jueves, 26 de abril de 2012

Shame: deseos culpables



Título original: Shame. UK (2011). Color
Director: Steve McQueen
Guión: Steve McQueen y Abi Morgan
Cinematografía: Sean Bobbit
Montaje: Joe Walker
Música: Harry Escott
Diseño de producción: Judy Becker
Dirección de arte: Charles Kulsziski
Duración: 101 minutos

Reparto:

Michael Fassbender como Brandon Sullivan
Carey Mulligan como Sissy Sullivan
James Badge Dale como David Fisher
Nicole Beharie como Marianne

Premios:

Círculo de Críticos de Londres: mejor actor del año
Festival Internacional de Venecia: Copa Volpi al mejor actor
Festival Internacional de Venecia: Premio FIPRESCI a mejor película


Shame no es una película del montón, hay que empezar por ahí. Esto aplica no solo por el contenido, sino también por la forma. Es decir, la manera en la que se nos cuenta la historia; la atención cuidadosa a cada detalle y cada rasgo del filme como un todo.

La película tiene la máxima clasificación de censura en Estados Unidos NC-17 (no se permite a nadie de esa edad y menor entrar al cine; es el equivalente a lo que hace muchos años fue la clasificación X). Esto me hace pensar a que por más que he visto el afiche en los cines de Costa Rica, esta película no se va a estrenar acá. Su futuro será la Sala Garbo y es una lástima porque va a limitar su difusión.

El presidente de Fox Searchlight (compañía distribuidora), Steve Gilula indicó que la película no será recortada ni alterada, que la clasificación de la censura la consideran un honor y no una letra escarlata. 

Fassbender y McQueen ya habían trabajado juntos en Hunger (2008) y el director tenía claro quién iba a ser su protagonista. Esto es clave porque el actor germano-irlandés hace una interpretación magnífica, en un rol extremadamente difícil. Los desnudos si se quiere son la parte fácil de la actuación, lo complicado fue mostrarnos la debacle humana de un individuo consumido por su adicción, alguien que no puede expresar sus sentimientos y ve como su vida se derrumba producto del machismo que lo ha llevado a ser quien es.

Entre lo que más me gustó de la película es que no es moralista, nos muestra una realidad (más común de lo que nos imaginamos), la sordidez que envuelve al adicto, la película tiene una aproximación fenomenológica del asunto y no es peyorativa. No se queda en su personaje protagonista, sino que nos revela una sociedad enferma en su sexualidad, llena de complejos y salidas rápidas, de mentiras y dolor.

Cada personaje está meticulosamente planeado y tiene el espacio justo en pantalla para mostrarnos el cuadro completo. Así, tenemos un jefe (James Badge) que busca emborracharse y acostarse cada noche en vez de pasar con su familia, quien habla con su hijo a través de un videochat, pero que está ausente como padre y esposo.  Luego está el papel de la secretaria (Nicole Beharie) quien está separada y mantiene los anhelos que la sociedad dicta: casarse, tener hijos, triunfar en la vida y el trabajo, etc.

Es este personaje quien lleva a la incertidumbre a Brandon (M. Fassbender) porque en ella él reconoce su incapacidad para relacionarse con otra persona en un plano honesto, expresivo  y de cariño. Ella le dice que si está nervioso cuando salen a cenar; y es cierto, él no tiene la coraza protectora que brinda cuando se paga por tener sexo y no se involucra sentimentalmente. Ella es lo que él más desea en su interior y se reconoce incapaz de alcanzarlo porque es un adicto al sexo.

El filme narra con una astucia envidiable, no se nos cuenta a profundidad el pasado de Brandon y Sissy (Mulligan), ella dice "no somos malas personas, solo venimos de un mal lugar"; y eso es suficiente para entender que su pasado los marcó (como a todos), que llegan a Nueva York y sus vidas se van consumiendo. Mientras Brandon se refugia en el sexo y es incapaz de comunicarse con los demás; Sissy busca en la extroversión la salida a su dolor; ella busca constantemente el aliento de su hermano, su protección, ella necesita de los otros, se conduce en la vida como una olla de presión...

Sissy, irrumpe en la idílica vida de Brandon, con su apartamento aséptico, sus prostitutas, su obsesión por la limpieza y su soledad.  Es una soledad engañosa, él aparenta ser feliz así, pero en realidad es la mampara que oculta su insatisfacción existencial, su compulsión a buscar en el sexo un espacio de alivio a sus temores. Pero como toda adicción esta nunca es suficiente. Esto es clave, y el director lo entendió a la maravilla, pocas películas han mostrado este tipo de adicción de una manera tan real (se me ocurre Booggie Nights). En la conducta adictiva, la persona pierde el control de sus acciones, es incapaz de reprimir sus deseos y hay una escalada de abuso para evitar confrontarse a sí mismo, es decir, es un medio para huir de la realidad. Tenemos un personaje que no escatima recursos para conseguir prostitutas, pero que estas no son suficientes y entonces acude a la tecnología (que además brinda un distanciamiento): videos, chats, etc. al servicio de su adicción. La compulsión es tan grave que invade todos los espacios de su vida: casa, trabajo, amistades, centros nocturnos, etc. Para quienes no lo sepan, la Asociación de Psiquiatría Americana reconoció la adicción al sexo como enfermedad en 1987, no hace mucho....

La sociedad educa al hombre dentro de un modelo machista, se le confieren roles que marcan la existencia. Los más perjudiciales son aquellos que inhiben la expresión de sentimientos (no llorarás), luego está el que enseña que mediante la fuerza y la ostentación de poder se alcanzan los objetivos; no hay espacio para la frustración y se divide a las personas entre triunfadores y perdedores. Psíquicamente y emocionalmente esto afecta a todas las personas, pero ahora vamos a desarrollar lo que ocurre con los hombres, puesto que es el caso de la película. Brandon tiene los recursos económicos suficientes como para tener su apartamento y otros lugares donde puede ocultarse del escrutinio público, también tiene la capacidad para pagar por sexo; pero también tiene el carisma para flirtear. Su inmaculada presencia y elegancia oculta sus depravados deseos y su compulsión. Por un lado se muestra como la sociedad espera que sea: un hombre exitoso que "caza" mujeres en los bares para satisfacer sus deseos sexuales; pero vamos viendo cómo todo esto es mentira, cómo sufre en su interior, cómo se está autodestruyendo.


Steve McQueen nos muestra este mundo con una elegancia impactante, la cual hace más chocante si se quiere el filme; las secuencias en las que dejamos de oír las voces o gemidos de los protagonistas y en su lugar escuchamos una banda sonora pasiva, reconfortante no hace más que aturdirnos aunque suene contradictorio. Y lo que pasa es que nos damos cuenta de que no es una ficción, es un manifiesto sobre las relaciones interpersonales e intersexuales en la actualidad. Nos vemos reflejados en los personajes, principalmente si se es hombre. También es una manera de mostrarnos los desnudos de una manera más elegante y alejarnos de considerar pornográfica la película, no lo es. Pero tampoco crean que no hay escenas fuertes.

Me gustó mucho el concepto que maneja McQueen del sexo como algo que te produce vergüenza dentro de determinados contextos, si no podemos ser honestos con nuestros sentimientos, cómo lo vamos a ser con los de los demás.... Cuando el sexo se vuelve una carga y un fetiche en sí mismo, cuando no se disfruta sino que se experimenta como algo agobiante... cuando la sexualidad te lleva a la soledad y no a compartir tu vida (fíjense en lo desolado de las calles de Nueva York, justo como el personaje). Brandon tiene muchos orgasmos, de diferentes formas, pero nunca los disfruta, el sexo es una carga para él.

Mi secuencia preferida fue en la que el protagonista, agotado, confundido y perturbado sigue a otro hombre a un centro nocturno para homosexuales, ahí el recorre los pasillos y la cámara nos muestra esa realidad (el color en esta escena me encantó), para cuando finalmente sale del lugar, vemos su figura reflejada en una superficie que lo distorsiona, metáfora sublime de lo que le ocurre al protagonista, grandiosa secuencia.

La música como ya lo mencioné es estupenda, nos conduce a través del filme de manera coherente y nos relaja para lo que vemos, toma el protagonismo en muchas escenas, especialmente aquella en la que Sissy canta New York, New York a ritmo de jazz, una escena que se me hizo un poco largo, pero que nos define como son cada personaje (cada hermano); ella canta/llora por su vida, expresa a más no poder su insatisfacción existencial y su angustia; él llora/finge sus sentimientos, los oculta, no se permite revelarlos y utiliza el sexo como una ostentación de su poder/control cuando en realidad es todo una triste fachada de su impotencia; no solo figurativa sino real (cuando sale con Marianne, su secretaria). 

Si la música es sublime, la fotografía no se queda atrás. Nos regala unos cuadros impresionantes, como aquel en la que el protagonista está sentado en la cama mirando el ocaso a través de la ventana, mirando el sol ponerse como si se tratase de su alma que se oculta en la oscuridad de sus pensamientos. Magnífico.  El manejo de cámaras es muy inteligente, las tomas no son planos tradicionales, en muchas ocasiones hay cierta angulación de la cámara que nos permite entender que la vida no es plana ni va en línea recta, siempre la vemos y la vivimos desde un ángulo.

El trabajo de Carey Mulligan me sorpendió montones. Realmente se entregó al papel e hizo el que es hasta el momento el mejor papel de su joven carrera. Entendió a la perfección la historia, nos regala momentos gloriosos y se ve estupenda en pantalla, tanto sola como junto a Fassbender. El director nos regaló una de las mejores escenas, un tributo al cine como arte, cuando nos muestra una conversación entre los hermanos y la cámara nos enfoca la espalda de estos, no los vemos de frente, es un preludio de lo que tratará la película y la manera en la que se nos va a contar la historia. Vamos a ser voyeuristas y nos vamos a sentir cómplices de la historia, tal vez será por esto que he escuchado tantos comentarios sobre lo que la película significó para cada uno; será que tenemos miedo de que alguien nos vea por la espalda y de mostrar nuestro verdadero rostro....

La manera en que acaba la película es otra obra maestra de cine, una lección magistral. Es un final abierto en el que nos consume el ansia por saber más, pero esa sensación no es gratuita, llegados a ese momento, esa ansia será nuestra o del protagonista. Estupendo Fassbender en esa escena como en la del inicio. Si el primer cuadro nos angustia por su ritmo lento y la inmovilidad del personaje, ese último momento en pantalla nos deja estupefactos y llenos de interrogantes.

Conforme veía la película, también se me vinieron al recuerdo otros filmes. La idea de un jefe que aprovecha su condición para utilizar las instalaciones de su empleado me recordó mucho El apartamento (Billy Wilder, 1960). Cuando Brandon busca un escape en las dos prostitutas inmediatamente pensé en La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971). En esta misma escena, el primer plano de las expresiones faciales de Brandon me hizo recordar Psicópata americano (2000), cuyo protagonista también está muy perturbado. En Shame, la expresión del goce del orgasmo por parte de Brandon bien puede ser las de alguien que sufre un tremendo dolor, ira o pena. Y en general la atmósfera neoyorquina y el submundo sexual me recordó Midnight Cowboy (John Schlesinger, 1969) y Eyes wide shut (Stanley Kubrick, 1999).

Recomiendo totalmente esta película, tiene escenas que pueden herir la suceptibilidad de muchos, principalmente si son mojigatos o si ocultan sus deseos (esto porque la película funciona como expositor, la persona se sentiría amenazada y por eso proyectaría su sentimiento de culpabilidad). Pero no hay que ocultar el hecho de que el director nos abofetea con una realidad.... y no sea que nos sintamos avergonzados como nos indica el título...

Les dejo con el avance de la película:


Michael Fassbender y Carey Mulligan hablan sobre sus personajes:


El director Steve McQueen habla sobre su película:


Rueda de prensa en la premiere de Shame en Venecia:


Steve McQueen y Michael Fassbender comentan sobre Shame:


6 comentarios:

  1. Buen comentario.
    Puse el enlace en mi blog por si alguien desea venir a leerlo.
    Excelente.

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    1. Muchas gracias. También me gustó lo que usted escribió

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  2. Maravillosa la película... Cruda... Desnuda... Reveladora. La escena lúdica a espaldas de los hermanos, fue un regalo.
    Y en cuanto a tu análisis: estupendo. Me hiciste desear que, así como quería más película, no acabaran tus palabras y me invitaras a reflexionar más.
    Gracias por recomendármela, hermano.

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    1. Gracias "anónimo", es bueno encontrarse cine de esta cálidad y poder compartirlo. Para la próxima deja el nombre por favor y de qué país sos. Saludos

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  3. yo me quede con muchisimas interrogantes sobre todo del pasado de los hermanos, y aun despues de salir de la sala de cine (la vi con un amigo) ambos tuvimos que ir a sentarnos por un cafe y discutir el final por que simplemente se nos escaparon muchas cosas o las entendimos de manera muy diferente, una pelicula bastante cruda y completamente recomendable, imposible no hablar de ella, me encanto tu critica realmente quisiera sentarme con el director y que me explique bien que significa la frase que ella le dejo en su contestador... laaastima que no vaya a pasar jejeje...

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    1. Saludos Samantha. Me alegro que hayas podido disfrutar de la película y que mi artículo haya sido de tu agrado. Ciertamente uno desea platicar con el director sobre muchas cosas, la edición que existe del disco creo que no trae un comentario del director, pero seguramente esta película va a ser editada por el sello Criterion Collection y ellos siempre incluyen ensayos y notas explicativas. Lo mejor que se puede hacer al ver una película como esta es irse a tomar un café y hablar sobre la misma, que dicha que vos y tu amigo se dieron esa oportunidad.

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