martes, 22 de mayo de 2012

Un perro andaluz


Título original: Un Chien Andalou. Francia (1929). B/N
Director: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel y Salvador Dalí
Productor: Luis Buñuel (con dinero que le dio la madre)
Cinematografía: Albert Duverger
Montaje: Luis Buñuel
Música: Luis Buñuel (la sonorización se hizo en 1960, Buñuel usó la misma música con la que se presentaba el corto en 1929)
Duración: 16 minutos

Reparto:

Simone Mareuil como la chica
Pierre Batcheff como el hombre
Luis Buñuel como el hombre con la cuchilla
Salvador Dalí como hermano marista (el delgado)






Este cortometraje es considerado el primer trabajo surrealista de la historia del cine, algunos podrán objetar esta aseveración, pero el propio André Breton creador del movimiento surrealista así lo dijo. Trabajos experimentales antes de Un perro andaluz fueron descartados por el propio Breton. Tal es el caso de La concha y el clérigo (1926) de Germaine Dulac y La estrella de mar (1928) de Man Ray y Robert Desnos.

Lo primero que quisiera decir es que muchos apoyan la idea de que Un perro andaluz es el producto de los sueños de Dalí y Buñuel. Esto es solo cierto en una pequeña parte. Buñuel soñó con la imagen de una luna siendo atravesada por una nube, a lo que él imaginó que era el ojo de una mujer y una cuchilla respectivamente. Por su parte, Dalí soñó con una mano de la que salían hormigas. Ambos elementos están presentes en el cortometraje, sin embargo la historia no se desarrolla exclusivamente de estos. Además, ningún personaje de la historia está soñando. Esto me lleva a considerar tal planteamiento como falso.

En mi opinión, siguiendo la de otros críticos, Un perro andaluz es producto del inconsciente de Dalí y Buñuel, es el ejercicio que ambos hicieron, como una asociación libre en la que la razón no interviene, en la que no se inhibieron. El cortometraje es una exposición del inconsciente de ambos, no de sus sueños. Los sueños serían proyecciones o deseos inhibidos, mientras que lo que vemos es la elaboración creativa de sus deseos en estado puro. Por eso es que funcionan como arte surrealista.

La vida de Buñuel antes de Un perro andaluz, fue muy complicada en el sentido de que no encontraba el modo de expresarse. En la Residencia estudiantil de Madrid, conoció a Lorca (2 años mayor) y a Dalí (4 años menor), ellos lograron tener luz propia con facilidad, mientras que Buñuel pasó apuros en París hasta que fue acogido totalmente por el movimiento surrealista de Breton, Tzara y compañía. Tras la muerte de su madre, su padre lo envía a Madrid con la intención de que no le estorbe para buscarse otra mujer. Le urge a que saque una carrera, pero Buñuel hijo está dubitativo sobre su futuro. Inicia estudiando entomología (de aquí la razón por la que presenta constantemente insectos en sus películas), después inicia ingeniería agrónoma por pedido de su padre, pero sin decirle a este, se pasa de carrera influenciado por Lorca. Inicia estudios en Filosofía y Letras, pero descubre que no tiene las habilidades literarias de su amigo.

En la Residencia, los tres amigos entablan una relación profunda y establecen una especie de grupo iniciático en la Habitación 3 de la Residencia, acá exploran sus gustos y habilidades, se inician en el surrealismo y el arte. Buñuel era una persona muy celosa y cuando Lorca se enamora de Dalí y busca conquistarlo, Buñuel empieza a alejarse (porque Buñuel celaba la amistad y el tiempo que pasaban ellos). Años después se distancia de Dalí cuando este inicia su relación con Gala. Buñuel nunca aceptó abiertamente la homosexualidad de Lorca, pero este no fue el motivo por el que se separan. Tras triunfar en París como cineasta y con la llegada de Franco al poder en España, Buñuel se exilia con su mujer a EE.UU. Lorca decide quedarse en España y ser la voz de una generación. Muere asesinado brutalmente por el franquismo el 19 de agosto de 1936. Dalí sobrevive vendiéndose al franquismo, esto le permite seguir pintando y viajando con Gala.

Un perro andaluz es la consagración de Buñuel, pero es una consagración con quienes están a su alrededor, Buñuel no quedó satisfecho del todo y su verdadera consagración fue La edad de oro. Cabe destacar que Buñuel y Dalí hicieron Un perro andaluz para divertirse, no tenían ninguna pretención filosófica o artística, no buscaban ser aceptados por los surrealistas ni crear un movimiento.

La clave para empezar a analizar Un perro andaluz es esclarecer los polos a los que hace referencia. El principal es el da la vista versus la ceguera. Este se puede considerar el tema principal. Pero a qué se refiere... Buñuel plantea su obra como un manifiesto anticlerical y por lo tanto, en contra de todas las convenciones sociales, morales, políticas, económicas de la época. Él llama a la sociedad ciega ante lo que considera una vida pobre y llena de ambigüedades. En su defecto, él propone abrir los ojos ante una nueva realidad. Esta realidad es un guiño al marxismo, movimiento por el que Buñuel se sentía atraído. Esta es la razón por la que lo tildaron de bolchevique y que fuera persona non grata en España (debido a Franco).

Los otros temas que se pueden observar en Un perro andaluz son la represión de la sexualidad, la lucha entre regeneración versus degradación (o falta de vida); atracción versus repulsión, lo lineal versus lo circular.

Para entender este último binomio hay que explicar que el cine como arte no había evolucionado casi nada. Griffith (El nacimiento de una nación, 1915) le da coherencia narrativa al cine al crear el lenguaje narrativo, elemento que Eisenstein perfecciona (El acorazado Potemkin, 1925). Chaplin por su parte entiende que este lenguaje narrativo puede ser usado también en la comedia y logra triunfar. Sin embargo, todos ellos (al igual que Hitchcock, Lang y el resto de grandes directores de la época) continuaban sin hacer una ruptura epistemológica en el cine, seguían usando la lógica aristotélica de la mímesis; es decir, imitar la naturaleza como fin esencial del arte. No significa copiar a la naturaleza, sino valerse de su lógica para hacer arte.

Buñuel rompe con esta tradición (ya el resto de las artes lo habían hecho: pintura, arquitectura, literatura, escultura, etc.). El cine con él deja de ser lineal y pasa a ser circular, tiene una coherencia interna no es arbitrario aunque al espectador le pueda parecer así. Buñuel abre las puertas para que cineastas como Jan Svankmajer, David Lynch, Darren Aronofsky, Bela Tarr, Jim Jarmusch, Jodorowski, entre otros existieran. Les posibilitó que pudieran desarrollar su cine y les dotó de herramientas. La historia del cine no encontró otro gran cisma hasta que aparecen Jean-Luc Goddard y François Truffaut y crean otro movimiento: Nouvelle vague (La nueva ola). Hasta nuestros días, el cine sigue sin evolucionar como el resto de las artes, esto porque está muy ligado a intereses económicos, y el público no reacciona bien cuando se cambia drásticamente el estilo, la estética y el contenido. Esto se traduce en malas taquillas y pérdidas de dinero, por lo que los productores no financian proyectos "arriesgados".

Volviendo con Buñuel, el método que utiliza para presentarnos un relato de forma circular, de imaginación pura y surrealista es el de controlar el "corte" y montaje del cortometraje. Un perro andaluz es una cátedra magistral de cómo se edita una película para influenciar al espectador. Si los personajes pasan atormentados por sus impulsos reprimidos, el espectador pasa atormentado (aún cuando se haya visto varias veces) por la forma en que las imágenes se nos presentan. La edición y el corte del metraje se viven como una agresión interna en un nivel inconsciente, es como si pudiésemos sentir nuestro cuerpo ser mutilado.

Al romper la estructura narrativa tradicional, se da lugar a una variedad de sentimientos generados en el espectador, incluyendo la desesperación. En la lógica tradicional, los personajes comparten una linealidad temporal y espacial, esto brinda seguridad y confianza al espectador porque se sigue una lógica de causa - efecto. Buñuel rompe constantemente esta estructura, el eje temporal es transgredido al igual que el ojo de la mujer en la escena inicial. Buñuel nos advertía de cómo iba a ser la película.

Para que tengan remitentes visuales, recuerden la escena en la que el hombre corre tras la mujer y esta cierra la puerta, el brazo de él queda atrapado, pero Buñuel cambia la posición del mismo en cada toma, haciendo que sea ilógico, físicamente imposible. Luego hace lo mismo con la desaparición de la boca del hombre y la consecuente aparición del vello axilar (alusión al sexo oral y al pubis femenino). No se sigue ninguna lógica racional. En otra escena, la chica sale de una habitación dentro de la casa, para aparecer en la playa. Estas constantes irrupciones rompen y transgreden la estructura psicológica no solo de los personajes dentro de la película, sino también de los espectadores.

Buñuel se propuso movilizar al espectador desde el comienzo, por eso, la primera secuencia es la del famoso ojo mutilado. Para tal escena se usó el ojo de una vaca a la que se le había rasurado el pelo. Buñuel es quien aparece en dicha escena. Esta escena impacta en tres niveles:

1- Es un impacto casi insoportable, la acción produce un shock que no disminuye aunque se haya visto varias veces.

2- Está filmada con una resonancia poética. Hay una atmósfera de tranquilidad aunque la escena sea violenta. Tal estética se considera artística.

3- Hay un desafío al espectador. El personaje femenino mira a la cámara intensamente, es decir, nos mira a nosotros los espectadores, a nivel psicológico puede funcionar como una identificación masoquista o como una advertencia. Nos puede provocar satisfacción o pavor.

La luna como metáfora del ojo, también simboliza lo femenino. En este caso, sus genitales. La nube/cuchilla simboliza el falo/pene; por lo que se puede hacer otra lectura de la escena. Se puede considerar como una violación, como el acto supremo de violencia del hombre hacia la mujer. En este sentido tenemos un nuevo binomio en contraposición que se puede analizar.

El deseo sexual, la represión del mismo y la búsqueda por la satisfacción están presentes durante todo el cortometraje. La pareja está en constante lucha de sus impulsos sexuales. El hombre se excita al ver el atropello de un personaje (el/la andrógino/a ciego/a) y busca desesperadamente poseer a la mujer (por cierto el que los personajes no tengan nombre, es muy astuto por parte de Buñuel, así se logra que cada espectador se identique con los personajes a un nivel más profundo). Ella no sabe cómo reaccionar, desea también la relación sexual por eso permite ser tocada, pero algo la inhibe (la sociedad y la moral cristiana) y rechaza al hombre.

Acá se dan una serie de elementos simbólicos que aluden al acto sexual como la transformación del pelo de la axila en un erizo, clara referencia al pubis. También la mano llena de hormigas, que puede ser una prohibición por la transgreción (tocar los senos de la mujer) o como otra alegoría al pubis (las hormigas son negras y como están en la mano puede simbolizar la masturbación).

A nivel psíquico, la lucha entre deseo sexual, represión del deseo y su consecuente ansiedad produce, según el psicoanálisis, el miedo a la castración (en el hombre) y la envidia del pene (en la mujer). En el caso de Un perro andaluz, solo está presente el miedo a la castración, la constante lucha del personaje masculino por completar el acto sexual es una alusión a la necesidad creada de creer la relación coital como fin supremo de la virilidad. Es clave la escena en la que la mujer coloca las ropas (del ciclista) en la cama, lo hace como si esperase que él aparezca, pero queda la sensación de que falta algo, ese algo es el pene (miedo a la castración). En consecuencia y siguiendo con la explicación psicológica, de la represión nace el fetichismo, que consiste en la sustitución del deseo sexual por un objeto al que se le atribuyen las características sexuales. Buñuel fue extremadamente fetichista en su vida y en sus películas.

Un perro andaluz es la deconstrucción del sujeto sexual, en este caso uno masculino. Puede ser visto como el desarrollo de la sexualidad de este individuo, lleno de contradicciones, deseos y prohibiciones.

La otra escena de la que más se habla es cuando el hombre recoge una cuerda del suelo y trata de llegar (alcanzar) a la mujer. Aparecen de cada cuerda y en estricto orden: 2 corchos, 2 maristas, 2 pianos y 2 burros muertos dentro de cada piano (un elemento en cada cuerda).

Uno de los maristas (orden religiosa de hermanos quienes no aspiran al sacerdocio, sino a la instrucción y educación de los jóvenes) es interpretado por Salvador Dalí y es una alusión crítica a la Residencia y su vetusta educación.

La otra figura a quien critican fuertemente es a Juan Ramón Jiménez, autor de Platero y yo (por eso aparecen los burros muertos). Y es una declaración sin miramientos contra la generación del 98 a la que pertenecían Jiménez y Unamuno, entre otros. Por su parte Lorca, Buñuel, Cernuda y otros son representantes de la generación del 27. La escena es clara al representar que se necesita un cambio de dirección en la consciencia artística, en la moral y en lo que se basa la sociedad. También más adelante vamos a ver una escena en que los libros se transforman en pistolas.

El amor no triunfa en esta historia, en plena primavera (estación que se supone feliz y en la que las especies se reproducen) vemos a la pareja enterrada en la arena, muerta y sin ojos, ciegos hasta el final de sus días.

Luis Buñuel estaba preparado para lo peor tras el estreno de Un perro andaluz el 6 de junio de 1929, se había colocado piedras en sus bolsillos esperando el descontento aireado de los presentes. En vez de eso, el cine se levantó para ovacionarlo de pie. Lejos de sentirse satisfecho, quiso crear algo todavía más escandaloso, al año siguiente presentó La edad de oro, pero ese es tema para otro artículo.....



Retrato de Luis Buñuel por Salvador Dalí:



De izquierda a derecha: Salvador Dalí, Moreno Villa, Buñuel, Lorca y José Antonio Rubio. En la Residencia, Madrid, fecha 1926.




La historiadora María Noguera habla sobre Un perro andaluz (no comparto todo lo que dice, pero lo dejo para que tengan su propio criterio):


El hijo de Luis Buñuel y otros hablan sobre la obra a 80 años de su estreno:

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