lunes, 30 de abril de 2012

Un dios salvaje




Título original: Carnage. (Francia-Alemania-Polonia-España) (2011). Color.
Director: Roman Polanski
Guión: Yasmina Reza y Roman Polanski, basados en la novela homónima de Reza.
Cinematografía: Pawel Edelman
Montaje: Hervé de Luze
Música: Alexandre Desplat
Diseño de producción: Dean Tavoularis
Duración: 80 minutos

Elenco:

Kate Winslet como Nancy Cowan
Christoph Waltz como Alan Cowan
Jodie Foster como Penelope Longstreet
John C. Reilly como Michael Longstreet
Roman Polanski hace un cameo como el vecino que se asoma

Premios:

Festival Internacional de Venecia: Pequeño León de Oro al director
César: mejor guión adaptado


Polanski fue detenido en Zúrich el 29 de setiembre del 2009, por las acusaciones de abuso sexual a una niña ocurrido en Estados Unidos en 1977. Acá no voy a hablar de leyes, sino de cine. Polanski fue liberado en julio del 2010.

Durante su encierro de casa por cárcel, Polanski y la escritora judía sefardí Yasmina Reza coescribieron el guión de Carnage, una obra teatral maravillosa escrita por la propia Reza. El resultado es una película magnifica, que examina la naturaleza humana, con un escalpelo disecciona las emociones y razones intrínsecas al ser humano para brindarnos un relato visceral; en el que ni los personajes pueden escapar o esconderse ni nosotros como espectadores lo podemos hacer.  Fue el manifiesto hecho por Polanski desde su ostracismo.

Su encierro le permitió criticar desde las sombras la falsedad de las relaciones humanas, principalmente aquellas que giran en torno a la ética y la moral. En sus dos últimas películas, el director nos viene hablando desde las sombras, tras el éxito internacional de El Pianista, ha preferido recluirse y dejar que sus películas hablen por él. Si en The Ghost Writer (2010) el personaje no tiene existencia propia por ser una sombra del Primer Ministro, se siente atrapado y no entiende el laberinto sin salida al que ha entrado; en Carnage (2011) son los personajes quienes se ven atrapados en un apartamento producto de sus propios moralismos. 

Me recordó a El ángel exterminador (Buñuel, 1962) en el sentido de que existe algún impedimento real o imaginario para que los personajes no salgan de la habitación, se ven desnudos (figurativamente) ante sus deseos y convicciones; o mejor dicho Polanski al igual que Buñuel los van desnudando. Así, tenemos que la historia que empieza de forma muy sencilla se va complicando y vamos viendo la verdadera naturaleza de cada personaje.

Como si fuera poco, Polanski decide filmar el 99% de la película en un apartamento, la sensación de claustrofobia es clara, hasta podemos sentir su confinamiento. El trabajo de cámaras es ejemplar en cada escena, el manejo es delicado y permite siempre que la historia fluya con naturalidad.

La música y la fotografía son minimalistas, no quieren que perdamos atención a lo que sucede, brindan un soporte justo a la puesta en escena; lo principal siempre va a ser lo que hacen los actores. 

Y es que sin estas cuatro extraordinarias interpretaciones, la película sería algo inútil. Polanski es un gran director de actores y acá lo demuestra, les sacó lo mejor de sí a cada intérprete. Hago mención especial a  John C. Reilly; un actor que es conocido por su papel en comedias estúpidas, pero que acá mantiene el nivel de sus compañeros.

El elenco en sí es genial, destaco también a Waltz que sobresale, es tan convincente en su papel. De las chicas, me gustó mucho Jodie Foster, le puso el alma a este papel.

Este tipo de películas exige que sus protagonistas no titubeen, es muy cansado como actores tener el peso de toda la película, la responsabilidad, pero lo hicieron muy bien, en todo momento. Tal vez, lo único criticable es que se emborrachan muy rápido (excepto Waltz), es poco creíble que tras tres tragos ya estaban borrachos.

El guión está muy bien cuidado, es una película corta precisamente para evitar repetirse, en algo más de una hora, Polanski nos dice lo que quería decirnos. 

La historia reúne a dos parejas para discutir sobre una pelea que tuvieron sus hijos. Uno de ellos golpea al otro y le quiebra un par de dientes. El tema de la violencia está presente durante toda la película, además, es tan actual, a diario tenemos ejemplos de actos violentos en centros educativos y en las calles vemos cómo las personas no manejan bien sus emociones, estas los desbordan. Desgraciadamente, cuando esto sucede tenemos accidentes, muertes y demás consecuencias dolorosas. 

En el II Estudio Regional Comparativo y Explicativo realizado por la UNESCO del 2005 al 2009 en centros educativos de toda Latinoamérica, se concluye que el porcentaje de entrevistados (niños y jóvenes) que ha sufrido algún ataque físico en el último mes es de: Argentina (23,5 %), Ecuador (21,9 %), República Dominicana (21,8 %) y empatados Costa Rica y Nicaragua (21.2 %). Estos son los países con mayor porcentaje de violencia física en Latinoamérica.

La actualidad de esta película adquiere una mayor importancia con esas estadísticas. Polanski entiende que el mundo se está volviendo cada vez más violento, y critica que gran parte de la culpa es porque fingimos constantemente quiénes somos, hacemos las cosas por guardar una apariencia y no por convicción; en otras palabras, vivimos en un estado de constante frustración, en el momento en que no podemos tolerarlo más, explotamos o nos desviamos a través de otras salidas socialmente disponibles: el trabajo, el alcoholismo, la tecnología, etc.

El director va incluso más allá y critica el modelo de sexualidad de los hombres, su masculinidad. "Parece irónico que siendo tus héroes Ivanhoe y John Wayne le tengas miedo a un roedor" dice uno de los personajes femeninos a otro masculino. Y es que en un momento dado, las discusiones sobre el bienestar de  los hijos pasan a un segundo plano, es entonces cuando las dos parejas se empiezan a liberar de sus ataduras (políticas, morales, sociales, etc.) y se identifican con el "dios salvaje", metáfora impresionante de lo que la religión ha hecho con la humanidad: la divide en bandos para que luchen entre sí, bajo la imagen y semejanza de una divinidad masculina y por lo tanto con ciertas características, entre ellas las de la resolución de conflictos a través de la violencia.

Seguidamente, se forman nuevos bandos, ellos se burlan de lo "exageradas" que son sus esposas; mientras ellas critican la falta de compromiso de sus cónyuges en temas de la familia y hogar. Ahora, la discusión es sexista. Otro mal que ha acosado a la humanidad por siglos, diferenciando el trabajo y la remuneración de este según las características fisiológicas. Se olvidan de que son padres para empezar a recriminarse como pareja.

En el último segmento, las diatribas están encaminadas a recriminarse por las decisiones tomadas. Se revelan como padres sin propósito, la edad les ha hecho entender que sus hijos son una carga que no desean, que les abruma y desespera. Cada uno preferiría estar viviendo sus sueños a estar en una sala sentados para resolver un asunto de sus hijos. Acá Polanski desafía el concepto de parentalidad y maternidad; muestra el egoísmo intrínseco al ser humano y su poco compromiso con los demás.

Hay varios simbolismos utilizados por el director para explicar la falta de comunicación entre las personas, pero el más evidente es el de la tecnología (teléfono). Un aparato te distancia emocionalmente de aquellos que quieres evitar, además te otorga un poder social frente a la comunidad. La sociedad de consumo nos vende la idea de que entre más exitosos queramos ser más aparatos debemos ostentar. Es una falsa idea de progreso. El trabajo también es criticado por Polanski, todos los personajes se evaden a través de sus trabajos, ni siquiera la mujer que escribe un libro sobre África se salva; ella se considera mejor (no solo éticamente, sino en todo sentido) y superior ante todos. Su amabilidad es falsa, es una mujer que juzga, además Polanski también advierte del riesgo de criticar fuera del patio de tu casa (se carga a los EE.UU. y su política).

El trabajo y la familia, las obligaciones y los placeres; son dicotomías a las que nos enfrentamos a diario. Cómo resolvemos las vicisitudes que se nos presentan, mediante qué mecanismos; y también, cómo les enseñamos a otros a resolver sus problemas. Polanski nos deja con esta interrogante. El final me hizo mucha gracia (no lo cuento, vean la película), a veces nos preocupa tanto algo que dejamos ver a nuestro alrededor.

La película es una comedia bastante ácida, tiene un humor negro con diálogos excelentes que lo dejan a uno pensando sobre la vida. La maestría con la que está filmada es una cátedra de cine. Si tienen hijos o trabajan con niños o adolescentes, vean esta película. Trabajen la resolución de conflictos, si tenemos odio dentro de nosotros y apatía hacia nuestros semejantes, difícilmente vamos a poder llevarnos bien entre todos. Si consideramos a los hijos como obstáculos a nuestros sueños, entonces es mejor pensarlo bien antes de tenerlos. Y por último, si no somos capaces de resolver nuestros problemas, entonces cómo les vamos a enseñar a los hijos (o en su defecto a cualquiera) a que resuelvan los de ellos.


Les dejo el avance de esta estupenda película, de lo mejor del año:



Entrevistas al elenco de Carnage:





2 comentarios:

  1. Exhaustivo el comentario y demuestra una buena lectura de la película. Como acostumbra mi amigo Yoshua, él decodifica muy bien los distintos signos de la película, es su lectura, no sé si exactamente lo que interpreta Yoshua es lo que quiso decir Roman Polanski, el director, pero Yoshua justifica muy bien sus puntos de vista. Los diálogos de este filme son lo mejor y la maestría visual es ver cómo Polanski, aún así, no deja que las imágenes sean sustituidas por lo verbal. Gracias, Yoshua.

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    Respuestas
    1. Gracias por el comentario Don William. Ya leí el suyo en su blog, coincidimos bastante. También le dejé comentarios, saludos

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