber sido mejor en pos de un balance cinematográfico general.

El guión está muy depurado y su principal virtud es la de contarnos la historia desde la perspectiva del adolescente (recuérdese que la escritora del relato original tiene una larga trayectoria en literatura juvenil), así como el nivel de detalles que orquestan un filme completo. Cada escenario está compuesto por los objetos necesarios que podemos apreciar gracias al trabajo concienzudo de los dibujantes y animadores, además de contarnos la historia desde un plano emocional. Esto último es clave para adentrarnos de lleno en la trama y comprender los diferentes conflictos que se nos muestra.

En cuanto a la historia en sí, esta mezcla hechos sobrenaturales (propios del sistema de creencias budista) con sucesos dramáticos que marcan el ritmo del relato. Estamos ante una de las películas más sinceras sobre la adolescencia. También desmitifica la imagen idealizada que se tiene sobre Japón que, curiosamente, mucha serie anime ha creado. Un aporte que brinda el hecho de que sea animada es que el filme logra universalizarse de una mejor manera.

Hara nos adentra en el mundo adolescente y desde esta perspectiva nos cuenta la historia (incluso Purapura toma la forma de un niño), los conflictos que experimentan y las posibilidades que contemplan; desde la soledad que sufren como para querer suicidarse, la presión consumista que lleva a prostituirse para obtener los objetos que les den un estatus social, hasta la incertidumbre que el futuro les depara de acuerdo a las expectativas de los demás (adultos) y a sus logros académicos.


El filme profundiza en cada problemática y no se queda con la visión individual. El protagonista es Makoto Kobayashi y se nos muestra su núcleo familiar (madre, padre y hermano mayor), sus diferencias, anhelos, frustraciones, resolución de conflictos y, en general, su vida familiar. Además de Makoto, conocemos la historia de tres de sus compañeros de clase (Shoko Sano, Hiroka y Saotome), sus diferentes conflictos y pesares que reflejan diferentes realidades que se viven en Japón y en muchas otras partes del mundo. Por ejemplo, el tema del acoso escolar (bullying) y todas sus derivaciones que socavan la integridad psicológica, emocional, afectiva y física de las víctimas. A nivel familiar, nos habla del distanciamiento entre padres e hijos y entre cónyuges; toca el tema de la infidelidad y de la depresión. A nivel socioambiental, vemos una sociedad caracterizada por la lucha por sobresalir, en gran parte debido a la sociedad de consumo que conlleva a una soledad física y existencial; en general, tenemos la imagen de una sociedad enferma en sus cimientos y que no sabe cómo afrontar los retos que las nuevas generaciones reclaman.


También muestra la red de apoyo y su eficacia, desde la familia hasta los amigos. Principalmente, el compañero de colegio de Kobayashi (Saotome) y el descubrimiento de una afición. El tener entretenimientos es vital para el desarrollo de cualquier persona sin importar la edad, el aspecto lúdico es necesario para sopesar el estrés de la cotidianeidad; cuando nos sentimos a gusto realizando una actividad, el cerebro libera endorfinas que son el mejor remedio contra la depresión.

Para cualquier persona que trabaje con adolescentes o aquellos que tengan hijos en esas edades, les recomiendo esta película. Desarrolla de forma muy madura temas concernientes a la sexualidad, creencias, suicidio, abuso escolar (bullying) y sus consecuencias. Y para todo cinéfilo lo único que les puedo decir es que no pueden perderse esta película. Maravilloso retrato de los conflictos que aquejan a una gran cantidad de personas, narrado con una excelencia artística que dignifica al cine de animación y lo reafirma como un exponente artístico del más alto nivel.




Avance de la película con subtítulos en español:


Canción Boku ga Boku de Aru Tame ni (Yo soy dueño de mí mismo), interpretada por Miwa, parte de la banda sonora del filme:


Aozora (Cielo azul), otro tema de Miwa para la banda sonora de la película:


Entrevista al director Keiichi Hara:

5 comentarios:

  1. la acabo de terminar de ver y me encantó... mil gracias Yoshua por la recomendación

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    1. Saludos Guillermo, por ahí vi que sos de Panamá, somos vecinos. Hace tiempo no voy por allá. Me alegro que hayas podido ver la película y que te haya gustado la recomendación, muchas gracias por el comentario. De ese director también puedes ver El verano de Coo (2007). Me puedes contactar al facebook como Vivecinescrupulos Blogspot

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    2. gracias por la recomendación Yoshua. Yo soy tico pero ahorita estoy viviendo en Panamá. Ya mismo te agrego al facebook.

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  2. Exquisita película. Arte por doquier. Magnífica forma de concientizarnos sobre los problemas que aquejan a la sociedad; principalmente a los jóvenes, que se ven sometidos a cumplir los roles esperados por los adultos, los que no se percatan de la "carga" existencial que esto conlleva para ellos. Me encantó en el sentido de que me hizo más consciente de la problemática y porque aborda el tema tomando en cuenta (en parte)la óptica budista-shintoísmo; sin embargo se entiende a la perfección y se adapta a cualquier región del mundo. Damara

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    1. Ciertamente es una película muy contemporánea y su mayor fortaleza es la franqueza con la que nos habla.

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