jueves, 31 de mayo de 2012

Ensayo de un crimen



Título original: La vida criminal de Archibaldo de la Cruz. México (1955) B/N
Director: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel y Eduardo Ugarte inspirados en la obra de Rodolfo Usigli
Productor: Roberto Figueroa y Alfonso Patiño Gómez
Cinematografía: Agustín Jiménez
Montaje: Jorge Bustos y Pablo Gómez
Música: Jorge Pérez

Duración: 89 minutos

Elenco:

Ernesto Alonso como Archibaldo de la Cruz
Miroslava como Lavinia
Rita Macedo como Patricia Terrazas
Ariadna Welter como Carlota Cervantes
Andrea Palma como la madre de Carlota
Carlos Martínez Baena como el cura




La vida criminal de Archibaldo de la Cruz, conocida internacionalmente como Ensayo de un crimen es una de las obras maestras del cineasta aragonés. La década de los cincuenta fue de una productividad importante para Buñuel, quien tenía la capacidad de hacer cine bueno con un presupuesto mínimo y rodaba en poco tiempo. El cineasta hizo 16 películas en ese período, incluyendo joyas del sétimo arte como Los olvidados (1950), Él (1953) y Nazarín (1959); además filmó su primera película en Estados Unidos (Robinso Crusoe, 1954) con nominación al Oscar para el actor Dan O'Herlihy.

Filmada, precisamente, después de su periplo en Hollywood, Ensayo de un crimen es una obra de transición para Buñuel, utiliza técnicas de una manera más depurada y la fluidez de la cámara mejora. Hace uso constantemente de los primeros planos con una mayor función dramática y el proceso de edición es notable.

Este filme también marcó el inicio de la relación de Buñuel con Gustavo Alatriste. Este último era el amante (posteriormente marido) de la actriz Ariadne Welter y visitaba contínuamente el set de grabación. La relación con Ariadne no iba a funcionar, pero la amistad con Buñuel, quien le animó a convertirse en productor, sí lo hizo. La fama de galán le funcionó a Alatriste para enamorar a otra actriz: Silvia Pinal, quien trabajó bajo las órdenes de Buñuel en Viridiana, El ángel exterminador y Simón del desierto; todas producidas por Gustavo Alatriste.

Una de las mayores virtudes de Buñuel fue la de dirigir actores, de sacarles lo mejor de sí. Pocos cineastas pudieron hacer tantas películas excelsas con actores que particularmente no destacaban o tenían muchos manierismos. Buñuel insistía en que el actor mexicano no debía mover el cuello y la cabeza, tampoco abrir los ojos en grado extremo, así como era rápido filmando, lograba que los actores entendieran lo que él pretendía de cada uno. El trabajo que hace con el niño que interpreta a Archibaldo es fenomenal, así como con el resto del elenco.

El guión fue un dolor de cabeza para el español. El escritor Usigli reclamaba por el más mínimo cambio que el aragonés quería hacerle a su obra; tras una noche no se aguantaron más y Ugarte remplazó a Usigli. Una vez terminada la película, Usigli demandó a Buñuel ante el sindicato de guionistas por haber irrespetado su obra. El fallo dio la razón al español porque en los títulos de entrada aparece "inspirada en...", con lo que entendía que era una reinterpretación y no una adaptación.

Este filme continúa con la obsesión buñueliana de contraponer a Eros y Tánatos, la consumación del deseo o la inclinación hacia la muerte. Archibaldo es una persona perturbada que en su interior se debaten estas ideas, busca una mujer con quien casarse, pero a la vez tiene tendencias homicidas contra todas las mujeres.

La música es clave en esta película, a través de una cajita musical Archibaldo tiene un acceso a un recuerdo que le causa un placer perverso. La muerte de una institutriz cuando él apenas era un niño hace que él se imagine que tiene poderes especiales conferidos por la cajita musical, así él podrá matar a quien desee. Su objeto de proyección son las mujeres. Acaso por la crianza tan permisiva por parte de la madre y la muerte de la única figura de autoridad, el personaje habría introyectado un objeto materno sobrevalorado, por lo que deberá eliminar cualquier mujer que atente romper su esquema idealizado de mujer/madre. El simbolismo de la leche puede sugerirnos ese vínculo patológico con la madre.

Mientras el protagonista está dividido por sus impulsos internos, la pelicula se desdobla de manera elegante y armoniosa. La edición es clave para que el filme tenga una coherencia interna y funcione como trama de suspenso con un humor negro finísimo. Ensayo de un crimen está estructurada a partir de un gran flashback, el personaje cuenta su versión de los hechos, mientras lo hace pasamos de la realidad a la fantasía, la música distorsionada es clave para entender que la imaginación de Archibaldo está controlando el tiempo y espacio, es un recurso surrealista que Buñuel emplea con gran acierto y con una sutileza maravillosa.

El trabajo de fotografía también es encomiable, permitiendo encuadres claros de los personajes y el entorno. Con tomas ejemplares en escenas claves como la que aparece Ladivia entre llamas o la escena de la cremación del maniquí.

La película también es una sátira devastadora de la burguesía, una constante en el cine de Buñuel. Se critica la frivolidad de la sociedad (personaje de Patricia), la doble moral (Carlota reza todos los días en un oratorio dentro de la casa y finge ser virgen cuando mantiene una relación con un hombre casado); también se ataca la burocracia de las instituciones públicas, "mucha sangre y pocas nueces" dirá uno de los personajes en una escena del crimen.

La adulación hacia la clase alta le enfermaba al director, por eso critica la posición en la que no se cree posible que un aristócrata sea un criminal (igual que el personaje de Él, 1953): "Solo con ver la cara a los clientes nosotros sabemos enseguida si son de fiar. Las personas honradas parece que lo llevaran grabado en la frente" más adelante en esa misma secuencia el mismo actor dirá "Decente y pobre es peor que granuja y rico". Es un planteamiento claro de Buñuel contra la sociedad mexicana.

Toda la escena de la boda es también una crítica a los poderes que lideran a la sociedad, así tenemos la figura de un padre (Carlos Martínez Baena hizo en varias ocasiones este papel, tanto para Buñuel como en las películas de Cantinflas), el del burócrata y el del militar. Hay una toma en la que se nos muestra a los pobres observando desde la calle la susodicha boda, mientras que los aristócratas se regordean entre sus ínfulas. Una crítica lapidaria por parte del maestro.

El personaje de Archibaldo, aunque perturbado, no deja de ser un reflejo de la personalidad del aragonés, su desdén hacia las mujeres, su machismo y su obsesión sádica de asesinar mujeres.  Esta película es muy íntima. El director aunque muy transgresor en su cine, fue extremadamente conservador en la vida real. Una vez casado, le pidió a su esposa que dejara de trabajar, además siempre la llamaba a la misma hora para cerciorarse de que estuviese en casa. Según apuntan los biógrafos del director, este nunca le fue infiel a Jeanne Ruccar.

El filme tiene una dosis de erotismo característica en el cine buñueliano, los primeros planos de piernas son frecuentes y hay una intencionalidad erótica palpable, es como un juego entre los personajes. El cine de Buñuel es fetichista por excelencia, particularmente las piernas y los pies, constatemente podemos ver en su filmografía referencias de esto de todo tipo.



Repasemos ahora las muertes:

La primera es el de la institutriz, quien muere por una bala perdida producto de las revueltas bélicas. Archibaldo (un niño en esa época) va a creer que fue su voluntad la que mató a la mujer, ahí se le queda fijada la tonada de la cajita de música, la sangre de la herida y el fetiche de las piernas con las medias altas.


La segunda es la de la mujer frívola, Patricia Terrazas. Él quiere matarla en el apartamento de ella, había preparado los guantes y la navajilla para afeitar (este símbolo que nos recuerda a Un perro andaluz será una constante en todo el filme); sin embargo, el novio de esta llega antes. Al día siguiente, Archibaldo se entera de que la mujer se suicidó.


El tercer caso es el de Lavinia. Ella es celosamente custodiada por su pretendiente (un hombre mayor, otra crítica buñueliana a los estatutos sociales, la idea de un Don Juan envejecido y patético también la encontramos en el personaje de Don Lope, en la película Tristana, 1970) y Archibaldo la corteja (también hay una hipocresía en este personaje, porque mientras le pide matrimonio a Carlota, este sigue buscando otras mujeres). En la secuencia más rica de la película, vemos el personaje interpretado por Miroslava desdoblarse, así tenemos a la actriz y a un maniquí; al no poder conquistar a la mujer real, Archibaldo lo intenta con la falsa; cuando sus intenciones son interrumpidas por los gringuitos él decide incinerar el maniquí. Esta escena es la que más morbo creó, puesto que días después del estreno de la película la actriz Miroslava se suicidó. Ernesto Alonso quien interpretó a Archibaldo, contó sobre lo deprimía que estaba la actriz durante todo el rodaje, producto de las dificultades sentimentales con su pareja el torero Luis Miguel Dominguín. La actriz fue cremada tras su fallecimiento lo que elevó los cotilleos sobre las similitudes con la que sería su última película. Murió a los 29 años cuando su carrera empezaba a despuntar, entre los romances que se le atribuyen están: Arturo de Córdova, Cantinflas y hasta se llegó a decir que tuvo relaciones lesbianas. Sin conocerse realmente los hechos, su mito fue engrandecido.


La cuarta muerte es la de Carlota. Archibaldo al enterarse de su relación con un hombre casado, planea meticulosamente su asesinato. En la noche de bodas, prepara un ritual para ridiculizarla y someterla para luego matarla, esto no pasa de ser otra fantasía (acaso alucinación, en algunas partes nos da la impresión que el personaje está sufriendo de alucinaciones, lo que nos indicaría una posible esquizofrenia). Carlota morirá de todas formas, pero por otra persona.


La última muerte, aunque de acuerdo a la estructura de la película es la segunda que observamos, es la de la monja, a quien Archibaldo cuenta todos sus secretos y a quien intenta asesinar. La monja sufrirá otro destino. Buñuel tira una piedra a la iglesia cuando el protagonista le indica a la monja que si cree en dios, entonces no debe temer la muerte.


Hacia el final de la película, Archibaldo vuelve a encontrarse con Lavinia, antes tenemos una imagen enigmática de profundo simbolismo. El protagonista observa un saltamontes (o langosta como prefieran llamarle) y cuando va a matarlo se arrepiente y sigue su camino.

De acuerdo con el simbolismo de la langosta en el Antiguo Testamento (Éxodo), significaría el castigo físico. Así como el dios cristiano manda una plaga de langostas contra Egipto para favorecer a Moisés; la langosta significaría el castigo físico de Archibaldo por sus pensamiento pecaminoso. Un castigo que no queda del todo claro, porque quien sufre son las mujeres que él va conociendo. Mientras, en el Nuevo Testamento, la langosta simboliza el suplicio moral. Acá tenemos más certeza del significado; máxime cuando revisamos lo que Jean Chevalier apunta en su Diccionario de Símbolos; él explica que la langosta tiene la misma potestad que los escorpiones (inmediatamente hacemos la conexión con La edad de oro, 1930) y que su función es la de atormentar moralmente. Archibaldo a todas luces, es un hombre perturbado, atormentado por la lucha interna entre amar o matar (Eros y Tánatos).


El bastón, por su parte, es un símbolo fálico, ligado a la fertilidad; es decir, es una alusión a la sexualidad del personaje. El final que es abierto sirve para varias interpretaciones, será posible que Archibaldo cuando tira el bastón está dejando ir su frustración sexual y resolviendo su conflicto interno para poder finalmente amar a alguien (Lavinia) o, por el contrario, no es más que un espejismo y al no matar al saltamontes nos indica que el castigo moral seguirá... y si es el caso, entonces tendrá deseos homicidas hacia Lavinia, serán fantasías o finalmente lo concretará.... Buñuel maliciosamente nos deja con las ganas, cada uno de nosotros como espectadores decidiremos el destino de los personajes.

La película ha sido homenajeada por Pedro Almodóvar (Carne Trémula, 1997) y por Alex de la Iglesia (Crimen Ferpecto, 2004).


Les dejo con un video que sirve como avance de la película:

1 comentario:

  1. Muy bien amigo, adelante con Buñuel.

    Le contesté algo a su comentario en mi blog.

    Saludos.

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