domingo, 1 de julio de 2012

Kolya, el nombre de la esperanza



Título original: Kolja. República Checa (1996) Color
Director: Jan Sverák
Guión: Zdenec Sverák
Cinematografía: Vladimir Smutný
Edición: Alois Fisárek
Música: Ondrej Soukup

Elenco:

Zdenec Sverák como Franta Louka
Andrei Chalimon como Kolya
Libuse Safránková como Klára


Premios:

Oscar a mejor película extranjera
Globo de oro a mejor película extranjera
Festival Internacional de Venecia: mención honorífica a Jan Sverák


Esta película, que cuenta también con apoyo económico de Francia y Reino Unido, es un canto a la esperanza, a la idea de un lugar en el que podamos sobreponernos a las diferencias y preocuparnos por otro ser humano.

Más allá del contexto histórico en el que se desarrolla, el tema principal está alejado de cualquier contexto político y se centra en el drama humano y por esto es que podemos identificarnos con la historia. 

Vemos a Louka dejar de ser un solterón mujeriego, individualista y amargado a preocuparse genuinamente por un niño, a quien cuida, protege, alimenta y le brinda amor. De quien aprende que no todos los soviéticos son tan destestables como pensaba, aprende a mirar de forma diferente la vida. Aprende a gozar de la compañía femenina más allá del coito y hasta decide ser padre y compartir su futuro de manera honesta.

Kolya es un trabajo familiar y esto se nota en la película como unidad. El actor principal y guionista del filme es en la vida real el padre del director; ambos logran sensibilizar al espectador sin caer en recursos fáciles, no es un filme con la intención de manipular sensiblemente al espectador, sino que nos muestra una realidad de la cual aprendemos y posiblemente nos emocionemos.

La situación político económica de la Checoslovaquia de finales de los años ochenta es el marco en el que se desarrolla la trama. Un universo marcado por el recelo político, la xenofobia, la ocupación de las tropas soviéticas y los estragos del comunismo a manos de individuos quienes sacrificaban al pueblo para enriquecerse. Hay un clima de terror muy bien representado en la película, en la que la policía es el órgano persecutorio; no queda exenta la crítica a las instituciones gubernamentales. Tanto la policía como el seguro social son duramente cuestionados por la burocracia y la inoperancia; además de servir los intereses del gobierno y no los del pueblo.

Una escena en particular es una poderosa alegoría de los estragos de la guerra y las luchas por el poder, cuando Louka y Kolya están en el Río de las Nutrias y con aire apesadumbrado, el viejo cuenta al joven cómo la vida desapareció del río, cómo la lluvia ácida cambió la mentalidad del pueblo. En palabras de Kolya ¡kaput!

Louka es un hombre atrapado por una deuda económica (compra la casa del hermano cuando este abandona el país), es tachado por el gobierno como miembro anticomunista, razón por la que pierde su trabajo en la filarmónica y tiene que dedicarse a tocar en funerales, dar clases y arreglar tumbas. Las circunstancias que ha vivido lo volvieron amargado, un hombre que busca la gratificación sexual en las mujeres sin importale nada más.

Kolya representa a las víctimas, a los inocentes; a todas aquellas personas (casi siempre niños) que no entienden de luchas políticas ni sistemas de producción, que son utilizados, abandonados y frecuentemente asesinados por la arrogancia humana. El trabajo del director es encomiable, logra que el niño actué de manera estupenda, respetando los límites de su edad; una película gringa fácilmente haría de este personaje un héroe superdotado y arruinaría el realismo que Severák mantiene en su filme.


La música es maravillosa y nos deleita constantemente, está presente como el camino hacia la esperanza al igual que los checoslovacos aspiraban a la libertad, simbolizada sublimemente con esas tomas de las nubes al final de la película.

La vida de Louka va a cambiar y va a permitirse una evolución gracias a Kolya. Sus antiguas amantes se convierten en ayuda para criar al niño, se muestra interesado por su bienestar, le compra cosas. Se da cuenta de que el chico está viviendo un mundo rodeado de adultos y muerte y decide llevarlo de paseo, mostrarle la vida, poco a poco le está instruyendo, lo está criando, le está dando amor. Kolya, por su parte, va a encontrar una figura paterna de la cual no quiere desprenderse, ni siquiera cuando su madre regresa por él. Este desenlace puede ser triste para muchos, pero recuerden que no se trata de una película holywoodense. Está enmarcado vehementemente en un contexto sociopolítico y busca ser una representación realista de hechos similares que muchas personas vivieron durante esos años.



Contexto histórico


La película nos relata los sucesos vividos en la Revolución de Terciopelo hacia finales de la década de los ochenta en la antigua Checoslovaquia.


El gobierno comunista de Gustáv Husák tenía el control de los medios de comunicación y contaba con el apoyo de la URSS; fue de los últimos países en abandonar el comunismo, previamente ya lo habían hecho Rumanía, Polonia, Hungría, entre otros. La misma URSS se estaba desintegrando y en Rusia las políticas emprendidas años antes por Gorbachov (glasnot y perestroika) cambiaron todo el bloque comunista.

El muro de Berlín empezó a caer el 9 de noviembre de 1989, para el 16 de noviembre del mismo año, los estudiantes checoslovacos salieron a las calles a protestar pacíficamente, el gobierno de Husák ordenó a la policía usar la violencia y fuerza extrema para aplacarlos. Este suceso nos lo cuenta la película en una escena en la que los personajes escuchan la radio.

Tal ostentación de poder, convence al pueblo de la necesidad de dar un golpe de Estado. En los siguientes días los gremios de cineastas, teatreros, personal de prensa y radiodifusión se unirían en las protestas. Los medios de transportes fueron paralizados. Para el 25 de noviembre cuatroscientas mil personas salieron a las calles en Praga, otras cien mil hicieron lo mismo en Bratislava. 

Cuando la URSS se niega a brindar ayuda al gobierno comunista, Husák decide dejar la presidencia el 29 de noviembre. El 10 de diciembre oficialmente dimite de su cargo. Para junio de 1990 se celebraron las elecciones presidenciales.


El territorio checoslovaco iba a dividirse en los años posteriores, dando lugar a dos nuevas naciones para 1993: República Checa y Eslovaquia. Ambas basadas en el Estado de Derecho y capitalistas.



Les dejo con un video con escenas de la película:


 El discurso de aceptación de la ceremonia de los Oscar de 1997:


Una par de videos que ilustran más sobre la Revolución de Terciopelo:



La muerte del estalinismo en Bohemia (1991) es un trabajo del director checo Jan Svankmajer, él buscaba representar la historia del comunismo en su país desde 1948 hasta la Revolución de Terciopelo.


Ahora unos videos para quienes quieran apreciar la ciudad de Praga:




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor indicar nombre y país de residencia cuando dejen un comentario. Los anónimos se borrarán. Si te gusta lo que leíste suscríbete al blog.