viernes, 15 de junio de 2012

Simón del desierto




Título original: Simón del Desierto. México (1965). B/N
Director: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel y Julio Alejandro
Productor: Gustavo Alatriste
Cinematofrafía: Gabriel Figueroa
Montaje: Carlos Savage
Música: Raúl Lavista
Duración: 45 minutos

Elenco:

Claudio Brook como Simón
Silvia Pinal como el diablo
Hortencia Santoveña como la madre de Simón
Jesús Fernández como el pastor de ovejas
Glauber Rocha (aparece como extra pero no consta en los créditos)

Premios:

Festival Internacional de Venecia: Premio Especial de Jurado
Festival Internacional de Venecia: Premio FIPRESCI


Buñuel estaba planeando realizar una película con los productores David O. Selnick y Serge Silberman, esta llevaría el título de El monje. Desafortunadamente (según como se vea), Selnick murió antes de concretarse el proyecto y Silberman entró en un proceso de divorcio que dejó al director español sin ningún trabajo. Por la misma época, Gustavo Alatriste le propuso realizar una película libre, con la única condición de filmarla con su esposa Silvia Pinal; Buñuel ya había rodado dos películas con la actriz y no le importó hacerlo una tercera vez, el resultado fue Simón del desierto. Este filme sería el último que realizaría en México.

Con un antecedente tan extraño, por no decir surrealista, no debería extrañar que Alatriste se quedara sin dinero a mitad de la filmación, razón por la cual Buñuel para no desperdiciar todo el trabajo hecho decidió recortar la historia y escribir un final apresurado. El genio del aragonés fue tal, que la película aún así es de grandísimo valor, contiene muchas de las interrogantes que tuvo el director en su vida y conserva el humor negro de su realizador. La película estrenada varios años después debido a problemas para la distribución, fue bien recibida por el poco público que la logró ver; sin embargo, con el transcurrir de los años Simón del desierto se convirtió en película de culto y una de las más gustadas en la siempre novedosa filmografía de Luis Buñuel.

La historia está inspirada en la vida del anacoreta Simeón el Estilista, asceta que vivió en el siglo IV d.c. en Siria y quien vivió más de 37 años en una columna como una forma de llevar su penitencia. La palabra griega para referirse a columna es stylé de ahí el nombre del santo, quien es venerado tanto por la iglesia católica como por la ortodoxa. La fecha de su celebración es el 5 de enero.


A raíz de este hecho, Buñuel hace una película sobre lo absurdo de la vida del santo, quien elige vivir subido en una columna en pleno desierto, y más incogruente resultan las personas que llegan a venerarlo y pedirle consejo. La escena en la que Simón realiza un milagro brindándole las manos de vuelta a un ladrón representa esta idea. Simón enfrenta varias tentaciones a lo largo de su vida y sale bien librado hasta la última.

Al momento en que inicia el filme, Simón lleva 6 años 6 meses y 6 dias (666) subido en la columna, baja tan solo para pasarse a una más alta. Con este motivo se reúnen los fieles para tratar de ordenarlo como sacerdote, pero él se rehúsa; también rechaza la visita de su madre por considerarla innecesaria.

El diablo llegará a tentarlo en cuatro oportunidades, mientras que va a enfrentar otras cuatro tentaciones que reflejan distintos estados humanos. Empecemos por estas últimas.

La primera tentación es cuando Simón piensa en dejar su vida de asceta y regresar con su madre, comer lo que quiere y sentir el suelo bajo sus pies y correr. El tema de fondo es el orgullo. La madre le increpa diciéndole que es un orgulloso por haber escogido ese camino. Aún así Simón se mantiene firme y evade la tentación. Hay una fuerte conexión entre la figura de Simón con la de Jesús y en la siguiente imagen queda clara la alusión a la virgen María en el personaje de la madre del santo.


La segunda es cuando el monje Trifón cambia los alimentos y trata de generar confusión en el resto de fieles, les dice que Simón es un falso y un mentiroso. La escena también ridiculiza las creencias religiosas y expone lo absurdo de las mismas, al final Simón exorcisa a Trifón y los demás caen en cuenta de que era un engaño y de que Simón es en quien deben confiar.

Aprovechando esa confianza, Simón indica que separen al hermano Matías del cenobio porque él sigue siendo muy inocente y resulta una tentación para el resto. Matías se irá de la mano con el pastor (enano). Esta imagen es la más enigmática de la película. El pastor esta ligado al bestialismo, lo que en psicología se conoce como zoofilia (parafilia en la que una persona siente deseo sexual por algún animal); hay una escena en la que agarra las ubres de una cabra como si fueran los senos de una mujer. Por su parte, Matías podría representar la homosexualidad y de ahí el por qué Simón aconseja que no esté en el cenobio; si se presta atención, Matías en varias escenas corre como si se tratase de un niño, indicando de esta manera su juventud, inexperiencia y facilidad para caer en el pecado. 


La cuarta treta que enfrenta Simón es la del monje que le habla del concepto de propiedad (lo tuyo y lo mío). Este personaje explica que nunca va a haber paz si se continúa con esas ideas, porque inevitablemente conducen a la guerra. A propósito de guerra, indica que el anticristo ha llegado a Bizancio. Simón, advierte que si la guerra es deseo de dios, entonces se debe respetar y sigue con su meditación tras echar al monje. La crítica al concepto de deidad cristiana es clara, una divinidad que permite y genera la guerra no es una divinidad digna para alabar.


Las otras tentaciones tienen que ver con la figura de Satanás, encarnado por la actriz Silvia Pinal en el papel más inusual que interpretó en su carrera, demostrando que estaba dispuesta a realizar trabajos exigentes y artísticos para Buñuel.

La primera vez que se le aparece a Simón, lo hace con el cuerpo de una joven mujer, sexualmente deseable, pero con las manos de un demonio. Lo intriga y trata de tentar, pero Simón la rechaza.


La segunda visita lo hace aún más sensualmente, llega vestida de niña con un atuendo de marinerita, el juego y la inocencia son su disfraz. La tentación en estas dos primeras visitas son a nivel físico, el diablo le muestra las piernas y los senos con el fin de que Simón sucumba al deseo carnal; también le inflige dolor (cuando le punza), pero Simón se mantiene concentrado y rechaza al demonio que se trasmuta en una anciana desnuda (que por cierto nos recuerda la escena en The Shining de Stanley Kubrick en la que una mujer joven también seduce al protagonista y luego se transforma en una mujer envejecida). De acuerdo con el sitio web de IMDB, se indica que el personaje del diablo como una vieja bruja es interpretado por un hombre, Francisco Regueira; por lo que el trabajo de maquillaje para mostarlo envejecido y desnudo debió ser muy arduo.


La tercera vez que llega Satanás lo hace como un Cristo hemafrodito sosteniendo un cabrito; se nos indica además que ya Simón tiene 8 años 8 meses y 8 días en la columna. La tentación acá es a nivel intelectual, reta las creencias de Simón que duda de sus convicciones y termina arrepintiéndose por confundir a su dios con el demonio. Satanás como Cristo hermafrodito patea al cabrito (tal como lo hace el personaje de La edad de oro con un perro) como forma de desprecio al propio dios cristiano.


Finalmente, la última tentación será la definitiva. El demonio está convencido de que Simón no va a sucumbir, por lo tanto lo traslada al futuro sin que el asceta tenga la oportunidad de negarse o regresar. Le advierte que lo llevará al sabath, este resulta ser un discoteca neoyorquina del presente. Este tal vez, sea el hecho más surrealista de la película, ya que pasamos del siglo IV al presente (años 60); en pleno desierto aparece un avión que trasladará a Simón y al diablo. Aunque Simón no desea estar ahí, su corte de pelo, ropas y hábitos (está fumando) han cambiado y denotan el triunfo del diablo.



Entre las escenas que Buñuel tuvo que cortar por las penurias económicas del rodaje, destacan un encuentro en la nieve entre Simón y el diablo; también la visita del emperador bizantino. Originalmente, Simón regresaba a su tiempo y a su columna, pero al final iba a sucumbir a la tentación carnal, al hacerlo iba a morir.  

Otro problema que tuvo Buñuel fue para contratar extras, mientras él pedía 500 extras, Alatriste solo le contrató unos cuantos, para mayor desconcierto de Buñuel estos eran indígenas que por sus facciones físicas rompían con la ambientación del desierto sirio en pleno siglo IV. Para evitar los anacronismos, Buñuel le pidió a su director de fotografía (Gabriel Figueroa) que realizase planos generales de la multitud y los primeros planos los reservó para los monjes barbados.


El trabajo de Gabriel Figueroa en esta película es espectacular, las tomas que hizo cobran vida instantáneamente y nos dejó cuadros increíbles. La astucia que tenían Buñuel y Figueroa para intercalar tomas aéreas, planos generales, planos medios y acercamientos hacen de este filme un derroche técnico estupendo.  Eso sí, la utilización de la naturaleza como elemento narrativo se le debemos a Figueroa. Buñuel estaba tan absorto en la trama y en economizar al máximo que los detalles artísticos no le importaban. En cambio, Figueroa usó los elementos más llamativos del desierto con una intencionalidad dramática que se refleja en la cinematografía.




El cielo empedrado por nubes, la columna cubierta por polvo arremolinado gracias a ráfagas de viento, tomas aéreas con el actor Claudio Brook encima de la columna y con las montañas de fondo, en fin, que este filme es un homenaje a la escuela sueca clásica del cine.


Por su parte, Buñuel sorteó las dificultades económicas con elegancia, el final aunque deviene abrupto calza con la historia. El manejo de cámara en las tomas aéreas de Nueva York y la distorsión del foco son un recurso simpático y que funciona para hacer la transición de escenarios.

La escena final en la que Simón y el diablo están en una discoteca, a quienes vemos tocando son Los Sinners, grupo de rock mexicano de los sesenta. La agrupación tuvo varios integrantes pero en ese momentos consistían en: Gustavo Velásquez (batería), Olaf de la Barreda (guitarra), Horacio Reni (voz) y Federico Arana (guitarra). Federico cuenta que "Buñuel llegó a nosotros preguntando. Necesitaba un tugurio adecuado para la escena final y llegó al Café Milleti y donde, por fortuna, actuabamos nosotros. Don Luis nos pidió que tocáramos rock tremendista. Le pregunté si quería algo cantado o instrumental y dijo que instrumental, pero muy fuerte". La canción que se usó finalmente fue Rebelde radioactivo, que por razones de derechos de autor se cambió a Carne radioactiva, el baile final... El español quería respetar el título de la canción y usarlo, pero Gustavo Alatriste objetó que no tenía dinero para pagar los derechos.



Simbolismo de la obra


Ya he mencionado algunos simbolismos presentes en Simón del desierto, pero veamos otros:


Las reiteradas tomas de los pies de Simón tienen una razón. En 1640 Juan Miguel Pellicer sufre un accidente en Calanda, España; como resultado una de sus piernas se empezó a gangrenar y se la tuvieron que amputar. Días más tarde la pierna reapareció. El hecho fue oficializado como milagro por la iglesia meses más tarde. Esta historia que Buñuel escuchó de niño es conocida como el Milagro de Calanda y es la razón por la cual vemos en la filmografía del director personajes que se sostienen en un pie o que pierden una pierna (como el maniquí de Lavinia en Ensayo de un crimen).

El conejo (Simón le da de comer un poco de lechuga) tiene distintos significados. Por un lado es un animal lunar y como tal ligado a la escencia femenina como la fecundidad, la Madre Tierra. En algunos textos se compara al conejo con el cordero, entonces aquí pasaría a ser una representación de Cristo, acaso cuando Simón le da de comer, simbolizaría que mediante su fe alimenta la creencia y culto de un dios.... Por otra parte, en la biblia se considera un animal impuro y se castiga como símbolo de la lujuria y la desmesura.

Las hormigas representan tradicionalmente la laboriosidad. Sin embargo, en la película están asociadas con huecos en el suelo que la madre de Simón cubre con tierra. Los huecos vienen a ser las entradas a la Madre Tierra, es decir su vagina, en este sentido hay una censura a la sexualidad por el hecho de que se tapan los huecos; las hormigas serían el elemento de la fecundación, es decir, el semen.

En otra escena aparece una rana o bien podría ser un sapo. Como no soy experto en batracios les traigo las dos posibilidades. La rana es un animal que representa la lluvia y el agua, siguiendo el ciclo del agua representa la resurrección; pero también puede representar el aburrimiento y la rutina (por el croar repetitivo y monótono). Según su ciclo de vida, simboliza la encarnación y la tierra fecundada. Al contrario, el sapo es un animal solar muy ligado a la magia y como tal una de las representaciones del demonio. En la escena en que se nos muestra este animal el diablo desaparece y a continuación vemos al batracio.

El cordero es un animal que típicamente se asocia con el dios cristiano. Representa la dulzura, pureza e inocencia.

Las barbas de Simón tienen una connotación fálica, algunos ven una alusión a la representación que se hace de Satanás como un macho cabrío. En esto hay que aclarar que dicha iconografía es una copia del dios griego Pan (divinidad de los pastores) que fue luego asociada con la figura del demonio a partir de la Edad Media. Sin embargo, cuando el diablo (encarnado en la película por una mujer) toca las barbas del anacoreta puede representar la masturbación.






Les dejo con la película completa:



Ahora el vídeo musical de Los Sinner con el que termina la película:


En el 2003 el grupo de rock indie canadiense The New Pornographers se inspiraron en la película de Buñuel para hacer su videoclip The laws have changed:


Un extracto del excelente documental A propósito de Buñuel (José Luis López Linares, 2000) en el que podemos escuchar a Carlos Fuentes, Silvia Pinal, Ernesto Alonso, Roberto Cobo (El Jaibo de Los Olvidados, 1950). También podemos ver a algunos de los indígenas que participaron en el rodaje de Simón del desierto:

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